sábado, 4 de julio de 2026

Serpientes con traje de santurrón

En su memorable e intemporal Murga de los currelantes, grabada en el año 1977, Carlos Cano calificaba a las elites que transitaban de la dictadura a la democracia de “serpientes con traje de Santurrón. La metáfora le cabe a la perfección a quien va a seguir siendo presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla.

El señor Moreno Bonilla, que ya pactó con Vox su primera investidura en enero de 2019, tras las autonómicas de 2018 que perdió Susana Díaz frente a la triada PP-Ciudadanos-Vox, nunca ha sido el moderado que quiso parecer. El traje de santurrón le sirvió desde el minuto cero para camuflar hechos reales.

Su prioridad y su Bajada Masiva de Impuestos sirvió y seguirá sirviendo a la extracción de rentas del trabajo para clases pudientes y a la extracción de capital andaluz para clases que se mueven en metrópolis de fuera de Andalucía como Madrid (Quirón) o Barcelona (CaixaBank), o fondos buitre que sobrevuelan el  globo terráqueo.

El Manual de convivencia, la vía andaluza, del nuevamente investido por acuerdo con Vox, es la forma más trabajada de su traje de santurrón. Los ofidios no tiene culpa, pero la metáfora de Carlos Cano sigue funcionando. El pacto del PP con Vox en Andalucía, que ya estaba fraguado antes de la sesión de investidura en las que los personajes Gavira y Moreno hacían de guiñoles manejados por Abascal y Feijóo, ejemplifica el modelo que pretenden para el Estado.

Vox ostentará en Andalucía una vicepresidencia de la Junta con las competencias de turismo, desregulación, justicia y administración local. Desde esa atalaya va a vigilar que el acuerdo se traduzca en políticas de batalla cultural e ideológica que le garanticen la reproducción social de su fascismo.

El turismo representa el 12,5% del PIB andaluz. Vox garantizará desde ahí que el capital ambiental, patrimonial y laboral andaluz, siga en manos de agentes externos que explotan hasta la extenuación recursos naturales, el territorio y la mano de obra, principalmente feminizada. La obstrucción a las políticas de vivienda que intenten garantizar mínimamente el derecho tendrá continuidad sin paliativos, amparada en que el turismo es un creador de riqueza imprescindible para Andalucía.

La inclusión de la desregulación en el nombre de la vicepresidencia con competencias de gran consejería, apunta claramente al desarrollo de políticas, de impunidad, oscurantismo, clientelismo y ausencia de garantías procedimentales para la igualdad. La corrupción campará a sus anchas por las grandes alcantarillas del gobierno andaluz en las que operarán ocultas connivencias entre el poder político y el poder económico.

Que Vox se haga con el control de las competencias en justicia en una comunidad con una gran territorio y casi nueve millones de habitantes no es ninguna tontería. Bajo su tutela la justicia en Andalucía ahondará más si cabe el tratamiento desigual, su aptitud y actitud reaccionaria y su torpeza, inacción o lentitud para actuar en causas sociales, ambientales, de genero, de discriminación o antifascistas.

Y, para terminar con lo que Vox va a gestionar directamente, el control de las competencias en administración municipal, además de asegurar que las policías locales sigan estando copadas mayoritariamente por sindicatos de ultraderecha, el partido de Abascal ejercerá un chantaje ideológico sobre todo el territorio andaluz mediante el control de inversiones, subvenciones y planes que afecte a la administración más próxima a la ciudadanía.

El PP de Moreno Bonilla, Ayuso y Feijóo ejemplifica en Andalucía que la dirección de orquesta en España en un futuro gobierno del PP y Vox tendrá como finalidad la guerra cultural en pro del fascismo, la sumisión de las clases populares a los grandes actores capitalistas, el control de la justicia para garantizar la impunidad de los métodos coercitivos de los cuerpos policiales cuando se empleen contra las protestas, y la rendición de toda forma de soberanía territorial desde la local a la autonómica.

Para esto es para lo que debe prepararse la izquierda en el contexto global de régimen de guerra. Resulta irrisorio ver que hay quienes desde Sumar y su forma andaluza, Por Andalucía, hablan de operaciones de cambio de marca para seguir actuando electoralmente. Cambiar el nombre y el logo para seguir conduciendo la misma tartana.

Por contra, las voces que hablan de un proyecto de máximos, como la línea editorial de Diario Red, y que pongan en juego la plurinacionalidad y diversidad del estado vinculándolas a los derechos de soberanía territorial y los derechos sociales, ambientales y feministas, apuntan en la dirección correcta.

Es hora de abandonar las dependencias del pasado y de levantar las cabezas que vigilan los ombligos. Los pies en la tierra y la mirada en el mundo para que las serpientes contraje de santurrón no se queden con todo. Nos va la vida en ello.

Publicado en Diario Red, en Fuentes de Información en La Voz del Sur con el título El acuerdo entre Moreno Bonilla y Gavira Florentino y en El Independiente de Granada con el título Moreno y Gavira guiñoles de Feijóo y Abascal

sábado, 27 de junio de 2026

Cuanto más lejos, mejor

Si algo demostró el debate parlamentario del martes veinticuatro de junio de 2026, es que la izquierda que no se aleje de la pasividad negacionista del PSOE está condenada a compartir el deterioro de su peso político en el sistema bipartidista del 78. Cuanto más lejos del cerco al que está siendo sometido el partido pilar de la monarquía parlamentaria mejor. El principal baluarte del sistema que mantiene incrustado en la estructura del estado, en los medios de comunicación, en la judicatura, en el alto funcionariado, en las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y en el ejército el legado monárquico franquista está siendo dinamitado a las bravas y a cielo abierto por los poderes fácticos que consideran que en estos tiempos no tiene ninguna función de utilidad a sus intereses. “El que pueda hacer que haga” es eso.

La militancia socialista está catatónica, sus liderazgos ojipláticos. No han comprendido todavía la profundidad de la crisis del capitalismo global dirigido por el trumpismo estadounidense. No han comprendido que las socialdemocracias liberales, primero en Europa, pero también en sus formas de Asía, Japón o Latinoamérica, ya no tiene función de utilidad para mantener la farsa de la apariencia de democracia.

