domingo, 6 de marzo de 2022

Pacifismo o barbarie

 


Ninguna agresión militar, ninguna invasión de un país por parte de otro puede justificarse jamás. Rusia está ocupando militarmente Ucrania, haciendo un daño terrible a la población civil, provocando una cadena de muerte con millones de familias que huyen de la guerra buscando refugio. Es un crimen.

Parte de la izquierda europea se deja llevar por el instinto con argumentos emocionales construidos sobre hechos de la primera mitad del siglo XX. Hasta las bombas de Hiroshima y Nagasaki, arrojadas en 1945, el imperialismo o el fascismo se podían combatir, estela de dolor y muerte mediante, con ayuda humanitaria y bélica. El ejemplo de la guerra española del 1936 es paradigmático. España se hubiese ahorrado 40 años de atrocidad franquista si la democracia republicana no hubiese sido abandonada por otras democracias occidentales. La Europa democrática consintió que los insurrectos recibiesen ayuda militar de la Alemania nazi y la Italia de Mussolini. La bomba atómica lo cambia todo. La existencia de potencias nucleares determina que solo la ayuda humanitaria y la diplomacia son actitudes que contribuyen a paliar los daños de la guerra y resolver los conflicto entre estados soberanos.

La respuesta instintiva, emocional, es comprensible, útil para la huida, pero no para repeler una agresión contra algo inmensamente más fuerte. Contra un ejército tecnificado, profesional, enorme y nuclear más vale, como dice el refrán, maña que fuerza. La estrategia de la fuerza para el débil es autodestructiva. Atacar de frente a un gigante armamentístico nuclear solo puede acabar mal. David, a partir de la segunda mitad del siglo XX nunca ganará a Goliat. Tenga razón o no la tenga. Tras la segunda guerra mundial se sabe que cualquier guerra abierta entre potencias nucleares supondría la destrucción de las partes y un daño irreversible sobre la vida en el planeta.

En 1947 el movimiento pacifista liderado por Gandhi logra la independencia de la India frente al poderoso Reino Unido. Años después, en 1973, los EE.UU abandonan Vietnan, sin doblegar al vietcong, con un gobierno acosado por el movimiento pacifista interno que pedía una oportunidad para la paz. En 1969 EE.UU no podía consentir la presencia de misiles soviéticos en Cuba con cabezas nucleares y capacidad de alcance de su territorio. La crisis de los misiles de Cuba acabó con la retirada de los mismos por parte de la URSS. Un acuerdo diplomático. Luego llegó la crisis de los euromisiles. los Pershing. La OTAN se empeñó en instalar misiles con cabezas nucleares en la Alemania Federal para disuadir del uso de otros instalados en los países del este en la órbita soviética. Este conflicto alimentó el movimiento pacifista en la izquierda europea y es constituyente de la irrupción de Los Verdes en la política alemana. El asunto se resolvió con el acuerdo diplomático de desmontaje de los misiles a ambos lados del telón de acero. El OTAN NO en España hace crecer a la izquierda, el felipismo, de entrada, tuvo que mentir para no perder espacio. Años después, el no a la guerra de Irak preparó la victoria de Zapatero. El pacifismo es constituyente de la ecología política y vector estratégico de la izquierda democrática europea de postguerra.

Con la caída del muro de Berlín y el desmoronamiento de la URSS, los EE.UU de América piensan que ancha es Castilla y se disponen a apropiarse el mundo. La UE, no tiene proyecto defensivo propio si no es subalterno del otanismo estadounidense. La OTAN se amplia hacia el este, cada vez más cerca de las frontera rusa. Las primaveras árabes democratizadoras son aplastadas con la ayuda americana. El hambre bulímica de petróleo y gas de occidente, destruye Irak y Libia, consiente la guerra contra Yemen, desestabiliza Siria, es amiga de Israel contra el pueblo palestino y olvida al pueblo saharaui.

La evolución del capitalismo occidental entregó la producción a China y otros países del sudeste asiático, al tiempo que huyó de la economía real a la financiera. La crisis económica de 2008 hace visibles los límites planetarios. Tanto el cambio climático, la ruptura con las condiciones biofísicas que hacen posible los equilibrios ecosistémicos, como la escasez de combustibles y materias primas están en la raíz de todos los conflictos. China e India se hacen gigantes económicos, la pandemia vírica lo pone de manifiesto. Europa es dependiente de energía, materias primas, productos de primera o segunda necesidad y tecnológicos. La Europa dependiente es subalterna del imperio americano en decadencia.

La espiral de la guerra en Ucrania añadirá crisis al impacto de las crisis en Europa. Frente al muro de desinformación impuesto por los gobiernos europeos, frente al ardor guerrero instigado por quienes nunca irán a frente alguno de batalla, frente a quienes como bien pagados o paniaguados del poder escriben loas y lanzan proclamas de guerra en prensa, radios y televisiones, justificando el envío de armas a Ucrania para que la población civil se enfrente a un ejercito inmenso, tecnificado, nuclear y capacitado para el crimen como el ruso, frente a todo eso, poco a poco, con la fuerza de la razón, contraria a la razón de la fuerza, se irán abriendo argumentos y opiniones que mostrarán las únicas alternativas posibles a las armas.

El no a la guerra es un grito radical contra el exterminio a favor de la vida. La ayuda humanitaria, la presión exterior y la vía diplomática multilateral, con la comprensión de las razones de las partes, también de la parte invasora, se abrirán paso como la única solución posible y duradera. Lo demás es barbarie. Pacifismo o barbarie, esa es la cuestión.

