miércoles, 20 de marzo de 2024

Andalucía, la que divierte

En un disco que vio la luz en 1977, el cantautor flamenco Pepe Suero, Medalla de Andalucía en 2006, grabó la canción que le daba nombre, Andalucía, la que divierte. El tema se hizo best seller en 1978. Comenzaba así: Andalucía, la que divierte, grabao a fuego lleva un puñal; de yunques viejos que la dirigen, y la enseñaron solo a rezar. Ese 1977 Andalucía transmutó la edad del frío en blanco y negro franquista, en la edad de la esperanza en verde y blanco de resurrección andalucista. Yo estuve allí, era un zagal. Dos millones de andaluces en la diáspora de la emigración, contribuían al enriquecimiento de capitalistas de la dictadura enraizados en Madrid, de las burguesías vasca y catalana, y de industriales franceses, alemanes o suizos. Hagan la contabilidad de esa deuda histórica. ¿Cuánto vale?

Pronto conmemoraremos el 4 de diciembre de 1977. El día que, en palabras del que fuese parlamentario andaluz de Podemos por Granada, José Luis Serrano, sonaron en Andalucía por primera vez las campanas de la historia. Al repique de campanas, el pueblo andaluz se constituyó en las calles un domingo luminoso de diciembre. Dos millones de andaluces y andaluzas inundaron las avenidas de las capitales de Andalucía, de Barcelona, de Madrid y hasta de Bilbao, para decir que somos una nación. Andalucía sacó a la calle la arbonaida, la verdiblanca republicana del pueblo cultural más mestizo de la España plurinacional.

No se es nación, no se es nacionalidad histórica como dice la CE española del 78, solo porque se hable un idioma que al resto del mundo haya de ponerle un pinganillo para que lo entienda. Se es nación política cuando la conciencia cultural deviene conciencia de realidad histórica. La fuerza cultural de Andalucía es tan grande que no necesita idioma propio para ser identificada como realidad cultural. La movilización de 1977, liderada por el andalucismo político, forzó la inclusión en la CE de un procedimiento leonino para que aquellas comunidades autónomas que no iban a ser reconocidas como nacionalidades históricas, pudiesen serlo. Solo Andalucía lo quiso y lo consiguió. EL PSOE de entonces contribuyó, junto con la UCD, a plantear una reglas del juego con las que hoy no sería nacionalidad histórica ni Cataluña. El pueblo andaluz pudo, es la única nacionalidad histórica que obtiene esa condición política votando en referéndum, ni Galicia, ni Euskadi, ni Cataluña.

Un 28 de febrero de 1980 de la manga se cayeron, papeletas de febrero, y al escenario salieron, aquí se acabó el carbón, llegó, como un vendaval, bata de cola y peineta, la reina superstar. Lo cantó Carlos Cano en Andalucía superstar. Por segunda vez en Andalucía sonaron las campanas de la historia. El pueblo nación constituido en las calles ganó un referéndum histórico contra la corona, el franquismo, los militares, la iglesia, la UCD y el propio PSOE de Felipe González, Alfonso Guerra y José Rodríguez de la Borbolla, a los que hoy en una cata a ciegas de declaraciones podríamos identificar con Vox.

En la historia de las movilizaciones populares de la transición y la democracia, la movilización del pueblo andaluz es la constituyente del modelo territorial. El carácter de modelo autonómico constitucional está impreso con acento andaluz. De ese acento se han beneficiado todos los pueblos de España que iban a ser considerados regiones administrativas del gobierno central.

Entramos en una legislatura en la que la cuestión territorial será central. El franquismo incrustado en el régimen del 78 en forma de togas, uniformes, rentistas, monarquía y gallinas que cantan desde el interior del PSOE, está insurrecto contra la democracia. Las izquierdas soberanistas fuera del gobierno, y la izquierda plurinacional expulsada del gobierno, deben abrir espacios de confluencia estratégica para construir un sentido común de época, que vincule democracia y derechos con estado republicano plurinacional. Si se asumen los marcos de las derechas o del PSOE, los del cambalache. Tú, Pedro Sánchez, me das dinero, inversiones y privilegios y yo me cayo y sigo aumentando la desigualdad en el territorio en el que mando y fomentando la desigualdad interterritorial, será imposible fortalecer el sentido común democrático.

Andalucía, la que divierte, es determinante en la evolución de un acuerdo que rompa los candados de la desigualdad de clase, de género y territorial. Es una cuestión de interés propio y ajeno. La bandera republicana de Andalucía es verdiblanca, unida a las banderas republicanas del resto de matrias ibéricas aportará su fuerza hacia el horizonte republicano plurinacional. Con Andalucía, todo, sin Andalucía, nada.

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sábado, 16 de marzo de 2024

Cuatrocientos cincuenta mil millones

La presidenta de la Comunidad de Madrid y presidenta del Partido Popular de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, atiende a los medios de comunicación antes de la manifestación de SCC, a 8 de octubre de 2023, en Barcelona, Catalunya (España). Sociedad Civil Catalana ha convocado una manifestación contra la amnistía y el derecho al referéndum bajo el lema ‘No en mi nombre:ni amnistía, ni autodeterminación’. La protesta busca visibilizar el acuerdo para la investidura del Gobierno de España que han negociado las últimas semanas el presidente del Gobierno en funciones y Carles Puidgemont. Además, conmemora la manifestación convocada por el referéndum del 1 de octubre de 2017.
08 OCTUBRE 2023;SCC;DECLARACIONES;MEDIOS;MANIFESTACIÓN;PROTESTA;AMNISTÍA;REFERÉNDUM
Lorena Sopêna / Europa Press
08/10/2023

La amnistía está descontada en la negociación entre Sánchez y Puigdemont. Se amortizará en breve una vez que pase la festividad nacionalcatólica del 12 de octubre, día de la raza franquista, en la que el presidente del gobierno volverá a ser abucheado por el bloque reaccionario. Querer ser por el flanco izquierdo guinda en tarta ajena es absurdo. Bastaría decir que se está de acuerdo con la amnistía y que se apoya el derecho a decidir de todos los pueblos de España.

La amnistía está descontada de los acuerdos de investidura. Por eso las declaraciones de Andoni Ortuzar criticando la acción política de Sumar, empeñado en parecer que pinta algo en la negociación de la amnistía. Por eso ERC insiste en “y dos huevos duros”, como en el camarote de los hermanos Marx. Por eso Puigdemont lanza el órdago de que España tiene con Cataluña una deuda histórica de cuatrocientos cincuenta mil millones de euros.

Todos miran el día después. Podemos, sabedor de que la intención de Sánchez es sacarlo del gobierno, y la de Yolanda Díaz relegarlo a una posición muy subalterna dentro de la coalición, como si sus cinco votos no valiesen nada, plantea cinco propuestas que pueden resumirse en tres líneas políticas. Más feminismo, con Irene Montero en el gobierno. Profundización democrática, con la derogación de la ley mordaza y la renovación del CGPJ. Y más derechos socioeconómicos, con la subida a mil quinientos euros de SMI entre otros.

La legislatura entrante estará marcada por la cuestión territorial. PNV y Junts se alían para buscar un pacto de las burguesías catalana y vasca con Sánchez, que compense en términos económicos la alta concentración de poder centralista en Madrid DF, como Enric Juliana nombra al territorio que concentra el poder mediático, judicial y económico de España. La unilateralidad será descartada por Junts, como ya hizo ERC. Para ello pide una pista de aterrizaje acolchada con cuatrocientos cincuenta mil millones en concepto de deuda histórica. Necesitan volver al pujolismo, peix al cove.

Las derechas catalana y vasca buscan un pacto que mantenga la influencia de sus burguesías económicas en el gobierno de España. Retorno al pasado bipartidista. Recordemos que tan solo unos días antes de la moción de censura contra Mariano Rajoy en junio de 2018, el PNV aprobó los PGE a un PP corrupto. No había pasado un año del “a por ellos” del 1 de octubre de 2017 en Cataluña.

En otros territorios de España, como Andalucía, la demanda de cuatrocientos cincuenta mil millones de euros por deuda histórica suena peor que aquello de las balanzas fiscales, la ordinalidad en el pacto fiscal territorial o la acusación de que las y los jornaleros están en la taberna bebiéndose el PER a costa del sufrido pueblo catalán. ¿Cuánto valen decenios de emigración? ¿Cuánto vale la fractura emocional y el desarraigo? ¿Cuánto valen los efectos de decisiones del estado que han desmantelado la industria en el sur y redirigido las inversiones al norte? ¿Cuánto vale la condena a ser colonia vacacional de trabajo precario de camareros y kellys?

En tanto PNV y Junts se coordinan buscando un pacto, si bien democrático, por la derecha, el flanco izquierdo plurinacional y soberanista está en apariencia ayuno de coordinación. Para evitar o reducir el impacto de un pacto de derechas en la desigualdad inter e intra territorial, que alimente un nuevo “a por ellos” capitalizado por el bloque reaccionario, bajo el epígrafe de que defiende la igualdad entre todos los españoles, se necesita por la izquierda trabajar una alianza estratégica entre los distintos pueblos políticos.

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jueves, 14 de marzo de 2024

El Hard Rock convoca elecciones en Cataluña

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha convocado elecciones anticipadas en Cataluña. La causa no ha sido Junts, el rival por la derecha con quien compite por el voto independentista. Ha sido la condición que el PSC del exministro de Sanidad, Salvador Illa, había negociado con ERC. El PSC defiende una mega urbanización turística llamada Hard Rock, junto al parque de atracciones de Port Aventura en terrenos que pertenecen a CaixaBank. Condición o imposición a la que Els Comuns, liderados por Jessica Albiach, y antes En Comú Podem, se han opuesto siempre sin contemplaciones.

En el actual contexto de fuego cruzado por corrupción bipartidista, la convocatoria electoral en Cataluña beneficia, aunque sea pan para hoy y hambre para mañana, al gobierno de Pedro Sánchez. Permite una patada hacia adelante a los PGE, una vez acordada la Ley de Amnistía, que ya veremos como la aplican los jueces. Un poco de aire para este trepidante comienzo de legislatura en tanto se celebran elecciones en Euskadi, el 21 de abril, en Cataluña el 12 de mayo y europeas el 9 de junio. Si al PSC le va bien en Cataluña como pronostican las encuestas la posición de Pedro Sánchez mejorará coyunturalmente, no sabemos cuánto.

El macrocomplejo que ha dinamitado los Presupuestos catalanes promovido por la sociedad estadounidense Hard Rock Entertainment World, es una mega urbanización de 700.000 metros cuadrados con edificios de una altura máxima de 75 metros, veinte plantas, un casino con 1.200 tragaperras y 100 mesas de juego, dos hoteles con 1.100 habitaciones, una piscina de 6.000 metros cuadrados, una zona comercial con 75 tiendas y un recinto con capacidad para 15.000 personas para espectáculos. Esto es lo que el PSC apoya y la condición que había concedido ERC para que le apoyasen los presupuestos.

