jueves, 23 de marzo de 2023

Moción de censura, Podemos y el ticket Sánchez-Díaz


Enric Juliana, en un artículo del día anterior a la segunda moción de censura de Vox, utilizó un cuadro del pintor Álvaro Toledo, cuya reproducción había visto en la entrada a la vivienda del candidato Don Ramón Tamames, al hacerle una entrevista con motivo de su candidatura a la presidencia del gobierno de España en la moción de censura de Vox. El cuadro es La tertulia de Antonio Herrero, el texto El sindicato del crimen.

En el cuadro aparecen personajes cuyo largo aliento mediático llega hasta estos días. Son Pedro J. Ramírez, José Luis Gutiérrez, Justo Fernández, Manuel Martín Ferrand, Luis María Anson, el propio Antonio Herrero que dirigía la tertulia en la Cope, Federico Jiménez Losantos, Jaime Capmany, Amando de Miguel, Víctor Vázquez Reviriego, Pablo Sebastian, y Fernando Sánchez Dragó. Juliana describe cómo estos próceres del poder mediático, bien conectados con la alcurnia del poder judicial, policial y de los servicios de inteligencia, sincronizaban sus mensajes con el objetivo de que José María Aznar derrotase a Felipe González. La pintura es de 1996, el año en que el Partido Popular derrotó al PSOE.

Teníamos incertidumbre sobre el impacto de la moción de censura impulsada por Vox. Vista la obra, tenemos conclusiones. Ha sido un fracaso estrepitoso. La imagen caduca del candidato con su torpeza dialéctica ha actuado contra el imaginario del partido proponente. A Tamames le queda grande la imagen  de chulo de película. Alberto Núñez Feijóo recogerá electorado de esta mala idea de Vox. Su temor a que la cosa saliera bien a Vox le impidió estar en el Congreso con la red de pescar votos.

Sí ha sacado rédito de la moción el tándem Pedro Sánchez-Yolanda Díaz. Ha sido una maniobra fraguada en Moncloa. La acción política de Yolanda Díaz está concertada con Pedro Sánchez. Los actos de Sumar y los posicionamientos de la vicepresidenta cobran el sentido de conjunto que expliqué en Las fotos de Yolanda Díaz y los números del CIS. Presidente y vicepresidenta se han repartido los roles para potenciar la imagen de ambos y debilitar al motor Podemos. Los parabienes les llegan desde todo el espectro mediático. La adulación es interesada, sacar a Podemos del escenario. Ferreras goza en grande.

En los entresijos de poder hispano se trama una operación de régimen para devolver a la izquierda a la posición anterior a la llegada de Podemos en 2014. Un nuevo bipartidismo de bloques en el que el ticket Sánchez-Díaz fuese Jano bifronte. Efigie que mira al pasado y al futuro, a la derecha y la izquierda, para bloquear la puerta a los avances que no cuenten con el visto bueno del PSOE. Al tiempo, un PP con vía libre para pactar gobierno con Vox.

Si Podemos se deja arrastrar a los juegos de agón que preparan, como en Andalucía, quienes llaman a la unidad sin condiciones, se encontrará en el último momento, cuando se convoquen elecciones, ante la tesitura de entregarse a Sumar atado de pies y manos o limitar extremadamente su capacidad de acción. Lo veo venir como lo vi en Andalucía con resultados catastróficos que analicé en La suma no es más. A tiempo se está de evitarlo, cuanto antes mejor. Con lo de Andalucía acerté, no deseo acertar otra vez.

Publicado en La Voz del Sur

domingo, 19 de marzo de 2023

La unidad de Yolanda Díaz


¿Por qué los poderes de raíz antidemocrática quieren reducir Podemos a cenizas? Porque ha sido el movimiento político capaz de romper el bipartidismo y llevar a la izquierda al gobierno de España. Porque desde el gobierno, con la estrategia de Pablo Iglesias, se ha integrado a ERC y Bildu en la dirección de estado. Porque esa suma plurinacional es la que, en una legislatura complicada con pandemia y guerra en Europa, ha logrado numerosos avances en derechos sociales y feministas, ha frenado el deterioro empresarial, y ha amortiguado las políticas de sumisión neoliberal.

Lo importante de Podemos son sus logros y su fuerza simbólica. Mientras sea fuerte, podremos aspirar a tener un acuerdo equilibrado de las demandas territoriales, a profundizar en la democratización de la justicia, las policías, los medios de información, las políticas feministas, de derechos o ecologistas. Con Podemos fuerte el PSOE estará presionado para cumplir sus promesas y sus acuerdos, aunque sea con “ruido” dentro y fuera del gobierno.

Ese Podemos en Unidas Podemos lo heredó la vicepresidenta segunda del gobierno, Yolanda Díaz. Un legado que pasará a la historia. Los logros de ese legado son también de la ministra de Trabajo. Imposibles sin el empuje de Podemos. De bien nacidos es ser agradecidos; Alberto Garzón jamás hubiese sido ministro, Yolanda Díaz tampoco, los Comunes jamás hubiesen optado a un ministerio sin la generosidad de Podemos para ampliar el espacio de representación.

Yolanda Díaz podía haber dedicado su estilo a la tarea para la que estaba llamada: ampliar el espacio de aceptación de la izquierda y su potencial electoral, sin despreciar lo que Ivan Redondo llama el motor Podemos. Tender puentes con Más Madrid o Compromís no pasaba por poner fuera de foco a Podemos. La vicepresidenta segunda ignoró la Mesa Confederal del congreso y dejó de coordinar la acción de gobierno de los ministerios de UP. Abandonó la estrategia de dirección de estado despreciando a ERC en la negociación parlamentaria de la reforma laboral. Solo la torpeza de un diputado del PP la salvó de una dimisión torpemente confesada a Jordi Évole. Son muchos los momentos en los que sus manifestaciones han sido comprensivas con el PSOE: El envío de armas a Ucrania, el cambio de posición respecto del Sahara, la cumbre de la OTAN, la propuesta de que Victoria Rosell estuviese en el CGPJ si se llegaba a un acuerdo con el PP, son ejemplos vívidos.

La vicepresidenta segunda ha señalado como ruido lo que era presión política desde Podemos para que el PSOE no diera marcha atrás en derechos feministas. Lo mismo ha hecho cuando el PSOE ha impedido sacar adelante la derogación de la ley mordaza; cargar contra los aliados estratégicos ERC y Bildu, en lugar de contra quién es tapón para avances democráticos, son ejemplos paradigmáticos.