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martes, 22 de febrero de 2022

Andalucía 'se encuentra' en Granada


El pasado 24 de febrero asistí en Granada al primer acto público de la plataforma Andalucía se encuentra. Esta nace con la intención de impulsar un proceso de cooperación entre sociedad civil organizada, personas individuales y organizaciones políticas del ámbito del progresismo, la izquierda y el andalucismo, para que dé fruto un proyecto electoral cooperativo que pueda disputar en Andalucía la actual mayoría de derechas y ultra derechas.

Vaya por delante mi profunda admiración, en tiempos de cabalgada sociológica neofascista, de las respectivas militancias políticas que no se sienten propietarias exclusiva de la arbonaida. La verdiblanca es Andalucía, es de las y los andaluces, es de la humanidad porque es de nuestra humanidad. Ninguna debilidad táctica o estratégica organizativa puede entenderse hoy día sin la estructura de poder financiero de los medios de comunicación dentro y fuera de Andalucía. Por eso, por los ataques sin razón que han sufrido quienes han peleado desde la visibilidad personal, mi admiración es también asombro por su capacidad de resistencia.

Los logros para las mayorías sociales desde el gobierno de España del espacio que representa Unidas Podemos con sus especificidades gallega y catalana son ya una retahila indudable. Su importancia es, y será, estratégica dado que, por un lado, se ha cohesionado un bloque progresista de izquierdas plurinacional con otras fuerzas políticas valencianas, vascas y catalanas que contribuyen ha mantener un horizonte de transformación democrático, republicano y federal/confederal. Por otro, se ha mantenido al PSOE, en la medida de lo posible en cada momento, sujeto al espacio de transformación progresista. Algo imposible si no se tiene la fuerza que se tiene y si no se estuviese en el gobierno de España. Hay más, la estrategia de gobierno ha revelado el potencial de Yolanda Díaz como símbolo de representación de las necesidades de amplias mayorías.

Celebramos estos días el 42 aniversario del referéndum 28 de febrero de 1980, Aquel día Andalucía logró su autonomía afirmando orgullosa que era nacionalidad histórica como Galicia, Euskadi y Cataluña. El único territorio del estado que lo gana ejerciendo el derecho a decidir. Más de tres años lleva Andalucía gobernada por quienes no creyeron en ella, con el apoyo de quienes quieren destruir nuestro autogobierno para que volvamos a ser protectorado colonial madrileño como en tiempos franquistas. Si en el próximo proceso electoral el PP con Vox obtienen la mayoría, Andalucía irá a peor. Las y los andaluces perderemos el poco peso político que tenemos y entregaremos nuestro futuro al dominio de intereses tan privados como externos.

Por eso es importante el decálogo y objetivos planteados por Andalucía se encuentra. Se trata de construir en Andalucía el primer frente amplio del estadoen la línea de lo que plantea la ministra de Trabajo Yolanda Díaz. Desde aquí quiero dar la enhorabuena a la organización del acto de Andalucia se Encuentra en Granada. Fue diverso, representativo en lo sectorial, lo generacional y lo territorial. También muy andaluz y andalucista. Deseo que calen sus mensajes, y el mensaje central, la unidad es el camino. Andaluces y andaluzas, sociedad civil y organizaciones políticas tenemos la responsabilidad de articular un proyecto marcadamente andalucista, con el feminismo, el ecologismo, la izquierda social y progresista orientado hacia un republicanismo federal que se refleje dentro y fuera de Andalucia. Ojalá el empuje de Granada se replique, si cabe con más fuerza, en el resto de pueblos, comarcas y provincias andaluzas. Si se hace bien, Andalucía podría volver a ser determinante para sí y para el conjunto del estado.

Sea, como dice nuestro himno, por Andalucía libre, los pueblos y la humanidad.

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lunes, 21 de febrero de 2022

Feijóo o Ayuso, esa es la cuestión


Alberto Núñez Feijóopresidente de Galicia ha asumido ya que Pablo Casado, presidente del PP español, tiene abierto un procedimiento de desahucio iniciado por el trumpismo madrileño.

Las huestes de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, iniciaron el jueves el asedio a la sede de la calle Génova con un momento dominguero insurreccional.El archivo del expediente que investigaba el nepotismo familiar de Ayuso, anunciado el viernes tras una reunión entre ésta y Casado, no es fruto de un acuerdo de paz, es una derrota del presidente del PP que ya solo, si acaso, puedenegociar con escaso margen las condiciones de la rendición.

La guerra en el PP ha estallado, un partido de naturaleza corrupta, con condenas firmes como la de Gürtel o la de las obras con dinero negro en la sede de Génova. La guerra es por el poder. Todo interés en la dirigencia del PP está en el dinero. Pablo Casado no ha parado de ir a Europa para obstaculizar el reparto a España de los fondos Next Generation. En el PP desean que estén en sus manos para trincar a sus anchas. El patriotismo de Ayuso es del mismo calibre, sin escrúpulos para contratar con amiguetes y empresas con vínculos familiares. Su patria es la pasta, ha admitido que su hermano recibe comisiones. Su madre es socia, como ha desvelado Público, de una empresa que ha contratado por 925.000 euros con la Comunidad de Madrid.