El proyecto es una aberración ambiental. Lo era cuando se llamaba BCN World y lo presentó Artur Mas en septiembre de 2012, entonces presidente de la Genralitat por Convergència i Unió, junto con el entonces presidente de CaixaBank, Isidre Fainè, propietaria de los 1,5 millones de metros cuadrados que tenían los terrenos donde iba a ser ubicado. Artur Mas, tras ganar las elecciones catalanas de 2010 sin mayoría absoluta, había sido investido con la abstención de los dieciocho parlamentarios que obtuvo el PP catalán.

¿Se acuerdan del Eurovegas propuesto para Madrid por Sheldon Adelson, magnate estadounidense que pretendía que tuviese una fiscalidad cero ajena a la del estado y a la de la Comunidad de Madrid? En 2014 el gobern de CiU presidido por Artur Mas aprobó, para facilitar la puesta en marcha del proyecto, en el Parlament una ley que rebajaba la fiscalidad a los casinos. “España nos roba”, pero Hard Rock Entertainment World y CaixaBank no.

Cataluña, como todo el arco mediterráneo peninsular, está seca. La ubicación del Hard Rock está entre Vila-seca y Salou, al lado de Port Aventura, cerca del complejo petroquímico de Tarragona, a hora y media en coche de Marina d´or, ciudad de vacaciones promovida por capital madrileño que fue permitida por la Generalitat Valenciana del Partido Popular. Esto es lo que apoya el PSC y lo que aceptó ERC como punto central de la negociación con los Comunes. Estos últimos han actuado como Podemos hizo respecto del decreto que dañaba la jubilación de los parados de larga duración mayores de 52 años promovido por la vicepresidenta de Sumar, Yolanda Díaz. No se han sometido al chantaje, posiblemente por la existencia viva del Podemos que quisieron liquidar.

El modelo que vincula recalificación de terrenos, urbanismo turístico y parques temáticos es el de la corrupción, el expolio ambiental, el trabajo de baja calidad y la entrega de la soberanía al capital que no está vinculado al cuidado del territorio. Como vemos, en tiempos en los que la corrupción bipartidista vuelve a estallar, vuelve la política desarrollista que facilita la cultura del pelotazo, la degradación productiva y laboral y el expolio ambiental. Una lástima que ERC haya caído en esta trampa que le ha tendido un PSOE que nunca olvidó sus viejas formas de hacer política.

El modelo pone de acuerdo a la derecha catalana, fue presentado por Artur Mas en 2012, el partido popular que defendió Eurovegas y no le importaría el Hard Rock aunque secase el Ebro, y al PSC (PSOE catalán). Este ha sido el error de ERC, haber concedido al PSC un acuerdo presupuestario sobre la base del pelotazo, como hubiese hecho el partido de Puigdemont si estuviese en el poder. Por eso las elecciones en Cataluña las ha convocado el Hard Rock, el capitalismo que no entiende de soberanía territorial ni de más nación que el lucro desmedido.

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martes, 12 de marzo de 2024

Un gobierno navegando al pairo

October 24, 2023, Madrid, Spain: Pedro Sanchez, Spanish prime minister and president of the Psoe party, and Yolanda Diaz, leader of SUMAR party and vice president of the Government seen during the public event that celebrates the closing of the progressive coalition government agreement reached between both political formations at Reina Sofia museum in Madrid.,Image: 816439103, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Credit line: Alberto Gardin / Zuma Press / ContactoPhoto

Esta semana se ha incendiado, metafóricamente, el gobierno y la sede del PSOE en Ferraz, y no ha sido por la ley de amnistía ni por manifestaciones fachas en su puerta. El caso Koldo que saltó la pasada semana cuando se supo que la Audiencia Nacional estaba investigando al “asesor” del exministro de Transportes José Luis Ábalos, y a diecinueve personas más, entre ellas al que consideran cabecilla, el empresario Juan Carlos Cueto, por pertenecer a organización criminal, tráfico de influencias y cohecho.

El caso Koldo es un rescoldo de casos anteriores, uno de los que más se le parece es el caso Juan Guerra, hermano de Alfonso Guerra, que saltó en el año 1989, cuando el actual adalid del facherío patrio era el todo poderoso vicepresidente del Gobierno de Felipe González. Juan Guerra era “asesor” con despacho en la delegación del Gobierno de Andalucía contratado con un sueldo de 129.370 pesetas limpias, es un decir, al mes. El caso Juan Guerra le costó a Alfonso Guerra la dimisión de su vicepresidencia en 1991.

La semana termina con dos asuntos más que no por previsibles son menos importantes. Por un lado, El Tribunal Supremo, que no se presenta a las elecciones, ha retorcido una vez más la ley y ha imputado a Carles Puigdemont, actual eurodiputado por Junts, y al diputado del Parlament catalán por ERC, Rubén Wagensberg, por, nada mas y nada menos que delitos de terrorismo.

Por otro, el segundo de la actual vicepresidenta tercera del gobierno, Yolanda Díaz, Sumar, en las pasadas elecciones generales del 23 de julio de 2023, Agustín Santos Maraver, diplomático de carrera próximo al PSOE, ha roto la disciplina del grupo parlamentario Sumar votando en contra de la propuesta de Podemos para que el gobierno de España rompa relaciones con Israel, apoye la causa por Genocidio en la Corte Penal Internacional y deje de vender y comprar armas al gobierno sionista israelí. Voto en contra al que se ha sumado el partido de Carles Puigdemont demostrando que lo mueve más el ombliguismo catalanista de cierta clase adinerada que los derechos de los pueblos. La derecha es la derecha, se vista con gorro legionario o con barretina.

Pedro Sánchez nunca había estado tan acorralado ni tan cercado por el Partido Popular. Quien está llamado a liderar la resurrección de la socialdemocracia en Europa podría estar entrando en lo que en el ajedrez se llama una posición de zugzwang. Está obligado a mover, pero haga lo que haga pierde. Ni siquiera tiene dentro del gobierno a nadie que le apriete y pueda usar como excusa, antes quienes mueven los hilos en el mundo de la corte y el capital, para moverse hacia la izquierda. Sumar se está auto-desahuciando, no sabemos si llegará a las elecciones europeas.

Pedro Sánchez, como hizo Susana Díaz en Andalucía, a fuerza de no querer ser  siquiera socialdemócrata, a fuerza de no querer afrontar los graves problemas de credibilidad de la democracia española, en un contexto de tambores de guerra en Europa, sin liderazgo democrático en una UE dominada cada vez más por intereses antidemocráticos, puede estar abriendo de par las puertas del trumpismo en el gobierno de España.

Fuera del gobierno resistir es ganar, dentro del gobierno resistir es morir. Con un CGPJ tomado por la reacción y una RTVE tomada por la indigencia informativa, un gobierno sin horizonte de gobierno es un gobierno navegando al pairo.

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lunes, 11 de marzo de 2024

Ione Belarra suma con Andalucía

Podemos acaba de romper su alianza coyuntural con Sumar. El acontecimiento político de la tarde del martes no sorprende a ningún observador. Había de ocurrir en algún momento. Las provocaciones para la ruptura eran manifiestas desde la conformación de las candidaturas, el enfoque electoral y el pacto Sánchez-Díaz entre arrumacos de queridos pedros y amadas vices. El historial más reciente se describe en el editorial de Diario Red de ayer.

Un partido puede servir a la sociedad o a sus mesas camillas. Podemos, fruto del “no nos representan del 15M”, del “PSOE, PP la misma M es”, está para servir al pueblo. Su objetivo es conseguir derechos para las mayorías, no sentar personajes en ministerios. Ha estas alturas del partido hay pruebas. Sumar, partido o coalición, es más de mesas camillas. El electorado conformado políticamente en el 15M acabará sabiendo que ser de izquierdas pa na es na, una farsa. Sumar una operación de camuflaje de intereses partidistas al tiempo que leftwashing del PSOE.

Yolanda Díaz está en la vicepresidencia para hacer el paripé a Pedro Sánchez. Hay pruebas. Cuando el guion teatral pactado entre Díaz y Sánchez entre en contradicción con los intereses de quienes la rodean, cuando el PSOE abra su boca carnívora, Sumar saltará por los aires. Hay antecedentes. Conviene alejarse de esa previsible deflagración. Las razones son políticas, no telenovelescas. Ni egos, ni soberbias, ni complejos, la clave es política. Entre ser izquierda que transforma o izquierda decorativa, elige lo primero.

El acontecimiento de liberación podemita de la cárcel Sumar se da dos días después de que Ione Belarra abrace la pancarta andalucista del 4D. La líder europea con más peso político en defensa de Palestina contra el genocidio de Israel, encontró un hueco de domingo para apoyar las causas contra la desigualdad territorial que sufre el pueblo andaluz. Entre tanto el PSOE estaba en una carpa de feria al abrigo y Yolanda Díaz debía estar en casa preparándose para alguna entrega de premios.

La líder de Podemos lanzó mensajes para Moreno Bonilla y para las demás nacionalidades históricas. El presidente andaluz usa su poder en la Junta para deteriorar los servicios públicos y vender Andalucía, sin defender al pequeño y mediano empresario que cotiza en Andalucía. La legislatura se adentrará en debates territoriales en los que Andalucía habrá de entrar con fuerza y ser tenida en cuenta.

Ione Belarra mostró el domingo en Andalucía a un Podemos, convencido de la plurinacionalidad del estado, que trabajará por una alianza entre pueblos que promueva la igualdad, enfrentada al pacto en tres elites que promueve las desigualdades ínter e intra territoriales. Busquen en hemeroteca alguna a ver que líder con proyecto de estado ha dicho eso alguna vez, situando al pueblo andaluz como elemento substancial para avanzar en la profundización democrática plurinacional.

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domingo, 10 de marzo de 2024

Yo voy con ellas

Más vale un mal acuerdo que una buena guerra. Sabiduría popular contra la estulticia de los líderes políticos europeos que han decidido que, pase lo que pase en las elecciones europeas del próximo mes de junio, las relaciones económicas y la industria en Europa han de basarse en el comercio y la producción de armamento. La decisión la toman porque el comandante en jefe Joe Biden está amortizado como presidente de los EE.UU, la probabilidad de que caiga frente a Donal Trump en las elecciones que celebrará el decadente imperio en noviembre de este mismo año es muy alta.