Le bastaba trabajar la ampliación del espacio político sin destruir lo existente. Sumar sin dividir. Llamada a plantar cara democrática al bipartidismo, le pone pista de aterrizaje al Partido Popular. El primer ensayo fue en Andalucía, el resultado una catástrofe electoral, la suma no fue más. Ahora intenta reproducir el modelo andaluz a nivel de estado, con su liderazgo despejado de la ecuación y el apoyo del PCE. intenta achicar la fuerza de Podemos, su condición simbólica. La presión a Podemos se está haciendo como en los juegos de agón. Se agota el tiempo con el anhelo de que se puede llegar a un acuerdo decente, se llega así al borde del precipicio y, una vez ahí, en el último segundo se da a elegir entre el precipicio o la unidad de Yolanda Díaz. El modus operandi que la ministra alimentó contra Podemos en Andalucía.

Con el ánimo de que la gente progresista y de izquierdas reflexione, escribo esto porque creo que es de la dinámica de agón de la que se debe salir, la unidad es deseable, pero no es un fin en sí mismo. ¿Para qué sirve la unidad si conduce a una izquierda que aspira a la subalternidad, a ser un PSOE bis, a ser tratada con condescendencia por el Ferri sin capacidad alguna de transformación?

Publicado en La Voz del Sur

sábado, 11 de marzo de 2023

PSOE, Podemos y las amistades peligrosas


Las manifestaciones del 8 de marzo han demostrado que Irene Montero e Ione Belarra no están solas, que el feminismo no está dividido, que es el movimiento popular más potente que hay en España, con tanta capacidad de resistencia como de ofensiva democrática. Es el movimiento vanguardia capaz de conseguir y afianzar derechos para las mujeres, y derechos sociales, económicos y ecológicos para todo el mundo.

Pedro Sánchez ha debido verlo, por eso reacciona como publica eldiario.es, indicando a su partido y ministerios: “Tema zanjado, miremos adelante”: Sánchez impone al PSOE tono bajo con Podemos y reactivar la agenda de reformas.

Decíamos hace un mes que Pedro Sánchez azuzó a su partido para reformar la ley del solo sí es sí, con objeto de descargar de sus espaldas la presión de la derecha, y entrar en una operación para derribar a Irene Montero, con el fin de debilitar a Podemos y fortalecer a Yolanda Díaz. Decíamos que el presidente preparaba el campo electoral. Buscaba que el espacio de Unidas Podemos no pierda peso, pero que a su vez sea dócil. Decíamos que el PSOE necesita a su izquierda un PSOE bis que no haga ruido, que tenga ministros y ministras pétreos, silenciosos y sonrientes.

La foto en soledad de Ione Belarra e Irene Montero en el Congreso, junto con la vergonzosa ausencia de aplausos de la bancada del PSOE cuando salió aprobada la toma en consideración de su contrarreforma, con el apoyo del PP y Ciudadanos, y la abstención de Vox, además de la de Compromís y Más País, que pusieron por delante su aversión a Podemos al consentimiento de las mujeres, fueron elocuentes.

Un congreso convirtiendo las víctimas en verdugos, como hace el patriarcado y el machismo, con los aplausos de la derecha, el silencio del PSOE, las ausencias de Pedro Sánchez y sus ministerios, y con Yolanda Díaz, Alberto Garzón y Joan Subirats también ausentes en posición perfilada aunque votasen en contra la contrarreforma.

Advertimos que en la batalla entre las togas negras y las guerreras moradas, si Sánchez tomaba partido por los primeros, perdería. Los datos de CIS de principios de febrero lo anunciaban. La ministra de Igualdad soporta la mayor violencia política de la Unión Europea, cuando ha tenido oportunidad de defender sus posiciones, su discurso ha sido arrollador. El CIS de febrero no tuvo tiempo de recoger la contraofensiva de Irene Montero y su equipo. Dijimos que las consecuencias se verían en las manifestaciones del 8M. Las hemos visto, Sánchez también.

El presidente, antes del 8M, quiso a la desesperada cambiar el marco con lo de la ley de los techos de cristal en los consejos de administración, no lo consiguió. Las manifestaciones fueron clarísimas, hasta más fuertes que en años anteriores. Por eso Pedro Sánchez ha ordenado borrar la imagen de la bancada socialista votando con el PP, instando a acuerdos con Podemos. Es hasta posible que la contrarreforma de la ley del solo sí es sí se ralentice, que el PSOE intente ocultarla bajo las alfombras del Congreso para que muera sin salir adelante en la legislatura. Ojalá.

El daño está hecho, a cambio el feminismo ha logrado forzar de manera indirecta a Pedro Sánchez para que no se pierdan derechos en materia de pensiones, que el alto empresariado apoquine más a la seguridad social, que pueda salir adelante una ley de vivienda decente, y que se derogue la mordaza de la ley mordaza. El pulso de la calle lo ha ganado el feminismo, el político lo ha ganado Podemos y, en el gobierno de coalición, lo han ganado las ministras Ione Belarra e Irene Montero a pesar de las amistades peligrosas.

Publicado en La Voz del Sur

miércoles, 8 de marzo de 2023

Aplausos, silencios, ausencias y abstenciones antes del 8M


El Congreso aprobó ayer la toma en consideración de la propuesta de reforma de la Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual, la conocida como ley del solo sí es sí, que pone el consentimiento de las mujeres en el centro de los factores de decisión, para que la judicatura procese los casos de agresiones sexuales, sin distinción entre abusos o violaciones. Poder demostrar la violencia ejercida era un calvario probatorio para las mujeres agredidas. Un calvario que suponía, en la mayoría de las ocasiones, la humillación procesal de las víctimas y la absolución o condenas banales a los violadores.

Le ley, elaborada entre el ministerio de Justicia (PSOE) y el de Igualdad (Podemos), a propuesta de este último, se aprobó definitivamente en agosto pasado con 205 votos a favor (PSOE, Unidas Podemos, Esquerra, Ciudadanos, PNV, Bildu, Más País, Compromís y Junts), 141 en contra (PP y Vox) y 3 abstenciones (CUP). Se publicó en BOE hace tan solo seis meses. Es una ley que reacciona a una realidad existente que se vio reflejada de manera brutal en la sentencia de la manada. La ley que demandaba mayoritariamente hasta el feminismo electoral del PSOE aunque la liderase desde el gobierno Irene Montero.