Una parte importante de los fondos de inversión, del capital del Ibex 35, de la gran banca, de los intereses industriales, de los lobbies del turismo y la construcción, que necesitan vínculos nutricios con Europa, estarán ya viendo a ver qué apuesta hacen para recomponer el liderazgo de la derecha española con opciones de triunfo. Díaz Ayuso no es su ideal. Ese capitalismo pragmático tiene un problema muy gordo, más que cuando se le reveló su primera creación para frenar a Podemos, Albert Rivera. El problema es la autonomía de la política, de la extrema derecha trumpista radicada en la capital de España. Como decía Pablo Iglesias en la campaña electoral de Madrid, Isabel Díaz Ayuso es la candidata de Vox. Los resultados electorales lo demostraron.

El capital que necesita el cordón umbilical europeo está pensando en Feijóo. No puede permitirse una Orbán madrileña. El presidente gallego necesita dos condiciones para liderar el PP. La primera controlar una gran parte de los grupos mediáticos que la alientan, aúpan y corean, para que viren y le garanticen apoyo por tierra, mar y aire. La segunda, bloquear a Ayuso desáctivándola junto a su Rasputín, Miguel Ángel Rodríguez, para que pase a un segundo plano. Sin eso Feijóo no puede desembarcar en Madrid, una región políticamente independizada del resto de España donde el trumpismo ya es hegmónico.

La alternativa para limitar el poder de Ayuso a la estrategia del capital pro Feijóo, está en la justicia, también con sede central en Madrid, si actúa como es debido, e investigua lo evidente, las comisiones en los contratos de la comunidad, el disparo del coste las obras del hospital Zendal, y las muertes en las residencias con instrucciones de no efectuar traslados a los hospitales. Raro será que esto último ocurra.

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miércoles, 16 de febrero de 2022

Próxima estación, Andalucía


Para el Partido Popular y para España, los resultados de las elecciones del 13F en Castilla y León están envenenados por Vox. Su presidente, Alfredo Fernández Mañueco las anticipó para hacerle el caldo gordo a Pablo Casado, y que éste pudiera lucir amplia mayoría frente a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que le disputa velada y abiertamente, el liderazgo español del PP. Casado lo intentó antes en Andalucía pero el tándem Moreno (PP)-Marín (C´s) se lo impidió.

Con Mañueco lejos de la mayoría absoluta, Vox pide entrar en el gobierno con vicepresidencia incluida. Las condiciones iniciales, para empezar porque irán a más, son: liquidar la legislación contra la violencia de género y la normativa de memoria histórica. O sea, dejar a la mitad de la población castellano leonesa, las mujeres con sus hijos e hijas, sin protección institucional contra la violencia machista estructural, y lavar el cerebro colectivo ocultando de la verdad histórica la infamia asesina, cuanto menos, de sus antepasados ideológicos franquistas.

Juan Manuel Moreno Bonilla, el presidente andaluz, estaba esperando los resultados castellano leoneses para determinar la fecha de las elecciones en Andalucía. Visto lo visto le ha entrado el miedo en el cuerpo, tanto a él como a su socio Ciudadanos. Ni Castilla y León es Madrid, ni Andalucía es Madrid o Castilla y León. España es diversa, y no hay una España, de hecho hay territorios donde España es una ausencia. Pero no solo las identidades culturales cuentan, también los problemas históricos estructurales que acaban canalizándose vía identidades territoriales. Teruel Existe lo demostró, el 13F lo hizo Soria Ya. Si esto sigue así a España no la va a romper el independentismo catalán, saltará en astillas con un conjunto de clamores provinciales justificados del tipo “para cuando de lo nuestro”.

Para el PP andaluz, ir a una campaña electoral con la expectativa de tener que gobernar con Vox, un partido de raíz antidemocrática, anti estado de las autonomías, anti europeista, que no reconoce la desigualdad de género, que ignora el cambio climático y sus efectos, con propuestas inhumanas (inmorales) respecto de la inmigración, que no apoya ni una solo de las mejoras en derechos laborales, que está en contra de cualquier progreso fiscal y de los servicios públicos, y que considera la tierra, el mar y el agua meros contenedores extractivos y de basuras, es un inhibidor de voto. Recordemos que a la derecha andaluza aquel “Andaluz, este no es tu referéndum” del 28 de febrero de 1980, le costó 37 años de oposición en el sur y le puso muy difícil competir con el PSOE de Felipe González para alcanzar el gobierno de España.

Andalucía no está vacía como Castilla y León, el efecto capitalidad de Sevilla o Madrid no ha provocado un vaciamiento generalizado, si puntual en algunas comarcas, a pesar del tremendo éxodo de humanidad andaluza cualificada que hemos sufrido en el último decenio. Se está a tiempo de parar el proceso. La capitalidad andaluza, se enfrenta a un sentimiento extendido de agravio de poder. Andalucía ha sufrido desindustrialización y desestructuración territorial. Lo primero ha afectado a todas las provincias, lo segundo a todas las comarcas. Como no han existido políticas autonómicas de industrialización y de cambio de modelo productivo, no ha habido nada que repartir, consiguientemente los agravios reales de las provincias respecto de Sevilla han sido mínimos,. Todo el territorio andaluz ha sufrido la devastación industrial y la destrucción territorial y ambiental. La economía precaria va de Este a Oeste y de Norte a Sur.