Trump seguirá con la dinámica bélica pero obligando a Europa a hacerse cargo del gasto que supone la guerra en Ucrania y su propia defensa ante la Rusia de Putin. La decisión de alimentar y consolidar el régimen de guerra, como denomina Raúl Sánchez Cedillo la deriva actual del capitalismo occidental en su huida hacia adelante, implica que, como describe Cristina Buhigas, las mujeres serán las víctimas del compromiso del Gobierno español de aumentar el gasto en defensa. Y entre las mujeres, las que más, las de los barrios trabajadores, las emigrantes y las de los territorios más desiguales respecto de otros comparativamente ricos. Andalucía, Canarias, Extremadura, Ceuta y Melilla, como ejemplos paradigmáticos.

Aún sabiendo que a las primeras figuras políticas del staff de Bruselas y los estados de la Unión, con Ursula von der Leyen y Josep Borrell al frente, y en papeles destacados Emmanuel Macron, Olaf Scholz y la ministra de Los Verdes alemanes Analena Baerbock, solo los mueve el interés personal como agentes subalternos de los capitalistas propietarios de la banca y la industria bélica, la estrategia de guerra contra Rusia demuestra tanto su ignorancia como su ayuno de escrúpulos, su inmoralidad como su idiocia. Prefieren la muerte a la vida sin ni siquiera percibir que la muerte de los otros, con la tecnología armamentística actual, puede ser también su propia muerte.

No hay guerra buena, una relación de combate de la UE contra Rusia nos abocaría en un extremo plausible a la catástrofe nuclear. Antes, como una bomba de neutrones, la política presupuestaria y fiscal de los países de la UE acabará con lo que queda de Estado de derecho y de derechos. Antes, los intereses y coyunturas nacionales de cada país entrarán en contradicción con las políticas de guerra, aventurando la destrucción de la UE. El reventón de los Nord Stream no será nada ante lo que puede ocurrir con una política económica europea dedicada a la guerra.

La dinámica de guerra es una nueva huida hacia adelante del capitalismo en su choque con los límites planetarios y en sus disputa de la hegemonía con China. Acometer con el régimen de guerra la escasez de recursos, el agotamiento de materias primas, la economía del desperdicio y el cambio irreversible de las condiciones biofísicas que hacen posible la vida en el planeta tierra, pone en riesgo nuestra especie. La geopolítica bélica de Europa es como intentar salir del pozo, en el que nos ha metido la política imperial de los EE.UU, tirándose uno mismo de los pelos.

La vida es tiempo. El capitalismo expolia el tiempo de las mujeres, obligándolas a las tareas de reproducción social, relegándolas a los peores trabajos y los peor remunerados. El capitalismo devora el tiempo de la naturaleza acumulado en forma de combustibles fósiles y el tiempo futuro destruyendo el medio ambiente. Los capitalistas usan la guerra para seguir apropiándose del tiempo de las mujeres, del tiempo de la naturaleza, del tiempo de trabajo de las clases populares, del tiempo de la vida de civiles y soldados para satisfacer su gula para la acumulación de capital.

El vínculo entre feminismo, pacifismo, ecología y lucha contra las desigualdades territoriales (que no es nacionalismo de derechas) es revolucionario. Es el vínculo de los cuidados que protege el tiempo de la vida. Con una socialdemocracia liberal doblegada a la guerra y el genocidio palestino, con sus socios de gobierno en España incapaces de plantar cara en el consejo de ministros, con un gobierno sin iniciativa de cambio, acosado por la corrupción, que no quiere encarar al bloque reaccionario con reformas de profundización democrática, como renovar con el bloque democrático el CGPJ, liquidar la ley mordaza o hacer de RTVE un medio democrático y antifascista, con un gobierno incapaz de afrontar la gravedad del momento en el mundo y en Europa, estamos obligados a ir con ellas, con las mujeres, con Irene Montero y con Ione Belarra. Yo voy con ellas.

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domingo, 25 de febrero de 2024

Lección gallega

Varias personas realizan un escrutinio de votos con motivo de las elecciones autonómicas de Galicia, en el IES Illas Cies, a 18 de febrero de 2024, en Vigo, Pontevedra, Galicia (España). Todos los gallegos han sido llamados a las urnas hoy, 18 de febrero, para elegir a su nuevo presidente autonómico para los próximos cuatro años. Hay 75 escaños en juego, por lo que los candidatos de los diferentes partidos deben alcanzar una mayoría absoluta de 38 escaños para hacerse con la Presidencia.,Image: 848067949, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Credit line: Adrián Irago / Europa Press / ContactoPhoto

No faltaran hoy los análisis cuantitativos, busco sin embargo una mirada cualitativa. Desde el ángulo de la izquierda y el progresismo los resultados de las elecciones gallegas muestran que no se puede avanzar si no se hace política con raíces. Los mejores resultados de la izquierda gallega desde que se inauguró la democracia de las nacionalidades históricas, los obtuvo ayer el Bloque Nacionalista Gallego. El BNG ha consolidado su sustitución del PSG (El PSOE en Galicia) como referente del voto progresista de izquierdas gallego.

La gran carencia del 15M en España, retransmitido desde Madrid, pero con potencia de transformación en todo el estado, fue la ignorancia de la territorialidad de la política con sus consiguientes especificidades culturales diferenciadas. España era plurinacional antes de que el término se pusiese de moda consecuencia de la respuesta de la izquierda de estado al procés. El 15M impugna las consecuencias de las políticas neoliberales, Podemos lo traduce en la impugnación del bipartidismo de régimen, pero solo cuando “choca” con las distintas especificidades territoriales, con los contextos y las problemáticas específicas de cada ecosistema político dibujado dentro del mapa de España, se moldea forzado por la realidad.

Si el neoliberalismo desvinculó el capital de la economía productiva y del presente, para financiarizar la economía y especular a futuro, también buscó la concentración del poder en el centro de los estados reduciendo la interlocución política para la destrucción de lo público, salvo las políticas represivas. La reforma bipartidista a las órdenes de Obama y Merkel del artículo 135 de la CE, la aplicación del 155 a Cataluña y ley mordaza tienen un denominador común, plegarse a los intereses del capitalismo global. El centralismo es la forma que conviene al neoliberalismo.

Una identidad cultural vinculada a un territorio es lo que llamamos pueblo. Un pueblo es un ecosistema político formado por vínculos con la naturaleza geográfica, con el paisaje, con los modelos agroganaderos y pesqueros tradicionales, con el urbanismo vernáculo, con las costumbres, la lengua, la historia y las manifestaciones culturales. Los pueblos culturales cuando toman conciencia política están en disposición de defender sus intereses. Para la izquierda, el feminismo, la ecología y el socialismo, en este siglo XXI con crisis ecológica planetaria, de efectos y de recursos, es imprescindible la articulación cooperativa de los “intereses” territoriales.

Lo que nos enseñan los resultados de las elecciones gallegas es que el trabajo sobre el territorio es imprescindible para obtener frutos, incluso con todo en contra, con la negación de los medios de comunicación controlados, el BNG con Ana Pontón ha logrado situarse por encima del PSG como referente de la izquierda gallega gracias a la constancia y la implantación territorial. Ana pontón es la gran triunfadora de la izquierda gallega. Con gran apoyo mediático, con la presidencia de Pedro Sánchez y la vicepresidencia segunda de Yolanda Díaz la caída del socialismo gallego ha sido contundente y Sumar queda fuera del parlamento gallego.

Por el lado de Podemos Galicia cabe decir que, en unas condiciones de campaña dificilísimas y con la tendencia a la concentración del voto útil en Ana Pontón, se ha comprobado que Isabel Faraldo tiene conocimiento y capacidad de liderazgo gallego. Un liderazgo que es preciso animar y consolidar. No hay política sin territorio y no hay política sin cuerpos. Hoy para la izquierda en España, el territorio es la diversidad plurinacional y los cuerpos son los cuerpos de las mujeres, dos pilares para sostener la estrategia política de la cooperación y los cuidados que habrían de dar frutos en las próximas elecciones europeas, y que habrían de tenerse en cuenta para la imprescindible reconstrucción orgánica del proyecto podemita teniendo como referente los modelos federales/confederales.

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Pedro Sánchez en el catillo del 78

 

Pedro Sánchez envía señales de que su gobierno durará toda la legislatura pase lo que pase con Junts. Lo cuenta el editorial de Diario Red de ayer jueves 21 de febrero. Puede legalmente encastillarse sin legislar o legislando puntualmente con el PP. Encastillarse en el gobierno es continuar sin asumir la crisis de régimen del 78, destapada por la crisis del capitalismo global de 2008, cuya traducción en España la representó el 15M traducido en Podemos y la deriva independentista del nacionalismo catalán traducida en el procés.

La no asunción de la crisis de régimen es la razón por la que el PSOE pactó con el PP en agosto de 2011 la modificación del artículo 135 de la CE. La misma razón por la que tras el referéndum alegal de 1 de octubre de 2017, apoyo la aplicación del 155 que suspendía la autonomía catalana. La razón por la que Sánchez forzó la repetición de las elecciones generales de abril de 2019 en noviembre del mismo año. La misma razón por la que se empeña en negociar con el Partido Popular la renovación del CGPJ. La razón por la que se plegó a reformar con el PP la ley del solo sí es sí de Irene Montero. La misma razón por la que mantiene RTVE entregada al bloque reaccionario. La razón por la que se niega a acabar con la ley mordaza. 

En tanto que con Podemos dentro del gobierno se visibilizaba un horizonte legislativo gracias al motor que exigía el cumplimiento de los acuerdos de gobierno. Con Sumar en proceso de deconstrucción, el gobierno carece de impulso legislativo. Ese el problema del encastillamiento, sin horizonte de transformación, tendremos un gobierno que acabará entregando el poder en las urnas al proyecto reaccionario y recentralizador que la derecha española tiene perfectamente dibujado.

Sorprende que los partidos del bloque democrático, con una crisis de régimen deviniendo en crisis del Estado, sigan jugando en corto sin levantar la mirada al mundo. Sorprende que no se defienda una alianza estratégica por la profundización democrática. Sorprende que, subsumido Sumar en la dinámica sanchista, mientras el bloque reaccionario (medios, judicatura, fiscalía, PP y Vox) empuja al PSOE fuera del 78 y alimenta su fractura con las voces de las viejas glorias (González, Guerra o Ibarra) y las de García Page o Susana Díaz, no se plantee abiertamente una alianza plurinacional, que no tiene que ser electoral, para forzar a Sánchez a decidir entre encastillarse o reforzar la democracia.

Esa alianza, con una horquilla parlamentaria de entre 18 y 30 diputados y diputadas, podría actuar conjuntamente para conseguir que la RTVE preste un servicio democrático y público, para que el CGPJ sea renovado con el consenso del bloque democrático aquí y no en Bruselas con el PP, para que se acabe de una vez por todas con la ley mordaza o para revertir a su forma original le ley del solo sí es sí. ¿Acaso creen las fuerzas soberanistas que mirando solo el suelo que pisan pueden consolidar sus posiciones, sin tener en cuenta los límites que marca el contexto global, el europeo y el del actual estado español? Hay que sacar a Sánchez del castillo del 78.