Ayer, 7 de marzo de 2023, los votos del PP, Ciudadanos y de las derechas nacionalistas, PNV, PdeCAT, Coalición Canaria, Navarra Suma, Partido Regionalista de Cantabria, Foro Asturias y Teruel Existe se sumaron a los del PP para iniciar los trámites y tumbar el consentimiento de las mujeres, fueron 231 votos; en contra votaron Unidas Podemos, ERC, Bildu, JuntsxCAT y la CUP, 56 votos; se abstuvieron Vox, Compromís y Más País, 58 votos.

Dos imágenes del debate y la votación en el Congreso retrataron las causas políticas que mueven a cada partido de gobierno. La fotografía de la soledad de las ministras de Podemos, Ione Belarra e Irene Montero, sentadas en la bancada ministerial sin que en ella se encuentren el resto de ministras y ministros, ni siquiera la ministra de Trabajo, ni los ministros de Consumo y Universidades, y el silencio atronador de la bancada del PSOE, cuando su propuesta de liquidación del solo sí es sí salió adelante por con los votos del PP. Contrastan las imágenes con los aplausos y los abrazos compartidos cuando la ley del solo sí es sí fue aprobada.

Las derechas estructurales españolas de raíz y acción ultra han utilizado el césped regado por la parte más reaccionaria, patriarcal y machista de la judicatura, para, con el consorcio de los medios de comunicación en manos de poderes reaccionarios, montar un campo de batalla contra el gobierno de coalición. El tamaño de la guerra es tal que, como no se ha cansado de decir la ministra Belarra, al PSOE le han temblado las piernas. En lugar de cerrar filas con una ley que también era suya, Pedro Sánchez hace un mal cálculo político, plantea la reforma de la ley para debilitar a Podemos, en la figura de Irene Montero, y al mismo tiempo intentar capturar voto “moderado” del PP. La última encuesta del CIS, como analicé en otro artículo, desmiente que ese efecto vaya a producirse. Al contrario, lo que ha permitido esta absurda táctica del PSOE es hacer pasar al PP por moderado.

Además en el filo lateral izquierdo del PSOE, donde aparentemente se encuentran el proyecto de Sumar (con el que el PCE e IU conniven), Más País y Compromís, han creído que con una posición perfilada, consumada en los dos últimos con la abstención junto a Vox, podían ampliar su espacio electoral. No parece nada probable. Ese alineamiento suave con la posición reformista les impide parecer leales a un potente proyecto de transformación como el que representa Podemos, al tiempo que al PSOE no le es útil para sujetar su fuga por la izquierda cuando se alinea con posiciones de derechas en materia feminista, de vivienda, de ley mordaza, del precio de los alimentos o de cualquier otra que defina con claridad el eje izquierda derecha.

Esta es la política que ha retratado los aplausos, los silencios, las ausencias y las abstenciones. Para el PSOE y sus amigos lo peor es que siguen haciendo jugadas para perder las elecciones y el prestigio progresista internacional, esta vez en el campo feminista donde el ministerio de Igualdad de España tiene sonadas admiraciones.

Publicado en La Voz del Sur

martes, 28 de febrero de 2023

28F de 2023, Andalucía colonia interior


La crisis ecológica y la guerra declarada entre Rusia y Occidente sobre el territorio ucraniano es el contexto global en que se mueve toda política de Estado y de partido. El contexto que afecta a las poblaciones de todos los países. Pagamos la guerra y pagamos la crisis ecológica, como hemos pagado la crisis financiera, con el incremento de la desigualdad y de la dependencia del Estado de poderes antidemocráticos. La especulación crece, como crece el filibusterismo de medios de comunicación propiedad de un puñado de capitalistas. La rapiña del capital está desatada, lo vemos a diario con los beneficios impresionantes de las grandes compañías y los bancos.

Celebramos el Día de Andalucía cuando se cumple un año de la invasión rusa de Ucrania, otra guerra en Europa. Nadie con poder en el viejo Occidente hace una apuesta comprometida con la paz. Más al contrario, contra la racionalidad económica, la dependencia de la UE de los combustibles fósiles y del lobby nuclear aumenta, al tiempo que ata a un proveedor inestable e interesado, como es Estados Unidos, su futuro energético. La llamada locomotora europea, Alemania, anda oxidándose con un gobierno tripartito progresista/verde/liberal que no da sentido a sus definiciones ideológicas. El pacifismo alemán de posguerra se ha enterrado bajo las explosiones de los gasoductos Nord Stream y los anuncios del envío de tanques a Ucrania.

El aterrizaje del capitalismo neoliberal tras su huida desde lo terrenal al espacio financiero, entregando la máquina de producción de mercancías a China y Asia, es una vuelta a la ambición por el control de materias primas y combustibles. Para ello precisa de la provocación y la guerra. Rusia es un país invasor, es preciso decirlo, como es preciso decir que la estrategia de dominio bélico mundial frente a China de la OTAN, seguida por la UE, con Joe Biden como comandante en jefe, no es precisamente un ejemplo de búsqueda de paz, democracia y bienestar para la humanidad. Ninguna guerra se acaba con más guerra, ni despreciando con sarcasmo cualquier iniciativa de paz que se proponga dentro o fuera de Naciones Unidas.

En este contexto global tenemos en Andalucía un gobierno ajeno a lo que pasa en el mundo. Un gobierno cuya política es la inercia del pasado más reciente. El Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla para Andalucía, el proyecto del Partido Popular, en su delegación andaluza, es canalizar nuestros recursos humanos, ambientales, territoriales, naturales y monetarios hacia el extractivismo de poderes económicos radicados fuera de nuestra tierra. El Partido Popular en el Gobierno andaluz actúa desde el legado del PSOE, que a su vez adoptó el sol y playa franquista, sin más política territorial que la exaltación de la bandera verdiblanca, importante como símbolo pero inoperante si no tiene contenido político andalucista. No hay políticas para la estructuración de economías locales que limiten la dependencia exterior, mimen el medio y mejoren nuestras condiciones de vida.

Turismo, construcción, agricultura intensiva y extracción minera, a lo que hay que añadir, mediante el mecanismo de la privatización de servicios públicos y la colaboración público/privada, la entrega de capital público y beneficios empresariales a empresas con domicilio social fuera de Andalucía. Una economía del expolio que genera trabajo de baja remuneración y exilio económico, esta vez de andaluces y andaluzas con buena cualificación profesional. En términos económicos, Andalucía tiene un patronazgo colonial exterior que extrae nuestros recursos con sus plusvalías. Las consecuencias las definen los datos que mostramos a continuación.

