lunes, 30 de septiembre de 2024

Andalucía y federalismo plurinacional

 Dos personas pasean por delante del Parlamento de Andalucía.

La realidad plurinacional del Estado español hace inevitable el debate sobre su configuración territorial institucional. España no es Madrid ni Madrid es España. España es una ficción hecha realidad a base de imposición centralista, bien facistoide, bien borbónica, sostenida en estos tiempos por el capitalismo neoliberal. El Estado español federal/confederal es un sueño que precisa acuerdos plurinacionales para construir una realidad republicana.

El procés ha muerto. Mientras el nacionalismo catalán se zafa del pasado inmediato, el andalucismo del siglo XXI no puede por más que usar la fuerza de una Andalucía que, por tamaño y población, podría ser el país dieciséis o diecisiete de la UE, para promover un pacto entre pueblos que confronte con el pacto entre elites al que está suscrito el régimen del 78.

El bipartidismo imperfecto, del que habla insistentemente Pablo Iglesias, beneficia más que a nadie a las elites capitalistas que medran en Madrid, amparadas por el PSOE y por el PP, BOE mediante. Pero también a las elites burguesas apegadas al nacionalismo catalán y vasco, que siempre terminan succionando una porción del jugo que desde Madrid DF, como lo define Enric Juliana, se extrae del resto de territorios del estado.

En el actual contexto bélico global, con la democracia en riesgo de oclusión bajo el régimen de guerra impuesto por Wall Street y la OTAN, malo será que las izquierdas plurinacionales y soberanistas no formulen un horizonte estratégico común. Si los soberanismos de izquierdas gallego, vasco y catalán ignoran la fuerza cultural y poblacional de Andalucía, y a la inversa, si la izquierda andaluza desconoce el sustrato identitario popular sobre el que hacer crecer el empuje reivindicativo contra nuestra desigualdad estructural histórica, el horizonte republicano federal se situará, invisible, tras las empalizadas de intereses de las distintas burguesías que constituyen las derechas española, catalana y la vasca, subalternas todas del gran capital global.

El pueblo cultural y político andaluz existe. Es preciso en Andalucía sentar las bases ideológicas para la construcción de una propuesta propia que ponga por delante la soberanía política andaluza como parte esencial de la plurinacionalidad del Estado. Dicha propuesta ha de estar asociada a un proyecto democrático republicano que garantice derechos, justicia, igualdad, paz y ecología, cualquiera que sea el lugar de nacimiento y residencia de las personas a las que va dirigido.

La propuesta republicana para el siglo XXI, como objetivo estratégico de las distintas izquierdas soberanistas y la izquierda plurinacional, está vinculada a la propuesta de un Estado federal plurinacional. Para encarar el futuro sin que releguen al pueblo andaluz a la subalternidad del capitalismo global y de las elites madrileñas, vascas y catalanas, la izquierda andaluza debe proponer un pacto entre pueblos al conjunto de las izquierdas del Estado español. A su vez, debe luchar por la propia singularidad fiscal y la bilateralidad con el Gobierno de España, reconocida en el estatuto de autonomía en sus artículos 184, 220 y en su disposición adicional tercera.

Publicado en La Voz del Sur 

lunes, 23 de septiembre de 2024

El PSOE no es un partido de izquierdas

El último comité federal del PSOE.

El PSOE no es un partido de izquierdas. Esta afirmación no es contradictoria con que su electorado sea de izquierdas, considere al PSOE de izquierdas o crea que votándolo frena a la ultraderecha, incluso con que buena parte de su militancia sea de izquierdas. El PSOE es el partido instrumental de los poderes económicos y monárquicos herederos del franquismo para vestir al régimen del 78 de aires democráticos.

El PSOE, en su papel de partido de régimen, ha entregado a la derecha el control del órgano de gobierno de los jueces. El pacto con el PP para renovar el Consejo General de Poder Judicial va contra los intereses de la mayoría social. Lo notaremos agravado en los próximos años, como notamos su pacto con el PP para reformar el artículo 135 de la CE, su apoyo a Rajoy en la aplicación del artículo 155 de la CE a Cataluña, o su obstrucción a la derogación de la ley mordaza. Por recordar solo algunas de sus últimas hazañas de derechas

Conseguida la investidura para la XV legislatura, promulgada la ley de amnistía, a la espera de su ratificación en el Constitucional, con Salvador Illa presidiendo la Generalitat, el refrendo del legislativo a la acción de gobierno pasa a segundo plano. El presidente lo dijo en un desliz comunicativo en su discurso ante el Comité Federal del PSOE del 7 de septiembre, "vamos a avanzar con determinación en esa agenda, con o sin apoyo de la oposición, con o sin el concurso de un poder legislativo que necesariamente tiene que ser más constructivo y menos restrictivo".

Pedro Sánchez está decidido a resistir, tiene motivos. Si convocara elecciones por falta de presupuestos para 2025 entregaría el gobierno al PP y Vox. El PSOE no se puede permitir esa derrota, reduciría al mínimo su poder territorial, y el PSC (única federación fuerte con poder) se quedaría sin amparo en Madrid, quedando al pairo en Cataluña.

Sánchez tiene que resistir para que el PSOE mantenga la farsa de una democracia deficitaria. Seguirá lanzando cortinas de humo, espejismos de propuestas que si hubiese números para sacar las adelante en el congreso no lanzaría. Mientras tanto apoyará la política migratoria antiderechos humanos de la Unión Europea, seguirá vendiendo y comprando armas a Israel, apoyando la escalada bélica en Ucrania, entregando más poder ideológico a la derecha potenciando la enseñanza concertada, o impidiendo una política de vivienda que frene la ambición de los fondos buitre y los grandes propietarios.

Andalucía, si no hay sorpresas, abrirá el nuevo ciclo electoral en la primavera/verano de 2026. Aquí se producirá el primer combate electoral. No hay visos de que el PSOE andaluz recupere fuelle, mucho menos con un Pedro Sánchez atrapado en un gobierno sin horizonte de transformación progresista. El PSOE ya ha advertido el fracaso de la operación Sumar que instigó contra Podemos. Sin un flanco izquierdo mínimamente fuerte está condenado a perder irreversiblemente el poder. Las maniobras para reconstruir una izquierda dócil, sin la cual el PSOE no podrá ya gobernar, van a continuar, ya están en marcha otra vez con el PCE y Sumar. La izquierda no subalterna ha de ser cauta en Andalucía y fuera de Andalucía, ya la han engañado un buen puñado de veces.

Es tiempo de trabajar un proyecto ideológico que aspire a sustituir al PSOE como actor hegemónico en el electorado de izquierdas. Las claves sociales, las feministas de clase, las de la ecología política y las del andalucismo como ideología para defender los intereses del pueblo andaluz, están llamadas a ser los pilares de una izquierda andaluza y andalucista que no se conforme con ser subalterna ni aspire a suplantar la farsa teatral que representan el llamado Partido Socialista Obrero Español.

 Publicado en La Voz del Sur

martes, 17 de septiembre de 2024

Alianza Europea de Izquierdas por los Pueblos y el Planeta

 Manon Aubry (Francia Insumisa), Ione Belarra (Podemos) y otros dirigentes de la izquierda — Twitter

El nuevo partido de izquierdas europeo forjado por la Francia Insumisa, Podemos, el Bloco de Esquerda portugués y otros partidos de distintos países de la Unión Europea, se llama Alianza Europea de Izquierdas por los Pueblos y el Planeta. Noto en ese nombre resonancias del himno de Andalucía que la izquierda andaluza entona: “Andaluces, levantaos, pedid tierra y libertad, sean por Andalucía libre, los pueblos y la humanidad.” Dotar a la naturaleza y los animales de personalidad jurídica para protegerlos, es considerar la protección del planeta condición de posibilidad para la supervivencia de la humanidad.