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domingo, 11 de febrero de 2024

Palabra de urbanita

El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, interviene durante una visita a una explotación agraria, a 5 de febrero de 2024, en Lalín, Ourense, Galicia (España). Feijóo ha visitado esta explotación agraria en medio de la crisis del campo y el problema de la sequía. Esta visita está dirigida para apoyar al sector agrario, justo en la víspera de la tractorada independiente convocada para mañana, martes 6 de febrero, contra el abandono del Gobierno.,Image: 843662288, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Pictured: ALBERTO FEIJÓO, Credit line: Álvaro Ballesteros / Europa Press / ContactoPhoto

Alberto Núñez Feijóo ha llamado en tono despectivo urbanitas a toda persona que, residiendo en ciudades, considere que los agricultores se equivocan de enemigo cuando señalan a la ecología y la agenda 2030 de Naciones Unidas para la sostenibilidad del planeta. Con esa calificación tosca el líder del PP acusa al gobierno de Pedro Sánchez de pensar solo en las ciudades y no en el mundo agrario. La RAE define urbanita, despectivamente, como “persona que vive acomodada a los usos y costumbres de la ciudad”. La RAE no alertar del sentido acusador de urbanita, ignora así que tanto en el campo como en las ciudades los ricos viven de lujo y la gente trabajadora vive como puede.

Por poner el ejemplo de Andalucía. Feijóo ha despreciado a más de cinco millones ochocientos mil andaluces que viven en núcleos urbanos que son ciudades. Casi el 69% de la población andaluza vive, según datos del INE de 2021, en municipios de más de 20.000 habitantes. Si consideramos la que vive en municipios de más de 10.000 habitantes, son seis millones ochocientas mil personas, el porcentaje de población diana del calificativo de Feijóo es del 80,7%. Feijóo desconoce la distribución geográfica de los urbanitas de España.

El discurso de Núñez Feijóo es ignorante y dañino. El jefe de la oposición trumpista se alinea con el intento de Vox de capitalizar las movilizaciones agrarias, con el fin exclusivo de debilitar al gobierno. Las y los agricultores le importan un pito. Las veces que se han llevado al congreso, o a los parlamentos de las comunidades autónomas, propuestas legislativas para mejorar la vida agraria, como el caso de la ley de la cadena alimentaria para evitar la venta a pérdidas, han votado en contra. PP y Vox siempre votan en contra de los de abajo y a favor de los de arriba. El mundo agrario debe saberlo. Los y las urbanitas del mundo tenemos que contarlo.

La estrategia del PP y Vox pasa por utilizar el malestar en el campo para hacer oposición partidista al gobierno. La estrategia del bloque democrático, incluido el gobierno, no puede ser solo la comprensión de las movilizaciones agrarias. Hay que contar las causas del malestar y defender las recetas ecológicas, económicas, fiscales y sociales para curar la enfermedad, no las recetas capitalistas para intentar cronificarla y que fracasan una vez tras otra.

El cambio climático es un hecho indiscutible. No llueve, no nieva, no hay invierno, los veranos son tórridos, contaminados y largos. Las aguas son escasas y condenadas a agrotóxicos y carcinógenos. Curar la enfermedad económica agraria tiene que hacerse al tiempo de curar la enfermedad planetaria y la enfermedad de la contaminación urbana. La culpa no es de la ecología, la solución es la agroecologia. La culpa es de los capitalistas, esos que ganan año tras año miles de millones con los préstamos de cosecha y para inversiones, esa banca que acaba de imputarse más de veintiseis mil millones de beneficios en el año 2023. La culpa es de una economía que engulle combustibles fósiles aumentando la crisis climática. La culpa es del encarecimiento de los fitosanitarios, escasos y fabricados con energía de los combustibles fósiles. La culpa es de la guerra y el alineamiento de la UE con el imperio de los EE.UU.

La culpa es de la acumulación de la producción en grandes explotaciones intensivas y macrogranjas, que contaminan aire, agua y destruyen otras potencialidades económicas, con las que las explotaciones familiares no pueden competir. La culpa es del funcionamiento en régimen de oligopolio del sector de la distribución alimentaria que impone precio de compra al agricultor y precio de venta al consumidor. La culpa es del dumping ambiental de importaciones de terceros países cuya legislación ambiental es laxa o inexistente. La culpa es de inversores patriotas que ponen en países extracomunitarios grandes explotaciones para producir a bajo precio por la inexistencia de derechos laborales. La culpa es de las políticas de la UE respecto de África que obligan a su población a huir para que saquen adelante sin derechos nuestra producción local.

Ese es el diagnóstico de las causas de la enfermedad socioeconómica en el campo. Sin un correcto diagnóstico no habrá curación. Las y los agricultores y ganaderos gallegos, castellanos, vascos, catalanes, extremeños o andaluces conocen las causas. No son tontos, muchos viven en municipios que son ciudades, como en Andalucía. El gobierno y el bloque de investidura debe señalar las causas y difundirlas con claridad y nitidez. Esto no es una guerra de urbanitas contra catetos, esto es una confrontación entre capital y vida, entre fascismo y democracia. Palabra de urbanita que quiere un campo limpio, productivo y feliz. Palabra de ecologista.

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sábado, 3 de febrero de 2024

La inconfiabilidad de Junts

November 9, 2023, Barcelona, Barcelona, Spain: Carles Puigdemont (Junts) explains in a conference from Brussels what has been the agreement he has reached with Pedro Sanchez (PSOE) for his re-election as president of the Spanish Government.,Image: 820877640, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Credit line: Marc Asensio Clupes / Zuma Press / ContactoPhoto

La acción del gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos de la pasada legislatura, que no olvidemos que se tuvo que enfrentar a una crisis pandémica global, a la invasión rusa de Ucrania y hasta a una erupción volcánica en La Palma, fue posible gracias a la confiabilidad tanto de los socios de gobierno como de los socios de investidura, entre los cuales no se encontraba Junts per Cataluña ni ningún otro partido nacionalista de derechas catalán. La acción de gobierno de la pasada legislatura se realizó con un entorno hostil de la alta judicatura española, de la ultra derecha formada por PP y Vox, de los medios de comunicación, incluida RTVE, y en un entorno de lawfare contra Junts, ERC y, con la mayor insidia, contra Podemos.

En esas circunstancias el PSOE se comportó como siempre, tirando del freno de mano de los avances democráticos que había pactado con Podemos cuando Pedro Sánchez firmó el gobierno de coalición con Pablo Iglesias. Aun así Podemos se mostró como un socio confiable que nunca puso en riesgo la legislatura. Lo cual no impidió que usara todos los medios de presión democráticos necesarios para hacer que el PSOE cumpliese, hasta extremos nunca vistos, los acuerdos del pacto de gobierno. Por su parte los partidos nacionalistas vascos, PNV y Bildu, así como ERC que logró negociar los indultos del procés, siempre actuaron con una consistente responsabilidad de legislatura.

Todo lo contrario del modus operandi con el que está actuando Junts en este inicio de legislatura en la que sus votos son necesarios para mantener una cierta estabilidad de gobierno. Junts se negó el martes pasado a votar sí a un texto que ya había pactado en en la comisión de justicia con el PSOE. Lo hizo por querer blindar más la interpretación futura que algunos jueces importantes harán de ella. Tanto el PSOE como Junts deberían saber que cualquiera que sea la letra con la que finalmente acuerden la ley de amnistía, habrá jueces que van a retorcer la justicia hasta estrangularla con el fin de liquidar la eficacia de un acuerdo democrático sustentado, no solo por la mayoría de las y los parlamentarios, sino también por la mayoría del electorado de la España diversa y plurinacional a la que representan.

En este arranque de legislatura se está notando con meridiana claridad los efectos de que el PSOE se aliara con el PP, la alta judicatura, Ferreras y su contador de penas, y otros medios de la progresía, para liquidar a Podemos tumbando la ley del solo sí es sí. Igualmente es evidente que la maniobra fallida, promovida por Sánchez y ejecutada por Yolanda Díaz con el apoyo de Izquierda Unida, la vieja Iniciativa per Cataluña Verds, transformada en Los Comunes, Compromís sin Mónica Oltra y Más Madrid con Íñigo Errejón, para matar a Podemos ha conducido a debilitar electoralmente no solo a la izquierda, también al propio gobierno de coalición que actualmente está en manos de la in-confiabilidad de Junts.

Vivimos las consecuencias de la existencia de un PSOE que va a rastras cuando defender la democracia significa salirse los marcos reaccionarios incrustados en el régimen del 78, de un PSOE que ha buscado imposibilitar la existencia de una izquierda siquiera socialdemócrata de verdad, no digamos ya socialista. Las consecuencias de un Pedro Sánchez que no se mueve por posiciones ideológicas, sino matemáticas en el congreso y de un Sumar que está más interesado en el reparto de parcelitas que en forzar al PSOE a que actúe según lo que promete en las elecciones. Pero también las consecuencias de una derecha catalana que ha perdido el contexto global fascista hacia el que avanza Europa y el mundo, un Junts, con Puigdemont al frente, que no es consciente de que hacer pagar al bloque de investidura lo imposible, solo por querer parecer ante ERC más independentista que nadie, es enterrarse a sí mismo bajo los escombros del fracasado procés cuya antepasada Convergencia inició.

Si la inteligencia cundiera en el bloque de investidura, se sumarían los votos nacionalistas con los de Podemos para que Pedro Sánchez priorizase una agenda urgente de democratización de estado. Esa es la clave y no parecer más independentista que nadie. Una agenda que pasa ineludiblemente por democratizar RTVE, renovar el CGPJ con el bloque de investidura en España y no con el PP en Bruselas, acabar con la ley mordaza, reformar el código penal para que ninguna acción de protesta o reivindicativa pueda ser considerada terrorismo, democratizar los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, destapar los secretos oficiales de la transición, modificar la forma de acceso a la judicatura, la fiscalía y otros altos cuerpos del estado para que las clases medias y populares formen parte de las mismos, promulgar una ley de medios que limite el impacto de la trama dependiente del poder económico y de las instituciones. Esto sería tener una mirada hacia el horizonte, y no la actual que mira al suelo mientras se dan cartas a la ultraderecha para que mañana gobierne a sus anchas recortando derechos y libertades.

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lunes, 29 de enero de 2024

Sumar camino de IU

Con la que está cayendo en el mundo, con la tensión geopolítica fomentada por EE.UU, con la lucha feroz por el control de recursos y los flujos de materia y energía para dirimir quién manda bajo cementerios de vidas inocentes, con la Unión Europea en el papel de capitán chusquero de la Sexta Flota, con las ultraderechas fascistas creciendo a velocidad cuántica, con el estado de Israel gozando infame el genocidio palestino, resulta indecente que en España la izquierda rediviva por Podemos se haya dedicado, desde que la vicepresidenta segunda del gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, asumiera la misión de hacerla crecer, a destrozar las condiciones que le permitieron gobernar, que no es lo mismo que estar en el gobierno.