En un análisis de domicilios sociales de las 65 grandes empresas con más actividad en España en los sectores de la distribución alimentaria, la banca, la telefonía, los seguros, la construcción, la aguas, la energía, las tecnológicas, las plataformas de streaming y grupos mediáticos, 43 están radicadas en Madrid, el resto entre Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana, Galicia y Cantabria (el Banco Santander). Ninguna tiene domicilio social en Andalucía. La única banca que queda con sede en Andalucía, Málaga, Unicaja, se encuentra en un proceso de fusión con Liberbank cuya sede social está en Madrid. Son datos muy reveladores del papel subalterno de Andalucía en la economía española, si tenemos en cuenta que la gran mayoría de esas empresas extraen beneficios de su actividad en nuestra comunidad autónoma. Beneficios que son imputados fuera, principalmente en Madrid, ese paraíso fiscal interior para las grandes fortunas al que el presidente andaluz quiere, quiméricamente, que se parezca Andalucía.

Si ampliamos el espectro a la sede social de las 12 principales empresas de operadores turísticos y cadenas hoteleras, nos encontramos con que ni una sola tiene la sede social en Andalucía. Una comunidad en la que el sector turístico representa más del 12% del PIB, unos 20.000 millones de euros, entrega los beneficios y consiguientemente la imputación fiscal al exterior, dejando aquí precariado, destrucción ambiental y territorial. Modelo más colonial imposible.

Cuando a esta evaluación empresarial le añadimos algunos datos comparativos socioeconómicos relativos a tasa de desempleo, 19%, en España 13,1%; riesgo de pobreza en 2021, 32,3%, en España 21,7%; desigualdad económica, 6,8, en España 6,2; tasa AROPE de pobreza 38,7%, en España 27,8%; PIB per cápita 18.906 €, en España 25.500 €; desempleo juvenil 35%, en España 30,1%, observamos que todos los indicadores tienen a Andalucía, dejando a un lado las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, en el último o penúltimo lugar. Ni que decir tiene que, cuando los indicadores se separan por sexos, las mujeres salen aún más perjudicadas. Como en todo territorio colonial, el género femenino es el que se enfrenta con mayor crudeza a la economía del expolio.

La respuesta política a esta situación de desigualdad estructural, independientemente de que esté canalizada o no por alguna opción electoral, es una necesidad apremiante. El autogobierno conseguido por el pueblo andaluz en la Transición, que celebramos el 28 de febrero como Día de Andalucía, tuvo su factor de cohesión popular en una identidad cultural fuerte y compartida, y su motor energético en la situación de desigualdad y pobreza que se vivía en Andalucía en los años sesenta y setenta del siglo pasado respecto de otras “regiones” del Estado. Más de dos millones de andaluces vivieron la tragedia de la inmigración. Ayer como hoy fue necesaria una respuesta popular contra la desigualdad. Una respuesta que no se atisba en el horizonte próximo.

Cataluña y Euskadi se disponen, una vez superado el fracaso del procés, a actuar sobre el poder político del Estado para avanzar en sus respectivos proyectos nacionales; las declaraciones y actos recientes de dirigentes de la derecha vasca apuntan de nuevo, como en el proceso constitucional que culminó en 1978, hacia el avance de un Estado asimétrico que se configure de facto como un Estado centralizado en Madrid y dos naciones integradas en el mismo con fuerte capacidad política y fiscal propia. El resultado de un proceso así no es difícil de imaginar: más desigualdad y centralismo para los territorios vinculados colonialmente a la capital, Madrid, y mejores condiciones socioeconómicas para País Vasco y Cataluña. La desigualdad territorial de Andalucía se agravaría.

El pueblo andaluz tiene una configuración identitaria peculiar, un pueblo visible cuyo idioma son sus acentos, un pueblo cuya lengua política debe volver a ser la de la reivindicación de la igualdad anclada en la identidad cultural. Según el CENTRA (Fundación Centro de Estudios Andaluces), en una reciente encuesta sobre identidad nacional andaluza, el 68,5% de las y los andaluces se siente tan andaluz como español, el 13,4% más andaluz que español y el 10,5% más español que andaluz. Son unos datos reveladores para definir los parámetros políticos de avance territorial sobre los que deberá articularse un proyecto político que interfiera con fuerza en las intenciones de mantenernos relegados en la nula capacidad de decisión para afrontar nuestra, reconocida en los datos, desigualdad estructural.

Necesitamos en Andalucía una izquierda que perciba que, tras la desigualdad como colonia interior, está la explotación de nuestro territorio por otros, del capital sobre la naturaleza y del capital sobre la vida y el tiempo de las mujeres. Esa izquierda no puede ignorar la fuerza cultural del pueblo andaluz sino canalizarla por la vía política en las luchas contra la desigualdad, por la paz, los derechos de las mujeres y contra la crisis ecológica y sus efectos. Pero a su vez no puede despreciar la necesidad de alianzas de gobierno incluso con quienes, desde posiciones blandas y, a veces, reactivas, son aliados necesarios para luchar contra la dirección antidemocrática que ha emprendido la derecha y la ultraderecha española. Alianzas de gobierno para exigir cumplimiento de acuerdos desde dentro y fuera del gobierno, sin inhibición de posicionamientos concretos aunque choquen con el aliado gubernamental.  

Vivimos en Andalucía una crisis en el ámbito de la izquierda con cuatro espacios definidos. El del Partido Socialista, que no se recupera de la pérdida del poder de la Junta de Andalucía por parecerse demasiado al PP del presidente andaluz. El de la izquierda postanguita, con añoranza de ser la única izquierda a la izquierda del PSOE en Andalucía. El de la escisión de Podemos, Adelante Andalucía, replegado sobre posiciones identitarias y sindicales que no priorizan las alianzas; y el de la izquierda quincemayista, Podemos, que no acaba de ver de manera clara lo imprescindible que es el empuje andalucista para articular un proyecto de dirección de Estado con voluntad de poder, que permita defender y ahondar la democracia, al tiempo que avanzar hacia una nueva configuración federal/confederal republicana, para equilibrar las demandas nacionales con la necesidad de igualdad estructural de todos los pueblos, naciones y regiones de España.