El nombre del nuevo partido reconoce la existencia de pueblos culturales, muchos de los cuales han devenido, por voluntad propia, pueblos políticos. Al igual que desde la mirada de la ecología, el planeta es un inmenso conjunto de ecosistemas, desde una mirada política el planeta es un conjunto inmenso de pueblos culturales y políticos. Un pueblo es a la política lo que un ecosistema es a la biología. Un conjunto de relaciones que promueven la supervivencia del conjunto, un conjunto de relaciones que forjan la resiliencia, esa capacidad intrínseca de resistencia.

El nombre del nuevo partido de izquierdas europeo, una alianza de partidos, es un acierto. Representa en sí los tres bienes mayores que la izquierda debe proteger, la clase trabajadora, los pueblos y el planeta. Al igual que en el planeta la base de la supervivencia de la vida es la biodiversidad, encargada de cerrar los ciclos metabólicos, la base de la supervivencia de la humanidad es la federación pacifista del poder democrático. Por los pueblos y el planeta es lo mismo que decir por los pueblos y la humanidad.

El nuevo partido de la izquierda europea se aleja de una izquierda subalterna de la socialdemocracia liberal. A su vez, a la vista de las estrategias que sus principales componentes tienen en sus países, no pretende suplantarla, en todo caso sustituirla como agentes hegemónicos de los distintos pueblos de Europa. El desastre que ha supuesto en el estado español el fracasado proyecto de Sumar, se debe al delirio en la creencia de que se puede ser fuerza subalterna del PSOE y a su vez suplantarlo. Ni subalternidad ni suplantación, el proyecto ha de ser para sustituir a la socialdemocracia liberal.

La nueva izquierda con aspiraciones de hegemonía ha de proyectarse hacia el horizonte de sustitución de la socialdemocracia liberal, devenida ésta en el proyecto ideológico más light de la derecha económica, útil a los capitalistas como tampón de una izquierda rupturista. Esa nueva izquierda cuyos componentes reconocen las identidades de clase y las identidades de género, reconoce en su nombre las distintas identidades de los pueblos culturales y políticos. Un avance importante que no eludirá reconocer la existencia de, además de desigualdades de clase y de género, desigualdades entre pueblos y, consiguientemente, la obligación de la solidaridad internacionalista.

Intuyo que un proyecto de cooperación política a nivel europeo como el de la Alianza Europea de Izquierdas por los Pueblos y el Planeta es, si no en forma de partido, extrapolable al estado español. La plurinacionalidad no es otra cosa que el reconocimiento mutuo de la existencia de diferentes pueblos políticos asentados en territorios. Una alianza plurinacional estratégica hacia un horizonte republicano, se torna imprescindible en el actual momento político. El objetivo es ganar espacio a la decadencia ideológica de un PSOE que está entregando conscientemente el estado español a la derecha.

Publicado en Diario Red

 

 

lunes, 9 de septiembre de 2024

Democracia y federalismo plurinacional

ecorepublicano.es

No hay política sin territorio, como no hay vida sin ecosistema. El federalismo es la distribución normativa y caleidoscópica del poder territorial. Introduciendo en esta operación también los niveles municipales. A los dueños del capital les interesa reducir al mínimo tanto el estado como la interlocución con el poder político del mismo. Eso es lo que les ofrece el bipartidismo en España. El capital, en su forma ideológica neoliberal, potencia el centralismo. El centralismo es la concentración de poder en un punto. La concentración del poder es lo contrario a la democracia.

En esta fase del neoliberalismo occidental, en la que los dueños del capital lo quieren todo todo el tiempo, estos no pueden ocultar su aversión a la democracia. Sus peones, como estos días Macron en Francia, actúan siempre en consecuencia. Para enfrentarse a la escasez de recursos naturales y a la capacidad productiva de China y los BRICS, con objeto de mantener las imprescindibles tasas de crecimiento, el centralismo, la concentración del poder, es la mejor forma institucional de operar contra la democracia.

La reforma del artículo 135 de la CE, que se hizo para priorizar el rescate a la banca frente a las inversiones en políticas públicas, y para disciplinar con recortes la política fiscal y económica de ayuntamientos y comunidades autónomas, fue un acto bipartidista de carácter substancialmente centralista ejecutado por Zapatero y Rajoy a las órdenes de los entonces capataces mundiales del capital, Obama y Merkel. La protesta que desató la crisis social, consecuencia de esa acción centralizante, se atacó con más legislación centralista, la ley mordaza.

La substancia ideológica de la izquierda es la defensa de la democracia. Si, como intentamos demostrar, el centralismo es un operador anti-democrático, el federalismo es un operador pro-democrático. Como se viene repitiendo en los editoriales de Diario Red, en la composición del congreso para esta legislatura no hay mayoría de izquierdas. Consiguientemente será muy difícil el avance federal tal y como está vistiendo Pedro Sánchez la potencialidad del pacto PSC/ERC para la singularidad en el modelo de financiación de Cataluña.

Una propuesta de modelo de financiación federal de las comunidades autónomas, que modifique la actual LOFCA, está condenada en esta legislatura al fracaso, porque no hay mayoría en el congreso que la refrende. Pero es que es eso lo que sabe el PSOE y esa es la trampa en la que ha caído ERC. La aplicación de la singularidad a Cataluña no será matemáticamente posible y, si lo fuese alguna vez, el PSOE, que es un actor centralista en el estado español como lo demostró su apoyo a la aplicación del artículo 155 a la autonomía catalana, obstaculizaría con fuerza el avance federal. Lo haría, porque la llamada socialdemocracia liberal es un agente al servicio de los intereses del capital y, el capital busca gestionar sus intereses dominando todo desde un solo punto.

Mientras transcurre la legislatura, con presupuestos o sin presupuestos, con la inercia otanista de Pedro Sánchez, enmascarada por sus discursos de izquierdas que chocan con sus políticas prácticas de contención de avances sociales, cuando no directamente de derechas, tal vez las izquierdas soberanistas y plurinacionales, como hace Irene Montero en Europa, con los pies en el suelo y la mirada en el horizonte, deban considerar que el debate territorial, para que sea útil a la democracia, consiguientemente a los pueblos que componen la diversidad regional y plurinacional del estado español, pasa por coordinarse para avivar ideológicamente el federalismo plurinacional, en vez del aislamiento que facilita el choque entre pueblos del estado, como buscan con toda claridad las ultraderechas españolas, incluida la que representa el PP.

Publicado en Diario Red

 

 

lunes, 12 de agosto de 2024

Andalucía y Cataluña

 EuropaPress_4689425_presidente_junta_andalucia_juanma_moreno_interviene_celebracion_xxvGustavo Valiente / Europa Press

El principal fabricante de desigualdad y deterioro de los servicios públicos andaluces es el Sr. Juan Manuel Moreno Bonilla. Para atacar el fruto democrático de los resultados electorales del pueblo catalán usa la verdiblanca, una bandera de paz con la que enfrenta Andalucía con Cataluña. El presidente andaluz prometió en su campaña electoral una “bajada masiva de impuestos”, es decir, un arma de destrucción masiva de la capacidad normativa y gestora de la Junta de Andalucía, una bomba nuclear contra nuestras competencias.

Al poner la corona borbónica sobre el escudo de Andalucía, el presidente del Partido Popular, que en la pasada legislatura alcanzó el poder de la Junta con el apoyo de Vox, manda la señal de que entrega nuestro autogobierno al absolutismo madrileño de Isabel Díaz Ayuso. La política del presidente andaluz se basa en entregar todo el poder a Madrid y todo el capital ambiental, patrimonial, natural, social, cultural y monetario del pueblo andaluz a manos privadas que declaran sus impuestos y rentas fuera de Andalucía.

