viernes, 28 de abril de 2023

¡Ojú, Juanma, qué caló!

 Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, en una imagen reciente.

Si en el norte hace calor, imaginaos en el sur. Abril aguas mil ya es una quimera. No vivimos un episodio anormal, una ola de calor, vivimos la normalidad del calentamiento global. El clima ha cambiado. Venid al sur, sentaos en una de esas llanuras de granito bajo las cuales hay un aparcamiento subterráneo. Luego levantaos con la cabeza y el culo achicharao, a ver si sois capaces de decir que el cambio climático es una invención de los ecologistas para joder la vida  de la gente.

No es tiempo para la precaución ni para la prevención, solo nos queda curar el clima y aplicar paliativos a la naturaleza, el campo y las ciudades. La precaución es la acción que evita un mal aunque no se tiene certeza de que vaya a ocurrir. La prevención impide un mal del que se tiene certeza que vendrá. Los cuidados y la cura son para cuando la enfermedad presenta síntomas y efectos manifiestos, ahí estamos

El clima ha cambiado, lo que vivimos no es un fenómeno meteorológico, es un nuevo estado de naturaleza. Resulta imprescindible la acción institucional, ley y norma. No basta la educación ambiental ni la voluntad individual para paliar los males de la principal enfermedad provocada por un modelo económico antropocéntrico. La enfermedad climática induce enfermedades antihumanitarias, no es ni será menor el incremento de los flujos migratorios huyendo del hambre.

La ecología política no se ha cansado, con escaso éxito en el sur de Europa y con éxito degenerativo en el norte (memoria de verdes alemanes), de decir que es más caro afrontar los efectos del calentamiento global, que intervenir para limitar las emisiones de CO2. Las advertencias de la ciencia chocan con el interés del capital y la ignorancia que promueve a través de los grandes medios de comunicación. El muro de contención de la verdad científica se desmorona estos días a fuerza de calor y sed. ¡Ojú, Juanma, qué caló!

Andalucía se abrasa con Moreno Bonilla encastillado en los frutos rojos regados con el agua ilegal de Doñana. El Partido Popular acusa al ministerio para la Transición Ecológica de mentiroso y a la Unión Europea de partidista, mientras el presidente andaluz envuelve su maletín de comercial de la engañifa en la bandera de Andalucía. En política es importante elegir los tiempos, hasta en eso son brutos estos señores de la derecha andaluza.

La inercia del gobierno andaluz, cuyo modelo colonial hereda del PSOE, insiste en el turismo, la minería, la agricultura intensiva, la construcción y la externalización de todo servicio público, para poner Andalucía al servicio extractivo de capital foráneo. Moreno Bonilla desprotege la condición de posibilidad de la vida en Andalucía, que es la condición de posibilidad de una economía sana. Peor que la ignorancia es el interés de unos pocos capaces de acabar con lo común.

Con temperaturas en abril catorce grados superiores a la media histórica, sin lluvias, la agricultura tiene sed de ayudas, los sistemas de salud se resienten con el incremento de las patologías respiratorias y cardiovasculares, las aulas son hornos, el trabajo en la calle, mortal. Cuidar y curar ya es prevenir.

El campo necesita a la agroecología, la industria el cierre de ciclos y la desmaterialización, las edificaciones y las ciudades el bioclimatismo, la movilidad la descarbonización. El modelo energético las renovables, con empresas públicas, sin concentración y antioligopolios. El calor nos mata, no cabe mirar para otro lado, urge invertir en vida antes de que nos abrasen el interés y la ignorancia. La naturaleza no tiene fronteras, tiene límites para la vida y la economía. Los vemos. ¿Los ves Juanma? ¡Ojú, la caló!

 Publicado en La Voz del Sur

lunes, 24 de abril de 2023

Contra las peonadas para acceder al subsidio agrario

 Jornalero descansando sobre una caja llena de boniatos tras una peonada, probablemente para acceder al subsidio agrario..

La vida en los pueblos andaluces hace muchos años que salió de la miseria y el dominio franquista de señoritos en Land Rover. Andalucía no debe olvidar su sangre jornalera. Olvidar es morir. Al albor de la democracia, en la década de los 70 del siglo pasado, Andalucía tenía una emigración en los focos industriales españoles y europeos, de más de dos millones y medio de personas. Sangre derramada por territorios ajenos a la cultura andaluza, sangre del campo andaluz.

En los años ochenta y noventa del siglo pasado, la población andaluza se apegó al territorio gracias a tres políticas públicas que afrontaron las principales carencias del mundo rural. La implantación de la educación pública, la presencia de centros de salud en la mayoría de los núcleos urbanos por pequeños que fuesen, y los sistemas de protección de la clase jornalera mediante el subsidio agrario y el PER (Plan de Empleo Rural). No fueron regalos del cielo, fueron fruto de luchas organizadas por el sindicalismo agrario andaluz, primero el SOC (Sindicato de Obreros del Campo) y luego el SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores).

La hermosura de los pueblos andaluces se debe a políticas que fijan población al territorio. Se podía haber hecho más, sí, se podía haber limitado el daño ambiental, sí, se puede hacer bastante más, sí. Esta semana el Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos presenta en el Congreso una proposición de ley de mejora de las condiciones de trabajo y protección social de las personas trabajadoras agrarias por cuenta ajena y de los eventuales agrarios de Andalucía y Extremadura.

Sin gente el campo se abandona, crecen el escombro, la basura y los incendios. Sin gente no hay posibilidad de proteger la naturaleza o luchar contra los efectos del cambio climático. Sin vida en el campo las ciudades están en riesgo. La proposición de ley busca tres efectos. El primero, liquidar la intermediación en el mercado laboral agrario de las empresas de trabajo temporal. Estas empresas extraen plusvalías de jornales muy bajos. La segunda, incrementar la actividad inspectora para que no haya peonadas en condiciones de explotación y sin contrato.

Y la tercera, acabar con que el derecho al subsidio agrario dependa de la voluntad del empresario. Para ello, en las condiciones establecidas por la ley, tres años de residencia en un municipio y demostración legal de que se ha trabajado un mínimo de treinta jornales al menos un año antes del momento en que se está en desempleo, se elimina el tener diez peonadas cotizadas para acceder al subsidio agrario.

El subsidio agrario sin acreditar jornales supone, con esta propuesta, una renta del 50% del SMI. La propuesta de ley incrementa la cuantía del subsidio hasta el 75% del SMI si se acreditan tramos trabajados de diez en diez de jornales, lo que desincentiva el rechazo al trabajo. Además para trabajadores mayores de 52 años permite la compatibilidad con trabajo agrario remunerado. La norma permite computar como jornales las bajas laborales por enfermedad o por maternidad, embarazo o tiempo de lactancia. Busca la igualdad entre hombres y mujeres jornaleras.