Llegan las elecciones municipales; es el peor momento para recomponer un proyecto común de la izquierda andaluza. Independientemente de los resultados que se den tras el 28 de mayo, seguirá siendo imprescindible defender los intereses del pueblo andaluz, incluido el empresariado arraigado, para romper la situación de colonia interior en la que nos encontramos. Ese proyecto no debe partir de la ignorancia de nuestra identidad política y cultural, ni de la ilusión óptica de lo que no somos.

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Mario Ortega Rodríguez, presidente de Andalucía y Democracia; Pilar Cuevas López, vicepresidenta de Andalucía y Democracia; Salvador Soler García, abogado Stop Desahucios y derechos humanos; Lilian Bermejo Luque, profesora de la Universidad de Granada; Francisco Garrido Peña, profesor de la Universidad de Jaén; Antonia Agudo González, abogada; Iván Casero Montes, ingeniero y agroecólogo; Adelina Sánchez Espinosa, coordinadora Erasmus Mundus Estudios de Género; Manuel González de Molina, catedrático de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla; Rubén Pérez Trujillano, jurista y profesor de la UGR; Carmen Reina López, arquitecta; José Bejarano López, periodista, vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla; Javier Rodríguez Alcázar, escritor y profesor de la UGR; Elisa Cabrerizo Medina, médica forense del comité investigación restos Valle de los Caídos; Manuel Machuca González, escritor y farmacéutico; Blanca Parrilla Muñoz, maestra y antropóloga; Julián Álvarez Ortega, abogado; Marcos García Mariscal, abogado laboralista; Manuel Rodríguez Alcázar, presidente de Unidad Cívica Andaluza por la República; Francisco Calvo Miralles, ingeniero industrial; Juan Manuel Sanz Marín, empresario; Raúl Solís Galván, periodista.

Publicado en CTXT - La Voz del Sur y Diario Público

domingo, 19 de febrero de 2023

Los Togas Negras contra las Guerreras Moradas


En aquellos partidos de fútbol de políticos contra periodistas todos eran hombres. El partido que se libra hoy es el de jueces conservadores contra mujeres feministas. Los Togas Negras contra las Guerreras Moradas. Si se jugase en un estadio y las entradas se repartiesen según los datos que arroja la pregunta 26 del CIS en su barómetro de febrero, ¿qué partido está haciendo más en España para apoyar la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres?, la hinchada mayoritaria sería feminista.

Del lado de las Guerreras Moradas, en las gradas, habría un 32,3% de personas que tienen en Unidas Podemos el referente del feminismo en España y un 18,1% que lo tienen en el PSOE, Un total del 50,3%, al que habría que añadir pequeños porcentajes que suman 0,8% de partidos territoriales que están "a la izquierda del PSOE". El bloque que apoya al gobierno de coalición cuenta con un respaldo del 51,1% del electorado en materia de políticas de igualdad de las mujeres. Del lado de los Togas negras estarían quienes creen que los derechos de las mujeres los defiende mejor el PP (4,6), Vox (2,5%) y Ciudadanos (0,8%), total 7,9%. El resto no sabe no contesta.

El CIS indica que España es feminista. La razón por la que Feijóo y el PP más reaccionario, con Federico Jiménez Losantos general de la caterva mediática, se separan en materia del derecho al aborto de su facción episcopal. Con Rajoy, el ministro Gallardón salió derrotado por el feminismo en su intento de reformar la ley de interrupción voluntaria del embarazo de 2010, ley de plazos, para volver a la ley de supuestos. El tren de la libertad partió de Asturias, recorrió España, y arroyó al ministro de Justicia en febrero de 2014 en una gran manifestación en Madrid.

La pregunta 26 también dice que entre quienes recuerdan haber votado al PSOE, un 37,7% piensa que es el PSOE quien mejor defiende a las mujeres, y un 37,4% que es Unidas Podemos. Más de un tercio de votantes del PSOE afirman que es Podemos quien mejor defiende a las mujeres. Entre el electorado que recuerda haber votado a Unidas Podemos, un 80% afirma que esa opción es la más feminista, en tanto solo un 8% se inclina por el PSOE. Conclusión, el equipo de Irene Montero tiene una base sólida de apoyo feminista, que incluye a su propio electorado y a parte importante del electorado del PSOE. La encuesta está hecha entre el 1 y el 11 de febrero, los días que con más fiereza se atacó a la ministra de Igualdad en los prime time televisivos.

La ministra de Igualdad soporta la mayor violencia política de toda la Unión Europea. Cuando ha tenido oportunidad de defender sus posiciones en el Senado y en el Congreso, cuando ha sido entrevistada en grandes medios de comunicación, su discurso ha sido dialécticamente arrollador. El CIS de febrero no ha tenido tiempo de recoger las consecuencias de la contraofensiva del equipo de Irene Montero. Se verán en las próximas manifestaciones del 8 de Marzo.

Al presidente Pedro Sánchez, tan valiente cuando decidió recorrer España para vencer en primarias a Susana Díaz, no solo es que le temblaran las piernas al ver salir al campo al equipo de los Togas Negras, es que quiso aprovechar el partido que se libra contra las Guerreras Moradas para debilitar a Irene Montero, principal valor del feminismo en España y voz referente de toda la izquierda. Si el PSOE vota con el PP la reforma de la ley del 'solo sí es sí', para que el feminismo vuelva a la pantalla del código penal de la manada, pondrá en riesgo la continuidad del gobierno de coalición tras las futuras elecciones generales. Pedro Sánchez debilitará así su posición de referente de la Internacional Socialista, con la aspiración de recuperar el "socialismo" en Europa. Un cálculo político antifeminista inexplicable.

domingo, 12 de febrero de 2023

Andalucía, el barrio pobre de Madrid


Según el Instituto Nacional de Estadística en su estudio sobre Indicadores Urbanos de 2022, once de los quince barrios más pobres de España están en Andalucía, seis de ellos en Sevilla, cuatro en Córdoba, uno en Málaga. A su vez once de los quince barrios más ricos están en Madrid. La renta media anual por habitante de alguien que vive en el barrio más pobre de España, Polígono Sur (Sevilla), es de 5.666 euros; la de quien vive en el más rico, El Viso (Madrid), es de 41.107 euros, siete veces más. La Agencia Tributaria, en su estadística de IRPF por código postal, indica que la renta disponible por habitante en las capitales andaluzas oscila entre los 23.737 euros de Granada y los 20.535 euros de Huelva. La media de las capitales andaluzas es de 22.093 euros, en tanto la renta media en Madrid es de 30.894 euros, un 28,5% más.