Moreno Bonilla recorta en los servicios públicos, no solo en sanidad, educación y dependencia, también en todas las prestaciones y funciones que dependen de la JJ.AA. Con una mano baja los impuestos de competencia autonómica o transferidos a las clases altas, los ricos y las grandes empresas, o se niega a implementar impuestos imprescindibles para la financiación municipal, como la tasa turística, y con la otra actúa como un pedigüeño ante el gobierno central comprometiendo la fuerza política reivindicativa de Andalucía.

No se puede regalar con una mano el dinero andaluz, el campo andaluz y el patrimonio andaluz a manos externas con la privatización y eliminación de controles democráticos para la protección del territorio y el medio ambiente, y con la otra acusar al pueblo catalán de robar a Andalucía. Señor Moreno Bonilla, para defender los intereses del pueblo andaluz, empiece por ser coherente y abandone ser el polichinela de Madrid y de las elites económicas que representa su camarada, amiga de Milei, Isabel Díaz Ayuso, que es la que verdaderamente roba a Andalucía con, como decía Carlos Cano, cuatro palabritas finas.

Si en Cataluña se abre la brecha para avanzar hacia un modelo federal, Andalucía tiene que ser como la que más. Nuestra arbonaida, nuestro país deber defender nuestra singularidad, reclamar la compensación por el déficit histórico en inversiones e infraestructuras, exigir las competencias en materia ferroviaria y el dinero para llevarlas a buen puerto. Exigir un plan de industrialización para Andalucía con fondos del estado y europeos, que afronte el cambio del modelo productivo y energético permitiéndonos limitar nuestra dependencia del turismo o la construcción, que solo generan precariedad laboral, destrucción ambiental y colonización económica.

Y más, Sr. Bonilla, recupere usted primero los impuestos a los ricos que eliminó, como el de sucesiones o patrimonio, eleve su parte del IRPF a las rentas altas, incremente al máximo el impuesto del juego, instale un impuesto ambiental a las grandes superficies comerciales, ponga ya la tasa turística que hasta sus propios alcaldes le piden, exija a los municipios que gobierna su partido que suba el IBI de los grandes tenedores, deje de regalar terreno y privilegios para que la iglesia monte universidades privadas para regalar títulos al pijerío, invierta en formación profesional pública y no conceda más grados a operadores privados, recupere los impuestos ambientales como el de emisiones contaminantes, el de residuos peligrosos o de vertidos a ríos y mar. Impulse una banca pública de obediencia andaluza. Exija un cambio profundo en la estructura fiscal del estado para que paguen más quienes más tienen con beneficios abusivos, empezando por la banca.

Y, acompasado con todo eso, lo que lo legitimaría para reclamar lo que a Andalucía le corresponde como nacionalidad histórica, exija un acuerdo en la línea del que han firmado PSC y ERC. Exija la competencia para la gestión total de los impuestos que se recaudan en Andalucía. Reclame una norma, o hágala usted, que contabilice todo lo que las y los andaluces pagan en impuestos a empresas con sede fiscal exterior a nuestro territorio y que se embolsan otras comunidades como la madrileña, pregúntele al estado cuánto ingresa por las actividad portuaria, aeroportuaria y ferroviaria en Andalucía, o cuánto ingresa por el beneficio bancario del Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell o Bankinter fruto del expolio de capital andaluz.

Andalucía no es una comunidad subsidiada, es, con el apoyo del PP y también del PSOE, una comunidad expoliada. Deje de usar la bandera de Andalucía, Sr. presidente, como un arma contra otros pueblos que conforman la plurinacionalidad del estado, úsela para reclamar lo que es del pueblo andaluz.

Publicado en La Voz del Sur y Diario Red

 

 

 

viernes, 2 de agosto de 2024

Andalucía y Cataluña

Juanma Moreno en el Parlamento de Andalucía.

El principal fabricante de desigualdad y deterioro de los servicios públicos andaluces es el Sr. Juan Manuel Moreno Bonilla. Para atacar el fruto democrático de los resultados electorales del pueblo catalán usa la verdiblanca, una bandera de paz con la que enfrenta Andalucía con Cataluña. El presidente andaluz prometió en su campaña electoral una “bajada masiva de impuestos”, es decir, un arma de destrucción masiva de la capacidad normativa y gestora de la Junta de Andalucía, una bomba nuclear contra nuestras competencias.

Al poner la corona borbónica sobre el escudo de Andalucía, el presidente del Partido Popular, que en la pasada legislatura alcanzó el poder de la Junta con el apoyo de Vox, manda la señal de que entrega nuestro autogobierno al absolutismo madrileño de Isabel Díaz Ayuso. La política del presidente andaluz se basa en entregar todo el poder a Madrid y todo el capital ambiental, patrimonial, natural, social, cultural y monetario del pueblo andaluz a manos privadas que declaran sus impuestos y rentas fuera de Andalucía.

Moreno Bonilla recorta en los servicios públicos, no solo en sanidad, educación y dependencia, también en todas las prestaciones y funciones que dependen de la JJ.AA. Con una mano baja los impuestos de competencia autonómica o transferidos a las clases altas, los ricos y las grandes empresas, o se niega a implementar impuestos imprescindibles para la financiación municipal, como la tasa turística, y con la otra actúa como un pedigüeño ante el gobierno central comprometiendo la fuerza política reivindicativa de Andalucía.

No se puede regalar con una mano el dinero andaluz, el campo andaluz y el patrimonio andaluz a manos externas con la privatización y eliminación de controles democráticos para la protección del territorio y el medio ambiente, y con la otra acusar al pueblo catalán de robar a Andalucía. Señor, Moreno Bonilla, para defender los intereses del pueblo andaluz, empiece por ser coherente y abandone ser el polichinela de Madrid y de las elites económicas que representa su camarada, amiga de Milei, Isabel Díaz Ayuso, que es la que verdaderamente roba a Andalucía con, como decía Carlos Cano, cuatro palabritas finas.

Si en Cataluña se abre la brecha para avanzar hacia un modelo federal, Andalucía tiene que ser como la que más. Nuestra arbonaida, nuestro país deber defender nuestra singularidad, reclamar la compensación por el déficit histórico en inversiones e infraestructuras, exigir las competencias en materia ferroviaria y el dinero para llevarlas a buen puerto. Exigir un plan de industrialización para Andalucía con fondos del estado y europeos, que afronte el cambio del modelo productivo y energético permitiéndonos limitar nuestra dependencia del turismo o la construcción, que solo generan precariedad laboral, destrucción ambiental y colonización económica.

Y más, Sr. Bonilla, recupere usted primero los impuestos a los ricos que eliminó, como el de sucesiones o patrimonio, eleve su parte del IRPF a las rentas altas, incremente al máximo el impuesto del juego, instale un impuesto ambiental a las grandes superficies comerciales, ponga ya la tasa turística que hasta sus propios alcaldes le piden, exija a los municipios que gobierna su partido que suba el IBI de los grandes tenedores, deje de regalar terreno y privilegios para que la iglesia monte universidades privadas para regalar títulos al pijerío, invierta en formación profesional pública y no conceda más grados a operadores privados, recupere los impuestos ambientales como el de emisiones contaminantes, el de residuos peligrosos o de vertidos a ríos y mar. Impulse una banca pública de obediencia andaluza. Exija un cambio profundo en la estructura fiscal del estado para que paguen más quienes más tienen con beneficios abusivos, empezando por la banca. 

Y, acompasado con todo eso, lo que lo legitimaría para reclamar lo que a Andalucía le corresponde como nacionalidad histórica, exija un acuerdo en la línea del que han firmado PSC y ERC. Exija la competencia para la gestión total de los impuestos que se recaudan en Andalucía. Reclame una norma, o hágala usted, que contabilice todo lo que las y los andaluces pagan en impuestos a empresas con sede fiscal exterior a nuestro territorio y que se embolsan otras comunidades como la madrileña, pregúntele al estado cuánto ingresa por las actividad portuaria, aeroportuaria y ferroviaria en Andalucía, o cuánto ingresa por el beneficio bancario del Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell o Bankinter fruto del expolio de capital andaluz.