A Andalucía la descohesiona la concentración del poder, la sensación de que las decisiones sobre lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer se toman lejos de sus capitales y sus comarcas. A eso contribuye la falta de ferrocarril que estructure un territorio común. La extracción de sedes y órganos de gobierno provinciales y su concentración en Sevilla en torno a San Telmo. El cierre de colegios en el mundo rural, la falta de banca propia  y su reflejo en todos los pueblos, el deterioro de la sanidad territorializada. En definitiva, un abandono que se retroalimenta. No está en ningún plan del gobierno andaluz enfrentar los problemas estructurales de servicios en el campo andaluz, ni la reindustrialización, ni la recuperación ambiental o patrimonial. Por otro lado, en las zonas pobladas no existe plan más allá de insistir en el turismo, la construcción y la demanda de inversiones (el otro día en Abu Dabi) para seguir llenado de ladrillo el litoral, el campo y las sierras. Por supuesto, no hay en el gobierno andaluz plan alguno de lucha real contra el cambio climático y sus efectos.

La derecha no tiene plan, el plan de Vox es destruir Andalucía y entregarla a Madrid. Pero, ¿tiene plan el PSOE de Andalucía? Por lo que está demostrando Juan Espadas, cuya campaña de promoción está inundando todos los digitales, no tiene más plan que volver a las andadas, lo de Doñana y los regadíos ilegales de Huelva lo certifican.

¿Y la izquierda, tiene plan? Seguro que sí, seguro que el programa electoral será redondo. La cuestión es que se necesita un plan estratégico que pase por situar Andalucía en el centro de los debates de estado. Federalizar hacia dentro y federalizar hacia afuera, federar también sus propias estructuras orgánicas. Nadie se identifica con un proyecto si siente que las decisiones se toman fuera de su municipio, fuera de su comarca, fuera de su provincia o fuera de su comunidad. Implantar es federalizar, territorializar el poder.

En Castilla y León la izquierda nunca a tenido verdadera implantación territorial, lo de la alcadía de Zamora es algo exótico, en Andalucía sí que ha habido siempre una importante implantación territorial y una fuerte identidad propia, tendría que aprovecharse. Próxima estación, Andalucía.

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viernes, 4 de febrero de 2022

Titánica Yolanda


La reforma laboral, producto estrella del gobierno de coalición, ha salido adelante de chiripa. El esfuerzo que ha realizado la vicepresidenta tercera del gobierno y ministra de Trabajo ha sido titánico. Las posiciones iniciales de los agentes sociales, patronal y sindicatos estaban muy enfrentadas, algo lógico tras tocar fondo los derechos laborales con la agresiva reforma laboral de Rajoy, después de cuatro decenios, desde el primer Estatuto de los Trabajadores de la etapa democrática, de retrocesos ocultados por la economía del crédito.

Una labor de orfebre consiguió un acuerdo a tres bandas en el que nadie creía, que encajaba con los requerimientos europeos para que los fondos fluyeran, a pesar de los obuses enemigos de la derecha ultramontana y de las zancadillas procedentes del interior del gobierno, tiene un mérito histórico. Un milagro ha evitado que se fuese al traste.

No nos engañemos, depositar el futuro de las políticas del gobierno de coalición a la suerte de una votación no parece fiable. Por lo que hoy sabemos, y eso cuadra con las palabras de agradecimiento que la ministra Díaz dirigió al PNV, la reforma podía haber salido adelante sin el acuerdo, finalmente fallido, con UPN. No es raro deducir que fue el propio PSOE quien lo obstaculizó tras creer que tenía amarrados los votos navarros. Lo de Murcia con Ciudadanos, pero de mayor gravedad.

Inevitable acordarse del tamayazo que inauguró el trumpismo hispano. Dos infiltrados en las listas del PSOE madrileño trucaron la voluntad popular en el legislativo madrileño dando paso, repetición electoral mediante, al PP de Esperanza Aguirre, precursor del trumpismo de Ayuso, la cual inauguró su carrera política llevando el Twitter del perrito Pecas. Dos diputados de UPN, cuyo partido había pactado dar apoyo a la reforma laboral, cambiaron su voto. Un gol en propia meta del PP salvó el match.

El espectáculo deteriora la política, el deterioro siempre afecta más al campo progresista. Se ha demostrado que no hay mayoría alternativa posible a la de una España diversa y plurinacional. El milagro debería provocar una revelación. Esta lectura debe hacerla el PSOE. También ERC tiene una enorme responsabilidad, quizá  la que más. Mientras ERC no sea fiable, en este caso desoyendo las mayorías sindicales catalanas, habrá riesgo de que vuelvan las treinta monedas de Rufián.

También el sindicalismo de clase estatal ha de tener en cuenta que el país democrático plurinacional es el que pasa por entenderse con los gobiernos y espacios autonómicos en las que hay ecosistemas políticos y sindicales diferenciados. Tender puentes de colaboración en Euskadi, parece imprescindible. Por su parte las fuerzas verdaderamente democráticas deben entender, como el PNV, En Común o Unidas Podemos, que negociar es perder y ganar. Que acordar es un todos ganamos. Es el esfuerzo titánico que ha hecho la ministra Yolanda Díaz comprendiendo el contexto histórico, como lo han entendido la CEOE, UGT y CC.OO.