Setecientas cincuenta mil personas jornaleras en Andalucía y Extremadura se beneficiarían de esta ley, una vieja reivindicación del sindicalismo agrario. El subsidio agrario actual supone menos del 4% del gasto nacional en desempleo, nada. De aprobarse el nuevo modelo, el incremento de las cotizaciones sufragaría, al disminuir el fraude empresarial, el coste añadido. Es una deuda social con el campo andaluz y extremeño, que ha sufrido y sufre extracción de capital humano, ambiental y monetario desde el centralismo político y los centros de poder económico radicados fuera de esas comunidades autónomas.

Es hora de que las y los jornaleros andaluces y extremeños, cualquiera que haya sido su lugar de nacimiento en el mundo, se liberen de quienes compran su dignidad a cambio de la firma de una peonada.

Publicado en La Voz del Sur

lunes, 10 de abril de 2023

Sumar, sueño o espejismo

Yolanda Díaz, en un acto de Sumar.

Si Yolanda Díaz buscase la unidad estratégica de la izquierda, hubiese trabajado desde el minuto cero por mantener unido lo preexistente, Unidas Podemos, y ampliarlo intensificando la acogida de espacios de representación ideológica, como el federalismo, el socialismo, el feminismo y la ecología política, y entablando conversaciones amistosas con partidos de implantación territorial autonómica.

Me pregunto, como Enric Juliana en Televisión Española en prime time, “¿cuál es el genio, el sagaz estratega que ha diseñado todo esto?” ¿Qué inteligencia está detrás de los planes de Sumar? ¿Quién calcula los tiempos y las fotos? ¿Cómo es posible que los partidos no importen pero se hable con 15 partidos menos con Podemos? ¿Qué induce a la vicepresidenta sergunda a decir Sumar sin Podemos no sería un fracaso? ¿Quién cree que debilitar a Podemos es útil para mantener el Gobierno de coalición en la próxima legislatura? ¿Quién ha decidido que postularse como candidata a la presidencia del Gobierno antes de las elecciones municipales y autonómicas era el momento en que empieza todo, cuando ni Más Madrid ni Compromís han facilitado pacto alguno?

Sumar sin Podemos no es nada. Hasta un demócrata que defiende los intereses de la burguesía catalana, y que por eso no está interesado en un Gobierno del PP con Vox, como Enric Juliana, lo sabe. La vieja esencia de la izquierda española es capaz de elegir ser nada antes que admitir que necesita a Podemos. Quienes batallan por reducir el espacio electoral de Podemos tiran piedras sobre su propio tejado. Acometer contra Podemos conduce a perder poder político tras las elecciones municipales y autonómicas del próximo 28 de mayo. Los socios de Sumar pueden perder las alcaldías de Barcelona y Valencia. Los auténticos debilitados serían los Comunes y Compromís. Por su parte el PSOE, que instiga la maniobra contra Podemos, podría perder cuatro de las seis diputaciones andaluzas que gobierna.

Sin embargo Podemos no tiene por qué salir debilitado. En la mayor parte de los territorios se presentan en alianza con IU, con un flotador para cambiar de barco, siendo Podemos la fuerza hegemónica, y allí donde se presenta con otras alianzas también es la fuerza hegemónica. Además, al contrario que Juliana, creo que el Gobierno del Botánic en la Comunitat Valenciana puede mantenerse, porque Podem, con Héctor Illueca al frente, compensaría la bajada de Compromís con Joan Baldoví. Lo más parecido a la frescura y potencia política de Mónica Oltra, víctima de lawfare, está en Podem. Además, en la comunidad de Madrid, si no hay vuelco, todo seguirá tal cual y si lo hay habrá Gobierno de coalición con Podemos dentro.

Visto así, es inexplicable que Yolanda Díaz desprecie a Podemos. Tal vez la inteligencia artificial nos lo explique, porque parece inexplicable. No es lo mismo perseguir un sueño que caminar hacia un espejismo. El sueño, con voluntad, puede hacerse realidad, el espejismo no existe, es una ilusión óptica provocada por la necesidad y las condiciones ambientales. Cuanto antes nos demos cuenta mejor.

Publicado en La Voz del Sur


sábado, 1 de abril de 2023

Sumar o jugar con fuego


La izquierda no independentista lleva dos años esperando a Yolanda. Ha llegado el momento del sí quiero, será el 2 de abril. Pero en el matrimonio polígamo, el novio principal no irá a la boda sin un acuerdo de mínimos, que incluya el compromiso de primarias abiertas a la ciudadanía. Habrá, mientras dure el Gobierno de coalición, pareja de hecho con más desgana que pasión. Se nos rompió el amor, de tanto usarlo. La unidad es un valor pero no es una obligación, no es un fin en sí mismo. Conviene saber para qué. No es lo mismo continuidad que cambio, retorno a la subalterinidad del PSOE o fuerza de profundización democrática.

Sumar está capitalizado por IU/PCE, partido que entró por supervivencia en la alianza con Podemos con poca o ninguna confianza en la estrategia de voluntad de poder frente al PSOE. El sumando Más Madrid, un tiempo inmiscible con IU, es la escisión de Podemos que quiso dejar pasar al PSOE al gobierno aunque se apoyase en Ciudadanos; el daño electoral para la izquierda en la comunidad de Madrid es conocido.

El sumando Bloc Nacionalista Valencia de Compromís, liderado por Joan Baldoví, cobró la relevancia que tiene en el País Valencia gracias al potente liderazgo popular de Mónica Oltra. Mónica, víctima del lawfare, y olvidada por el imperativo de Sumar, no está en el algoritmo. En Comun Podem, con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, al acercarse a Madrid se aleja de Cataluña; Si quitas a Podem y dejas en solitario a la vieja ICV (Iniciativa per Cataluña Vers para no iniciados en este juego de siglas), pierdes frescura y fuerza de transformación, entregas espacio a ERC por el lado nacionalista y al PSC por el lado socialista.

Tan solo con esta descripción gruesa de la realidad, sin necesidad de señalar las posiciones perfiladas, poco incisivas o sencillamente subalternas, ante las intenciones y actos del PSOE en materia de política internacional, social, feminista o política de derechos democráticos, se observa que el asunto de la unidad de la izquierda no es una cuestión de querer o no querer, de buenos y malos, como dibuja todo el arco mediático, desde la zona ultra hasta el flanco izquierdo, en una simplificación burda. 