Si algo sabemos a estas alturas de la vida de Sumar, es que ni sirvió para cohesionar estratégicamente a la izquierda plurinacional y las izquierdas territoriales en las elecciones municipales de mayo de 2023, más bien contribuyó a la discordia, ni sumó en las elecciones generales del 23 de julio pasado, ni ha trabajado para generar condiciones de alianza estructural interna en el grupo parlamentario, ni persigue una organización democrática propia, si quiera laxa, con el reconocimiento de las distintas realidades partidistas y territoriales que lo compusieron en su origen, ni tiene pretensión alguna de romper los límites de lo posible que le marca Pedro Sánchez. Todo lo contrario que hizo Podemos. Sumar es la subalternidad creada para complementar la ausencia de proyecto emancipador del PSOE.

Lo que unía a los distintos partidos que apoyaron a Yolanda Díaz en Magariños, con la inocente excepción de Alianza Verde, no eran objetivos ideológicos propios de una izquierda del siglo XXI. Lo que los unía era liquidar a Podemos. Casi lo consiguen. La función de Sumar no era sumar, era servir al mantenimiento de un modelo de izquierda fabuloso en sus propuestas, pero inútil en la consecución de las mismas. El creador de esa función fue Pedro Sánchez, sus facilitadores él mismo, el PSOE, los medios de derechas y los de la progresía con su batallón de analistas.

En España existe una izquierda incapaz de situar los intereses de las mayorías por encima del mantenimiento de estructuras y sueldos dependientes de su posición en las instituciones. Sumar ha actuado respecto de la repolitización surgida con el 15M como Brutus respecto de César. Una izquierda capaz de ofrecer la embajada en Chile, para quitarla de enmedio tras haberla vetado, a Irene Montero, la exministra de Igualdad más reconocida globalmente que haya tenido España jamás.

Si algo deberíamos saber ya es que aliarse con la indecencia solo conduce al fracaso y el desencanto. Si Pedro Sánchez hace de sus incoherencias y contradicciones un valor pragmático para mantenerse en el poder, Yolanda Díaz convierte las suyas en dinamita bajo los pies de la izquierda, justo cuando más necesitamos una izquierda legitimada por sus objetivos y sus acciones. Con la que está cayendo en el mundo, en lugar de levantar la cabeza y mirar la paronámica, como hace Podemos, hay una izquierda en España que la baja interesada solo en la loseta que pisa. Sumar va camino de IU.

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miércoles, 24 de enero de 2024

El Mar Rojo en el parlamento de España

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez, interviene durante la sesión extraordinaria del Congreso, en el Palacio del Senado, a 18 de enero de 2024, en Madrid (España). El Congreso de los Diputados aprueba hoy la iniciativa impulsada por el PP y el PSOE para reformar el artículo 49 de la Constitución y eliminar el término "disminuido" para sustituirlo por "persona con discapacidad". La tramitación del texto se ha llevado a cabo por el procedimiento de lectura única, sin pasar por ponencia ni comisión, y sin que se acepten cambios en otros artículos de la Constitución. Esta modificación es la primera de contenido social desde la entrada en vigor del texto constitucional, elimina el término "disminuido".,Image: 838352305, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Pictured: PEDRO SÁNCHEZ, Credit line: Eduardo Parra / Europa Press / ContactoPhoto

Mientras los ricos capitalistas del mundo se coordinan en Davos para seguir enriqueciéndose con la economía del expolio, mientras los fondos buitre afinan sus relaciones con los poderes políticos de los estados occidentales para mantener su dominio sobre los recursos planetarios y los bienes de primera necesidad, mientras la Sexta Flota y la OTAN despliegan su fuerza en el mundo para controlar los flujos de materias primas y mercancías, mientras la Reserva Federal, el FMI, y el Banco Central Europeo condicionan la vida de los pueblos con la financiarización de la economía, mientras los EE.UU y la UE fomentan la guerra de Ucrania y consienten el genocidio del pueblo palestino a manos del gobierno de Israel, mientras el calentamiento global avanza hacia la irreversibilidad y el planeta se convierte en un estercolero invivible, mientras todo eso ocurre, no surge por la izquierda a nivel global un movimiento coordinado que se enfrente, si quiera ideológicamente, a los poderes referidos.

En España, lo más grave que se viene encima, con consecuencias imprevisibles, es la voluntad del gobierno de Pedro Sánchez de meter a España en el bloque militar de apoyo a Israel. Un bloque militar liderado por el gobierno estadounidense de Joe Biden, patrocinado por el gobierno británico ultraliberal de Rishi Sunak, junto al gobierno alemán del SPD y Los Verdes (Die Grunen). La “excusa” será la previsible afección económica en términos de crecimiento e inflación en Europa y, consiguientemente, la crisis económica que puede desatarse en el continente con graves derivadas sociales. Una excusa farsa cuando no se defienden y aplican políticas de izquierdas.

La falta de coordinación a nivel global de las izquierdas, es también descoordinación en el conjunto de la izquierda plurinacional que invistió a Pedro Sánchez para afrontar los debates clave con una mínima cohesión estratégica. Lo hemos visto en la ratificación o no de los reales decreto ley ómnibus, anticrisis y de protección del desempleo de la pasada semana. Una estrategia coordinada entre BNG, EH Bildu, ERC y Podemos, pactando previamente los límites y los avances para los que se van a usar los diecinueve votos del conjunto, mejoraría mucho los resultados y limitaría el campo de acción de Pedro Sánchez por el flanco derecho.

Esa estrategia coordinada es imprescindible para evitar que España se integre militarmente en la operación “Guardián de la Prosperidad” promovida por el gobierno de Joe Biden. No valen los eufemismos ni la ocultación de la verdad mediante trucos nominativos como el de enviar al Mar Rojo “oficiales de enlace”. El PSOE ya dijo “OTAN de entrada no” e introdujo a España en la estructura militar de la OTAN, a pesar de que la propia pregunta del referéndum celebrado en 1986 lo prohibía expresamente. Participar de manera activa en la guerra declarada en el estrecho de Bad-el-Manded para proteger los intereses genocidas de Israel y el tráfico de mercancías y graneles fósiles por el Mar Rojo y el Canal de Suez, es participar en el genocidio del pueblo palestino.

José María Aznar nos metió en la guerra de Irak, en contra de la opinión de más del 90% del electorado. Pedro Sánchez no puede meternos en una guerra de mayor impacto global sin la aprobación del parlamento. El bloque de izquierdas debe exigir la aplicación del artículo 4.2 de la Ley Orgánica 5/2005 de 17 de noviembre de la Defensa Nacional, promovida por José Luis Rodríguez Zapatero poco después de ganar sus primeras elecciones y formar gobierno tras el atentado terrorista en Madrid del 11 de marzo de 2004. Para evitarlo, al menos intentarlo, es preciso que el bloque de izquierdas con representación parlamentaria actúe coordinadamente y advierta de los límites legislativos que impondrá al gobierno de Pedro Sánchez si no lleva al parlamento la decisión sobre la participación de España en la operación “Guardián de la prosperidad”.

El asunto es muy serio, el más serio de todos los que estamos viviendo, Sánchez no puede meter a España en una guerra que se construye sobre el genocidio del pueblo palestino. El bloque de izquierdas debe dejar muy claras sus posiciones pacifistas y contra el imperialismo de los EE.UU en una acción estratégica de conjunto, llevar el Mar Rojo al lugar de la soberanía popular, sin miedos y sin admitir chantaje alguno. Forzar a Pedro Sánchez a votar en el parlamento sobre participación de España en la fuerza militar desplegada en el Mar Rojo es un determinante de legislatura del tamaño de la ley de amnistía.

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domingo, 14 de enero de 2024

Aquí no hemos venido a rogar

(I-D) El ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Justicia, Félix Bolaños; la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante el pleno del Congreso de los Diputados, en el Palacio del Senado, a 10 de enero de 2024, en Madrid (España). El Pleno del Congreso, en su primera reunión del año, debate y vota los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública para el conjunto de las administraciones, un primer paso en la tramitación de los Presupuestos Generales de 2024. El Gobierno de coalición cuenta con apoyos,Image: 835806927, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Pictured: MARIA JESÚS MONTERO,YOLANDA DÍAZ,FÉLIX BOLAÑOS, Credit line: Alejandro Martínez Vélez / Europa Press / ContactoPhoto

Ayer de los tres reales decreto ley que el gobierno estaba obligado a llevar a la cámara baja para su aprobación o devolución, se aprobaron dos de ellos, el ómnibus de funcionamiento de la justicia, al que Junts se oponía duramente pero que in extremis, fruto de un acuerdo relevante, dejó pasar retirándose de la votación, y el decreto ley de medidas anticrisis, negociado sobre la bocina al alza con Podemos, al ceder el PSOE prohibir los desahucios hipotecarios hasta 2028 y convertirlo en proyecto de ley enmendable en el plazo de seis meses para intentar introducir mejoras como la limitación de la subida de los alquileres.

Por contra, el real decreto ley sobre los subsidios que abanderaba la vicepresidenta segunda del gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, salió derrotado con el voto en contra de Podemos, ante la incapacidad de la titular del ministerio de reconocer que contenía el recorte de las cotizaciones a la seguridad social de los parados de larga duración mayores de 52 años.

Para alguna izquierda es más importante la sacrosanta unidad que la consecución efectiva de derechos para las mayorías. El paño de la mesa camilla de la unidad se teje con el candor de la ingenuidad de muchos y el interés del braserito de pocos. Ni ingenuidad ni intereses personales sirven para defender la democracia. La sacrosanta unidad de la izquierda opera en sinergia con las posiciones reaccionarias de quienes rezan a la sacrosanta unidad de España, y se alía con el freno del motor del progreso para desgastar las zapatas y que del metal de los discos salten chispas de rabia.

La izquierda que irrumpió como partido en las europeas de 2014 no vino a rogar. Contra la tempestad de las togas y las tertulias bien pagadas, Podemos dejó cultivado un territorio fértil para seguir avanzando. Con generosidad, en la primavera de 2021, entregó los aperos, la cosecha y el predio a la voz gubernamental que creía que más podía hacer para dar continuidad y éxito a la empresa. Ese era el cometido de Yolanda Díaz. Lo incumplió. La generosidad se achicharró bajo una mesa camilla de partidos.