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jueves, 3 de febrero de 2022

Yolanda Díaz y la reforma laboral

Ojalá ERC rectifique su posición en contra de convalidar la reforma laboralpactada a tres, gobierno, sindicatos, patronal. No parece que lo vaya a hacer. Ha vuelto el Rufián de las treinta monedas, la ERC que por un cabreo de chiquillería votó en contra de la cuarta prórroga del estado de alarma en uno de los momentos sanitarios más dramáticos.

Esta reforma laboral es la primera, desde el primer Estatuo de los Trabajadoresque invierte el proceso de degradación de derechos laborales y fuerza sindical. Una degradación buscada por el bipartidismo del 78 y particularmente por el PSOE de Felipe González. Desde las primeras modificaciones del estatuto de derechos laborales, algunas de las cuales se hicieron a pesar de huelgas generales, la legislación laboral española tocó fondo con la pérdida de derechos de la dura reforma laboral de Rajoy. El entonces ministro de economía, Guindos, dijo de ella en Europa que era "extremadamente agresiva".

Esta reforma pactada pone fin a decenios de precarización laboral, camuflada con la economía del crédito expansivo, la que hizo crack abriendo la etapa neoliberal con la reforma bipartidista del artículo 135 de la CE para garantizar el salvamento del IBEX y la banca. Pero lo más importante es que revitaliza el movimiento sindical, imprescindible en una sociedad democrática, un sindicalismo que venía siendo atacado sistemáticamente por la Brunete mediática del capital.

La izquierda que dramatiza, y se opone, a la reforma laboral de Yolanda Diaz, que se aprobará con los votos decadentes de Ciudadanos, y con otros votos que sí están leyendo el momento histórico, se equivoca de todas todas. Es la izquierda del cuanto pero mejor que acaba siempre en el margen de la historia democrática. La reforma recupera derechos, fortalece enormemente la capacidad de negociación sindical, ataca la precariedad y marca el camino de la estabilidad laboral, permitirá subir salarios y ampliar derechos.

Con esta reforma se gana la posición a la derecha española, se manda un mensaje de solidez gubernamental a Europa, y se embarca a la patronal en un proyecto de país no unilateral.

Lo importante es que se apruebe, tomar posiciones para seguir avanzando. El desgaste lo van a sufrir quienes no ayuden a consolidar avances que, sin ser todos los que querríamos, tienen trascendencia vital sobre el mundo del trabajo y trascendencia política de calado estratégico.

Y, sí, es la reforma laboral de la ministra Yolanda Díaz porque es la reforma laboral posible de todo un país, una ministra que ha demostrad, como nunca en la etapa democrática española, de parte de quien está, a quién defiende y que nunca ha olvidado para qué la votamos.

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martes, 1 de febrero de 2022

Benidorm Fest, un asunto de mujeres


El resultado del Benidorm Fest ha puesto el foco en cómo se decide quién representa a España en Eurovisión, un método electivo lobbístico que busca apariencia democrática. Siendo importante, lo relevante es que las tres opciones en liza han convertido el evento en un asunto de mujeres. Las gallegas Tanxugueiras y la catalana Rigoberta Bandini han descompuesto con su arte las intenciones del jurado.

Un asunto de mujeres es una película de Claude Chabrol. En la Francia ocupada por los nazis, las mujeres, en condiciones extremas de miseria popular, sostienen la vida. Isabelle Huppert encarna a Marie Latour. Marie ayuda a otras mujeres y a sí misma practicando abortos clandestinos, le cuesta la condena a muerte de la justicia de Vichy, colaboracionista con Hitler.

Cuando mi hija era pequeña vimos esta película con ella, junto con alguna otra como El secreto de Vera Drake. Nunca tuvimos que darle explicaciones para que considerase la importancia para las mujeres de ser libres de decidir sobre su propio cuerpo. Me ha venido a la cabeza el título de la historia de la última mujer guillotinada por la justicia francesa, con el vendaval popular y en redes sociales que ha levantado el resultado del Benidorm Fest.

El Benidorm Fest se ha convertido en un asunto de mujeres. La votación popular y el voto demoscópico, 350 personas, han dado la victoria a Tanxugueiras, el jurado selecto (que no electo), cinco personas chic, se la ha dado Chanel. Rigoberta Bandini ha quedado segunda en el voto del jurado y el popular, y tercera en el voto demoscópico. Cualquiera de las tres opciones podía haber ganado, las tres son merecedoras de la victoria.

La enorme repercusión del asunto demuestra que la sociedad española flota sobre un terreno feminista fértil que hace brotar semillas de feraz empoderamiento femenino. Tanxugueiras tienen la fuerza de las raíces, que hayan llegado hasta ahí, salvadas por el publico, que en su inmensa mayoría no tiene al gallego como lengua materna, demuestra que es posible cooperar y federar frente a competir y concentrar. Sororidad territorial.

Rigoberta Bandini es, desde otro ángulo, el feminismo del cuerpo, el de la libertad de las mujeres, el de la matría (que no necesariamente maternidad) nutricia protectora de la vida, de la cultura y de la especie. Irreverencia y sororidad ecofeminista. Por su parte con Chanel, si nos desprendemos de la mirada patriarcal, no veremos en su “Apenas hago doom, doom / Con mi boom, boom / Y le tengo dando zoom, zoom” sumisión sino empoderamiento, condición necesaria para la sororidad política feminista, una cuestión de poder.