Sobra decirlo, desde 2014 el agente que ha revolucionado la izquierda española ha sido Podemos. Podemos ha llevado a la izquierda a donde ha llegado, como escribiera Miguel Hernández, cercado por las balas, ansiado por el plomo. Sobra decirlo en esa victoria estratégica han participado, y se han beneficiado, todas las demás izquierdas, gracias a la generosidad inclusiva de Podemos. Sobra decirlo, hay una retahíla de logros que el electorado de izquierdas, socialista, feminista , ecologista y animalista jamás hubiese soñado extraer al PSOE. Sobra decirlo, en el barco del Gobierno de España, Podemos ha sido la vela progresista, el PSOE el viento de costado, y los ministerios de IU y Los Comunes, han habitado los camarotes cuando el oleaje hacía zozobrar el barco. Sobra decirlo, ha sido Podemos la fuerza política que ha mantenido sólida la mayoría de investidura, gracias a la estrategia de dirección de estado que daba prioridad a los acuerdos con ERC y Bildu.

Así que esto de la unidad y la suma no es una cuestión de estar más o menos a la izquierda del PSOE, no es una cuestión de partidos sí o no o a medias. Es una cuestión de carácter más estratégico que programático, ideológico. En un programa electoral no es difícil parecerse o coincidir, ocurre hasta con los programas del PSOE. Si fuese por eso, quienes piden la unidad bien podrían pedirla con el PSOE. Claro que eso rompería el juego de parecer de izquierdas,  para ocupar el espacio que interpela al PSOE desde la zona progresista y luego, tras las elecciones, dejarlo hacer a su aire.

Es preciso un proyecto estratégico de estado federal/confederal, con una fuerte profundización democrática que arrincone, no a Podemos, ni a ERC ni a Bildu, sino al estado profundo franquista que aún habita cómodamente en el ejercito, la judicatura, el alto funcionariado ministerial o los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. El laborismo está muy bien, pero en España solo con eso, acabas entregando el electorado al bipartidismo y relegando la fuerza de transformación al desencanto. Ya pasó, y la gente de izquierdas no debería jugar con fuego para que vuelva a pasar. 

A partir de ahora se atacará a Podemos acusándolo de romper la unidad, pero la unidad estaba en torno a un proyecto exitoso, solo había que ampliarla sin dividirla. No, no ha sido Podemos quién la ha roto. Reflexionemos porque nada termina hoy ni empieza mañana, la flecha del tiempo continúa.

Publicado en La Voz del Sur

jueves, 23 de marzo de 2023

Moción de censura, Podemos y el ticket Sánchez-Díaz


Enric Juliana, en un artículo del día anterior a la segunda moción de censura de Vox, utilizó un cuadro del pintor Álvaro Toledo, cuya reproducción había visto en la entrada a la vivienda del candidato Don Ramón Tamames, al hacerle una entrevista con motivo de su candidatura a la presidencia del gobierno de España en la moción de censura de Vox. El cuadro es La tertulia de Antonio Herrero, el texto El sindicato del crimen.

En el cuadro aparecen personajes cuyo largo aliento mediático llega hasta estos días. Son Pedro J. Ramírez, José Luis Gutiérrez, Justo Fernández, Manuel Martín Ferrand, Luis María Anson, el propio Antonio Herrero que dirigía la tertulia en la Cope, Federico Jiménez Losantos, Jaime Capmany, Amando de Miguel, Víctor Vázquez Reviriego, Pablo Sebastian, y Fernando Sánchez Dragó. Juliana describe cómo estos próceres del poder mediático, bien conectados con la alcurnia del poder judicial, policial y de los servicios de inteligencia, sincronizaban sus mensajes con el objetivo de que José María Aznar derrotase a Felipe González. La pintura es de 1996, el año en que el Partido Popular derrotó al PSOE.

Teníamos incertidumbre sobre el impacto de la moción de censura impulsada por Vox. Vista la obra, tenemos conclusiones. Ha sido un fracaso estrepitoso. La imagen caduca del candidato con su torpeza dialéctica ha actuado contra el imaginario del partido proponente. A Tamames le queda grande la imagen  de chulo de película. Alberto Núñez Feijóo recogerá electorado de esta mala idea de Vox. Su temor a que la cosa saliera bien a Vox le impidió estar en el Congreso con la red de pescar votos.

Sí ha sacado rédito de la moción el tándem Pedro Sánchez-Yolanda Díaz. Ha sido una maniobra fraguada en Moncloa. La acción política de Yolanda Díaz está concertada con Pedro Sánchez. Los actos de Sumar y los posicionamientos de la vicepresidenta cobran el sentido de conjunto que expliqué en Las fotos de Yolanda Díaz y los números del CIS. Presidente y vicepresidenta se han repartido los roles para potenciar la imagen de ambos y debilitar al motor Podemos. Los parabienes les llegan desde todo el espectro mediático. La adulación es interesada, sacar a Podemos del escenario. Ferreras goza en grande.

En los entresijos de poder hispano se trama una operación de régimen para devolver a la izquierda a la posición anterior a la llegada de Podemos en 2014. Un nuevo bipartidismo de bloques en el que el ticket Sánchez-Díaz fuese Jano bifronte. Efigie que mira al pasado y al futuro, a la derecha y la izquierda, para bloquear la puerta a los avances que no cuenten con el visto bueno del PSOE. Al tiempo, un PP con vía libre para pactar gobierno con Vox.

Si Podemos se deja arrastrar a los juegos de agón que preparan, como en Andalucía, quienes llaman a la unidad sin condiciones, se encontrará en el último momento, cuando se convoquen elecciones, ante la tesitura de entregarse a Sumar atado de pies y manos o limitar extremadamente su capacidad de acción. Lo veo venir como lo vi en Andalucía con resultados catastróficos que analicé en La suma no es más. A tiempo se está de evitarlo, cuanto antes mejor. Con lo de Andalucía acerté, no deseo acertar otra vez.

Publicado en La Voz del Sur

domingo, 19 de marzo de 2023

La unidad de Yolanda Díaz


¿Por qué los poderes de raíz antidemocrática quieren reducir Podemos a cenizas? Porque ha sido el movimiento político capaz de romper el bipartidismo y llevar a la izquierda al gobierno de España. Porque desde el gobierno, con la estrategia de Pablo Iglesias, se ha integrado a ERC y Bildu en la dirección de estado. Porque esa suma plurinacional es la que, en una legislatura complicada con pandemia y guerra en Europa, ha logrado numerosos avances en derechos sociales y feministas, ha frenado el deterioro empresarial, y ha amortiguado las políticas de sumisión neoliberal.

Lo importante de Podemos son sus logros y su fuerza simbólica. Mientras sea fuerte, podremos aspirar a tener un acuerdo equilibrado de las demandas territoriales, a profundizar en la democratización de la justicia, las policías, los medios de información, las políticas feministas, de derechos o ecologistas. Con Podemos fuerte el PSOE estará presionado para cumplir sus promesas y sus acuerdos, aunque sea con “ruido” dentro y fuera del gobierno.