El gobierno aprobó en noviembre tres reales decreto ley con una baraja de medidas de afección social, económica y jurídica. Una técnica legislativa de urgencia que ha de ser ratificada en el pleno del Congreso. Lo hizo sin conversaciones previas con las fuerzas políticas que lo sustentan. Como si los últimos resultados electorales no existiesen. Como si el gobierno no necesitase energía democrática para moverse.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, se equivoca, como le demostraron ayer Junts y Podemos, si cree que tras su investidura no va a precisar apoyos parlamentarios del conjunto del bloque democrático. El presidente del gobierno se equivoca si cree que la geometría variable va a ser útil con un PP trumpificado a la espera de elecciones en Galicia, Euskadi, Europa y, quién sabe, Cataluña. Pedro Sánchez y Yolanda Díaz se han equivocado a lo grande al llamar a las puertas del Partido Popular para suplir la necesidad de los apoyos de Junts y Podemos, no solo entregando a Feijóo y Ayuso armas para atizar al gobierno, también poniendo en riesgo los apoyos de ERC y EH Bildu que hubiesen visto sus votos alineados con la mayor porción alícuota del bloque reaccionario españolista.

Por otro lado, la beligerancia de Sumar contra las posiciones negociadoras de Podemos, ha demostrado que el PSOE usa la coalición de la vicepresidenta Díaz como avanzadilla mercenaria de las intenciones de Pedro Sánchez. Los liderazgos de Sumar, apoyados por cohortes tertulianas, han protagonizado los mayores ataques a Podemos por querer negociar su sí a los reales decretos ley, denunciando la existencia en los mismos de recortes, retrocesos y riesgos. Las tres erres que alimentan la política del desencanto

Lo que se ha demostrado en las votaciones de los reales decreto ley es que hay una izquierda que no ha venido a rogar, que Pedro Sánchez ha de tejer los pactos con sus apoyos de investidura sin soberbia y que Sumar, la gran derrotada de ayer, ha venido para acoplarse, si es preciso, al lado derecho del PSOE, queriendo o sin querer.

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viernes, 12 de enero de 2024

El muñeco apaleado

 Decenas de personas celebran la entrada del año nuevo en la calle Ferraz, a 1 de enero de 2024, en Madrid (España). Revuelta, la organización juvenil de la órbita de Vox convocante de las concentraciones en Ferraz, ha llamado a tomar las uvas esta Nochevieja frente a la sede federal del PSOE, siguiendo la estela de las manifestaciones contra la amnistía que se suceden allí desde hace semanas.,Image: 833493668, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Credit line: Diego Radamés / Europa Press / ContactoPhoto

El vilipendio, apaleo y destrucción del muñeco de Pedro Sánchez en la puerta de la sede del PSOE en Ferraz concuerda con la rabia de la derecha tras perder la posibilidad de formar gobierno con los resultados electorales del 23J de 2023. Los sectores franquistas y fascistas representados por Vox muestran su cólera salvaje, los sectores antidemocráticos aglutinados en el PP la muestran no condenando sin excusas la violencia de consignas y golpes contra la piñata. Repugna.

El bloque reaccionario, tolerante con la violencia política ejercida contra el independentismo, Podemos y, especialmente, Pablo Iglesias e Irene Montero, lo forman la derecha judicial, la derecha mediática, el Partido Popular, Vox y el rey Felipe VI. La estrategia de acoso que el bloque reaccionario mantiene contra el gobierno de Pedro Sánchez, expulsa del consenso del 78 al propio PSOE, a más de hacer muy difícil un entendimiento de Feijóo con las burguesías vasca y catalana representadas por PNV y Junts.

El Partido Socialista Obrero Español es el pilar de la España monárquica. Felipe VI y su bloque reaccionario no reconocen esta obviedad. Los resultados electorales del 23J y la violencia política del bloque reaccionario, sitúan al pilar del 78 en el pliegue político en el que nunca quiso estar. El PSOE desea seguir siendo un partido pactista con el PP, tanto para reducir la fuerza de la izquierda, por eso potenció Sumar e instigó la operación derribar a Irene Montero, como en asuntos de estado para fortalecer la monarquía, sostener los privilegios del Ibex 35, pertenecer a la OTAN y aliarse con las políticas restrictivas de derechos patrocinadas por el BCE.

El problema del bloque de investidura es la hegemonía cuantitativa en el mismo de un PSOE que, para no ser expulsado del territorio monárquico, busca denodadamente el retorno al bipartidismo con PNV y Junts, sin las izquierdas plurinacionales y sin Podemos. Esa fuerza hegemónica solo puede ser compensada con alianzas estratégicas transversales dentro del propio bloque democrático. Al tiempo que demandar políticas de izquierdas hay que centrar la presión sobre la democratización del estado. La tolerancia con la violencia política escenificada en el ahorcamiento y destrucción del muñeco de Pedro Sánchez significa que la derecha va a por todas.

Tras la investidura no están todos dentro como afirmó en La Vanguardia Enric Juliana, queriendo que su deseo, el deseo de la burguesía y cierta clase media catalana, sea realidad. En España se libra también el combate entre fascismo neoliberal -iliberal le llaman para simplificar- y democracia. Ese combate se dará cada vez con más crudeza porque el capitalismo occidental, en choque contra la geopolítica del dominio de los recursos y los mercados, y contra los efectos de su modelo de producción y consumo sobre las condiciones biofísicas terrestres que hacen posible la vida tal y como la conocemos, no tiene más salida que la coerción mediante el control totalitario de los estados.

Defender la democracia es la prioridad, sin democracia no hay derechos. Arrastrar a esa posición al PSOE es aprovechar, como en el judo, la fuerza que el enemigo ejerce para expulsarlo del régimen del 78, en favor de reformas que fortalezcan la calidad democrática. En lo concreto, los 19 votos que suman Podemos, BNG, EH Bildu y ERC que sirven conjuntamente para defender políticas de izquierdas, si se unen a los 12 que tienen PNV y Junts son 31. Treinta y un votos para buscar la democratización seria de RTVE, para acabar con la ley mordaza, para eliminar del código penal los artículos que limitan la libertad de expresión y, lo más relevante, para advertir al PSOE que no tendrá presupuestos si pacta con el PP en Europa la renovación del CGPJ, en vez de hacerlo dentro del bloque democrático cambiando la ley.

Conseguir que la violencia política sea inútil no pasa por usar el apaleamiento del muñeco de Pedro Sánchez para instigar un debate sobre la libertad de expresión y los delitos de odio. Por ese camino, por la regulación de los límites a los derechos democráticos, acaba siempre ganando la derecha reaccionaria. Defender la democracia es crear las condiciones para que la violencia política sea inútil. El muñeco apaleado es la democracia. Se necesitan reformas legales que construyan empalizadas en su defensa. Hay treinta y un votos en el Congreso para enviar ese mensaje a Pedro Sánchez.

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jueves, 4 de enero de 2024

El clavo ardiendo

El discurso de Nochebuena del Rey certificó dos cosas. Es un rey que toma partido por las ultraderechas españolistas y su discurso es la continuación del que hizo el 3 de octubre de 2017 cuando legitimó el “a por ellos” contra el independentismo catalán. Felipe VI se aferra a la constitución monárquica como principal representante político de una España que solo puede existir utilizando la fuerza. La fuerza represiva, la fuerza centralista del BOE y la fuerza puñetera de la corte togada.

Felipe VI al pronunciar doce veces la palabra Constitución marcó al gobierno de Sánchez los límites de lo posible. Un rey metido a político, que no se presenta a las elecciones, que desconoce la España real situada fuera de los límites de la M30. Felipe VI hizo el discurso que le hubiesen redactado Feijóo o Abascal de ser estos presidente y vicepresidente del gobierno. Todos los medios de derechas y de ultraderecha, incluido PRISA, auténtico pilar mediático del sistema centralista del 78, han elogiado el discurso del Rey. El Partido Popular y Vox se alineaban perfectamente con las palabras reales. Dime quien te elogia y te diré quien eres.

Con retraso, porque es imposible ocultar lo evidente, el PSOE lanzó a Cristina Narbona, que hace tiempo se mueve en la tercera posición de visibilidad política, para elogiar un discurso que marcaba a las claras los límites permisibles de la acción de Pedro Sánchez. El PSOE lo sabe, al rey solo le interesa el vínculo entre la España una, la monarquía hereditaria y la bolsa del dinero de los ricos, da igual españoles que extranjeros. Narbona camufló al rey de ultraderecha diciendo que estápreocupado por las cuestiones sociales y por la igualdad de las mujeres, cuando las alusiones a la desigualdad social o de género, que preocupan a buena parte de la ciudadanía, fueron nulas o banales. Además de ignorar la crisis ecológica planetaria, el Rey silenció los temas centrales de la geopolítica que condicionan todos los gobiernos, cero empatía con el pueblo palestino y cero pacifismo en relación a la guerra de Ucrania. Un rey que toma partido no es un rey para una democracia parlamentaria. El PSOE lo sabe.

La torpeza del Rey, como la torpeza del bloque monárquico reaccionario, es limitar el campo de maniobra de Pedro Sánchez, del PSOE. Se ha visto estos días también en los ataques recibidos por la ministra más querida por Vox, Margarita Robles, desde el flanco mediático reaccionario, cuando ha defendido no participar junto con la VI flota en la operación “Guardián de la Prosperidad” en el mar Rojo, si no existe un mandato específico de la Unión Europea. El sostén político del régimen monárquico, bipartidista y centralista del 78 es el PSOE. Todo lo que ha hecho Pedro Sánchez, desde que se dispuso a recorrer España para batir en primarias a Susana Díaz, es para recuperar el bipartidismo imperfecto con PNV y Junts. Sumarse a la expulsión del PSOE del consenso de régimen del 78, como hace Felipe VI desde Zarzuela, es como participar en las manifestaciones fachas ante Ferraz, juega en su contra. La Constitución para el Rey es un clavo ardiendo.

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lunes, 1 de enero de 2024

La izquierda que nos queda


La defensa de la democracia hoy se significa obligatoriamente en la oposición al genocidio que el estado de Israel ejerce sobre el pueblo palestino. La defensa de la democracia se significa hoy en las posiciones pacifistas que abogan por un alto el fuego en Ucrania. Defender la democracia significa estar radicalmente en contra del alineamiento de la Unión Europea con los intereses geoestratégicos del imperio belicista de los Estados Unidos de América. La dinámica de guerra conduce a la destrucción de la democracia en la UE y, consiguientemente a la destrucción de los valores éticos y políticos con los que nació y viste su imagen en el mundo.

Las consecuencias políticas de la economía de guerra son la aniquilación progresiva de los derechos humanos, los primeros los de la inmigración, como estamos viendo en Francia y en Bruselas. La economía de guerra, la extracción del poder de los estados y su concentración en la OTAN, dirigida por Jens Stoltenberg, o en el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, presidido por Josep Borrell, conduce irremediablemente al avance electoral de posiciones de ultraderecha. Las próximas elecciones europeas pueden debilitar enormemente al grupo que concentra los partidos socialdemócratas y al de Los Verdes/ALV, al tiempo que desplazar hacia la extrema derecha todo el arco parlamentario.