Ni Chanel, ni Rigoberta, ni las Tanxugueiras han reñido entre sí, no han tenido una mala palabra entre ellas, al contrario, se han elogiado y se han respetado. El asunto de mujeres con el que se ha revolucionado el Benidorm Fest demuestra la fuerza subyacente del movimiento feminista que viene pidiendo más cooperación, más sororidad, más igualdad, más democracia. El debate cultural ha trascendido el género, la clase social y la posición política de la gente; si mucha juventud, chavales y chavalas, niños y niñas, lo han seguido y han participado, es posible que no haya que explicarles nunca porqué es tan importante el feminismo

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lunes, 10 de enero de 2022

Bulos, macrogranjas y elecciones en Castilla y León

Para las fuerzas del mal a las que la democracia estorba, en tiempos de límites planetarios visibles, el combate contra el feminismo, la ecología y los poderes territoriales es estratégico. El feminismo une la democracia a la vida, el ecologismo la une al territorio, el federalismo vincula el poder de la gente con la tierra donde vive.

Antes del 15M la institucionalidad española funcionaba alejada de los problemas de la gente. El celofán brillante del consumo y el crédito ocultaba el bloqueo de los poderes políticos a las demandas ciudadanas ante actuaciones concretas de los poderes económicos. Ni el latrocinio de lo público, ni los daños ambientales ni los urbanísticos, tenían coste electoral. La ecología era green washing. Los cauces de reivindicación se habían desplazado a la constitución de plataformas ciudadanas, luchas de causa sin conexión ideológica. Con el sindicalismo debilitado in extremis, el ecologismo ciudadano irrumpía sin etiqueta en multitud de conflictos. Quijotes contra molinos.

Cuando el capitalismo especulativo quedó con los pies colgando sobre la economía real llegó la crisis de 2008. En 2011, el 15M vulcanizó el malestar e inició una repolitización contrapartidista, adanista e ideológicamente blanda, que acabaría convirtiendo las causas de lucha en la lucha de causas. Podemos tradujo la repolitización en proyecto político.

Pero la crisis sistémica de la democracia española no solo era una crisis de inutilidad institucional para solventar los problemas de la gente, era una crisis de fondo de organización territorial. Una crisis de concentración del poder. La cuestión catalana es la manifestación más significativa de los déficit democráticos del estado español por causa de una evolución centralista de la interpretación y aplicación del modelo autonómico.

La derecha española tiene un proyecto de España basado en la concentración total del poder. La España progresista no se aglutina en torno a un proyecto alternativo, entre otras cosas por la negativa del PSOE a asumir la necesidad de un nueva configuración territorial del poder en España. Sus vínculos con poderes económicos y financieros a los que interesa concentrar sus interlocuciones y tejemanejes se lo impiden. Los movimientos de la España vaciada, los agravios interprovinciales en comunidades de gran tamaño, como la andaluza, son una válvula de escape ante la ausencia de proyecto alternativo al de Madrid es España. Un proyecto que no puede ser más que de reparto plurinacional del poder, y de desconcentración y descentralización democrática del mismo dentro de naciones, nacionalidades o autonomías hacia las provincias, las comarcas y los municipios.

Las elecciones en Castilla y León, a pesar de que las encuestas fabricadas por los poderes de la derecha indican que está cantado que PP y Vox se repartirán el gobierno, son un melón cerrado. Las reacciones del bipartidismo al bulo fabricado contra Alberto Garzón, a partir de unas declaraciones a The Guardian relativas al daño ambiental de la ganadería intensiva, las macrogranjas, y la mala calidad alimentaria de la carne fabricada, ha puesto de manifiesto el nerviosismo tanto del PP como del PSOE.

Días antes dirigentes del PP acusaban a las candidaturas provinciales de la España vaciada, que se presentan en Soria, Salamanca, Palencia y Burgos, de ser marcas blancas del PSOE. Por su parte Pablo Casado las acusa de querer destruir España en cantones; el España se rompe contra las demandas provinciales. Por su parte el PSOE se alinea con PP y Vox al desacreditar al ministro de Consumo de Unidas Podemos, sin advertir a sus ministerios y sus líderes territoriales en Castilla y León, Castilla la Mancha, Aragón, Asturias y Extremadura que las palabras de Garzón responden a las estrategias de sostenibilidad verde europeas asumidas por el gobierno de España.

La actitud del PP abre espacio a Vox, la del PSOE entrega espacio de combate electoral a las candidaturas de la España vaciada, muy sensibles con el daño que produce la ganadería industrial, y a Unidas Podemos cuya convicción ecologista es fuerte. El resultado de las elecciones en Castilla y León nos dirá en qué proporción se reconfiguran los espacios electorales en una comunidad de nueve provincias y amplio territorio. Cualitativamente podemos pensar, como sabe el PP y y debería saber el PSOE, que se verá afectado el bipartidismo.

La actitud del PSOE al usar una fake contra Garzón torpedea la percepción de ser visto como alternativa que cure los males de la España vaciada. Las plataformas provinciales saben el gravísimo problema económico, social y ambiental que provocan las macrogranjas, luchar contra ellas es una de sus banderas. Que el PSOE no lo haya visto y decida hacer política basura con el asunto es, además de repugnante, de una torpeza inaudita.