La crisis de 2008 reveló que la ficción especulativa bursátil hace crack si el valor no está sustentado sobre la economía real. Por eso el capitalismo occidental dominado por el anglosionismo estadounidense busca sostener su imprescindible dinámica del crecimiento mediante el control total de recursos naturales y flujos de energía y materias primas. Por eso está obligado a contener a China y a los brics. Pero no le basta. Los capitalistas, esa minoría del 1% que posee más del 50% de la riqueza mundial, lo necesitan todo todo el tiempo. Para ello, usando el control político de los estados, aplican dinámicas extractivas mediante la privatización de todos los servicios públicos, también los de coerción o defensa. Para ello dominan la propiedad en sectores básicos para la subsistencia y la vida como la alimentación o la vivienda.

Para ello necesitan mantener a raya a mujeres y migrantes, principales grupos sobre los que recae la explotación de su tiempo de vida. Para ello necesitan el negacionismo de los daños en los equilibrios biofísicos planetarios construidos con tiempo de escala geológica. Para ello necesitan mantener estructuras y superestructuras de dominación colonial que aniquilen o desprecien identidades culturales fruto de procesos históricos de larguísimo alcance temporal.

En este momento global, desde el flanco izquierdo y plurinacional, del debate parlamentario del pasado martes 24 de junio de 2026 debemos prestar especial atención a tres intervenciones: la de Ione Belarra, la de Gabriel Rufián y la de Mertxe Aizpurua. La primera, Ione Belarra, marcó la distancia precisa con el PSOE al indicar que el ciclo político de Pedro Sánchez está agotado, que no da más de sí y que no podemos convivir sin mancharnos con un partido que no está dispuesto de verdad a hacer frente, en favor de las mayorías sociales, a los mismos agentes que lo están expulsando del consenso de régimen del 78 del que participa y es cómplice.

El segundo, Gabriel Rufián, rematando con la expresión interrogativa “y qué”, vino a decir que sí, que la corrupción mal muy mal, que la oposición PP y Vox, lo peor de lo peor en materia de corrupción y en materia de lo que venga cuando venga, pero que sin combate político efectivo más allá de la retórica del sanchismo y su gobierno compartido con Sumar, no merece la pena mantener un gobierno con respiración asistida. Que el “y tú más” es el campo abierto sobre el que avanza Vox.

Y la tercera, Mertxe Aizpurúa, haciendo un importantísimo ejercicio de memoria de lo que significó la construcción del régimen del 78 en la transición, sostuvo la tesis probada de que lo que le está ocurriendo ahora al PSOE ya ocurrió antes en Euskadi y, aportación mía ahora, también le ocurrió al independentismo catalán y a Podemos, sin ni siquiera motivos indiciarios, desde 2014, con la complicidad manifiesta de PSOE que ahora sufre con motivos reales.

De esas tres intervenciones y del conocimiento de la naturaleza del PSOE, podemos inferir que Pedro Sánchez no va a tener más reacción que la retórica sin acción de fondo. La intención anunciada de presentar los primeros presupuestos generales del estado de una legislatura que dura tres años, a sabiendas de que no serán aprobados, para vender humo discursivo de izquierdas y luego convocar elecciones, como ha explicado Ione Belarra, es solo una operación de marketing de supervivencia.

Por tanto, del PSOE cuanto más lejos mejor para trabajar en la articulación de un nuevo consenso que dibuje un horizonte común republicano plurinacional, un horizonte que puedan compartir cooperativamente los pueblos culturales y políticos del estado español. Un acuerdo entre pueblos frente al acuerdo de las elites que construyó el régimen del 78, hoy dominadas por el régimen de guerra que impone en toda Europa el capitalismo anglosionista occidental.

Publicado en Diario Red y Fuentes de Información

miércoles, 3 de junio de 2026

Agresión a una profesora o la legislatura del desencanto

Momento en el que un agente de la Policía Nacional arroja a una maestra jubilada a la carretera

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, debería haber hecho dimitir, o haber cesado, al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con carácter inmediato tras las imágenes de la profesora jubilada agredida por un policía antidisturbios en Valencia. El vídeo de la agresión a la profesora que se manifestaba por la calidad de la enseñanza en el País Valencià ha recorrido redes sociales, informativos, prensa y tertulias televisivas. Gracias a que la tecnología móvil nos hace reporteros del momento, la aberración antidemocrática cometida por el antidisturbios ha llegado a panaderías, bares y peluquerías, me consta. Pero no debemos quedarnos en la infamia del hecho, hemos de pensar lo que representa.

La profe iba uniformada con la camiseta de la Marea verde, la que lleva el lema Escuela pública de tod@s para tod@s. La agresión policial es el símbolo de la inutilidad de esta legislatura, no ya para ampliar y consolidar derechos, sino tan solo para frenar retrocesos. ¿Tenemos de verdad un gobierno de izquierdas? Su acción, desde que Sánchez lo nombró en noviembre de 2023, demuestra que no. El tabique nasal roto y la barbilla cosida de la profe jubilada lo certifican.

Tras la expulsión de Podemos del gobierno, precedida del derribo a Irene Montero como ministra de Igualdad, en el marco de la operación Sumar, con la artillería de las togas judiciales y los medios adeptos a la monarquía, nada huele a izquierda real en el gobierno de Sánchez. Todo es supervivencia. En esta legislatura ha habido un buen puñado de ocasiones para que los ministros de Sumar se planten y planten cara real a la inacción de Pedro Sánchez en materia de vivienda, de genocidio o de gasto en guerra y armas, las mismas que ha habido para que el sindicalismo de régimen lo haga de manera decidida. Ni están ni se les espera.

Pero lo peor de la legislatura es que, aún habiendo una mayoría parlamentaria que podía apoyar políticas de regeneración democrática del estado, se ha activado solo para la necesaria ley de amnistía. Ni Pedro Sánchez ni el PSOE, ni sus socios en el gobierno (Comunes, Más Madrid e IU) han querido actuar para que el CGPJ se nombre de acuerdo con lo que es de verdad España fuera de Madrid DF. Tampoco han querido limpiar las estructuras antidemocráticas de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado para evitar la mansedumbre con la que tratan a los manifestantes de ultras, en contraposición a la agresividad con la que acometen en las protestas sociales y antifascistas.