Andalucía no es una comunidad subsidiada, es, con el apoyo del PP y también del PSOE, una comunidad expoliada. Deje de usar la bandera de Andalucía, Sr. presidente, como un arma contra otros pueblos que conforman la plurinacionalidad del estado, úsela para reclamar lo que es del pueblo andaluz.

Publicado en La Voz del Sur  y en Diario Red

martes, 30 de julio de 2024

Feminismo y ecología, una conexión revolucionaria (2)

Foto opi.ucr.ac.cr

En España el intento de desactivación de la fuerza del feminismo, de momento, está resultando ridículo dada la fuerza con la que el feminismo ha penetrado en los espacios privados y sociales de las mujeres; también en los de los hombres. En el mismo sentido contracultural, contra el feminismo se sitúan las propuestas de la derecha ideológicamente más reaccionaria y nacionalcatólica de apoyar por ley la maternidad para abogar por lo que de modo sibilino llaman “la cultura de la vida”. El enemigo ha entendido a la perfección la fuerza de ese “poner la vida en el centro” y no ha tardado un segundo en buscar la manera de intentar destruir su sentido revolucionario.

El feminismo ha puesto la vida en el centro al reclamar justicia y equidad, y exigir el fin del patriarcado y la violencia estructural que se deriva del modelo cultural/económico en el que los hombres mandan porque sí. El feminismo que ha convocado huelgas, manifestaciones y movilizaciones en los últimos años lleva en su programa político la revolución contra el androcentrismo capitalista, porque además de incorporar la lucha por la paridad en los espacios de representación y la defensa de la ruptura con los roles culturales en el reparto de tareas y trabajo, ataca con sus demandas de justicia y equidad la causa estructural de la violencia machista, un sistema económico que deja para las mujeres los trabajos menos remunerados y que, cuando ocupan puestos más valorados, ellas son peor pagadas que ellos. Un sistema económico que externaliza en las mujeres los costes de las tareas de cuidados y de la reproducción social (infancia, mayores, pacientes, trabajo doméstico) sin las cuales la sociedad colapsaría. Las tareas que fabrican tiempo, las imprescindibles para la vida, son despreciadas.

El sentido profundo de ese “poner la vida en el centro” se constata en que la vida es una lucha contra los efectos degenerativos del tiempo. Una tarea puesta exclusiva y culturalmente en manos de las mujeres para que la sociedad funcione y se reproduzca. Esa tarea no solo no está repartida con equidad, sino que está minusvalorada y marginada a pesar de ser imprescindible.

La virulencia de los ataques contra el feminismo y la intención de desvirtuar el contenido de su programa político tiene que ver con esto. El sistema económico capitalista es un destructor de tiempo. El modelo energético fósil, el expolio de las reservas minerales, la destrucción de los ecosistemas y la biodiversidad aceleran la digestión del tiempo que crea la vida natural al igual que el modelo patriarcal devora el tiempo social que crean las mujeres. Y, como dijimos al principio de esta serie de dos, si la vida es algo, es una fábrica de tiempo, la vida es tiempo. Consiguientemente el capitalismo es un destructor de vida porque es Saturno devorando el tiempo.

Si la función de la vida es vivir, si la aspiración feminista es valorar culturalmente los cuidados y la vida buena en sociedad, la acción diaria del capitalismo patriarcal es matar, sin importar la vida de la naturaleza ni la vida de las personas. He ahí el carácter revolucionario de poner la vida placentera, la vida feliz en el centro de nuestras aspiraciones, y la fuerza política de la conexión entre feminismo y ecologismo.

Publicado en Diario Red

domingo, 28 de julio de 2024

Feminismo y ecología, una conexión revolucionaria (1)

Foto tercerainformacion.es

La vida es una fábrica de tiempo. La vida es tiempo. Durar y generar capacidad de duración, reproducirse, es el fin de la vida en términos biológicos. Toda la bioquímica de la vida sobre el planeta Tierra está dedicada a su autosostenimiento, toda la biodiversidad de los ecosistemas está estructurada para vivir y sobrevivir. Toda la complejidad de la naturaleza viva está invertida en luchar contra la degeneración impuesta por el segundo principio de la termodinámica, la entropía del universo siempre aumenta, absorbiendo energía exterior (del sol) para, como describió Erwin Rödinger en ¿Qué es la vida?, obtener negantropía y luchar contra la entropía que anuncia la muerte.

Una de las líneas de fuerza del feminismo es poner la vida en el centro. Poner la vida en el centro no como una vida valle de lágrimas si no como una vida placentera, una vida plena con aspiración de felicidad colectiva e individual. Ahora todos y todas nos damos cuenta porque “la vida en el centro” se ha convertido en idea fuerza y lema iterativo de la gran movilización política del feminismo por la igualdad y la equidad, al considerar las causas estructurales de la desigualdad como las causas profundas de la violencia machista.

Ese poner la vida en el centro es la conexión directa del feminismo con el ecologismo. No como una vuelta a las cavernas ni como una apología del dolor que supone el hecho biológico de que la vida humana necesite vida de otras especies para vivir, si no como una aspiración de respeto a la biodiversidad, que es condición de posibilidad para todas las vidas, en el margen estrecho de las condiciones fisicoquímicas de la biosfera que le son imprescindibles.

La gran aspiración cultural de la ecología política ha sido cambiar la perspectiva antropocéntrica, que es en realidad androcéntrica y capitalista, por una perspectiva biocéntrica. En ese cambio de mirada se ponen en juego tanto la crítica a las relaciones de producción del sistema capitalista como la función social y productiva (y ambiental) de los medios de producción y su propiedad.

Consiguientemente, al poner la vida (toda la vida, la humana y la del resto de diversidad natural) en el centro, se pone en cuestión tanto el modelo capitalista de crecimiento, como cualquier salida al mismo que pretenda apalancarse sobre la distribución “más justa” de los rendimientos del capital. El crecimiento deja de ser fin en sí mismo y sinónimo de progreso. Lo que el feminismo, al poner la vida en el centro y el ecologismo dicen es que la solución no está en los modelos político económicos nacidos en el siglo XIX, cuyas consecuencias vivimos en términos de desigualdad, daño ambiental y violencia. La democracia ya no resiste la fuerza del capitalismo, crecer para crecer, ni la solución del viejo socialismo, crecer para repartir, porque es la vida, y más la vida humana, y más la de las mujeres, lo que está en riesgo.

Contra el cambio cultural revolucionario que el feminismo empuja con la idea fuerza de poner la vida en el centro, se sitúa la intención del discurso del capital neoliberal de “crear” un nuevo feminismo calificado de liberal.

Se trata de apropiarse del término feminismo para destruirlo o, como hace la socialdemocracia liberal y sus soportes dóciles por la izquierda, descafeinarlo, al igual que ocurre con el término sostenibilidad en el marco de la economía ecológica.

Una suerte de violet washing para que funcione como un green washing. Pintura sobre la fachada de un edificio estructuralmente podrido. Los lazos morados que se ponen algunos dirigentes políticos son al feminismo lo que al ecologismo barriles de petróleo barnizados de verde.

Publicado en Diario Red

 

lunes, 8 de julio de 2024

Turistificación y precio de la vivienda en Andalucía

 Pisos turísticos en Cádiz en una imagen reciente.

La especialización de Andalucía en el turismo es una decisión de estado regalada al poder político de la Unión Europea para mantener Andalucía como una colonia interior. En el reparto funcional de la producción de valor en España y Europa, Andalucía no cuenta para el sector industrial ni para la economía del conocimiento, ni siquiera para la producción cultural.