Ese Podemos en Unidas Podemos lo heredó la vicepresidenta segunda del gobierno, Yolanda Díaz. Un legado que pasará a la historia. Los logros de ese legado son también de la ministra de Trabajo. Imposibles sin el empuje de Podemos. De bien nacidos es ser agradecidos; Alberto Garzón jamás hubiese sido ministro, Yolanda Díaz tampoco, los Comunes jamás hubiesen optado a un ministerio sin la generosidad de Podemos para ampliar el espacio de representación.

Yolanda Díaz podía haber dedicado su estilo a la tarea para la que estaba llamada: ampliar el espacio de aceptación de la izquierda y su potencial electoral, sin despreciar lo que Ivan Redondo llama el motor Podemos. Tender puentes con Más Madrid o Compromís no pasaba por poner fuera de foco a Podemos. La vicepresidenta segunda ignoró la Mesa Confederal del congreso y dejó de coordinar la acción de gobierno de los ministerios de UP. Abandonó la estrategia de dirección de estado despreciando a ERC en la negociación parlamentaria de la reforma laboral. Solo la torpeza de un diputado del PP la salvó de una dimisión torpemente confesada a Jordi Évole. Son muchos los momentos en los que sus manifestaciones han sido comprensivas con el PSOE: El envío de armas a Ucrania, el cambio de posición respecto del Sahara, la cumbre de la OTAN, la propuesta de que Victoria Rosell estuviese en el CGPJ si se llegaba a un acuerdo con el PP, son ejemplos vívidos.

La vicepresidenta segunda ha señalado como ruido lo que era presión política desde Podemos para que el PSOE no diera marcha atrás en derechos feministas. Lo mismo ha hecho cuando el PSOE ha impedido sacar adelante la derogación de la ley mordaza; cargar contra los aliados estratégicos ERC y Bildu, en lugar de contra quién es tapón para avances democráticos, son ejemplos paradigmáticos.

Le bastaba trabajar la ampliación del espacio político sin destruir lo existente. Sumar sin dividir. Llamada a plantar cara democrática al bipartidismo, le pone pista de aterrizaje al Partido Popular. El primer ensayo fue en Andalucía, el resultado una catástrofe electoral, la suma no fue más. Ahora intenta reproducir el modelo andaluz a nivel de estado, con su liderazgo despejado de la ecuación y el apoyo del PCE. intenta achicar la fuerza de Podemos, su condición simbólica. La presión a Podemos se está haciendo como en los juegos de agón. Se agota el tiempo con el anhelo de que se puede llegar a un acuerdo decente, se llega así al borde del precipicio y, una vez ahí, en el último segundo se da a elegir entre el precipicio o la unidad de Yolanda Díaz. El modus operandi que la ministra alimentó contra Podemos en Andalucía.

Con el ánimo de que la gente progresista y de izquierdas reflexione, escribo esto porque creo que es de la dinámica de agón de la que se debe salir, la unidad es deseable, pero no es un fin en sí mismo. ¿Para qué sirve la unidad si conduce a una izquierda que aspira a la subalternidad, a ser un PSOE bis, a ser tratada con condescendencia por el Ferri sin capacidad alguna de transformación?

Publicado en La Voz del Sur

sábado, 11 de marzo de 2023

PSOE, Podemos y las amistades peligrosas


Las manifestaciones del 8 de marzo han demostrado que Irene Montero e Ione Belarra no están solas, que el feminismo no está dividido, que es el movimiento popular más potente que hay en España, con tanta capacidad de resistencia como de ofensiva democrática. Es el movimiento vanguardia capaz de conseguir y afianzar derechos para las mujeres, y derechos sociales, económicos y ecológicos para todo el mundo.

Pedro Sánchez ha debido verlo, por eso reacciona como publica eldiario.es, indicando a su partido y ministerios: “Tema zanjado, miremos adelante”: Sánchez impone al PSOE tono bajo con Podemos y reactivar la agenda de reformas.

Decíamos hace un mes que Pedro Sánchez azuzó a su partido para reformar la ley del solo sí es sí, con objeto de descargar de sus espaldas la presión de la derecha, y entrar en una operación para derribar a Irene Montero, con el fin de debilitar a Podemos y fortalecer a Yolanda Díaz. Decíamos que el presidente preparaba el campo electoral. Buscaba que el espacio de Unidas Podemos no pierda peso, pero que a su vez sea dócil. Decíamos que el PSOE necesita a su izquierda un PSOE bis que no haga ruido, que tenga ministros y ministras pétreos, silenciosos y sonrientes.

La foto en soledad de Ione Belarra e Irene Montero en el Congreso, junto con la vergonzosa ausencia de aplausos de la bancada del PSOE cuando salió aprobada la toma en consideración de su contrarreforma, con el apoyo del PP y Ciudadanos, y la abstención de Vox, además de la de Compromís y Más País, que pusieron por delante su aversión a Podemos al consentimiento de las mujeres, fueron elocuentes.

Un congreso convirtiendo las víctimas en verdugos, como hace el patriarcado y el machismo, con los aplausos de la derecha, el silencio del PSOE, las ausencias de Pedro Sánchez y sus ministerios, y con Yolanda Díaz, Alberto Garzón y Joan Subirats también ausentes en posición perfilada aunque votasen en contra la contrarreforma.

Advertimos que en la batalla entre las togas negras y las guerreras moradas, si Sánchez tomaba partido por los primeros, perdería. Los datos de CIS de principios de febrero lo anunciaban. La ministra de Igualdad soporta la mayor violencia política de la Unión Europea, cuando ha tenido oportunidad de defender sus posiciones, su discurso ha sido arrollador. El CIS de febrero no tuvo tiempo de recoger la contraofensiva de Irene Montero y su equipo. Dijimos que las consecuencias se verían en las manifestaciones del 8M. Las hemos visto, Sánchez también.

El presidente, antes del 8M, quiso a la desesperada cambiar el marco con lo de la ley de los techos de cristal en los consejos de administración, no lo consiguió. Las manifestaciones fueron clarísimas, hasta más fuertes que en años anteriores. Por eso Pedro Sánchez ha ordenado borrar la imagen de la bancada socialista votando con el PP, instando a acuerdos con Podemos. Es hasta posible que la contrarreforma de la ley del solo sí es sí se ralentice, que el PSOE intente ocultarla bajo las alfombras del Congreso para que muera sin salir adelante en la legislatura. Ojalá.