La agresión a la profesora jubilada y la chulería con la que algunos sindicatos policiales han respondido a la tibia respuesta crítica de la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, saca del marco institucional la realidad que se nos viene encima, alimentada por una legislatura inútil. Estamos viendo las consecuencias de haber permitido por acción u omisión la condena sin pruebas al fiscal general del Estado, al haber entregado todo el poder judicial al derecha más reaccionaria. Es la legislatura del desencanto.

En la militancia del PSOE están absortos viendo cómo la familia del presidente del gobierno es perseguida judicialmente. Entre tanto, en los cenáculos y medios de la derecha se escribe abiertamente que Pedro Sánchez será imputado tras dejar el gobierno y acabará entre rejas, porque le salpicará, y si no buscarán, como a José Luis Rodríguez Zapatero, la manera de que le salpique, alguno de los procesos abiertos contra la corrupción interna en las figuras de Ábalos, Cerdán o Leire Díaz.

La derecha española, sus cloacas judiciales y policiales, la monarquía, y sus conexiones con el trumpismo global, en el contexto de régimen de guerra global, crisis del imperio estadounidense y lucha por el control de recursos y rutas de las superpotencias mundiales, no necesitan a la socialdemocracia, siquiera liberal y derechizada, para vestir de democracia el Estado. Es el aroma en toda Europa.

Los poderes reaccionarios concentrados en Madrid DF lo quieren todo todo el tiempo. La imagen de una profesora de 68 años jubilada agredida por un armario antidisturbios es la imagen de la legislatura. Está en panaderías y peluquerías, mientras Pedro Sánchez y el gobierno que preside son el trampantojo de una farsa. Ni siquiera tiene el coraje necesario para hacer dimitir o cesar a Marlaska.

Si Sánchez no es capaz de limpiar su gobierno de quienes toleran por acción u omisión las acciones antidemocráticas dependientes de sus ministros, no puede presentarse como la solución a la entrada de un gobierno del PP y Vox. Necesitamos una alternativa, siquiera como alianza estratégica, acorde con la realidad del estado español fuera de los límites de Madrid DF.

Publicado en Fuentes de Información, La Voz del Sur (publicado como: La legislatura del desencanto)  y Diario Red

jueves, 28 de mayo de 2026

Otegi en La Vanguardia

No son tiempos de mirar la loseta que pisamos, sino de levantar la cabeza, mirar al mundo y pensar y proponer un horizonte republicano plurinacional fruto de un pacto entre pueblos que supere el pacto entre elites de la transición. El titular que extraía Enric Juliana, analista político de altura y gran conocimiento histórico, en una reciente entrevista que realizó al líder de EH Bildu, decía así: Arnaldo Otegi: “hay que concluir la legislatura con un programa plurinacional.” Lo más relevante de la entrevista es que en las palabras del líder del independentismo vasco se observa la evidencia implícita de que las independentistas son vías muertas e irrecuperables. Al menos mientras dure el régimen de guerra global.

En Cataluña, los partidos que hasta antier estaban aliados en la vía independentista, que tanto sufrimiento, persecución y desencanto ha causado en Cataluña, como alimentado el centralismo y fascismo reaccionario en el resto del estado, demuestran que el agotamiento del procés es palmario. Se comprueba con el reposicionamiento de ERC respecto de Sánchez y el PSC. Y por la desorientación de Junts, mientras mantiene su líder, Carles Puigdemont, en el exilio en tanto crece en su margen derecho el voxismo en lengua catalana.

Que Otegi hable de manera explícita de un nuevo estado plurinacional supone un giro de guión con fundido al negro. Curioso que se dirija al PNV, como viene haciendo desde hace un tiempo, pidiéndole un proyecto conjunto de país, al tiempo que abre sutilmente la puerta para alejarse del partido del empresariado y la burguesía vasca. Es la primera vez que vemos que el independentismo de izquierdas vasco dice, al hablar de plurinacionalidad del estado, que quiere participar en la reforma del estado español. Algo inconcebible en un independentismo que hasta hace un cuarto de hora, medido en tiempos políticos, quería romper con España.

La idea de Otegi no parece lanzada a la ligera. Al hablar de programa plurinacional está introduciendo la variable clave para dar textura y soporte a una alianza estratégica con otras fuerzas políticas territorializadas, llamenlas soberanistas si quieren, así como con quienes reconozcan activamente que la única alternativa democrática a la España monárquica en deriva autoritaria es plantear con claridad un horizonte republicano plurinacional.

Las izquierdas no tienen tiempo que perder a la vista del deterioro acelerado del PSOE y del propio gobierno de Pedro Sánchez. Un deterioro consecuencia de su inacción en el desmontaje del estado antidemocrático profundo, de su alineamiento efectivo con el régimen de guerra y la OTAN, sin romper relaciones con el estado genocida israelí, de su reactividad al ejercicio de políticas de izquierdas, principalmente en materia de vivienda y de, con lawfare o sin lawfare, el cerco judicial al propio partido, sus secretarios de organización y su principal referente cívico, José Luis Rodríguez Zapatero. Todo esto en un momento en que hay voces dentro del mismo, como la de Óscar Puente, que confiesan haber sido los más fieles servidores de la monarquía.

No hay tiempo que perder porque acecha un horizonte reaccionario que, de tomar el poder, iniciará un proceso acelerado y sin complejos de desmontaje del estado social y autonómico. Por ello, no son tiempos de mirar la loseta que pisamos, sino de levantar la cabeza, mirar al mundo y pensar y proponer un horizonte republicano plurinacional, fruto de un pacto entre pueblos que supere el pacto entre elites de la transición.

Publicado en Fuentes de Información

lunes, 18 de mayo de 2026

El andalucismo hegemoniza la izquierda andaluza

Las preguntas que las elecciones andaluzas habían de resolver definían anticipadamente el campo de lo posible: ¿Mantendrá el PP la mayoría absoluta o necesitará a Vox? ¿Sobrepasará Adelante Andalucía a Por Andalucía? ¿Sostendrá María Jesús Montero los resultados del PSOE-A de 2022 o los empeorará? Y por último ¿Vox aguantará o se debilitará?