Las consecuencias del desplazamiento al negro en todos los niveles institucionales no se harán esperar. Serán las mismas que afectan en España a ayuntamientos y comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular en solitario o acompañado de Vox. La destrucción y retroceso de la políticas de igualdad de género, cuidados y derechos LGTBI, la aniquilación sistemática de las políticas de protección ambiental, que no son otras que las que protegen las condiciones biofísicas de posibilidad de la vida digna sobre la tierra, el desprecio de las políticas sociales y de los servicios públicos, educación, salud y cuidados, y la consolidación de desigualdades territoriales estructurales, serán líneas directivas de una UE desplazada al negro.

En este contexto de “régimen de guerra”, como lo llama Raúl Sánchez Cedillo, es imposible la rehabilitación de la social democracia como principal sostén de la UE democrática. El enfrentamiento en el parlamento europeo de Estrasburgo entre Pedro Sánchez, presidente actual de la UE, y Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo, es señal de las preferencias de las derechas europeas por una alianza con la extrema derecha. El desplazamiento al negro fascista es evidente.

Del mismo modo, el papel democrático e impulsor de políticas duras contra los efectos del cambio climático y contra los efectos destructivos del capitalismo, que habría de haber jugado el grupo europeo de Los Verdes/ALE, liderado por los alemanes Die Grunen, se ha revelado imposible, toda vez que están alineados con la OTAN y el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Para Los Verdes es antes el jardín europeo de ultraderecha, que la madre tierra.

Visto lo anterior, solo las posiciones de izquierdas no condescendientes con el “régimen de guerra”, pueden erigirse en defensoras de la democracia en la Unión Europea. En España, esas posiciones las mantienen las izquierdas soberanistas y la izquierda plurinacional, BNG, EH Bildu, ERC y Podemos. Sí, como busca el PP, ha de votarse en el congreso la participación de España en la flota promovida por EEUU e Israel, para proteger el tráfico de mercancías en el mar Rojo y el estrecho de Bab-el-Mandeb, las contradicciones de Sumar se verán amplificadas y el PSOE se fotografiará con el PP, como lo hizo para cargarse el consentimiento de la ley del Solo sí es sí de Irene Montero.

Si eso ocurre, y pude ocurrir porque la OTAN o la UE no puedan asumir la operación “Guardián de la Prosperidad” como suya, por no tener unanimidad para apoyarla, será aún más evidente que, de cara a las próximas elecciones europeas, la candidatura de Irene Montero será, junto con las candidaturas de BNG, EH Bildu y ERC las que se muestren como defensoras de la democracia. Es la izquierda que nos queda.

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martes, 19 de diciembre de 2023

La unidad como cárcel

Podemos pasa página. El debate de la unidad es una trampa. La España democrática, si es, es diversa y plurinacional, lo demás es un constructo centralista para dibujar en el BOE las conducciones de extracción de capital y las turbinas de bombeo al IBEX 35. El constructo en ocasiones tiene que negociar con los agentes de las burguesías vasca y catalana para derramar gotas de BOE sobre Euskadi y Cataluña. Lo hizo Aznar en el Majestic y lo hace Sánchez ahora. Pasta el primero y amnistía el segundo. Se intensificará el debate de la pasta. Por ahí quieren ir PSOE y la alianza manifiesta entre PNV y Junts. La demanda financiera soberanista chocará con la desigualdad estructural entre territorios. Reconocer esa desigualdad estructural y trabajar para erradicarla es básico para evitar que el choque construya un nuevo “a por ellos”.

La trampa de la unidad es una trampa de agón. Un juego de agón es a muerte. La izquierda española con raíz en el PCE es experta en el juego agónico de la unidad. La unidad es una palabra bonita. Quien rompe paga. Solo la justifica la ley D´Hont. Toda visión estratégica que se aleje del conformismo con el régimen del 78, es anulada mediante el juego agónico de la unidad. Te metes en la negociación con el anhelo de una unidad justa y democrática y acabas, como en Andalucía y después para las generales del 23J, al borde del precipicio. En ese instante la elección es el suicidio o las condiciones impuestas.

Podemos tenía muy difícil zafarse del debate sobre la obligada unidad de la izquierda. La torpeza táctica del grupo dirigente de Sumar, actuando como carcelero, ha facilitado la fuga temprana al grupo mixto. Explicar al electorado, con costumbre de voto útil, que la unidad no es un fin en sí mismo, que el para qué y el cómo son determinantes, era un harakiri. Cargar con la culpa de no contribuir con la unidad a parar a la ultraderecha era plomo en las alas. Además, asumir, antes del 23J, un rosario de deserciones epistolares a la búsqueda de apartamento en la calle Sumar.

Tras la liberación de Podemos, es imprescindible desconectarse del debate de la unidad para pasar al de una alianza estratégica que de continuidad al bloque plurinacional de dirección de estado; el que en la pasada legislatura forzó a Pedro Sánchez a ser un poco de izquierdas. Esa alianza plurinacional puede coordinarse, como lo hacen del lado de la derecha PNV y Junts, para hacer valer la fuerza de sus diecinueve votos en el congreso, los que suman BNG, Podemos, EH Bildu y ERC.

Además, en determinados temas relacionados con la profundización democrática, el bloque plurinacional podría añadir al PNV y Junts hasta alcanzar los treinta y uno. La legislatura se adentra en la amnistía y debates territoriales que encontrarán la oposición más feroz en la judicatura y los medios de comunicación. No debería ser extraño pedir a PNV y Junts que cooperen con el bloque plurinacional de izquierdas, para forzar al PSOE a lo que no quiere hacer para mantener la substancia del bipartidismo del 78. Renovar el CGPJ sin necesidad de entregarse al PP, democratizar RTVE para que sus enfoques y contenidos salgan de la carcundia españolista, liquidar la ley mordaza, abrir el melón de la de secretos oficiales o afrontar la democratización de las actuaciones de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Por ejemplo.

La unidad es una cárcel. La alianza estratégica plurinacional con horizonte republicano confederal, un camino de liberación que se hace al andar. Antes de las elecciones europeas, vendrán las gallegas y las vascas. Tal vez pueda explorarse, en beneficio del común, algún tipo de relación sinérgica entre la izquierda de estado plurinacional no subalterna del PSOE y las izquierdas soberanistas. Sería un paso en el camino.

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viernes, 8 de diciembre de 2023

CaixaBank en Andalucía

Imagina que vives en Santander, Bilbao, Barcelona o Madrid. Sales a la calle, vas al supermercado, pasas al lado de una oficina bancaria, miras, y es el Banco de Andalucía. Imposible, ¿verdad? Pues eso pero al revés es lo que pasa en Andalucía, miras, ves y es CaixaBank. El tejido financiero propio y las cajas de ahorro, salvo Unicaja y las rurales, se ha desmantelado en un proceso de fusión y concentración bancaria que ha llevado el capital de origen andaluz a ser manejado por poderes externos. Es solo un ejemplo de la función de Andalucía como colonia interior. La comunidad que por población y territorio podría ser el país dieciséis de la UE, es un territorio sometido a expolio, de capital humano, ambiental y financiero.

Mientras un porcentaje alto de la clase trabajadora, la clase acomodada, la clase empresarial y agraria, y la clase alta enarbola en Andalucía la bandera rojigualda, adiestrada por el “a por ellos” monárquico, judicial y mediático, su cuenta bancaria está en CaixaBank, Banco Santander, BBVA o Sabadell. Da risa. Bancos con domicilio social fuera de Andalucía. Esto es solo un ejemplo paradigmático de para qué quieren Andalucía los dos partidos de régimen, PSOE y PP, en alianzas ocasionales con PNV o el mundo convergente catalán. Pasa con todas las grandes empresas constructoras, de seguros, de telefonía, de alimentación, hoteleras, turísticas, energéticas o grandes superficies comerciales. En un ranking de las diez primeras por volumen de negocio, solo Unicaja tiene sede social en Andalucía.

Es la razón económica de la desigualdad estructural que sufre Andalucía respecto de otros territorios del estado, principalmente de Madrid, Cataluña y Euskadi. Todos los indicadores sociales muestran a Andalucía en último o penúltimo lugar. Paro, tasa AROPE de pobreza, pobreza infantil, paro juvenil, desigualdad económica, barrios pobres o PIB per cápita arrojan una escala desoladora. Por eso es completamente aberrante que en el parlamento catalán los partidos soberanistas aprueben una demanda de deuda histórica del estado con Cataluña cuantificada en más de 450.000 millones de euros desde los años ochenta. ¿Cuánto se le debe a Andalucía desde que el franquismo decidió poner la SEAT en Martorell? La izquierda plurinacional y soberanista debe salir de ese debate. El internacionalismo no es la ignorancia de la existencia de pueblos políticos, es una llamada a la solidaridad y al pacto entre ellos para evitar que unos sean explotados por otros.

El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla del Partido Popular, en lugar de trabajar para ganar soberanía financiera, soberanía industrial, soberanía energética y alimentaria, soberanía política sobre un territorio enorme incomunicado por ferrocarril, se dedica a utilizar la verdiblanca contra otros pueblos de España. Al tiempo reclama igualdad entre “todos los españoles”, la consiente y la potencia en Andalucía.

Moreno Bonilla con traje de niño güeno tiene abandonada la enseñanza pública y la universidad, traspasando unidades a la concertada y creando universidades privadas en manos de intolerancia religiosa o de capital neoliberal. Tiene en estado de absoluta precariedad al Personal Técnico de Integración Social en los centros educativos, destruye y externaliza el sistema sanitario, las listas de espera son de muerte. Engorda de personal partidista todas las instituciones que ha ganado democráticamente. Concentra el poder de decisión en la capital para canalizar el flujo de recursos extraídos de toda Andalucía hacia empresas radicadas fuera de Andalucía. Esto es lo que da pie a que desde otras comunidades autónomas digan que son las que más trabajan y las que más contribuyen al estado. Falso, el negocio extractivo realizado en Andalucía se imputa en forma de PIB, de IAE o de IVA en otros territorios.

El presidente andaluz enarbola la verdiblanca para darle contenido bélico contra las demandas soberanistas de otros pueblos. Instiga contra la ley de amnistía mientras su consejo de gobierno es incapaz de abordar la industrialización de Andalucía, el desarrollo de la agroecología, la investigación y desarrollo tecnológico de las energías renovables, la industria sanitaria, la industria cultural, la articulación del territorio por ferrocarril, la federalización política del poder institucional o la creación de una banca andaluza capaz de inundar otros territorios, como hace CaixaBank.