El daño está hecho, a cambio el feminismo ha logrado forzar de manera indirecta a Pedro Sánchez para que no se pierdan derechos en materia de pensiones, que el alto empresariado apoquine más a la seguridad social, que pueda salir adelante una ley de vivienda decente, y que se derogue la mordaza de la ley mordaza. El pulso de la calle lo ha ganado el feminismo, el político lo ha ganado Podemos y, en el gobierno de coalición, lo han ganado las ministras Ione Belarra e Irene Montero a pesar de las amistades peligrosas.

Publicado en La Voz del Sur

miércoles, 8 de marzo de 2023

Aplausos, silencios, ausencias y abstenciones antes del 8M


El Congreso aprobó ayer la toma en consideración de la propuesta de reforma de la Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual, la conocida como ley del solo sí es sí, que pone el consentimiento de las mujeres en el centro de los factores de decisión, para que la judicatura procese los casos de agresiones sexuales, sin distinción entre abusos o violaciones. Poder demostrar la violencia ejercida era un calvario probatorio para las mujeres agredidas. Un calvario que suponía, en la mayoría de las ocasiones, la humillación procesal de las víctimas y la absolución o condenas banales a los violadores.

Le ley, elaborada entre el ministerio de Justicia (PSOE) y el de Igualdad (Podemos), a propuesta de este último, se aprobó definitivamente en agosto pasado con 205 votos a favor (PSOE, Unidas Podemos, Esquerra, Ciudadanos, PNV, Bildu, Más País, Compromís y Junts), 141 en contra (PP y Vox) y 3 abstenciones (CUP). Se publicó en BOE hace tan solo seis meses. Es una ley que reacciona a una realidad existente que se vio reflejada de manera brutal en la sentencia de la manada. La ley que demandaba mayoritariamente hasta el feminismo electoral del PSOE aunque la liderase desde el gobierno Irene Montero.

Ayer, 7 de marzo de 2023, los votos del PP, Ciudadanos y de las derechas nacionalistas, PNV, PdeCAT, Coalición Canaria, Navarra Suma, Partido Regionalista de Cantabria, Foro Asturias y Teruel Existe se sumaron a los del PP para iniciar los trámites y tumbar el consentimiento de las mujeres, fueron 231 votos; en contra votaron Unidas Podemos, ERC, Bildu, JuntsxCAT y la CUP, 56 votos; se abstuvieron Vox, Compromís y Más País, 58 votos.

Dos imágenes del debate y la votación en el Congreso retrataron las causas políticas que mueven a cada partido de gobierno. La fotografía de la soledad de las ministras de Podemos, Ione Belarra e Irene Montero, sentadas en la bancada ministerial sin que en ella se encuentren el resto de ministras y ministros, ni siquiera la ministra de Trabajo, ni los ministros de Consumo y Universidades, y el silencio atronador de la bancada del PSOE, cuando su propuesta de liquidación del solo sí es sí salió adelante por con los votos del PP. Contrastan las imágenes con los aplausos y los abrazos compartidos cuando la ley del solo sí es sí fue aprobada.

Las derechas estructurales españolas de raíz y acción ultra han utilizado el césped regado por la parte más reaccionaria, patriarcal y machista de la judicatura, para, con el consorcio de los medios de comunicación en manos de poderes reaccionarios, montar un campo de batalla contra el gobierno de coalición. El tamaño de la guerra es tal que, como no se ha cansado de decir la ministra Belarra, al PSOE le han temblado las piernas. En lugar de cerrar filas con una ley que también era suya, Pedro Sánchez hace un mal cálculo político, plantea la reforma de la ley para debilitar a Podemos, en la figura de Irene Montero, y al mismo tiempo intentar capturar voto “moderado” del PP. La última encuesta del CIS, como analicé en otro artículo, desmiente que ese efecto vaya a producirse. Al contrario, lo que ha permitido esta absurda táctica del PSOE es hacer pasar al PP por moderado.

Además en el filo lateral izquierdo del PSOE, donde aparentemente se encuentran el proyecto de Sumar (con el que el PCE e IU conniven), Más País y Compromís, han creído que con una posición perfilada, consumada en los dos últimos con la abstención junto a Vox, podían ampliar su espacio electoral. No parece nada probable. Ese alineamiento suave con la posición reformista les impide parecer leales a un potente proyecto de transformación como el que representa Podemos, al tiempo que al PSOE no le es útil para sujetar su fuga por la izquierda cuando se alinea con posiciones de derechas en materia feminista, de vivienda, de ley mordaza, del precio de los alimentos o de cualquier otra que defina con claridad el eje izquierda derecha.

Esta es la política que ha retratado los aplausos, los silencios, las ausencias y las abstenciones. Para el PSOE y sus amigos lo peor es que siguen haciendo jugadas para perder las elecciones y el prestigio progresista internacional, esta vez en el campo feminista donde el ministerio de Igualdad de España tiene sonadas admiraciones.

Publicado en La Voz del Sur

martes, 28 de febrero de 2023

28F de 2023, Andalucía colonia interior


La crisis ecológica y la guerra declarada entre Rusia y Occidente sobre el territorio ucraniano es el contexto global en que se mueve toda política de Estado y de partido. El contexto que afecta a las poblaciones de todos los países. Pagamos la guerra y pagamos la crisis ecológica, como hemos pagado la crisis financiera, con el incremento de la desigualdad y de la dependencia del Estado de poderes antidemocráticos. La especulación crece, como crece el filibusterismo de medios de comunicación propiedad de un puñado de capitalistas. La rapiña del capital está desatada, lo vemos a diario con los beneficios impresionantes de las grandes compañías y los bancos.

Celebramos el Día de Andalucía cuando se cumple un año de la invasión rusa de Ucrania, otra guerra en Europa. Nadie con poder en el viejo Occidente hace una apuesta comprometida con la paz. Más al contrario, contra la racionalidad económica, la dependencia de la UE de los combustibles fósiles y del lobby nuclear aumenta, al tiempo que ata a un proveedor inestable e interesado, como es Estados Unidos, su futuro energético. La llamada locomotora europea, Alemania, anda oxidándose con un gobierno tripartito progresista/verde/liberal que no da sentido a sus definiciones ideológicas. El pacifismo alemán de posguerra se ha enterrado bajo las explosiones de los gasoductos Nord Stream y los anuncios del envío de tanques a Ucrania.

El aterrizaje del capitalismo neoliberal tras su huida desde lo terrenal al espacio financiero, entregando la máquina de producción de mercancías a China y Asia, es una vuelta a la ambición por el control de materias primas y combustibles. Para ello precisa de la provocación y la guerra. Rusia es un país invasor, es preciso decirlo, como es preciso decir que la estrategia de dominio bélico mundial frente a China de la OTAN, seguida por la UE, con Joe Biden como comandante en jefe, no es precisamente un ejemplo de búsqueda de paz, democracia y bienestar para la humanidad. Ninguna guerra se acaba con más guerra, ni despreciando con sarcasmo cualquier iniciativa de paz que se proponga dentro o fuera de Naciones Unidas.