De las preguntas se deducía que en Andalucía seguiría gobernando la derecha. De modo que el electorado de izquierdas no ha albergado en ningún momento esperanza de cambio. De ahí la estrategia de Moreno Bonilla de plantear la decisión entre “estabilidad” o “lío,” pidiéndole al electorado que decidiese entre gobierno en solitario o con Vox. La estrategia la ha chafado Adelante Andalucía. Anoche lo dijo su líder, José Ignacio García, “hemos evitado la mayoría absoluta del PP.”

En el campo de la izquierda andaluza, el sorpaso de Adelante Andalucía a Por Andalucía, demuestra dos cosas. La primera es que la identidad andaluza convertida en motor político es un elemento imprescindible para defender posiciones emancipadoras. Ya la activó el primer Partido Socialista de Andalucía en la transición y Julio Anguita con Convocatoria por Andalucía. Y es que todos los indicadores de desigualdad territorial sitúan a Andalucía entre los territorios peor tratados. Unas desigualdades que se ceban especialmente con las mujeres. Consiguientemente, existen causas estructurales profundas para incorporar el andalucismo como pared maestra de la izquierda andaluza.

La segunda es que el debate sobre la unidad de la izquierda sin compartir un horizonte de transformación no subalterno del PSOE es no solo inútil, sino dañino, pues oculta bajo la matemática electoral los marcos de confrontación contra la derecha y contra la farsa del propio PSOE, reflejando un acomplejado instinto de supervivencia y alimentando el voto útil del mal menor.

De otro lado, las elecciones andaluzas ratifican, por si había dudas, que el pueblo andaluz existe. Por eso el andalucismo, que no es otra cosa que la defensa de los intereses del pueblo andaluz, es un motor ideológico con enorme potencial de empuje. Un andalucismo que deberá incorporarse a un bloque plurinacional cooperativo para situar Andalucía en pie de igualdad con la vanguardia de las demandas de justicia social y territorial en el Estado.

Habrán de hacerlo, además, porque tras estas elecciones, a la vista de los resultados dramáticos de Maria Jesús Montero, enviada inexplicablemente a la hoguera andaluza, el PSOE de Sánchez, y especialmente el PSOE andaluz, hará un fuerte giro discursivo hacia la izquierda y enmarcará ese giro en la plurinacionalidad y diversidad del Estado. Lo hará con absoluto descaro y sin despeinarse. No sería la primera vez.

Publicado en La Voz del Sur, El Independiente de Granada y en Fuentes de Información

martes, 12 de mayo de 2026

Por qué Moreno Bonilla no se despeina

La encuesta de 40dB, publicada este lunes 11 de mayo, a 7 días del domingo electoral, nos dice que la ciudadanía andaluza considera que la comunidad está peor que hace 4 años. Un 44.3% cree que la situación de Andalucía es mucho peor o peor que en 2022, frente al 28.1% de andaluces que afirma que Andalucía está mucho mejor o mejor tras esta última legislatura. A pesar de eso, ninguna encuesta da que el voto de las izquierdas crezca de modo relevante y todas dan la caída del PSOE-A.

Además, todas las encuestas dan la victoria rotunda del Partido Popular en Andalucía. Si acaso, las mismas encuestas dudan entre si el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, romperá la barrera de la mayoría absoluta o se quedará en el borde. La inercia de la campaña, en la que ni el PSOE ni las izquierdas, Por Andalucía y Adelante Andalucía, están saliéndose del lugar común de denunciar la evidencia del deterioro de la sanidad pública andaluza, nos dice que el presidente y candidato del PP sostendrá su mayoría absoluta parlamentaria con 55 o más escaños sobre los 109 totales que esperan vacíos en el hospital de las Cinco Llaga. Por cierto, teniendo más población y más provincias que Cataluña o Madrid, nuestro parlamento está compuesto por 25 escaños menos, lo que nos habla de un fuerte déficit relativo de representación del pueblo andaluz y su realidad territorial en su parlamento autonómico. Un déficit democrático de primer nivel.

A lo que voy. Si a pesar de que el cuerpo electoral andaluz piensa que Andalucía está peor que hace cuatro años, a pesar de la crisis de los cribados del cáncer de mama, Moreno Bonilla no tiene su mayoría en cuestión, ni la izquierda levanta el vuelo para hacerle sombra, entonces es que plantear la campaña exclusivamente en términos de deterioro de los servicios públicos y la sanidad pública como cuestión central, para pasar al grave asunto de la vivienda, no es suficiente.

El horizonte que Moreno Bonilla dibuja insistentemente es la “estabilidad” contra el “lío” por la vía de la "moderación" aunque sea falsa. Un horizonte que le funciona mientras regala Andalucía a agentes externos, principalmente a los ricos de Madrid amigos de Isabel Díaz Ayuso, a la banca sin raíz andaluza, a los dueños de Quiron, Adeslas o Asisa, y a fondos buitres como BlackRock.

Contra la farsa inmovilista de la estabilidad, el pueblo andaluz necesita un horizonte de esperanza contra las desigualdades estructurales que siguen asolando Andalucía. Las izquierdas deben señalar a los culpables y las causas de que nuestros indices de paro, pobreza, desigualdad salarial e industrialización, que afectan con mayor gravedad a las mujeres andaluzas, para después lanzar un proyecto de transformación que defienda los intereses de Andalucía. 

Al otro lado de la “estabilidad” del presidente andaluz no se está poniendo el acento en que somos la comunidad con los peores indicadores socioeconómicos y con más emigración de talento, no se están señalando las tremendas desigualdades estructurales y de inversión respecto de otros territorios del estado. Consiguientemente, no se crean las condiciones para dibujar un horizonte nuevo de esperanza para acabar con los males endémicos, los dolores de nuestra tierra, de los que son culpables los componentes del bipartidismo.