Este próximo 4 de diciembre, conmemoramos el cuarenta y seis aniversario del 4D de 1977. El día en que el pueblo cultural andaluz se constituye en la calle como pueblo político. Ese es el mayor legado de la generación de la transición. Hagamos memoria y utilicémosla para defender siempre los intereses de Andalucía.

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sábado, 18 de noviembre de 2023

Superglú plurinacional

Hoy se inviste Pedro Sánchez Castejón con el apoyo de ocho fuerzas con representación en el congreso. Los votos del electorado del propio PSOE más, por orden cuantitativo, los de Sumar con Podemos, ERC, JxCat, EH Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria suponen doce millones quinientos seis mil seiscientos ochenta y dos (12.506.682). El Partido Popular y Vox votarán en contra, los votos de su electorado suponen once millones ciento veinticinco mil quinientos ochenta y cuatro (11.125.584). El bloque democrático obtuvo el pasado 23 de julio un millón trescientos ochenta y un mil noventa y ocho (1.381.098) votos más que el bloque reaccionario. Estos son los números.

Alberto Núñez Feijóo no fue investido en la farsa de sesión de investidura del 26 de septiembre pasado auspiciada por Felipe VI, clave de bóveda del bloque reaccionario, porque aún siendo primero en votos, trecientos cincuenta mil seiscientos ocho (350.608) más que el PSOE, no dispone de mayoría parlamentaria. Y no podrá disponer mientras Vox y el trumpismo ayusista de su propio partido le marque el paso y sea imprescindible para conformarla. Estos son los números.

El referéndum, consulta sin consecuencia jurídica alguna, del uno de octubre de 2017, se promovió tras las elecciones catalanas del 27 de septiembre de 2015. Elecciones planteadas como plesbicitarias por la coalición formada por ERC y la antigua Convergencia pujolista, Junts per Sí, con la propuesta de celebración de un referéndum unilateral. Los ecos del 15M de 2011 empujaban el crecimiento de Podemos, la mayoría absolutísima de M. Rajoy gobernaba sin escrúpulos entregando miles de millones a la banca. Las elecciones plesbicitarias las perdió el bloque de la unilateralidad por catorce mil setecientos nueve votos (14.709), formado por JxSí y CUP, frente al bloque que sumaba el apoyo a un referéndum pactado, Cataluña sí que es Pot (actual En Cumú Podem), con la oposición frontal al mismo, Ciutadans, PSC y PP. La mayoría parlamentaria que pudo formar gobierno y avanzar (JxSí más CUP) no fue mayoría electoral. Esos también son números.

Las reglas del juego y los números son constituyentes de la democracia parlamentaria. La soberanía popular descansa en el congreso, ni en el rey ni en los jueces. Estos días los líderes del bloque reaccionario, con sus jarrones chinos, su judicatura, sus medios de comunicación, sus presidencias de comunidades autónomas, sus juciles y sus jusapoles, participan de un proceso insurgente. La barbarie fascista que se concentra a diario delante de Ferraz.

Las consecuencias políticas de señalar al futuro gobierno de Pedro Sánchez y sus apoyos parlamentarios como golpistas, a pesar de los números, serán duraderas. Como duraderas son las consecuencias para la monarquía del discurso de Felipe VI del tres de octubre de 2017 en el que legitimó el “a por ellos” legitimando a Vox y al ayusismo como dirección ideológica del bloque reaccionario.

La investidura de Sánchez está ensamblada con superglú plurinacional. El PSOE no ha querido nunca depender de la plurinacionalidad de España, pero para gobernar ya no tiene más remedio, son los números. Además está siendo arrojado fuera del consenso del 78 por las ultra derechas judicial, mediática y política. El bloque democrático entra con el PSOE en un punto de no retorno. O avanza en la profundización democrática o entrega España al fascio.

La primera tarea debería ser convertir RTVE en un verdadero medio de información público democrático, la segunda renovar el Consejo General del Poder Judicial cambiando la ley con el apoyo del bloque plurinacional, la tercera liquidar la ley mordaza, la cuarta abrir un debate sobre financiación de las comunidades autónomas que compense las intenciones del pacto bilateral entre elites de las burguesías vasca y catalana para evitar que renazca un nuevo “a por ellos” con más fuerza, basado en la demanda de igualdad de quienes siempre votan y actúan contra la igualdad.

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domingo, 12 de noviembre de 2023

El que pueda hacer que haga

El bloque reaccionario conforma estos días de noviembre, previos a la investidura de Pedro Sánchez, el modo en que va a practicar la oposición al gobierno y al bloque democrático en la próxima legislatura. Si la pasada el PP y Vox construyeron su discurso sobre la premisa de que el gobierno de coalición era un okupa ilegítimo, en ésta darán una vuelta de tuerca, lo están dando, para acusar al gobierno de ilegal por anticonstitucional. El “a por ellos” que iluminó Felipe VI el 3 de octubre de 2017, al que se apuntó el PSOE, ha devenido en "el que pueda hacer, que haga" instigado por José María Aznar.

Si la premisa para el acuerdo entre el PSOE y el independentismo, la ley de amnistía, es, como acusan desde el bloque reaccionario, ilegal, entonces Sánchez sería un presidente impostor y su gobierno fruto de un golpe de estado. La algarada callejera con violencia verbal y física, frente a las sedes del PSOE y las subdelegaciones del gobierno, con amenaza de tomar el Congreso, retransmitida en directo en la red X, es el plasma ideológico en el que Vox y el ayusismo tienen confinado al Feijóo. La central nuclear en la que está el reactor ultra derechista se llama monarquía. ¿Hay derecha de estado democrática? Pinta que no.

Con todo, la ultra derecha volcada en la revuelta callejera y en las manifestaciones convocadas por el partido popular, crea las condiciones para llevar al PSOE con apoyo de su militancia a un punto de no retorno respecto del régimen del 78, al tiempo que refuerza el voto favorable a la investidura de las fuerzas de izquierdas y soberanistas del bloque democrático. Queriendo o sin querer la derecha involucionista arroja al PSOE fuera del consenso monárquico del 78.

Habrá investidura, si no hay males mayores como un golpe de estado. Nos adentraremos en una legislatura sin mayoría parlamentaria para sacar adelante propuestas sociales y de equidad económica y fiscal. Dos serán las claves políticas de la legislatura. La primera, la necesidad del bloque democrático de avanzar en la profundización democrática.

Democratizar RTVE, renovar el CGPJ, cambiando la ley, derogar la ley mordaza, reducir plazos en la ley de secretos oficiales, prohibir el espionaje político del CNI, legislar para que el acceso a la judicatura no sea endogámico de clase, democratizar los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, avanzar en derechos feministas, abordar la transición ecológica, son campos de acción política viables.

La segunda, la cuestión territorial en la que las izquierdas plurinacionales y soberanistas habrán de trabajar una alianza republicana entre pueblos, frente al pacto entre elites en el que todas las derechas y el capital se mueven como pez en el agua. En España, además de desigualdad de clase y de género, hay desigualdad territorial. La lucha contra esta última impedirá que sea aprovechada por la derecha con sus falsarias consignas de igualdad entre territorios. Así que, el que pueda hacer, que haga.

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martes, 7 de noviembre de 2023

Alien y la república plurinacional

La monarquía es el Alien de la democracia española. El octavo pasajero viaja en la nave cobrando diversas formas, haciéndose visible y reproduciéndose según los momentos de oportunidad. Un Alien metamórfico que un día se muestra como la princesa de un cuento y otro como el ángel exterminador del “a por ellos”.

Desde que el dictador, Francisco Franco lo revitalizó para incrustarlo en el futuro de España con “lo dejo todo atado y bien atado”, Alien tuvo forma real campechana, fue presidente socialista con “OTAN de entrada no”, habló Catalán en la intimidad, frecuentó amoríos diversos, cazó elefantes sin remordimiento, ganó amistad y dinero con monarquías petroleras, mantuvo cuentas en el extranjero igual que alienígenas territoriales que amenazaron con quebrar las ramas del árbol suizo que compartían.

Alien tiene una capacidad inmensa de apoderarse de otros cuerpos para sus deseos de abundancia, reproducción y permanencia. Unas veces luce toga y otras traje de ministro, lo mismo tiene apariencia de periodista que urde como alto mando policial residente en las cloacas tramas antidemocráticas. Alien siempre coopera con Alien.

Alien viaja en la nave democrática para mantenerla a raya. Se trata de que la banca siempre gane y el pueblo siempre pierda. De que los derechos que la Constitución Española define sean productos de mercado para quien pueda costearlos. Alien se apellida Abascal o Ayuso, Bonilla o Feijóo, incluso Sánchez o Díaz. Las burguesías sin raíz madrileña, la catalana y la vasca, necesitan que PNV y Junts, sus referentes, les permitan convivir con Alien. Necesitan volver a llevarse bien con Alien.

Hay que leer a los mejores visionarios de la derecha patria, José Antonio Zarzalejos es uno de ellos, para comprobar que Alien no las tiene todas consigo. En su artículo Las 1.428 palabras de Armengol que no pasarán (o sí) a la historia, rezuma melancolía. Los discursos de las autoridades no son como los de antes, el PSOE no es lo que era, no cree de verdad en la corona, dice él. Pero no es eso. El PSOE ya no puede gobernar imponiendo su visión alienígena monárquica, ni la derecha recuperar el poder mientras Vox le marque los pasos. A lo que contribuye el movimiento más activamente republicano de la época, el feminismo.

En 1986 en la jura de la CE del actual rey, entonces príncipe Felipe, con motivo de su dieciocho cumpleaños, cuenta Josep M. Calvet en La Vanguardia, faltaron Nicolas Redondo, dos diputados de HB que habían renunciado a jurar la CE y uno de ERC, estuvieron todos los demás. Hasta los presidentes de Euskadi, José Antonio Ardanza, y Cataluña, Jordi Pujol, cual alienes rindieron pleitesía a Alien.

En esta jura de la princesa Leonor han faltado la mayoría de los diputados de la coalición Sumar, con la excepción de Yolanda Díaz y Marta Lois, forzados por el tirón de vanguardia de Podemos y sus ministras, Ione Belarra e Irene Montero, los de todas las izquierdas soberanistas, BNG, EH Bildu y ERC, y los de Junts y PNV, total cincuenta y cuatro ausencias. Sin esos cincuenta y cuatro no puede ser investido Pedro Sánchez, aún siendo el PSOE el que mantiene esta farsa antidemocrática.

Lo que a Zarzalejos preocupa, y conduce a la añoranza, es lo que debería impulsar a las izquierdas federales y las izquierdas soberanistas a construir un ecosistema de relaciones propio, para avanzar con el horizonte de una república plurinacional que sostenga un pacto entre pueblos y no un pacto entre elites.

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