El clima andaluz, el enorme litoral de costa este hasta consta oeste, nuestro inmenso patrimonio cultural, el más peculiar de toda la península ibérica gracias al legado de al-Ándalus, nuestro territorio, nuestra naturaleza y nuestro paisaje, son ya por completo productos de mercado capitalista cuya explotación la dirigen operadores externos a Andalucía.

El sector turístico aliado con el de la construcción ha sido el principal motor de destrucción y expolio de Andalucía. Además, ha inducido una economía temporal, de productos básicos encarecidos y de empleo mal pagado y precario, siendo las mujeres las más dañadas al sufrir los trabajos más duros y peor remunerados. 

Los males producidos por el sector turístico se agravan en los centros históricos, en los barrios andalusíes y en las zonas litorales. Tropas de turistas toman las calles desde la mañana a la noche expulsando la vida de las familias del barrio, promocionando la generación de parques temáticos con decorados reales, dificultando el acceso al transporte público, multiplicando los consumos de agua y la generación de residuos, encareciéndolo todo y requiriendo enormes inversiones de mantenimiento patrimonial y urbano.

De entre los veinte grandes operadores turísticos, según datos para 2022 de El Economista solo uno tiene su sede social en Andalucía. De entre los 20 principales operadores de alojamientos turísticos, solo tres declaran sus beneficios en Andalucía. De entre los veinte grandes conglomerados hoteleros que operan en España solo uno tiene sede social en Andalucía. Las dos grandes plataformas digitales que operan en Andalucía intermediando la oferta y la demanda de alojamientos turísticos, Booking y Airbnb, tributan sus beneficios en Países Bajos e Irlanda, respectivamente, países de la UE que operan con carácter de paraísos fiscales.

El modelo extractivo turístico es el principal causante de que el precio de los alquileres de vivienda en Andalucía entre junio de 2014 y junio de 2024, según datos del portal Idealista, haya subido un 95%, superior en casi 10 puntos a la media de subida en España. Por otro laso, el precio de la vivienda, según el mismo portal, ha subido en Andalucía, entre junio de 2014 y junio de 2024, un 61% frente al la subida de un 36% de media en España.

La vivienda, además de un derecho constitucional, es un bien de primera necesidad para construir un proyecto vital. Consiguientemente, el acceso a una vivienda digna es un derecho constitucional que deben garantizar tanto el gobierno de España como el gobierno andaluz. Con el panorama dibujado es de justicia la tasa turística que ya pide hasta una multitud de alcaldes del Partido Popular, una tasa que debería repercutir fuera del sector turístico para mejorar los servicios públicos municipales y facilitar el acceso a la vivienda.

Es de justicia un ecoimpuesto hotelero, es de justicia prohibir desde ya el crecimiento de plazas hoteleras, es de justicia limitar y vigilar el crecimiento indiscriminado de los pisos turísticos. Es un deber del gobierno andaluz aplicar la ley de vivienda que con mucho esfuerzo frente a la obstrucción del PSOE sacó Podemos Adelante declarar los pueblos y ciudades turísticas y patrimoniales, con alta concentración de alojamientos turísticos, zonas tensionadas para limitar el precio de los alquileres. Si no se hace, si el gobierno de España y el andaluz no actúan con decisión a favor del acceso a la vivienda, es porque son cómplices de intereses económicos de un pequeño grupo de personas que lo tiene todo y lo quieren todo.

Publicado en La Voz del Sur 

viernes, 5 de julio de 2024

Salvar la democracia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside el pleno extraordinario del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, en el Complejo de La Moncloa, a 16 de abril de 2024, en Madrid (España). La reunión se ha celebrado tras el repunte de crímenes vicarios, en tres meses, donde siete menores han sido asesinados por sus padres. El objetivo de la reunión es analizar la situación actual de las violencias contra las mujeres y los retos existentes para su protección, así como el estudio de nuevas medidas para combatir este problema social.
16 ABRIL 2024;SÁNCHEZ;PLENO EXTRAORDINARIO;OBSERVATORIO ESTATAL;VIOLENCIA DE GÉNERO;MADRID
Alberto Ortega / Europa Press
16/4/2024

“Con Rivera no” gritaban a Pedro Sánchez las bases del PSOE la noche electoral del 28 de abril de 2019. Las mismas bases que lo llevaron a la secretaría general de su partido cuando se enfrentó en primarias al felipismo degradado que representaba Susana Díaz. “Lo he escuchado” respondió. Lo había escuchado, pero tenía otros planes. Los planes de gobernar con Ciudadanos los frustró el propio Albert Rivera, al no hacer caso a la banca que invirtió en él para frenar a Podemos. Sánchez forzó la repetición electoral negando a Podemos el pan y la sal. Los resultados de esa repetición, noviembre de 2019, lo obligaron a formar gobierno con Unidas Podemos.

Pedro Sánchez siempre sabe lo que hace. Trabaja para la derecha económica global occidental, decidida, en esta fase neoliberal en la que lo quieren todo todo el tiempo, a sostener la guerra en Ucrania y el genocidio en Palestina, con la misión imposible de frenar a la potencia productiva China y su influencia internacional. El PSOE de Sánchez ejerce, en versión renovada, el papel que la socialdemocracia liberal ha ejercido siempre. Tapón para mantener la capacidad extractiva de las élites capitalistas, dotando de apariencia democrática a sistemas de poder para los que la democracia es un mero artificio. Miremos el trágico esperpento estadounidense de Trump y Biden.

Sánchez ha esperado, el momento de oportunidad, sin previsiones electorales por más de dos años, para regalar al bloque reaccionario formado por la monarquía, PP y Vox, el dominio de toda la alta judicatura española. Sabe lo que hace. Cosas así las hicieron sus antecesores “socialistas”. Cumple órdenes de la comandancia del capitalismo occidental, como lo hicieron Felipe González y José María Aznar. Así se explica el giro con el Sahara, la posición pro-belicista ante la invasión rusa de Ucrania, la desidia con el genocidio en Palestina, la entrega y el comercio de armas a Ucrania e Israel. Sánchez es el PSOE de siempre, el que hacen visible, ya desprovistos de máscaras, González, Guerra y otros viejos barones. Mentir con la mano izquierda y engañar con la derecha.

A pesar del pacto entre el PP y el PSOE para renovar el Consejo General del Poder Judicial, la alta judicatura española está en rebeldía contra al poder legislativo. Alta judicatura en rebeldía es una buena parte del Tribunal Supremo, de la Audiencia Nacional y del órgano de gobierno de los jueces, el CGPJ. Quienes deben dar ejemplo de equidad y justicia en la aplicación de las leyes elaboradas por el poder legislativo electo, lo hacen de todo lo contrario. Su sesgo ideológico conservador, reaccionario, ultracatólico, antifeminista, antiecologista y anticientífico, manda un mensaje imperante a todos los miembros de la carrera judicial, si aplicáis la justicia sin la venda en los ojos y con el ojo derecho, seréis amparados por el staff judicial y el poder económico.

Las togas son, en tiempos de crisis sistémica del capitalismo global, en tiempos en que un puñado de personajes propietarios de toda la economía especulativa occidental han decidido imponer el régimen de guerra para disciplinar a las poblaciones, el ejército chusquero que carga contra la democracia, amparado por la propaganda de grandes medios propiedad de un puñado de familias repugnantemente ricas. Al avituallamiento de ese ejército ha contribuido disciplinadamente Pedro Sánchez, olvidando a la mayoría que lo invistió, a su electorado y a sus propias bases. El presidente salvará sus intereses personales, pero el camino que ha emprendido debilitará a su partido frente al empuje del bloque reaccionario. Es el bloque democrático que lo invistió el que debe construir una estrategia conjunta de salvamento de la democracia al margen del PSOE y su confusa muleta, una estrategia republicana plagada de feminismo, ecosocialismo y plurinacionalidad.