El efecto capitalidad de Sevilla respecto del resto del territorio andaluz no existe, o no es como el de Madrid respecto de resto del estado. Si así fuese Sevilla tendría el menor número de barrios pobres de Andalucía y el mayor de barrios ricos, así como una renta media muy superior a la del resto de capitales andaluzas, como Madrid respecto de España. Es evidente que, con estos datos, la capital de Andalucía no está privilegiada respecto del resto de capitales andaluzas.

Los datos de desempleo de las capitales andaluzas al terminar 2022 oscilan entre el 15,83% de Jaén y el 24,57% de Cádiz. La media de las capitales andaluzas está en 19,89%, la tasa de paro de la ciudad de Sevilla, 19,08. La tasa de paro de la ciudad de Madrid es 7,56%. Las capitales andaluzas y la propia capital de Andalucía, Sevilla, tienen una tasa de paro más de 12 puntos superior a la de la ciudad de Madrid. Con el paro también observamos que no hay efecto capitalidad dentro de Andalucía, sí lo hay de Madrid respecto de nuestras ciudades. Si indagamos en otros indicadores socioeconómicos: riesgo de pobreza, desigualdad económica, tasa Arope, PIB per cápita, paro juvenil, encontraremos que Andalucía, a parte las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, es siempre última o penúltima respecto del resto de comunidades.

Los discursos triunfantes del presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, que gobierna ya más de cuatro años, chocan con la realidad. Igual que chocan con los datos las acusaciones de privilegio a Sevilla por ser capital de Andalucía. Los males estructurales de nuestra tierra se deben a una economía colonizada, no a que unas provincias roben a otras, o que la capital robe al resto, como sí hace Madrid respecto de toda Andalucía. El poder político andaluz, del PSOE al PP, lo que ha hecho es canalizar nuestro capital político, humano, ambiental, territorial, energético, y monetario a otros lugares de España, principalmente a la capital del reino. Es ese poder, PSOE antes PP después, el responsable de la desigualdad estructural de Andalucía respecto de Madrid, Cataluña o Euskadi.

Y sí, Andalucía ha mejorado en los últimos 40 años, solo faltaba. Pero ha empeorado en términos relativos. Andalucía es el barrio pobre de Madrid, habrá que decir alguna vez ¡basta ya! Necesitamos más poder andaluz.

martes, 7 de febrero de 2023

De izquierdas en Davos, de derechas aquí


Ningún avance progresista del gobierno de coalición se ha conseguido sin presionar al PSOE dentro y fuera del gobierno. Ni uno sin ganar la alianza de las fuerzas de la España plurinacional. Solo cuando se dejó de hacer fue necesario que ocurriera una chamba, la reforma laboral. La ley del solo sí es sí se aprobó con 201 votos a favor, frente a PP y Vox que votaron en contra. Que Pedro Sánchez ordene a su partido reformar en el Congreso la ley cinco meses después, a unos meses de las elecciones municipales y autonómicas, alineándose con la judicatura retrógrada, los grandes medios que emiten desde el centro del reino, y la parte de la sociedad que no lo va a votar aunque se vista de arzobispo es una infamia contra el movimiento feminista. Además un error que puede dar al traste con cualquier expectativa de repetición del gobierno de coalición. El PP echa se afana en ello.

Pilar Llop, ministra de Justicia, cuyo catedrático asesor, Francisco Javier Álvarez, mantenía en 2022, contra la propuesta de ley, que con ella “queda prohibido acercarse a la propia pareja por la noche, mientras ésta se encuentra dormida, abrazarla y acariciarla,” ha sostenido en la Ser que “tenemos unos jueces extraordinarios. Es fácil probar que hay violencia e intimidación. Basta una heridita.” Hay ministerios más simples que el asa de un cubo, hay jueces que brindan por su victoria.

A Sánchez se le volverá en contra su alianza con el coro de los grillos que cantan a la luna. La ley del solo sí es sí es la mejor de la legislatura, la de más raíz democrática. Tumbar su sentido de protección de las mujeres poniendo en el centro el consentimiento y no la resistencia, en alianza directa con PP y Vox, pone en grave riesgo su futuro electoral. El presidente se ha tendido una trampa; podría llegar a la presidencia de la Unión Europea con gran respaldo, podría presidir la Internacional Socialista y recuperar la credibilidad del socialismo. Queda bajo sospecha.

Dice el Tratado sobre la estupidez humana de Carlo M. Cipolla que perfecto estúpido es quien queriendo hacer daño a los demás se hace daño a sí mismo. Es el PSOE con su acción contra Igualdad. Lo que uno espera de la izquierda partidaria, intelectual o con columna de opinión, no es la ceguera equidistante ni el buen rollito, no es el “vamos a ceder” para que el PSOE nos quiera, no es que se pregunte porqué no se arreglan dentro del gobierno, no es que hablen de “problemas de comunicación”, no es que alimenten la crítica contra quienes luchan, al par que ensalzan a quienes sonríen para que no los persigan en la Sexta. Lo que uno espera es que tome partido, porque si no tendremos gobierno derechas dispuesto a todo.

Pedro Sánchez aparentó ser muy de izquierdas en Davos, pero en el día a día hay que sacarle las medidas progresistas con sacacorchos. Frena la ley de vivienda, liquidar la ley mordaza para que un policía no te impute o te multe sin más prueba que su palabra, la ley de protección animal para que los perros de caza sigan pudiéndose tratar como vida de usar y matar, impide limitar la subida de las hipotecas convertidas, junto con el precio de los alimentos en el principal problema de las familias. Lo hace mientras busca a su izquierda un espacio dócil con reducida capacidad de empuje. De izquierdas en Davos de derechas aquí.

miércoles, 1 de febrero de 2023

Operación derribar a Irene


Irene Montero, ministra de Igualdad, junto Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales, son el principal capital político de Podemos, símbolo de la fuerza progresista de izquierdas que representan. Es una evidencia. Su capacidad política, legislativa y de lucha por los derechos sociales y feministas tiene pruebas directas, las legislaciones conseguidas desde sus ministerios en materia de protección social y en materia de feminismo, y pruebas indirectas, la recurrente saña, violencia política y acoso mediático inducido por los poderes que se creen propietarios de España. La derecha las teme tanto como las difama odiosamente.

La ley del solo sí es sí se aprobó con 201 votos a favor, solo el PP y Vox votaron en contra. Aplaudida por el parlamento europeo, puesta como ejemplo para ser imitada en toda la Unión Europea, el principal tema de conversación en medios de derechas y de la progresía, falsa izquierda, como nos enseña La Base, es lo mala que es porque rebaja penas y excarcela a violadores. Un juicio que se instala en nuestros cerebros a fuerza de oírlo sin tregua y sin refutación posible.

