lunes, 9 de febrero de 2026

Destrozo climático, ultraderecha y trumpismo

Benalúa de las Villas, municipio granadino afectado por el temporal - Gogo Lobato / Europa Press

Las borrascas han hecho estos días atrás un daño enorme en el sur de Portugal, Marruecos, Andalucía, Extremadura y otros territorios al sur de la península ibérica. Los cauces desbordados han provocado daños en viviendas, negocios, infraestructuras y cultivos. Por lo que he visto, en Andalucía, lo público y la solidaridad han funcionado en primera línea. Cuando pase el temporal se requerirá una fuerte intervención de las administraciones públicas.

Desde ya, tanto el Estado como el resto de administraciones territoriales deberían aprobar una Declaración de Emergencia Climática con obligación de ejecutar políticas preventivas de manera permanente, no circunstancial. Una declaración con consecuencias legales que condujese a planes urgentes de lucha y prevención contra los efectos del cambio climático. Justo lo contrario al sálvese el que pueda que proclaman la derecha, la ultraderecha y el trumpismo. Y justo lo que no se atreve a hacer de verdad el tibio progresismo de las viejas socialdemocracias occidentales devenidas ultraliberales.

La emergencia que vivimos en la península es climática. Largos periodos de sequía intensa sumados a episodios virulentos de fenómenos meteorológicos adversos. “Esto no lo habíamos visto nunca” dicen muchos entrevistados a pie de agua en las teles. Como sabe la ecología y la ecología política, la ciencia advirtió hace decenios que el modelo capitalista de crecimiento infinito, expolio de materias primas y recursos y contaminación de la naturaleza, junto con el modelo energético de los combustibles fósiles es insostenible.

El modelo capitalista global sustentado por el expolio de los recursos naturales, los combustibles fósiles y la coerción política era, ya desde la segunda mitad del siglo pasado, insostenible a largo plazo, ahora los es a medio plazo, y, si no nos apresuramos a poner remedio, lo será en breve a corto plazo. El riesgo climático, como sabe la ciencia ecológica, aumenta con carácter exponencial.

La función de la corriente ideológica religiosa negacionista es ser fuerza de choque contra la ciencia, fomentar la ignorancia para que vilipendiemos, cual Inquisición, cualquier atisbo de racionalidad científica y política que se oponga a seguir estrujando la fruta descomunal de vida que es el planeta Tierra. La alianza entre el negacionismo y los discursos anti Estado social que abanderan influencers en las redes sociales es veneno contra los procesos democráticos.

Esa alianza la está alimentando el trumpismo que invade las sociedades occidentales. El trumpismo no es solo Trump, Trump es el operador global. El trumpismo es una operación de las élites económicas estadounidenses, amparadas por el seguidismo de las derechas, ultraderechas, y lo que queda de socialdemocracias europeas, para doblegar al mundo y perpetuar su poder. Estas élites dueñas de casi todo, lo quieren todo todo el tiempo. Quieren los recursos y las rutas, el control de la producción y de los flujos de materia y energía. Es eso. Para ello necesitan regresar a la esclavitud y la negación de la igualdad de género y la diversidad natural y humana.

Las élites, que han decidido protegerse y atacar con el trumpismo, no van a cambiar. Necesitan del oscurantismo, del negacionismo y de la creación de "enemigos" interiores, la emigración, y exteriores, China, los BRICS y cualquier país con gobiernos verdaderamente soberanos, como Cuba, Venezuela, Colombia, México o Irán. Necesitan anular la democracia, allá donde mínimamente existe, y todo lo que en los Estados supone la protección de los bienes comunes, educación, salud, dependencia, universidades públicas…

Las élites capitalistas nos conducen a la barbarie mediante la instalación del miedo y el régimen de guerra permanente, protegidas por la seguridad que les proporciona el Estado que controlan. Cuando vemos a Pedro Sánchez o a Juan Manuel Moreno Bonilla mostrarse como educados políticos que ponen los recursos del Estado para proteger la vida y los bienes comunes en las inundaciones, deberíamos saber que si después de ver las imágenes de Andalucía anegada solo se quedan en los cuidados paliativos, la dinámica destructiva del capital seguirá avanzando implacable.

En este claroscuro de monstruos hay que construir un nuevo proyecto ideológico global, del que la izquierda carece. Ecología, feminismo, socialismo y federalismo alicatados con la ciencia y la cooperación entre pueblos y entre estados son demostrados pilares democráticos alternativos el capitalismo.

Publicado en Diario Red