Publicado en Diario Red

miércoles, 19 de junio de 2024

Taquigrafía de la financiación autonómica, una perspectiva andaluza

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, interviene en la segunda jornada del Pleno del Parlamento andaluz. A 13 de junio de  2024, en Sevilla (Andalucía, España). Segunda jornada de Pleno, con Sesión de Control al Gobierno y preguntas de los grupos parlamentarios al presidente de la Junta de Andalucía.
Francisco J. Olmo / Europa Press
13/6/2024

La izquierda plurinacional republicana no debe eludir el debate sobre financiación autonómica. Se está recrudeciendo para la formación de gobierno en Cataluña y para el sostenimiento del gobierno de Pedro Sánchez en el estado. Las comunidades autónomas gestionan la mayoría de competencias relacionadas con los servicios públicos, como educación, salud, dependencia o servicios sociales, además de otras relacionadas con infraestructuras y derechos que se incardinan en sus territorios. Su capacidad política depende de su capacidad económica.

La deriva neoliberal ha tenido como consecuencia la centralización de la política fiscal e inversora en el Gobierno del Estado. La misma deriva ha hecho que los estados de la UE regalen a la Comisión Europea competencias en materia de política fiscal y financiera que reducen su capacidad de maniobra. Este es el sentido del tratado de Maastricht, de lo que se llamó troika (CE, BCE y FMI) tras la crisis de 2008, y de la reforma bipartidista del artículo 135 de la CE en el año 2011. Los capitalistas, unas centenas en el mundo, limitan la capacidad de los estados y, a su vez, reducen la complejidad de interlocuciones para imponer sus intereses a la acción legislativa.

La herramienta política territorial del neoliberalismo es el centralismo. La herramienta de la izquierda debe ser el federalismo, llámenla confederalismo si lo prefieren. Esto es, la distribución territorial y democrática del poder. Sin esa distribución, la desigualdad social, de clase y de género y la destrucción ambiental seguirá campando a sus anchas. La Europa bélica, el régimen de guerra, es la última forma de forzar la centralización del poder.

Entregada ya la ley de amnistía al partido de los jueces, se viene con fuerza el debate sobre financiación autonómica. Un debate que puede coger en una pinza entre el bipartidismo y los soberanismos vasco y catalán a la izquierda plurinacional. Un debate que no se puede eludir, primero porque es de justicia abordarlo para abordar las evidentes desigualdades territoriales interautonómicas (también las de las haciendas municipales y de la España vaciada), que actúan de manera sinérgica incrementando en las comunidades pobres la desigualdad de clase y la de género, y segundo porque hay que luchar contra el bloque reaccionario planteando un modelo de estado sin centralismo monárquico.

Fuera de Madrid, la comunidad autónoma que es usada por la derecha con más fuerza contra los intereses de mejora financiera de Cataluña es Andalucía. El presidente andaluz se pone a la vanguardia de “la igualdad de todos los españoles”, cuando es él el que aplica políticas en Andalucía que impiden romper nuestra desigualdad estructural, tanto interna como en relación a otras comunidades.

Que haya comunidades ricas y comunidades pobres, no implica que en el interior de las comunidades ricas no exista fuerte desigualdad de clase y de género, es el caso de Madrid. La desigualdad no es solo una cuestión de territorialidad, también lo es de políticas concretas. Nadie, de momento, en la izquierda, está diciendo que la clave para abordar el problema de la infrafinanciación autonómica no es la balanza fiscal entre comunidades autónomas, sino la balanza fiscal entre ricos y pobres. En España ni los ricos ni las grandes empresas, pagan impuestos como debieran. Por tanto, abordar el tema de la financiación autonómica ha de hacerse abordando a un tiempo el tema de la estructura fiscal de estado.

En España, en términos relativos, todas las comunidades autónomas están infrafinanciadas, salvo Madrid, Euskadi y Navarra. La primera porque disfruta del efecto capitalidad, las segundas porque disfrutan de un régimen foral reconocido en la CE. La primera se imputa la recaudación de las de consecuencia del IRPF de todo el funcionariado del Estado, del IVA y del impuesto de sociedades de las grandes empresas o entes propiedad total o parcial del Estado, y de la mayoría de los grandes operadores e que tienen su sede social en la capital del reino. Las segundas porque negocian a posteriori con el Gobierno del Estado el llamado cupo, la cantidad que aportan por los servicios que les presta estado junto con la llamada solidaridad interterritorial.

El agravio en la financiación autonómica que deben compartir Andalucía y Cataluña, Andalucía la más agraviada, se llama Madrid. La mayor parte de los ricos están concentrados en Madrid. Más del 52% de las 200 empresas con más facturación tiene su sede social en Madrid, esto sin contar a la banca. Por tanto cualquier política autonómica de financiación por parte del estado no debe ser ni bilateral ni multilateral, ha de ser plurilateral. Pedro Sánchez y Salvador Illa van a negociar con ERC una financiación singular para Cataluña, están en su derecho democrático en función de su representatividad electoral. Es lo que haría Feijóo si pudiera. Esa singularidad no puede ser a costa del resto de comunidades autónomas, cada comunidad autónoma, mientras no exista un foro —¿el Senado? — federal/confederal, ha de ser tratada singularmente.

La base andaluza de esa singularidad no puede ser otra que la que los datos numéricos de desigualdad socioeconómica estructural, de desigualdad histórica en inversiones de infraestructuras del estado e industria, la poblacional, la emigración histórica, la diversidad geográfica y distribución territorial poblacional y la carencia de sedes sociales de grandes empresas que extraen recursos andaluces haciendo negocio aquí e imputan su beneficio fuera.

Si aspiramos a fortalecer un bloque democrático con ambición de dirección de estado, en el que participen las izquierdas soberanistas gallega, vasca y catalana, la izquierda de estado plurinacional ha de entrar al debate sobre financiación autonómica traduciendo la plurinacionalidad en plurilateralidad. No podemos ayudar a que las condiciones de privilegio que demandan las elites catalana y vasca, y ahora ERC para compensar la negociación de la ley de amnistía entre Sánchez y Puigdemont, sigan incrementando la desigualdad de clase inter e intra autonómica. Necesitamos un pacto entre pueblos, por supuesto en materia de financiación autonómica también.

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jueves, 13 de junio de 2024

Dejen la unidad, no toca

sumar

Los resultados de las elecciones europeas ha dibujado el estado electoral izquierda no independentista. Tres representantes en el parlamento europeo para la coalición Sumar, y dos para Podemos, indican un punto de inflexión en la hegemonía del espacio. Descuenten al PSOE del calificativo izquierda, Pedro Sánchez es zurdo solo por comparación con las fuerzas a su derecha. Sumar es un muerto viviente y Podemos un muerto redivivo. No es que lo diga la gente de Podemos, es que lo dice el mismo clamor mediático y tertuliano que hasta hace un mes lo daba por muerto.

Pedro Sánchez ha demostrado ser un maestro de las cuatro palabritas finas. Si sigue con las cartas pronto podrá publicar en Planeta, prologado por Antonio García Ferreras, un compendio de misivas titulado Epistolario de supervivencia. La primera nos cogió por sorpresa. Incautos, algunos creímos que el presidente del Manual de resistencia tenía humanidad. La segunda trajo la chanza. La intención bipartidista del ecosistema mediático con sede en Madrid DF, con la ayuda del juez Peinado, convirtió la campaña electoral en Begoña sí o Begoña no. Eso permitió a Sánchez deslizar sobrevolar por encima de los tanques apostados en el jardín de Borrell y de la ignominia del genocidio contra el pueblo palestino.

Las elecciones europeas han debilitado a la socialdemócratas, liberales y Verdes. El grupo Socialistas y Demócratas ha perdido diecinueve escaños de los ciento treinta y cinco que tenía, los liberales veintinueve de ciento ocho, y el grupo Verdes/ALE, el más damnificado, veintiuno de setenta y cuatro. Fiel reflejo del entreguismo del gobierno Alemán, formado por esas tres fuerzas políticas, al imperio americano y la infamia sionista.