En este contexto global tenemos en Andalucía un gobierno ajeno a lo que pasa en el mundo. Un gobierno cuya política es la inercia del pasado más reciente. El Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla para Andalucía, el proyecto del Partido Popular, en su delegación andaluza, es canalizar nuestros recursos humanos, ambientales, territoriales, naturales y monetarios hacia el extractivismo de poderes económicos radicados fuera de nuestra tierra. El Partido Popular en el Gobierno andaluz actúa desde el legado del PSOE, que a su vez adoptó el sol y playa franquista, sin más política territorial que la exaltación de la bandera verdiblanca, importante como símbolo pero inoperante si no tiene contenido político andalucista. No hay políticas para la estructuración de economías locales que limiten la dependencia exterior, mimen el medio y mejoren nuestras condiciones de vida.

Turismo, construcción, agricultura intensiva y extracción minera, a lo que hay que añadir, mediante el mecanismo de la privatización de servicios públicos y la colaboración público/privada, la entrega de capital público y beneficios empresariales a empresas con domicilio social fuera de Andalucía. Una economía del expolio que genera trabajo de baja remuneración y exilio económico, esta vez de andaluces y andaluzas con buena cualificación profesional. En términos económicos, Andalucía tiene un patronazgo colonial exterior que extrae nuestros recursos con sus plusvalías. Las consecuencias las definen los datos que mostramos a continuación.

En un análisis de domicilios sociales de las 65 grandes empresas con más actividad en España en los sectores de la distribución alimentaria, la banca, la telefonía, los seguros, la construcción, la aguas, la energía, las tecnológicas, las plataformas de streaming y grupos mediáticos, 43 están radicadas en Madrid, el resto entre Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana, Galicia y Cantabria (el Banco Santander). Ninguna tiene domicilio social en Andalucía. La única banca que queda con sede en Andalucía, Málaga, Unicaja, se encuentra en un proceso de fusión con Liberbank cuya sede social está en Madrid. Son datos muy reveladores del papel subalterno de Andalucía en la economía española, si tenemos en cuenta que la gran mayoría de esas empresas extraen beneficios de su actividad en nuestra comunidad autónoma. Beneficios que son imputados fuera, principalmente en Madrid, ese paraíso fiscal interior para las grandes fortunas al que el presidente andaluz quiere, quiméricamente, que se parezca Andalucía.

Si ampliamos el espectro a la sede social de las 12 principales empresas de operadores turísticos y cadenas hoteleras, nos encontramos con que ni una sola tiene la sede social en Andalucía. Una comunidad en la que el sector turístico representa más del 12% del PIB, unos 20.000 millones de euros, entrega los beneficios y consiguientemente la imputación fiscal al exterior, dejando aquí precariado, destrucción ambiental y territorial. Modelo más colonial imposible.

Cuando a esta evaluación empresarial le añadimos algunos datos comparativos socioeconómicos relativos a tasa de desempleo, 19%, en España 13,1%; riesgo de pobreza en 2021, 32,3%, en España 21,7%; desigualdad económica, 6,8, en España 6,2; tasa AROPE de pobreza 38,7%, en España 27,8%; PIB per cápita 18.906 €, en España 25.500 €; desempleo juvenil 35%, en España 30,1%, observamos que todos los indicadores tienen a Andalucía, dejando a un lado las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, en el último o penúltimo lugar. Ni que decir tiene que, cuando los indicadores se separan por sexos, las mujeres salen aún más perjudicadas. Como en todo territorio colonial, el género femenino es el que se enfrenta con mayor crudeza a la economía del expolio.

La respuesta política a esta situación de desigualdad estructural, independientemente de que esté canalizada o no por alguna opción electoral, es una necesidad apremiante. El autogobierno conseguido por el pueblo andaluz en la Transición, que celebramos el 28 de febrero como Día de Andalucía, tuvo su factor de cohesión popular en una identidad cultural fuerte y compartida, y su motor energético en la situación de desigualdad y pobreza que se vivía en Andalucía en los años sesenta y setenta del siglo pasado respecto de otras “regiones” del Estado. Más de dos millones de andaluces vivieron la tragedia de la inmigración. Ayer como hoy fue necesaria una respuesta popular contra la desigualdad. Una respuesta que no se atisba en el horizonte próximo.

Cataluña y Euskadi se disponen, una vez superado el fracaso del procés, a actuar sobre el poder político del Estado para avanzar en sus respectivos proyectos nacionales; las declaraciones y actos recientes de dirigentes de la derecha vasca apuntan de nuevo, como en el proceso constitucional que culminó en 1978, hacia el avance de un Estado asimétrico que se configure de facto como un Estado centralizado en Madrid y dos naciones integradas en el mismo con fuerte capacidad política y fiscal propia. El resultado de un proceso así no es difícil de imaginar: más desigualdad y centralismo para los territorios vinculados colonialmente a la capital, Madrid, y mejores condiciones socioeconómicas para País Vasco y Cataluña. La desigualdad territorial de Andalucía se agravaría.

El pueblo andaluz tiene una configuración identitaria peculiar, un pueblo visible cuyo idioma son sus acentos, un pueblo cuya lengua política debe volver a ser la de la reivindicación de la igualdad anclada en la identidad cultural. Según el CENTRA (Fundación Centro de Estudios Andaluces), en una reciente encuesta sobre identidad nacional andaluza, el 68,5% de las y los andaluces se siente tan andaluz como español, el 13,4% más andaluz que español y el 10,5% más español que andaluz. Son unos datos reveladores para definir los parámetros políticos de avance territorial sobre los que deberá articularse un proyecto político que interfiera con fuerza en las intenciones de mantenernos relegados en la nula capacidad de decisión para afrontar nuestra, reconocida en los datos, desigualdad estructural.

Necesitamos en Andalucía una izquierda que perciba que, tras la desigualdad como colonia interior, está la explotación de nuestro territorio por otros, del capital sobre la naturaleza y del capital sobre la vida y el tiempo de las mujeres. Esa izquierda no puede ignorar la fuerza cultural del pueblo andaluz sino canalizarla por la vía política en las luchas contra la desigualdad, por la paz, los derechos de las mujeres y contra la crisis ecológica y sus efectos. Pero a su vez no puede despreciar la necesidad de alianzas de gobierno incluso con quienes, desde posiciones blandas y, a veces, reactivas, son aliados necesarios para luchar contra la dirección antidemocrática que ha emprendido la derecha y la ultraderecha española. Alianzas de gobierno para exigir cumplimiento de acuerdos desde dentro y fuera del gobierno, sin inhibición de posicionamientos concretos aunque choquen con el aliado gubernamental.  