No basta señalar los daños, es preciso apuntar a las causas de que la nacionalidad con mayor población del estado, que podría ser el país número dieciséis por tamaño territorial, esté relegada a ser comparsa de Madrid, Cataluña o Euskadi. No sé si en lo que queda de campaña hay tiempo para que las izquierdas dibujen y hagan visible el horizonte de esperanza de Andalucía para romper las cadenas que la atan. El tiempo vuela y el 17 está a la vuelta de la esquina.

Publicado en Fuentes de Información y La Voz del Sur

sábado, 9 de mayo de 2026

La quiebra de Europa

 El canciller alemán, Friedrich Merz - Bernd Elmenthaler / Zuma Press / ContactoPhoto

La potencia económica alemana está en declive. En los años ochenta y noventa del pasado siglo, si comprabas tecnología electrónica o industrial la probabilidad de que fuese de fabricación alemana era muy alta. El made in Germany fue marca de calidad y el made in China marca de escombrera. En cuatro décadas todo ha cambiado. El capitalismo neoliberal, huyendo de las crisis de límites, decidió poner las fábricas en el sudeste asiático para dedicarse a la especulación bursátil, los mercados de futuros y la apropiación de lo público.

Se trataba de mantener alta la tasa de crecimiento a costa de desplazar la producción de bienes materiales a lugares donde la mano de obra era más barata y la legislación ambiental prácticamente nula. Se trataba de controlar desde los centros de poder occidental los flujos y precios de la energía, las materias primas, los recursos naturales y la producción agraria, al tiempo que se entregaba la capacidad de fabricación a China, India y los llamados en su día se llamaron tigres asiáticos. Se trataba de manejar los hilos sin mancharse las manos.

Pero al igual que las ideas ni pueden escapar de su materialidad corporal, el capital no puede escapar de la territorialidad. Al desplazar la producción material fuera de Estados Unidos y Europa se crearon las condiciones para que estados fuertes como el Chino, con niveles de desarrollo tecnológico muy inferiores, no sin daño ambiental y social, promoviesen la formación de mano de obra cualificada, la investigación y la innovación con la que hoy hablan de con manifiesta superioridad al mundo.

Tal es así que ya hay más preocupación por los límites planetarios y el medio ambiente en China que en Estados Unidos. Mientras la potencia asiática se preocupa por las condiciones biofísicas planetarias de supervivencia de la especie humana cada vez más, en Europa se abandona la transición verde en favor de la industria de la guerra y los EE.UU. abandonan todo organismo internacional que pretendan abordar de forma cooperativa, si quiera mínimamente, la cuestión del cambio climático. La ceguera de los actuales liderazgos europeos y estadounidenses es telúrica. Además. ni Alemania ni los EE.UU. tienen capacidad industrial para competir con China por mucho que lo deseen.

En un conservador e ideológicamente intencionado artículo titulado La cuestión de Alemania Enric Juliana escribe en referencia al motor de la economía europea: "Han perdido el gas ruso, han perdido la amistad norteamericana y han visto limitado el mercado chino. Esto es una crisis de modelo como la copa de un pino.” Una artículo en el que solo resulta disonante el papel que el analista le otorga a Angela Merkel. La ex presidenta alemana, al contrario de lo que Juliana afirma, generó y activó relaciones de vecindad económica con Rusia, fue durante sus mandatos cuando se pusieron en marcha los gasoductos Nord Stream, reventados con toda probabilidad por Ucrania con la colaboración de la administración Biden al principio de la guerra de Ucrania.

El gobierno alemán CDU/SPD se dispone a construir el ejército más grande que se haya visto en Europa sin computar al déficit. Su presidente Friedrich Merz anuncia un recorte de 47.000 M€ en dos años (5% del presupuesto bianual federal). No oculta que afectará al estado social. No deberíamos olvidar el riesgo que supone el pueblo alemán en crisis y armado hasta los dientes. La UE gira su política energética, su política ecológica y su política social con el empuje y el consentimiento alemán, ocultando el vínculo entre gasto en armas y recortes del estado social y de derechos, atrapada en una pinza geoestratégica entre la Rusia de Vladimir Putin y los EE.UU. de Donald Trump.

En esta fase del capitalismo occidental anglosionista, en la que quince o veinte personajes calificados como tecnofeudalistas, volcados con la estrategia trumpista de control de flujos, fuentes de recursos materiales y combustibles, lo quieren todo todo el tiempo, el déficit de los estados ya no cuenta si es para gastar en guerra. Los interesados apóstoles del nuevo orden mundial, como escribe, también en La Vanguardia, Manel Pérez, dominan el entorno trumpista y se disponen a cambiar el mundo impulsados por el Manifiesto Palantir, a cuyo frente ideológico se sitúa Peter Thiel y Alexander C. Karp, dueño y  consejero delegado de la tecnológica especializada en técnicas Inteligencia Artificial para la coerción, el asesinato y la guerra que da nombre al manifiesto.

Pero que el déficit de las cuentas públicas se esconda bajo la moqueta de los ministerios de hacienda no quiere decir que no exista. El gasto en guerra y el desorden bélico y genocida en oriente medio promovido por Israel, está afectando a la economía del imperio estadounidense, la guerra contra Irán es una trampa de la que el trumpismo ya no sabe cómo salir. El gasto en guerra como dijo explícitamente el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, afectará a pensiones y estado social, el gasto en guerra, como ha anunciado el canciller alemán Friedrich Merz se hará a costa de recortes en los servios públicos y la protección de las personas.

El ministro de economía español, Carlos Cuerpo, anuncia con total descaro que el gasto militar, 40.000 millones de dólares, un 50% superior al de 2024 no computará al déficit, cuando hace menos de diez años el déficit era el ogro del estado social causante de desigualdad y muerte social. Lo que no dice es que se está haciendo a costa de olvidar el estado social, la protección del derecho a la vivienda, o la adecuada financiación de las autonomías de las que dependen la sanidad, la educación o la dependencia, por ejemplo.