Verdes/Alianza Libre Europea incluye a partidos ecologistas y a partidos de corte soberanista, como ERC, Bildu o BNG, o de corte territorial como Compromís o Els Comuns. El batacazo electoral de este grupo, que en tiempos de guerra, genocidio  y grave calentamiento global tiene importantes componentes que han traicionado al pacifismo y la ecología política, debería hacer pensar a los partidos nacionalistas de izquierdas del estado español en abandonar su compañía y unirse al grupo de la izquierda europea, The Left, en el que se integra Podemos.

Cuando la guerra entra por la puerta, la justicia social, la territorial y la ambiental saltan por la ventana. El consenso bélico ha arrojado al pacto verde europeo a las aguas del mar del norte. Alemania, con la Unión Europea, arrodillada ante el complejo militar industrial y fósil estadounidense, no chistó con el reventón de los Nord Stream. Con este escenario, la izquierda que ha fracasado en Sumar parece empeñada en el erre que erre de la unidad, un debate cómodo que, a más de dos años vista de un nuevo ciclo electoral, no tiene sentido ni táctico ni estratégico. Un debate que es cortina de humo para abordar lo importante, la oposición al régimen de guerra y la arquitectura de cimientos y ferralla para sostener un cambio cultural republicano y plurinacional.

Publicado en Diario Red

sábado, 1 de junio de 2024

Lo quieren todo todo el tiempo – 3 de 3

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez (i), y el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski (d), se saludan a su llegada al Palacio Mariinski, a 23 de febrero de 2023, en Kiev (Ucrania). Pedro Sánchez ha visitado hoy las huellas que ha dejado la guerra en las localidades de Bucha e Irpin, situadas en las afueras de Kiev, durante el viaje que ha llevado a cabo hoy a Ucrania. Este es su segundo viaje a Ucrania en menos de un año y justo el día previo a que se cumpla el primer aniversario del comienzo de la invasión rusa, iniciada el 24 de febrero de 2022.
23 FEBRERO 2023;KIEV;UCRANIA;INVASIÓN RUSA
David Melero / Europa Press
(Foto de ARCHIVO)
23/2/2023

Tras la primera fase de financiarización, privatizaciones y desindustrialización, la segunda de acumulación de poder en el gobierno central, concentración bancaria, precarización laboral, privatizaciones e irrupción de los fondos buitres apropiándose del mercado de la vivienda y los servicios públicos, estamos en la tercera. El sistema capitalista lo quiere todo todo el tiempo. El capitalismo occidental necesita apropiarse por completo del estado, de todo los social, porque ya no puede competir con China o los BRICS en el modelo que el mismo a propiciado.

Su manijero en España, el bloque reaccionario, ya no puede permitir que el PSOE ocupe el poder siquiera por tiempos cortos, pretenden expulsarlo del consenso de régimen, dejarlo al margen solo para que esté en la oposición de manera permanente. Ayuso es Milei, Feijóo su consorte. El PSOE es Sergio Massa, ni puedo ni quiero. La violencia política, toda vez que Podemos ha sido expulsado del gobierno queda dirigida contra Pedro Sánchez enviando la señal de que el PSOE puede ser oposición, pero nunca a partir de ahora ejercer el gobierno. Lo quieren todo todo el tiempo. El bloque reaccionario necesita el miedo para poder cumplir con la necesidad neoliberal de expropiar derechos públicos a las clases medias y populares, también los del pequeño y mediano empresariado. Por eso ya no oculta su brutalidad contra todo, incluida la socialdemocracia liberal que ha actuado de máscara democrática.

Lo quieren todo todo el tiempo. El régimen de guerra, que alimenta el propio Pedro Sánchez con su posición otanista y sin atreverse a actuar contra el estado genocida de Israel, es el medio ambiente en el que el bloque reaccionario actúa contra la democracia. En esta tercera fase del neoliberalismo las socialdemocracias liberales son prescindibles, por eso Ursula von der Leyen echa el guiño a la ultraderecha en Europa, por eso Joe Biden ya no puede ni siquiera parecer progresista, por eso el PSOE está siendo expulsado del consenso de régimen del 78 aunque se resista a ser expulsado y siga pidiendo al PP pactos de estado.

Sorprende que los sindicatos CC.OO y UGT, Sumar y lo que se ha dado en llamar mundo de la cultura, junto con la línea editorial de algunos medios de la progresía rogara a Pedro Sánchez que no se fuese sin pedirle nada a cambio. Añoran un pasado que no va a volver. Sostener la farsa de un presidente del Gobierno que, tras denunciar la existencia de la máquina del fango en la democracia española, vuelva para quedarse diciendo que quiere abrir un debate público para liderar un proceso de regeneración democrática, sin proponer una sola medida para hacerlo no puede durar mucho tiempo. El neoliberalismo, en España el bloque reaccionario, lo quiere todo todo el tiempo.

El bloque reaccionario, agente español de la tercera fase del capitalismo neoliberal, no va a parar. El PSOE no podrá sostener la farsa de su papel desde la transición. Para evitarlo no tiene más remedio que asumir su expulsión del consenso de régimen del 78 y actuar legislativamente con el bloque democrático, el de investidura. No quiere hacerlo. Hay una batería de medidas que el bloque de investidura, que es el que tiene el apoyo electoral, debe forzarlo a afrontar. La renovación urgente del cinco años caducado CGPJ sin la participación del Partido Popular, la derogación de la Ley Mordaza, una ley de medios que garantice el derecho constitucional a una información veraz, la persecución penal de las cloacas, la prevaricación judicial y el lawfare mediático, la reducción del tiempo de la Ley de Secretos Oficiales, el acceso sin sesgo de clase a la carrera judicial, por ejemplo, además de afrontar de una vez por todas la garantía del derecho básico a una vivienda digna. Sí que se puede.

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¡Dejad las armas y regresad a la ciudadela!

March 8, 2024, Madrid, Madrid, Spain: On International Women's Day, the 8M Commission of the Spanish capital has called for a macro demonstration that has toured the streets of the city center, from Atocha to Plaza de Colón, under the slogan ''It's over.'' "Patriarchy, genocides, privileges... Feminists shout: It's over. Our world is another.".According to the organization, half a million people have participated in the protest.,Image: 855100234, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Credit line: Victoria Herranz / Zuma Press / ContactoPhoto

El bipartidismo monárquico representado por Koldo, el compadre de Ábalos, y Alberto, el novio de Ayuso, que no son iguales pero son los mismo, expele a diario el hedor de los pantanos, mezcla explosiva y corrosiva, compuesta de gas metano y ácido sulfhídrico. Se produce en ausencia de oxígeno. Las voces de los dos partidos, con Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo de tenores protagonistas, teatralizan sin sonrojo la política del “y tu más” sin importarle en absoluto las vidas de la gente. El Congreso, el Senado, sus ruedas de prensa y su prensa carecen de sistemas de ventilación.

El PSOE, mientras arremete contra la corrupción sistémica del Partido Popular, ha decidido alistarnos a la guerra en Europa, en contra de la opinión mayoritaria del electorado español, direccionando los recursos públicos hacia una economía de y para la muerte. Miente y engaña, el Ministerio de Defensa ha vuelto a aprobar una compra de armamento a Israel, acusado de genocidio ante el Tribunal Internacional de Justicia, de sistemas de misiles “probados en combate”, como informa El Salto, por valor de 207 millones. Repugnante.

El PP, mientras debilita los servicios públicos y liquida derechos de ciudadanía en las comunidades autónomas donde gobierna, está obsesionado en tomar el poder del estado violentando la ley y el sistema judicial que domina, para ampliar el espacio en el que practicar el latrocinio, seguir robando, recortando, regalando lo público a los suyos, los dueños del capital, y seguir apoyando el genocidio del pueblo palestino como hace Pedro Sánchez.