PP y Vox están temerosos de las candidaturas provinciales, el PSOE en Babia dejando espacio para ellas y para Unidas Podemos. A lo mejor no está tan cantado el resultado de las elecciones del 13 de febrero en Castilla y León. El feminismo, la ecología y la demanda de reparto territorial del poder, en el marco de la defensa de derechos y de lo público, tendrán muchas cosas que decir para enfrentar la invasión mediática de las mentiras.

viernes, 7 de enero de 2022

Energía nuclear verde, una imposibilidad científica


En un momento propicio, a la vista de los precios de la energía eléctrica en toda Europa, y de fuertes tensiones geoestratégicas entre Rusia y China con los EE.UU en profunda crisis de legitimidad democrática mundial, el lobby pronuclear que no es otro que el bancario de los fondos de inversión, aprovechan el terreno abonado en Francia por la ultraderecha para vincular energía nuclear y soberanía energética. Para que sea más creíble buscan alianzas extraterritoriales, e inducen al presidente francés Enmuel Macron y al Consejo de Europa a introducir en el pack verde el gas natural como fuente energética de transición al modelo renovable.

Si la Unión Europea cae en esta trampa del capital las consecuencias serán gravísimas. Para empezar, internamente se darían argumentos a Polonia y otros países para demandar no limitar los fondos next generation a la transición energética renovable en virtud de la defensa de su propia soberanía energética. La lucha de Europa contra el cambio climático, y su dinamización industrial y tecnológica territorializada que supone este green new dealse iría al traste.

Hay más, el baluarte que da credibilidad en el mundo a la UE es la democracia, tanto la energía nuclear como las tecnologías fósiles ponen en riesgo el propio sistema democrático. Son tecnologías con una alta capacidad de concentración de la producción y el poder tecnológico, que requieren grandes inversiones y que muchas veces están en manos de poderes ajenos a los propios estados.

El objetivo es renuclearizar Europa de forma acelerada. Los defensores de un nuevo boom nuclear afirman que la construcción de nuevas centrales contribuirá a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el 40% de las emisiones de CO2 se deben al transporte, sector en el que no podría competir la energía nuclear. Lo que se esconde tras la energía nuclear no es más que un modelo energético especulativo que pretende, con dinero público, enriquecer indiscriminadamente a las empresas eléctricas y a la gran banca, propietaria de ellas y de las grandes constructoras, futuras adjudicatarias de las obras. Las centrales nucleares actuales nacieron amortizadas, se construyeron con fondos públicos y con prestamos con interés subvencionado. El modelo de mercado eléctrico europeo permite a los propietarios precios muy por encima de sus costes, el pool eléctrico está diseñado para favorecer a las nucleares.

En la naturaleza de la energía nuclear está el poder antidemocrático. La energía nuclear permite una alta centralización en la producción y distribución, por lo que es una herramienta de control político y económico. La sola iniciativa privada nunca hubiese construido una nuclear, necesita dinero de las arcas públicas, mucho dinero. Por eso la pretensión, una vez más, de utilizar fondos europeos, que deben ir dirigidos al sector de las renovables, para rehabilitar las nucleares, empezando por las francesas.

En términos económicos, la consideración de la energía nuclear de fisión como la energía más barata se ha construido sobre una falacia, sobre una operación de ingeniería económica y financiera. Sumando, al costo de construcción, operación, mantenimiento y desmantelamiento de una nuclear, la gestión medianamente segura de los residuos nucleares, aunque se opere con residuos a cien años, y la construcción de los almacenamientos geológicos en profundidad –AGP-, las cuentas no salen. Incluyamos lo que una aseguradora cobraría por garantizar la cobertura de los daños provocados por un accidente nuclear. El balance en contra resultará abrumador y definitivo.

Los problemas derivados de la industria nuclear son los mismos desde decenios. La eliminación de los residuos altamente radioactivos no está solucionada. La idea de que la energía contenida en los núcleos atómicos es prácticamente ilimitada se traduce en la impresión de que disponemos de recursos ilimitados. Pero esto no es cierto, el combustible nuclear también es agotable. El veto a Irán para que construya centra-les nucleares pone de manifiesto la relación entre programas de desarrollo nuclear y armas nucleares. Por no hablar de la inseguridad añadida al ser las industrias nucleares potenciales objetivos bélicos o terroristas.

No es generador de energía, no es soberano, quién depende tecnológicamente del exterior para el mantenimiento de su producción, o para el enriquecimiento de uranio. Esta premisa solo la cumple Francia en la UE. El actual gobierno francés pretende romper el consenso ciudadano antinuclear en un intento de basar su fuerza en el control estratégico de la energía. La energía nuclear no produce riqueza colectiva, produce sólo beneficio empresarial. El territorio que la acoge es, simplemente, un contenedor de riesgos.

El viento y el sol son recursos distribuidos por todo el planeta, de los que se dice que no son constantes, pues están sometidos a los avatares climáticos y a los ciclos naturales. En este sentido, tampoco es constante la generación nuclear o térmica, pues las nucleares no pueden parar cuando su energía nos es requerida, están obligadas a man-tener su producción 24 horas, todos los días, aunque nadie la compre. Esto ocurre a diario. La acumulación de la energía solar o eólica es posible por diversas tecnologíasincluida la fabricación de hidrógeno, un gas cuya combustión o utilización en la pila de combustible produce agua.

Energías renovables, eficiencia energética y sostenibilidad son las recetas racionales que contribuyen al bien común, lo demás son artificios de grupos de poder. En un futuro energético renovable España tendría mucho que decir en la UE y el mundo. Imaginemos un avance tecnológico e industrial en la fabricación de todos los elementos relacionados con estas tecnologías energéticas. ¿Vamos a dejar también que la fábrica sea China?