Vivimos en Andalucía una crisis en el ámbito de la izquierda con cuatro espacios definidos. El del Partido Socialista, que no se recupera de la pérdida del poder de la Junta de Andalucía por parecerse demasiado al PP del presidente andaluz. El de la izquierda postanguita, con añoranza de ser la única izquierda a la izquierda del PSOE en Andalucía. El de la escisión de Podemos, Adelante Andalucía, replegado sobre posiciones identitarias y sindicales que no priorizan las alianzas; y el de la izquierda quincemayista, Podemos, que no acaba de ver de manera clara lo imprescindible que es el empuje andalucista para articular un proyecto de dirección de Estado con voluntad de poder, que permita defender y ahondar la democracia, al tiempo que avanzar hacia una nueva configuración federal/confederal republicana, para equilibrar las demandas nacionales con la necesidad de igualdad estructural de todos los pueblos, naciones y regiones de España.

Llegan las elecciones municipales; es el peor momento para recomponer un proyecto común de la izquierda andaluza. Independientemente de los resultados que se den tras el 28 de mayo, seguirá siendo imprescindible defender los intereses del pueblo andaluz, incluido el empresariado arraigado, para romper la situación de colonia interior en la que nos encontramos. Ese proyecto no debe partir de la ignorancia de nuestra identidad política y cultural, ni de la ilusión óptica de lo que no somos.

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Mario Ortega Rodríguez, presidente de Andalucía y Democracia; Pilar Cuevas López, vicepresidenta de Andalucía y Democracia; Salvador Soler García, abogado Stop Desahucios y derechos humanos; Lilian Bermejo Luque, profesora de la Universidad de Granada; Francisco Garrido Peña, profesor de la Universidad de Jaén; Antonia Agudo González, abogada; Iván Casero Montes, ingeniero y agroecólogo; Adelina Sánchez Espinosa, coordinadora Erasmus Mundus Estudios de Género; Manuel González de Molina, catedrático de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla; Rubén Pérez Trujillano, jurista y profesor de la UGR; Carmen Reina López, arquitecta; José Bejarano López, periodista, vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla; Javier Rodríguez Alcázar, escritor y profesor de la UGR; Elisa Cabrerizo Medina, médica forense del comité investigación restos Valle de los Caídos; Manuel Machuca González, escritor y farmacéutico; Blanca Parrilla Muñoz, maestra y antropóloga; Julián Álvarez Ortega, abogado; Marcos García Mariscal, abogado laboralista; Manuel Rodríguez Alcázar, presidente de Unidad Cívica Andaluza por la República; Francisco Calvo Miralles, ingeniero industrial; Juan Manuel Sanz Marín, empresario; Raúl Solís Galván, periodista.

Publicado en CTXT - La Voz del Sur y Diario Público

domingo, 19 de febrero de 2023

Los Togas Negras contra las Guerreras Moradas


En aquellos partidos de fútbol de políticos contra periodistas todos eran hombres. El partido que se libra hoy es el de jueces conservadores contra mujeres feministas. Los Togas Negras contra las Guerreras Moradas. Si se jugase en un estadio y las entradas se repartiesen según los datos que arroja la pregunta 26 del CIS en su barómetro de febrero, ¿qué partido está haciendo más en España para apoyar la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres?, la hinchada mayoritaria sería feminista.

Del lado de las Guerreras Moradas, en las gradas, habría un 32,3% de personas que tienen en Unidas Podemos el referente del feminismo en España y un 18,1% que lo tienen en el PSOE, Un total del 50,3%, al que habría que añadir pequeños porcentajes que suman 0,8% de partidos territoriales que están "a la izquierda del PSOE". El bloque que apoya al gobierno de coalición cuenta con un respaldo del 51,1% del electorado en materia de políticas de igualdad de las mujeres. Del lado de los Togas negras estarían quienes creen que los derechos de las mujeres los defiende mejor el PP (4,6), Vox (2,5%) y Ciudadanos (0,8%), total 7,9%. El resto no sabe no contesta.

El CIS indica que España es feminista. La razón por la que Feijóo y el PP más reaccionario, con Federico Jiménez Losantos general de la caterva mediática, se separan en materia del derecho al aborto de su facción episcopal. Con Rajoy, el ministro Gallardón salió derrotado por el feminismo en su intento de reformar la ley de interrupción voluntaria del embarazo de 2010, ley de plazos, para volver a la ley de supuestos. El tren de la libertad partió de Asturias, recorrió España, y arroyó al ministro de Justicia en febrero de 2014 en una gran manifestación en Madrid.

La pregunta 26 también dice que entre quienes recuerdan haber votado al PSOE, un 37,7% piensa que es el PSOE quien mejor defiende a las mujeres, y un 37,4% que es Unidas Podemos. Más de un tercio de votantes del PSOE afirman que es Podemos quien mejor defiende a las mujeres. Entre el electorado que recuerda haber votado a Unidas Podemos, un 80% afirma que esa opción es la más feminista, en tanto solo un 8% se inclina por el PSOE. Conclusión, el equipo de Irene Montero tiene una base sólida de apoyo feminista, que incluye a su propio electorado y a parte importante del electorado del PSOE. La encuesta está hecha entre el 1 y el 11 de febrero, los días que con más fiereza se atacó a la ministra de Igualdad en los prime time televisivos.

La ministra de Igualdad soporta la mayor violencia política de toda la Unión Europea. Cuando ha tenido oportunidad de defender sus posiciones en el Senado y en el Congreso, cuando ha sido entrevistada en grandes medios de comunicación, su discurso ha sido dialécticamente arrollador. El CIS de febrero no ha tenido tiempo de recoger las consecuencias de la contraofensiva del equipo de Irene Montero. Se verán en las próximas manifestaciones del 8 de Marzo.

