lunes, 12 de enero de 2026

Ni Vichy Catalán ni agua de borrajas

 El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de ERC, Oriol Junqueras.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y su vicepresidenta primera, ministra de Hacienda y candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, comienzan 2026 poniendo en el centro del debate político interior un nuevo modelo de financiación autonómica. Un nuevo modelo de financiación autonómica, en una España que ni es del todo estado centralista, aunque el bipartidismo lo intenta día a día, ni es Estado federal, es siempre una caja de los truenos.

El modelo actual de financiación para las autonomías de régimen común, todas menos Euskadi y Navarra, lo grabó en el BOE el 18 de diciembre de 2009, el segundo gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Ya cabalgaba la gran crisis del capitalismo neoliberal. Pero Zapatero había ganado las elecciones generales de abril de 2008 prometiendo el pleno empleo ciego a lo que se nos vendría encima. Tres años después, la ilusión óptica del capitalismo financiarizado en las democracias occidentales se desmoronaba. Llegaron recortes brutales para transferir dinero desde las rentas del trabajo a las rentas del capital con el objetivo de salvar la banca.

El pacto PSOE/PP en los estertores del gobierno de Zapatero para modificar el artículo 135 de la CE, y un año después la ley de estabilidad presupuestaria de Montoro, ya con Mariano Rajoy en el gobierno, suponían una absoluta toma de control de la capacidad política de las administraciones autonómicas y municipales por parte del gobierno central. Se trataba de garantizar que la manguera de los recursos públicos se dirigiera hacia la banca y los grandes oligopolios, independientemente de quién gobernarse en esos niveles territoriales. Una real involución democrática.

El debate sobre financiación autonómica será inevitable, tanto a nivel de estado como en los niveles territoriales. Entrará muy fuerte porque el PP gobierna la mayoría de las autonomías condicionado por Vox y porque existen posiciones soberanistas a las que el actual modelo autonómico, sin haciendas propias y con claras desigualdades territoriales estructurales, se les queda estrecho.

La propuesta de financiación autonómica que el tándem Sánchez/Montero pone sobre la mesa es fruto del acuerdo entre ERC y PSOE para investir como presidente de la Generalitat, en agosto de 2024, a Salvador Illa. Para ello, ERC abandonó su empeño independentista y lo recondujo hacia la permanente tensión con el gobierno central en financiación y competencias. Como hizo siempre el pujolismo. De algún modo, los de Junqueras quieren ocupar espacio en las lindes empresariales de los postconvergentes. Por eso Junts, cercada por Alianza Catalana, se opone retóricamente al mismo.

El déficit de financiación de las autonomías, sobre todo las del sur y las del litoral mediterráneo, entre las que se encuentran Cataluña y Andalucía, hace imprescindible un modelo que sea territorialmente justo y no enfrente a unos pueblos con otros. Un modelo que evite el dumping fiscal de las autonomías que rebajan impuestos propios o cedidos, pero mantienen la boca abierta para pedir más dinero al estado. Que rompa con el efecto capitalidad acaparado por el Madrid DF, donde se encuentran las sedes sociales de más del 50% de las empresas con mayor facturación del estado y se imputan las operaciones de las empresas públicas del Estado. Y, sobre todo, un modelo que garantice equidad territorial en los servicios públicos como la sanidad, la educación o la dependencia.

Publicado en La Voz del Sur

jueves, 8 de enero de 2026

Los vecinos del ático

atico 

Imaginemos una comunidad de vecinos en la que una familia que vive en el ático tiene mucha pasta, puede comprar armas y contratar a empresas de esas que se dedican a amedrentar inquilinos fuera de los procedimientos legales, cuando a estos se les sube el alquiler indiscriminadamente o, sencillamente el propietario quiere el inmueble para especular o transformarlo en apartamento turístico.

Un día cualquiera esa familia declara que todo lo que hay en la comunidad es suyo y que tiene que controlar todo lo que entre o salga de la misma, poner peaje a todos los productos, principalmente a los energéticos y a los de primera necesidad. La declaración la hace pública mediante una nota en el portal y la mete en los buzones de todos los vecinos. El título de la declaración es «Estrategia de seguridad del ático» y en ella se dice que «todos los bienes de las familias que viven en la comunidad pertenecen al ático». A eso le llaman doctrina.

Días después de publicar la declaración, los del ático contratan a una empresa desokupa para que los matones merodeen por el vecindario, repartan alguna hostia de vez en cuando y confisquen alguna que otra bolsa de la compra. Un mes después la familia del ático, por mediación de desokupa secuestra al padre de la familia que vive en el segundo. Lo acusa falsamente de traficar con mariguana; señalamiento que venía difundiendo en el barrio mediante el boca a boca para ir preparando el terreno la opinión pública.

Ejecutado el secuestro, el patriarca del ático envía un video al grupo de guasap de la comunidad exigiendo que o la familia del segundo le da todo lo que tienen en su frigorífico, paga peaje para entrar y salir y canaliza sus compras a través del ático, o los demás miembros de la familia correrán la misma o peor suerte. Si algunas familias vecinas critican la actitud, acusan de ilegalidad el secuestro y firman comunicados pidiendo paz, acuerdos y respeto mutuo, son amenazadas con ser las siguientes en sufrir las mismas consecuencias.

Basta este ejemplo para ver que el ataque terrorista a la soberanía de Venezuela y el secuestro de su presidente legítimo por parte de los EEUU, marca un antes y un después en la etapa neoliberal del capitalismo global. El punto de inflexión indica que el capitalismo sionista estadounidense se ha independizado del capitalismo global y del derecho internacional, rompiendo cualquier atisbo, por cínico e hipócrita que sea, de ejercicio diplomático del poder.

Sabíamos que los grupos de poder financieros estadounidenses, que controlan el sector de la energía fósil, la producción de armamento y los servicios bélicos, nunca han estado interesados en la democracia. Lo sabíamos, pero ya no es solo que el capitalismo sionista estadounidense vaya contra la democracia, es que están convirtiendo el mundo en una ciudad sin ley. Una ciudad sin ley es absolutamente la ley del más fuerte.

El 3 de enero de 2026 se rompió la farsa democrática de occidente, su supuesta superioridad moral. El apoyo estadounidense al genocidio israelí en Gaza y el cambio de posición respecto de la invasión rusa de Ucrania, dejando a la UE con el culo al aire, ya advertía que lo quieren todo, todo el tiempo, petróleo, recursos naturales y control total de flujos de materia y energía. Como escribe Dina Bousselham o inventamos o erramos. No será fácil, habrá que poner más cerebro que músculo, más cooperación entre amenazados y dañados y más comprensión de los límites ecosistémicos del capitalismo para pensar y construir la alternativa.

Publicado en Tu Periódico y en El Independiente de Granada