Montones de juristas han explicado, con menor espacio mediático, que es falso que la ley permita rebajar condenas y excarcelar violadores. No son pocas las intervenciones desde el gobierno, incluidas las de Pedro Sánchez en los primeros días tras su aprobación, que han explicado que la ley blinda el derecho de las mujeres a no tener que demostrar ni explicar si al ser agredidas opusieron resistencia. La pregunta que los jueces deben hacer con esta ley a la mujer agredida es si consintió, y no si se resistió. Mas claro agua. El código penal tiene una disposición adicional que indica que si la pena aplicada es aplicable con la nueva ley no cabe rebaja. Diáfano.

El cuarto poder en España es muy antidemocrático, porque suma la acción concertada con algunos jueces y juezas, que aplican la ley a su arbitrio reaccionario. Así esa judicatura suministra armamento pesado contra lo que simboliza Irene Montero en el gobierno. Liquidar un proyecto es liquidar el símbolo que lo representa, un símbolo es aquello que reúne todos los significados de una idea, la idea de mejorar España para las mayorías, en este caso para las mujeres. Lo que estamos viviendo es una operación contra Irene Montero, la enésima contra Podemos, en la que participa el poder mediático y un puñado de togas sin cara y sin nombre. ¿Qué pasaría si el Ferri pusiera el foco en el perfil de los jueces y juezas que con sus sentencias, y no con la ley, rebajan penas y excarcelan a violadores?

Sorprende el giro de Pedro Sánchez sumándose abiertamente al ejército que ataca el ministerio de Igualdad. El presidente del gobierno sabe que la ley es muy buena, pero necesita debilitar a Podemos y a su principal símbolo feminista, Irene Montero, para facilitar a Yolanda Díaz el acuerdo que le pidió por teléfono. La posición perfilada de YD durante cuarenta y ocho horas, mientras todo el mundo disparaba contra Irene Montero, recuerda la misma posición perfilada que mantuvo cuando se vetaba a Victoria Rosell para formar parte del CGPJ, cuando hubo una ofensiva para limitar los derechos trans, cuando Sánchez cambió la posición de Estado respecto del Sahara o cuando se alineó con la OTAN y los EE.UU para enviar armas a Ucrania.

Pedro Sánchez prepara el campo electoral. Necesita ir a elecciones sin que el espacio de Unidas Podemos pierda peso, pero a su vez que sea dócil. Que tenga menos fuerza reivindicativa, menos convicción para defender posiciones. A la convicción le llaman ruido. El PSOE, para no acometer medidas estructurales que limiten los privilegios de los poderosos, necesita a su izquierda un espacio que no insista con propuestas de protección de las mayoría sociales, que tenga en despachos ministeriales ministros y ministras silenciosamente esculturales y sonrientes. Por cierto, alguien sabe que hace Alberto Garzón o ¿quién es el ministro de Universidades? De eso trata también la operación Derribar a Irene, de sumar restando.

lunes, 16 de enero de 2023

El Ingreso Mínimo Vital señala Andalucía como colonia interior


La Seguridad Social publicó al final de 2022 los datos relativos al efecto del Ingreso Mínimo Vital sobre el total del Estado y las comunidades autónomas. Andalucía es la gran beneficiada del mismo. Del total de personas beneficiarias en España, 1.542.675, el 31,62% son andaluzas, 487.743. Muy lejos quedan el resto de comunidades autónomas: Comunidad Valenciana 11,82%, Madrid 10%, Cataluña 8,63%, Galicia 4,53%, Euskadi 3,07%. No es solo una cuestión de tamaño poblacional, el IMV en Andalucía alcanza a más de 5% de la población, porcentaje el doble y hasta el triple que el de otras comunidades autónomas. 

Lo que es bueno para las familias y las personas, para las que el IMV es una tabla de salvación, es al tiempo un indicador de que Andalucía es, en relación al resto de España, un territorio colonial. Si en Andalucía hay más personas beneficiarias es por que nuestro paro es de los más altos de la UE, como el resto de indicadores de pobreza y desigualdad. Como explica el historiador Carlos Arenas en su libro Lo andaluz. Historia de un hecho diferencial: "España no se entiende tal como es sin el papel subordinado que lo andaluz ha desempeñado en la construcción histórica del Estado".

Con la irrupción de la pandemia, el grupo Unidas Podemos en el Congreso, con Pablo Iglesias vicepresidente, ariete mediático ante la resistencia del PSOE, logró que desde el Ministerio de Seguridad Social se preparase una propuesta de ingreso vital dirigido a la población con graves dificultades de subsistencia. La pandemia era una bomba de neutrones que amenazaba más a las clases desfavorecidas. La paguita, como llamaron al IMV las tres derechas españolas, en un acto de maldad, salió adelante el 10 de junio de 2020 sin ningún voto en contra, 297 votos a favor y 52 abstenciones de Vox. Fue el primer gran logro de Podemos en el gobierno.

Antes, fuera del gobierno, fue la primera gran subida del SMI en enero de 2019, negociada por Pablo Iglesias frente Pedro Sánchez, para aprobar los presupuestos, tras la moción de censura que sacó a Rajoy de Moncloa, y al PP corrupto de la Gürtel del gobierno de España. Palpables demostraciones de que lo que llaman ruido desde las trincheras enemigas y las naves amigas, es la manera de que el PSOE avance en derechos estructurales para la población. El IMV llegó a los cinco meses de gobierno de coalición, con tres meses de estado de alarma declarado, el SMI sigue subiendo, en el horizonte Podemos prepara la Renta Garantizada, con el objetivo de eliminar la pobreza y la existencia de trabajadores y trabajadoras pobres.

Los datos publicados señalan a Andalucía como gran beneficiada. Debemos deducir de ellos es que los cuidados paliativos son muy importantes, que estos no los aplican gobiernos de derechas, pero también que el IMV no debe ser la justificación para que Andalucía, presionando y proponiendo, no aborde las causas estructurales de su desigualdad territorial. Conformarnos con ser economía colonial, en el mejor de los casos subsidiada, es dejar enquistada la desigualdad, seguir siendo tierra de emigración, ahora cualificada, y de empleos poco remunerados.