Al presidente Pedro Sánchez, tan valiente cuando decidió recorrer España para vencer en primarias a Susana Díaz, no solo es que le temblaran las piernas al ver salir al campo al equipo de los Togas Negras, es que quiso aprovechar el partido que se libra contra las Guerreras Moradas para debilitar a Irene Montero, principal valor del feminismo en España y voz referente de toda la izquierda. Si el PSOE vota con el PP la reforma de la ley del 'solo sí es sí', para que el feminismo vuelva a la pantalla del código penal de la manada, pondrá en riesgo la continuidad del gobierno de coalición tras las futuras elecciones generales. Pedro Sánchez debilitará así su posición de referente de la Internacional Socialista, con la aspiración de recuperar el "socialismo" en Europa. Un cálculo político antifeminista inexplicable.

domingo, 12 de febrero de 2023

Andalucía, el barrio pobre de Madrid


Según el Instituto Nacional de Estadística en su estudio sobre Indicadores Urbanos de 2022, once de los quince barrios más pobres de España están en Andalucía, seis de ellos en Sevilla, cuatro en Córdoba, uno en Málaga. A su vez once de los quince barrios más ricos están en Madrid. La renta media anual por habitante de alguien que vive en el barrio más pobre de España, Polígono Sur (Sevilla), es de 5.666 euros; la de quien vive en el más rico, El Viso (Madrid), es de 41.107 euros, siete veces más. La Agencia Tributaria, en su estadística de IRPF por código postal, indica que la renta disponible por habitante en las capitales andaluzas oscila entre los 23.737 euros de Granada y los 20.535 euros de Huelva. La media de las capitales andaluzas es de 22.093 euros, en tanto la renta media en Madrid es de 30.894 euros, un 28,5% más.

El efecto capitalidad de Sevilla respecto del resto del territorio andaluz no existe, o no es como el de Madrid respecto de resto del estado. Si así fuese Sevilla tendría el menor número de barrios pobres de Andalucía y el mayor de barrios ricos, así como una renta media muy superior a la del resto de capitales andaluzas, como Madrid respecto de España. Es evidente que, con estos datos, la capital de Andalucía no está privilegiada respecto del resto de capitales andaluzas.

Los datos de desempleo de las capitales andaluzas al terminar 2022 oscilan entre el 15,83% de Jaén y el 24,57% de Cádiz. La media de las capitales andaluzas está en 19,89%, la tasa de paro de la ciudad de Sevilla, 19,08. La tasa de paro de la ciudad de Madrid es 7,56%. Las capitales andaluzas y la propia capital de Andalucía, Sevilla, tienen una tasa de paro más de 12 puntos superior a la de la ciudad de Madrid. Con el paro también observamos que no hay efecto capitalidad dentro de Andalucía, sí lo hay de Madrid respecto de nuestras ciudades. Si indagamos en otros indicadores socioeconómicos: riesgo de pobreza, desigualdad económica, tasa Arope, PIB per cápita, paro juvenil, encontraremos que Andalucía, a parte las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, es siempre última o penúltima respecto del resto de comunidades.

Los discursos triunfantes del presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, que gobierna ya más de cuatro años, chocan con la realidad. Igual que chocan con los datos las acusaciones de privilegio a Sevilla por ser capital de Andalucía. Los males estructurales de nuestra tierra se deben a una economía colonizada, no a que unas provincias roben a otras, o que la capital robe al resto, como sí hace Madrid respecto de toda Andalucía. El poder político andaluz, del PSOE al PP, lo que ha hecho es canalizar nuestro capital político, humano, ambiental, territorial, energético, y monetario a otros lugares de España, principalmente a la capital del reino. Es ese poder, PSOE antes PP después, el responsable de la desigualdad estructural de Andalucía respecto de Madrid, Cataluña o Euskadi.

Y sí, Andalucía ha mejorado en los últimos 40 años, solo faltaba. Pero ha empeorado en términos relativos. Andalucía es el barrio pobre de Madrid, habrá que decir alguna vez ¡basta ya! Necesitamos más poder andaluz.

martes, 7 de febrero de 2023

De izquierdas en Davos, de derechas aquí


Ningún avance progresista del gobierno de coalición se ha conseguido sin presionar al PSOE dentro y fuera del gobierno. Ni uno sin ganar la alianza de las fuerzas de la España plurinacional. Solo cuando se dejó de hacer fue necesario que ocurriera una chamba, la reforma laboral. La ley del solo sí es sí se aprobó con 201 votos a favor, frente a PP y Vox que votaron en contra. Que Pedro Sánchez ordene a su partido reformar en el Congreso la ley cinco meses después, a unos meses de las elecciones municipales y autonómicas, alineándose con la judicatura retrógrada, los grandes medios que emiten desde el centro del reino, y la parte de la sociedad que no lo va a votar aunque se vista de arzobispo es una infamia contra el movimiento feminista. Además un error que puede dar al traste con cualquier expectativa de repetición del gobierno de coalición. El PP echa se afana en ello.

Pilar Llop, ministra de Justicia, cuyo catedrático asesor, Francisco Javier Álvarez, mantenía en 2022, contra la propuesta de ley, que con ella “queda prohibido acercarse a la propia pareja por la noche, mientras ésta se encuentra dormida, abrazarla y acariciarla,” ha sostenido en la Ser que “tenemos unos jueces extraordinarios. Es fácil probar que hay violencia e intimidación. Basta una heridita.” Hay ministerios más simples que el asa de un cubo, hay jueces que brindan por su victoria.

A Sánchez se le volverá en contra su alianza con el coro de los grillos que cantan a la luna. La ley del solo sí es sí es la mejor de la legislatura, la de más raíz democrática. Tumbar su sentido de protección de las mujeres poniendo en el centro el consentimiento y no la resistencia, en alianza directa con PP y Vox, pone en grave riesgo su futuro electoral. El presidente se ha tendido una trampa; podría llegar a la presidencia de la Unión Europea con gran respaldo, podría presidir la Internacional Socialista y recuperar la credibilidad del socialismo. Queda bajo sospecha.

Dice el Tratado sobre la estupidez humana de Carlo M. Cipolla que perfecto estúpido es quien queriendo hacer daño a los demás se hace daño a sí mismo. Es el PSOE con su acción contra Igualdad. Lo que uno espera de la izquierda partidaria, intelectual o con columna de opinión, no es la ceguera equidistante ni el buen rollito, no es el “vamos a ceder” para que el PSOE nos quiera, no es que se pregunte porqué no se arreglan dentro del gobierno, no es que hablen de “problemas de comunicación”, no es que alimenten la crítica contra quienes luchan, al par que ensalzan a quienes sonríen para que no los persigan en la Sexta. Lo que uno espera es que tome partido, porque si no tendremos gobierno derechas dispuesto a todo.

Pedro Sánchez aparentó ser muy de izquierdas en Davos, pero en el día a día hay que sacarle las medidas progresistas con sacacorchos. Frena la ley de vivienda, liquidar la ley mordaza para que un policía no te impute o te multe sin más prueba que su palabra, la ley de protección animal para que los perros de caza sigan pudiéndose tratar como vida de usar y matar, impide limitar la subida de las hipotecas convertidas, junto con el precio de los alimentos en el principal problema de las familias. Lo hace mientras busca a su izquierda un espacio dócil con reducida capacidad de empuje. De izquierdas en Davos de derechas aquí.