Para los operadores del capital, el régimen de guerra, es un win win, ganan con la industria de la guerra y con el incremento de los precios de la energía, y ganan, al recortar el estado social, con el desplazamiento de la demanda de servicios imprescindibles (sanidad, educación, dependencia...) hacia los operadores privados. En el contexto global, nos adentramos (estamos) en un totum revolutum europeo y no sabemos cómo se moverán los cimientos políticos del estado alemán, la vieja locomotora europea, mientras los grandes beneficiados son los tecnoligarcas anglosionistas que operan en el entorno de familiar Trump.

La CDU y el SPD se disponen a abordar su propia crisis por la vía de las armas, AfD acecha acumulando fuerza con el malestar social como hizo el nazismo. Al tiempo, empiezan a surgir movimientos que se oponen a la la leva obligatoria alemana. En Francia será más difícil afrontar recortes para armas, la izquierda está allí más fuerte y orientada al futuro. Meloni huye de Trump. Polonia es la gran baza trumpista para desarticular la UE. El trumpismo y el putinismo tienen a Europa en una pinza. Ucrania es la manzana envenenada para el "jardín" europeo, la guerra con Irán el desfiladero que ponen en jaque la economía estadounidense y occidental. El Israel genocida es el pilar del imperialismo de los EEUU.

La dependencia de los combustibles fósiles hace temer a Francia y Alemania la mudanza industrial hacia el sur, donde el potencial del hidrógeno verde es inmenso. En el subsuelo de Europa se acumula un magma que, sin liderazgo europeista cooperativo, reventará las puertas del sálvese quien pueda. El capitalismo alemán acabará añorando a Merkel, los Nord Stream y la buena vecindad con Rusia. Entre tanto, los EEUU aceleran su decadencia envueltos en aranceles y operaciones militares ilegales e ilegítimas, y China refuerza su posición confuciana con paciencia estratégica.

La actual “burbuja” económica española sostiene su crecimiento debido a que las renovables mantienen el precio de la energía bajo y al aumento del turismo en un mundo convulso. Pero la bondad macroeconómica no se corresponde con la realidad de las familias. El turismo es la toxina que traba el acceso a la vivienda y el precio de la vivienda vinculado a la concentración de la propiedad el modo más extremo de extracción de las plusvalías fruto del trabajo. Cuando los sueldos no llegan para vivienda, alimentación y transporte al mismo tiempo y la salud, la educación, la FP, la universidad y la atención a la dependencia requieren gasto familiar, el magma del descontento se acumula debajo de la corteza social esperando que un acontecimiento abra las grietas del malestar.

En este contexto resultan dramáticas las disputas en la izquierda por las migajas electorales de lo que vaya quedando. Pensar en grande no pasa por operaciones de rehabilitación sino por construir un proyecto con-federal sobre un horizonte común para todos los pueblos del estado.

Publicado en Diario Red

 

 

 

sábado, 28 de febrero de 2026

Un pacto federal entre pueblos

En el segundo cuarto del siglo XXI ya sabemos que el mundo ha cambiado de base. Un cambio de época que, lejos de orientarse a garantizar condiciones de vida dignas para los pueblos, está marcado por la intensificación de las desigualdades, la depredación ecológica y la erosión de derechos sociales y democráticos conquistados durante décadas.

Amplios sectores sociales están siendo arrastrados hacia posiciones reaccionarias que cuestionan consensos democráticos básicos. El trumpismo cultural, que ha invadido el sentido común de importantes mayorías sociales en occidente, es una operación del capitalismo anglosionista con epicentro en EEUU. El objetivo profundo es anular la capacidad de pensar libremente, de ahí su alianza con los grandes operadores mediáticos y con los feudocapitalistas dueños de las grandes redes sociales informáticas.

El trumpismo no es obra de un personaje. El personaje es la consecuencia de la necesidad de los capitalistas estadounidenses de sostener su poder global continuando con la depredación de recursos naturales y control de rutas estratégicas. No hay vuelta atrás dentro del capitalismo. No debemos esperar que un cambio en el poder estadounidense cambie su estrategia colonial, soportada por lo que denominamos ya en el campo progresista y de izquierdas como “régimen de guerra”.

Tampoco hay vuelta atrás en el dominio productivo que ejerce China una vez que ha superado las capacidades tecnológicas y productivas de occidente. El hegemón estadounidense actúa a la desesperada intentando generar las condiciones geoestratégicas para mantener la ficción capitalista del crecimiento infinito, con objeto de alimentar su bulimia para la acumulación de capital en forma de dólares. Para mantener a raya a China está obligado a desplegar toda su capacidad de amenaza militar.

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Este contexto global se traduce en un contexto estatal en el que hay un claro dominio de las posiciones trumpistas en los operadores de la derecha PP y Vox, al tiempo que una actitud conservadora del estatus quo, fruto de la transición y de la Constitución del 78, por parte del PSOE, como principal operador que ha sustentando la idea de que en España existe una democracia de calidad. Los puntos de coincidencia entre los operadores trumpistas y el conservadurismo socioliberal son la monarquía, la OTAN y una Europa desnortada que no sabe cómo reaccionar conjuntamente con autonomía estratégica respecto del hegemón estadounidense.

Estas posiciones, que requieren el desvío de ingentes cantidades de recursos públicos a la transferencia directa e indirecta de capital a los fondos globales   del capitalismo anglosionista, devendrán cada vez con mayor fuerza como incompatibles con la aspiración de las personas y los pueblos que componen el estado español a vidas dignas y decentes, y a la soberanía política dentro de sus territorios.

Desde Andalucía y Democracia ni debemos ni queremos desplazar el terreno de las ideas que expresamos al terreno partidista. Nos mueve el objetivo fundamental de promover la defensa de los intereses del pueblo andaluz. Entendemos, en el contexto global, europeo y estatal actual, que no hay pueblo del estado que pueda avanzar o mantener, siquiera, su capacidad política, su soberanía, si no es en alianza estratégica con los demás pueblos que los componen. Tanto los que son de hecho naciones sin estado, como el andaluz, como los que no.

Se avecinan tiempos en que la fuerza recentralizadora va a multiplicarse, tiempos en los que, por la propia configuración diversa de nuestras sociedades y por la resistencia de los operadores reaccionarios y conservadores, la tensión independentista va a quedar inhibida. Garantizar los derechos de las personas y demás objetivos progresistas amenazados no va a ser posible sin sumar fuerzas y sin plantear un proyecto de estado republicano y plurinacional como horizonte de transformación.