Como afirma, Manuel Delgado, catedrático de economía aplicada de la Universidad de Sevilla, “Andalucía, desde 2008 viene perdiendo peso en el PIB dentro del Estado. Porque, básicamente se viene profundizando en las tres actividades que hoy centran su especialización. Turismo, en el que somos los camareros y las kellys; agricultura, en la que la riqueza se la apropian cada vez más las grandes distribuidoras, y la minería, que deja en Andalucía muy poco valor añadido. No se trata de pensar en una economía atrasada sino en una realidad subalterna”. Añadamos la manga ancha para el sector de la construcción, en manos de capital externo, la entrega de los servicios públicos de todo tipo, incluidos sanitarios y educativos, a fondos de inversión con domicilio fiscal radicado fuera de Andalucía, o el expolio del capital bancario andaluz durante los dos últimos decenios. 

Andalucía está en una situación envidiable para absorber inversiones públicas para la industrialización relacionada con la transición ecológica y energética, o eso, o seguir con el modelo de turismo, agricultura, construcción y minería. Nuestra alternativa es ser territorio industrial o seguir siendo territorio colonial. ¿Para qué quiere el PP andaluz, con Juan Manuel Moreno Bonilla al frente, la bandera de Andalucía? ¿Para que sigamos siendo ariete del a por ellos, mientras los nuestros se empobrecen, cierran o se van? ¿Para premiar con bajadas impositivas a las élites parasitarias que siempre ha tenido Andalucía? ¿O para defender los intereses de nuestra tierra que son los intereses de las personas y empresas con raíces andaluzas?

martes, 3 de enero de 2023

Otra vez la Toma de Granada, otra vez el PSOE


La celebración de la Toma de Granada por el ejército mercenario de los Reyes Católicos está, ideológicamente, en el mismo nivel simbólico que el mantenimiento del Valle de los Caídos como lugar de culto y peregrinación. La prueba es que después de Cuelgamuros, la Toma es el referente principal del neofascimo, la ultraderecha y la derecha española, como abono del nacionalcatolicismo que la enraíza a su pasado franquista.

El nacionalcatolicismo, que es lo que exalta la celebración de la Toma de Granada, tiene la misma trascendencia histórica que el nazismo. Los dos basan su artefacto ideológico en la superioridad racial y la pureza de sangre, los dos han actuado en sus momentos más extremos exterminando las diferencias, las disidencias y los potenciales culturales de progreso.

El nacionalcatolicismo particularmente contra la ciencia o el conocimiento acumulado; recordemos lo que dijo ante Unamuno el fundador de la legión, Millán Astray, “muera la inteligencia”. Con una pose de legionario ilustraba el principal diario local de Granada su portada del día después. El exterminio nazi programado de judíos y gitanos tiene su antecedente y parangón en la quema de libros y la expulsión de judíos, moriscos y gitanos de Al-Andalus junto con las hogueras de la Santa Inquisición, que quemaban la carne viva de mujeres y gentes libres celebrándolo, también, en las plazas públicas.

Dos son los argumentos del PSOE granadino para mantener la Toma de Granada como día festivo de celebración, que es tradición o costumbre, y que se conmemora la llegada de la modernidad a toda España. La derecha le añade el símbolo de la unidad de España como unidad de destino en lo universal, tal y como la declaraba el franquismo insurrecto que añoraba el imperio.

Los tres argumentos son mentira. Ninguna celebración tiene por qué ser eterna como ninguna costumbre tampoco, sobrarían los ejemplos para justificar esta afirmación, el franquismo prohibió en Granada la celebración de la fiesta de Mariana Pineda porque era simbólicamente republicana y antimonárquica, la ley abolió la costumbre de fumar en los interiores públicos y podría hacerlo en los exteriores frecuentados.

Dos, la modernidad no llegó a la península ibérica con la toma de Granada, el factor determinante para que ocurriese el renacimiento europeo fue Al-Andalus, una pueblo cultural en el que convivían tres religiones que, al menos desde que Córdoba fuese capital del mundo, traspasó ingentes cantidades de cultura griega y mediterránea junto con sus avances científico tecnológicos hacia el resto de Europa. La aguja náutica, el astrolabio o el cuadrante, instrumentos que usó Colón para su viaje iniciático a América, hunden sus raíces en China, Grecia y Egipto, y su conocimiento y aplicaciones fueron introducidos en Europa en los momentos de hegemonía cultural árabe de Al-Andalus.

De modo que el cruce de la cultura andalusí junto con la dominación extractiva del continente americano fueron condiciones necesarias para lo que podríamos llamar el segundo renacimiento europeo, el primero se dio en Al-Andalus. Y tres, España no es un concepto asimilado a un único Estado constitucional hasta la promulgación de la constitución de Cádiz de 1812. Antes España podría haber sido la Hispania romana y sus provincias, Al-Andaluz más un conjunto de reinos del norte o un conjunto de reinos aglutinados entorno a la dominación de los Austrias o los Borbones.

Lamentable el alcalde de Granada del PSOE, bien por miedo al qué dirán de la reacción granadina y abanderada por los principales medios de comunicación locales de raíz madrileña, como los que dan cobertura a Ayuso y Vox, bien por convicción propia, que de todo hay en el partido ese partido, haciendo, otra vez, apología de la celebración de la Toma con apariencia de equidistancia. Una equidistancia imposible entre las posiciones democráticas de quienes defienden que las festividades han de ser integradoras y respetuosas con los derechos humanos, y las posiciones retrógradas e inmovilistas de quienes defienden la inmutabilidad de la Toma con toda su añoranza franquista, belicista, xenófoba y nacionalcatólica.

Cada vez que ha gobernado el PSOE la ciudad de Granada, y ahora la gobierna gracias a la autodestrucción de Ciudadanos y la implosión municipal del PP, ha hecho crecer las raíces de la ultraderecha en Granada, del PP primero y en estos tiempos de Vox. Si alguna vez la izquierda tuviese que negociar gobierno en la ciudad con este partido de régimen, no deberían caber en este tema las medias tintas. La “fiesta” de la Toma hay que abolirla y hacer festivo a lo grande a la Mariana. La primera es atraso antidemocrático, la segunda símbolo de progreso cultural y derechos de ciudadanía, republicanismo y democracia. Las luchas por la libertad, la igualdad y el medio ambiente se ganan en las batallas culturales. Esta batalla es central en Granada, como la eliminación del Valle de los Caídos como símbolo del genocidio franquista lo ha sido a nivel de estado. Toma no Mariana sí.

Publicado en La Voz del Sur