El mito nuclear no termina con la fisión. La energía nuclear de fusión, proceso que reproduce una reacción similar a la que ocurre en el núcleo del sol, tiene, en términos económicos, un significado similar al expresado para la fisión: elimina el problema del riesgo de la radioactividad y de los residuos radioactivos, lo que no es poco, pero contabilizando los años y las inversiones necesarias para su, aún dudoso, desarrollo comercial, no salen los números. Y, lo que es peor, una vez conseguida, el control de la tecnología y la producción estaría concentrado en unos pocos grupos financieros que tendrían a los países, poblaciones y gobiernos atrapados con el chantaje de su dependencia.

Si la nuclear resultase tan barata y abundante como se dice, además de no requerir subvenciones como se pide, el riesgo de consumir tanta energía acumulada en los núcleos atómicos y liberarla en forma de calor, teniendo en cuenta la irreversibilidad de los procesos naturales –segundo principio de la termodinámica-, incrementaría los problemas del calentamiento terrestre provocado por los gases de efecto invernadero.Es lo que se llama contaminación por energía, el efecto calórico práctico del aumento de la entropía. El uso masivo de la energía nuclear provocaría la conversión del planeta en una sala de calderas, lo contrario de lo que han hecho los ecosistemas natura-les durante millones de años. Considerar la energía nuclear como verde es anticientífico, antiecológico y antidemocrático.

miércoles, 5 de enero de 2022

Energía, democracia y territorio


Si el agua es la sangre de la tierra, la energía es el nervio de la vida. Vuelve a Europa, desde Francia, el debate nuclear, desde otros lugares la demanda de subvenciones a las tecnologías nuclear y del gas. Esperemos que por poco tiempo.

Los inviernos son primaveras, las primaveras veranos, los veranos saharianos y los otoños secos. Que nos lo digan en Andalucía. El clima ya ha cambiado. Las causas son antrópicas, humanas, que tiene que ver con el funcionamiento del modelo capitalista. Un modelo extractivo de recursos limitados cuyos residuos, -calor, basuras, contaminación y destrucción de sistemas agropecuarios y naturales- modifica las condiciones biofísicas de los ecosistemas, incluidos los humanos, estrechando los límites de la vida, reduciendo su capacidad de reproducción. El gran meteorito de la extinción humana es la depredación capitalista.

Se puede negar por ignorancia, por ser parte interesada o simplemente sicario del mal. La confrontación entre democracia y capitalismo se agudiza en tiempos de cambio climático. En la naturaleza de las energías renovables está su potencial democrático, se reparten territorialmente por todo el planeta. El sol, su primera derivada el viento y sus segundas y terceras derivadas relacionadas con el agua, más el calor interno terrestre, tienen constitución global federal. Ni los combustibles fósiles, ni mucho menos la nuclear, albergan potencial democrático, en su naturaleza está la concentración y centralización del poder.

Se pretende desideologizar el debate sobre el modelo energético, diciendo que la energía no es ni de izquierdas ni de derechas. Esto es lo que está ocurriendo en Francia, el país más nuclearizado de Europa. Ni de izquierdas ni de derechas es de derechas, las pruebas son abrumadoras. La concentración y centralización del poder es un vector antidemocrático, por ello los grupos financieros que buscan beneficio rápido a costa de vidas, territorio y medio ambiente, prefieren la nuclear y los fósiles. Ya tienen el grifo del dinero en pocas manos, quieren en exclusiva el grifo de la energía.

El debate sobre la nuclear como modelo de soberanía energética y el gas como modelo de transición a las renovables ha vuelto a Europa. Los intereses van a llenar las teles de falsedades. Hay grupos financieros y bancarios presionando por la nuclear en Francia y buscando alianzas en otros países de la UE al sumar el gas, para que sendas tecnologías se incluyan en la taxonomía de finanzas verdes de la UE. El objetivo es  acceder a las subvenciones para la transición energética. No serán tan baratas como dicen cuando son incapaces de competir con las renovables a poco que se incluyan en sus costes los de reparación de los daños externos que producen.

El precio de la energía eléctrica en Francia es estos días similar al de España. Los precios están desatados en toda Europa. Luego la cuestión no es más nuclear y más gas, la cuestión es cambiar las reglas del juego del mercado eléctrico para que la formación de precios no sea especulativa, crear empresas públicas de producción y comercialización energética y fomentar las renovables, la producción de hidrógeno renovable y las tecnologías de ahorro y eficiencia energética en los sectores domésticos y productivos.

La nuclear y el gas lo defienden en España, un país de sol y viento, Vox, el PP y Ciudadanos, su patria es el dinero, son la derecha. La transición hacia las renovables con la clave del hidrógeno como vector energético, lo defiende el arco progresista, la patria es la gente y el medio en el que vivimos, llamémosle izquierda. Sí, la cuestión de la energía es una cuestión de izquierdas o derechas, de democracia o desigualdad, de poder concentrado o poder distribuido.

Nota a pie de página: Cerrar todas las nucleares de España, con una potencia instalada de 7.400 MW, podría hacerse instalando diez mil aerogeneradores con potencia de 2,5 MW (la potencia media de las máquinas eólicas instaladas en España. Imaginemos que los aerogeneradores se fabricasen en Andalucía. Imaginemos que los paneles fotovoltaicos y la tecnología electrónica también.

Publicado en La Voz del Sur