Con el resultado del referéndum del 28 de febrero de 1980 que hoy celebramos, contra todo pronóstico, el pueblo andaluz dibujó el estado autonómico que conocemos, consecuencia de su lucha por ser como el que más. Así, luchando por sí, sentó las bases para limitar muchas de las discriminaciones territoriales que pretendía el pacto entre elites, que se había amañado previamente entre los poderes oligárquicos del estado y las burguesías vasca y catalana.

Pensamos que es hora de proponer desde Andalucía que los pueblos del estado, con el objetivo de garantizar la soberanía política en sus territorios, la democracia y los derechos recortados y amenazados, activen un pacto federal republicano, como alternativa al trumpismo y al régimen del 78. Como ya hemos escrito, con Andalucía todo, sin Andalucía nada.

Publicado en La Voz del Sur, Fuentes de Información y Tu Periódico Andaluz

lunes, 9 de febrero de 2026

Destrozo climático, ultraderecha y trumpismo

Benalúa de las Villas, municipio granadino afectado por el temporal - Gogo Lobato / Europa Press

Las borrascas han hecho estos días atrás un daño enorme en el sur de Portugal, Marruecos, Andalucía, Extremadura y otros territorios al sur de la península ibérica. Los cauces desbordados han provocado daños en viviendas, negocios, infraestructuras y cultivos. Por lo que he visto, en Andalucía, lo público y la solidaridad han funcionado en primera línea. Cuando pase el temporal se requerirá una fuerte intervención de las administraciones públicas.

Desde ya, tanto el Estado como el resto de administraciones territoriales deberían aprobar una Declaración de Emergencia Climática con obligación de ejecutar políticas preventivas de manera permanente, no circunstancial. Una declaración con consecuencias legales que condujese a planes urgentes de lucha y prevención contra los efectos del cambio climático. Justo lo contrario al sálvese el que pueda que proclaman la derecha, la ultraderecha y el trumpismo. Y justo lo que no se atreve a hacer de verdad el tibio progresismo de las viejas socialdemocracias occidentales devenidas ultraliberales.

La emergencia que vivimos en la península es climática. Largos periodos de sequía intensa sumados a episodios virulentos de fenómenos meteorológicos adversos. “Esto no lo habíamos visto nunca” dicen muchos entrevistados a pie de agua en las teles. Como sabe la ecología y la ecología política, la ciencia advirtió hace decenios que el modelo capitalista de crecimiento infinito, expolio de materias primas y recursos y contaminación de la naturaleza, junto con el modelo energético de los combustibles fósiles es insostenible.

El modelo capitalista global sustentado por el expolio de los recursos naturales, los combustibles fósiles y la coerción política era, ya desde la segunda mitad del siglo pasado, insostenible a largo plazo, ahora los es a medio plazo, y, si no nos apresuramos a poner remedio, lo será en breve a corto plazo. El riesgo climático, como sabe la ciencia ecológica, aumenta con carácter exponencial.

La función de la corriente ideológica religiosa negacionista es ser fuerza de choque contra la ciencia, fomentar la ignorancia para que vilipendiemos, cual Inquisición, cualquier atisbo de racionalidad científica y política que se oponga a seguir estrujando la fruta descomunal de vida que es el planeta Tierra. La alianza entre el negacionismo y los discursos anti Estado social que abanderan influencers en las redes sociales es veneno contra los procesos democráticos.

Esa alianza la está alimentando el trumpismo que invade las sociedades occidentales. El trumpismo no es solo Trump, Trump es el operador global. El trumpismo es una operación de las élites económicas estadounidenses, amparadas por el seguidismo de las derechas, ultraderechas, y lo que queda de socialdemocracias europeas, para doblegar al mundo y perpetuar su poder. Estas élites dueñas de casi todo, lo quieren todo todo el tiempo. Quieren los recursos y las rutas, el control de la producción y de los flujos de materia y energía. Es eso. Para ello necesitan regresar a la esclavitud y la negación de la igualdad de género y la diversidad natural y humana.

Las élites, que han decidido protegerse y atacar con el trumpismo, no van a cambiar. Necesitan del oscurantismo, del negacionismo y de la creación de "enemigos" interiores, la emigración, y exteriores, China, los BRICS y cualquier país con gobiernos verdaderamente soberanos, como Cuba, Venezuela, Colombia, México o Irán. Necesitan anular la democracia, allá donde mínimamente existe, y todo lo que en los Estados supone la protección de los bienes comunes, educación, salud, dependencia, universidades públicas…

Las élites capitalistas nos conducen a la barbarie mediante la instalación del miedo y el régimen de guerra permanente, protegidas por la seguridad que les proporciona el Estado que controlan. Cuando vemos a Pedro Sánchez o a Juan Manuel Moreno Bonilla mostrarse como educados políticos que ponen los recursos del Estado para proteger la vida y los bienes comunes en las inundaciones, deberíamos saber que si después de ver las imágenes de Andalucía anegada solo se quedan en los cuidados paliativos, la dinámica destructiva del capital seguirá avanzando implacable.

En este claroscuro de monstruos hay que construir un nuevo proyecto ideológico global, del que la izquierda carece. Ecología, feminismo, socialismo y federalismo alicatados con la ciencia y la cooperación entre pueblos y entre estados son demostrados pilares democráticos alternativos el capitalismo.

Publicado en Diario Red

 

lunes, 12 de enero de 2026

Ni Vichy Catalán ni agua de borrajas

 El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de ERC, Oriol Junqueras.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y su vicepresidenta primera, ministra de Hacienda y candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, comienzan 2026 poniendo en el centro del debate político interior un nuevo modelo de financiación autonómica. Un nuevo modelo de financiación autonómica, en una España que ni es del todo estado centralista, aunque el bipartidismo lo intenta día a día, ni es Estado federal, es siempre una caja de los truenos.

El modelo actual de financiación para las autonomías de régimen común, todas menos Euskadi y Navarra, lo grabó en el BOE el 18 de diciembre de 2009, el segundo gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Ya cabalgaba la gran crisis del capitalismo neoliberal. Pero Zapatero había ganado las elecciones generales de abril de 2008 prometiendo el pleno empleo ciego a lo que se nos vendría encima. Tres años después, la ilusión óptica del capitalismo financiarizado en las democracias occidentales se desmoronaba. Llegaron recortes brutales para transferir dinero desde las rentas del trabajo a las rentas del capital con el objetivo de salvar la banca.

El pacto PSOE/PP en los estertores del gobierno de Zapatero para modificar el artículo 135 de la CE, y un año después la ley de estabilidad presupuestaria de Montoro, ya con Mariano Rajoy en el gobierno, suponían una absoluta toma de control de la capacidad política de las administraciones autonómicas y municipales por parte del gobierno central. Se trataba de garantizar que la manguera de los recursos públicos se dirigiera hacia la banca y los grandes oligopolios, independientemente de quién gobernarse en esos niveles territoriales. Una real involución democrática.

El debate sobre financiación autonómica será inevitable, tanto a nivel de estado como en los niveles territoriales. Entrará muy fuerte porque el PP gobierna la mayoría de las autonomías condicionado por Vox y porque existen posiciones soberanistas a las que el actual modelo autonómico, sin haciendas propias y con claras desigualdades territoriales estructurales, se les queda estrecho.

La propuesta de financiación autonómica que el tándem Sánchez/Montero pone sobre la mesa es fruto del acuerdo entre ERC y PSOE para investir como presidente de la Generalitat, en agosto de 2024, a Salvador Illa. Para ello, ERC abandonó su empeño independentista y lo recondujo hacia la permanente tensión con el gobierno central en financiación y competencias. Como hizo siempre el pujolismo. De algún modo, los de Junqueras quieren ocupar espacio en las lindes empresariales de los postconvergentes. Por eso Junts, cercada por Alianza Catalana, se opone retóricamente al mismo.

El déficit de financiación de las autonomías, sobre todo las del sur y las del litoral mediterráneo, entre las que se encuentran Cataluña y Andalucía, hace imprescindible un modelo que sea territorialmente justo y no enfrente a unos pueblos con otros. Un modelo que evite el dumping fiscal de las autonomías que rebajan impuestos propios o cedidos, pero mantienen la boca abierta para pedir más dinero al estado. Que rompa con el efecto capitalidad acaparado por el Madrid DF, donde se encuentran las sedes sociales de más del 50% de las empresas con mayor facturación del estado y se imputan las operaciones de las empresas públicas del Estado. Y, sobre todo, un modelo que garantice equidad territorial en los servicios públicos como la sanidad, la educación o la dependencia.

Publicado en La Voz del Sur

jueves, 8 de enero de 2026

Los vecinos del ático

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Imaginemos una comunidad de vecinos en la que una familia que vive en el ático tiene mucha pasta, puede comprar armas y contratar a empresas de esas que se dedican a amedrentar inquilinos fuera de los procedimientos legales, cuando a estos se les sube el alquiler indiscriminadamente o, sencillamente el propietario quiere el inmueble para especular o transformarlo en apartamento turístico.

Un día cualquiera esa familia declara que todo lo que hay en la comunidad es suyo y que tiene que controlar todo lo que entre o salga de la misma, poner peaje a todos los productos, principalmente a los energéticos y a los de primera necesidad. La declaración la hace pública mediante una nota en el portal y la mete en los buzones de todos los vecinos. El título de la declaración es «Estrategia de seguridad del ático» y en ella se dice que «todos los bienes de las familias que viven en la comunidad pertenecen al ático». A eso le llaman doctrina.

Días después de publicar la declaración, los del ático contratan a una empresa desokupa para que los matones merodeen por el vecindario, repartan alguna hostia de vez en cuando y confisquen alguna que otra bolsa de la compra. Un mes después la familia del ático, por mediación de desokupa secuestra al padre de la familia que vive en el segundo. Lo acusa falsamente de traficar con mariguana; señalamiento que venía difundiendo en el barrio mediante el boca a boca para ir preparando el terreno la opinión pública.

Ejecutado el secuestro, el patriarca del ático envía un video al grupo de guasap de la comunidad exigiendo que o la familia del segundo le da todo lo que tienen en su frigorífico, paga peaje para entrar y salir y canaliza sus compras a través del ático, o los demás miembros de la familia correrán la misma o peor suerte. Si algunas familias vecinas critican la actitud, acusan de ilegalidad el secuestro y firman comunicados pidiendo paz, acuerdos y respeto mutuo, son amenazadas con ser las siguientes en sufrir las mismas consecuencias.

Basta este ejemplo para ver que el ataque terrorista a la soberanía de Venezuela y el secuestro de su presidente legítimo por parte de los EEUU, marca un antes y un después en la etapa neoliberal del capitalismo global. El punto de inflexión indica que el capitalismo sionista estadounidense se ha independizado del capitalismo global y del derecho internacional, rompiendo cualquier atisbo, por cínico e hipócrita que sea, de ejercicio diplomático del poder.

Sabíamos que los grupos de poder financieros estadounidenses, que controlan el sector de la energía fósil, la producción de armamento y los servicios bélicos, nunca han estado interesados en la democracia. Lo sabíamos, pero ya no es solo que el capitalismo sionista estadounidense vaya contra la democracia, es que están convirtiendo el mundo en una ciudad sin ley. Una ciudad sin ley es absolutamente la ley del más fuerte.

El 3 de enero de 2026 se rompió la farsa democrática de occidente, su supuesta superioridad moral. El apoyo estadounidense al genocidio israelí en Gaza y el cambio de posición respecto de la invasión rusa de Ucrania, dejando a la UE con el culo al aire, ya advertía que lo quieren todo, todo el tiempo, petróleo, recursos naturales y control total de flujos de materia y energía. Como escribe Dina Bousselham o inventamos o erramos. No será fácil, habrá que poner más cerebro que músculo, más cooperación entre amenazados y dañados y más comprensión de los límites ecosistémicos del capitalismo para pensar y construir la alternativa.

Publicado en Tu Periódico y en El Independiente de Granada