La casa roja es un poemario de Juan Carlos Mestre, premio nacional de poesía a la mejor obra publicada en 2008. En él hay un poema hermoso y triste, dice así:

Queridos compañeros carpinteros y ebanistas,

yo les traigo el saludo solidario de los metafísicos.

También para nosotros la situación se ha hecho insostenible,

los afiliados se niegan a seguir pagando cuotas.

A partir de este momento la lírica no existe,

con el permiso de ustedes la poesía

ha decidido dar por terminadas sus funciones este invierno.

No lo tomen a mal,

pero aún quisiéramos pedirles una cosa,

mis viejos camaradas amigos de los árboles

acuérdense de nosotros cuando canten La Internacional.

También hay un poema simpático y esperanzado, se titula Lysístrata en Copenhague:

Hace por lo menos dos mil años que ocurrió la guerra del Peloponeso.

Una tristeza como otra cualquiera que dejó a Atenas sin hombres.

Sólo se veían mujeres por las calles, mujeres en el teatro, mujeres en el supermercado.

Una de ellas se llamaba Lysístrata, algo melancólica y propicia al escándalo.

El caso es que estaba hasta la coronilla, rodeada de perrillos y ancianos.

Los atletas caían en el combate, los amantes no regresaban de la oscura batalla.

La muerte, sollozaba Lysístrata, no es la mejor ocurrencia de los ciudadanos clásicos.

Una noche tuvo un sueño y se lo contó a las viudas de Atenas.

Se enfrentó a los arqueros, se enfrentó a los magistrados, se enfrentaron a los cobardes.

¡Por Diana de Táuride! ¡Dejad las armas y regresad a la ciudadela!

Los hombres hicieron caso por la cuenta que les corría, y triunfaron las asambleístas.

¡Venus nos asista! Exclamaban al arrojarse en sus brazos los de la opción a, que representa a la juventud.

¡Por todas las diosas! Invocaban por un asunto de método los de la opción b, al contemplar la desnudez de su amor.

Hace por lo menos dos mil años que ocurrió la guerra del Peloponeso.

Como ya suponía Lysístrata, a falta de un buen final,

hoy concluye en Copenhague esta historia.

En Copenhague se proclamó durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de 1910 el Día internacional de la Mujer en homenaje a los movimientos por los derechos de la mujer, y para tratar de lograr el sufragio femenino universal. A eso alude el poeta. Una historia concluye y otra comienza.

La casa roja, que un día fue patria, está llamada a ser matria. Mientras carpinteros y ebanistas han desvencijado la casa roja del socialismo, una ideología llamada feminismo, aglutina todas las luchas por la libertad para rehabilitarla. El feminismo está dando cobijo al pacifismo, al socialismo, al ecologismo y, en España, debería integrar al federalismo plurinacional, las desigualdades no son solo de clase y de género, también son territoriales. La Lysístrata que estamos llamados a apoyar nos está gritando: ¡Dejad las armas y regresad a la ciudadela!

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viernes, 24 de mayo de 2024

Operación Irene Monrero

irene-montero

En junio de 2023, una vez conformadas las listas de Sumar para las elecciones generales del 23 de julio de ese mismo año, en un artículo publicado en Canal Red titulado Votar por Irene Montero escribí esto: “Excluir a la mejor ministra feminista, progresista y de izquierdas de todos los tiempos, de un puesto relevante en las listas electorales, es una carga de plomo en la mochila de Yolanda Díaz.

El último paso que Pedro Sánchez y Yolanda Díaz dieron para derribar a Irene Montero fue vetarla para que no estuviese en la candidatura de Sumar. El objetivo central del tándem Sánchez/Díaz era reducir Podemos a cenizas. Para Sánchez el fin era laminar la capacidad de presión por la izquierda de Podemos, para Díaz volver a ocupar un sillón a la siniestra del PSOE como detergente de sus posiciones de derechas en materia económica, y hasta de ultraderecha en materia de política belicista internacional.

El primer paso que Pedro Sánchez y Yolanda Díaz dieron para derribar a Irene Montero, lo que llamé Operación derribar a Irene Montero, fue aliarse, por activa el primero y por pasiva la segunda, con el contador de violadores de Antonio García Ferreras y la Sexta, con la judicatura más facha y con la misma prensa basura que ahora alimenta el lawfare contra Begoña Gómez, la mujer de Pedro Sánchez. Tras esa alianza con la maquinaria del fango, El PSOE reformó con el PP la ley del solo sí es sí del ministerio de Igualdad que había aprobado con la supervisión técnica del ministerio de Justicia en manos del PSOE.

Tanto Yolanda Díaz como el PSOE representan la tradición acomodada socioliberal, incapaz de plantear avances estructurales de calado. Sus disfraces visten de democracia las zonas más oscuras del régimen del 78. Un gobierno con el PSOE en el que la izquierda no hace ruido es un gobierno muerto para la democracia. Un gobierno en el que el PSOE intenta legislar para y con la derecha, como en la ley sobre la prostitución o la reforma de la ley del suelo.

Las gentes de izquierdas que de buena fe creímos que el proyecto Sumar había llegado de verdad para sumar, en lugar de para destruir al motor que había logrado llevar a la izquierda al gobierno de España, debemos en las elecciones europeas volcar nuestro esfuerzo en mejorar las prestaciones del velero Podemos, soplar para hinchar sus velas. Volver a las andadas.

Desde luego, las razones son de programa. Pero el blanco del papel aguanta todo lo que en negro se escriba. Formar parte con nuestro voto de la Operación Irene Montero, es apoyar a una izquierda que se ha mostrado leal con sus acuerdos, generosa con sus aliados, ruidosa en sus reivindicaciones y comprometida de verdad con la democracia, con los derechos de las mayorías y de los pueblos de España. Una izquierda, feminista y pacifista, demostradamente fiable.

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lunes, 20 de mayo de 2024

Bloque reaccionario, régimen de guerra y farsa del PSOE

 Pedro Sánchez junto a Salvador Illa, en una imagen reciente del PSOE.

Lo quieren todo todo el tiempo

Sostengo en este artículo que la forma en que el capitalismo global asume su acción política en España es el lawfare orientado por el bloque reaccionario. Sostengo que vivimos en la tercera fase del neoliberalismo, una huida hacia delante más brutal que las anteriores. Sostengo que en España, debilitado Podemos, el partido que rompió el consenso de régimen del que participaron PSOE, PCE, PSUC, CiU y PNV, la acción del bloque reaccionario va dirigida a expulsar por la fuerza al PSOE como pilar del régimen del 78. Sostengo que el bloque reaccionario pretende una involución antidemocrática de acuerdo con las necesidades de supervivencia del capitalismo occidental para la que la socialdemocracia liberal estorba.

El bloque reaccionario ya no necesita al PSOE porque necesita todo todo el tiempo. La socialdemocracia liberal surgida en Europa tras la segunda guerra mundial es prescindible para el capitalismo global. En España no necesita al pilar sobre el que en la transición se construyó la ficción de que España era una democracia plena. La dependencia de Pedro Sánchez para mantener el poder en el gobierno, como hizo con Podemos tras las repetición electoral de diciembre de 2019 o con Junts tras la últimas de julio de 2023, produce el temor de que acabe por romper los candados que cierran la posibilidad de una auténtica profundización democrática de carácter republicano.

El amago veraz de Pedro Sánchez para irse, al comprobar que no podía seguir sin situarse judicialmente como pieza de caza mayor para el bloque reaccionario, dejaba al PSOE al albur de una sucesión interna y presidencial incierta. Saltaron todas las alarmas en el interior del partido que ha lavado siempre la imagen de la monarquía heredera del franquismo.

El régimen de guerra es el ambiente en el que se instala la violencia mediática, judicial y política como estrategia del capitalismo para quedarse con todo todo el tiempo. En España el ejecutor de esa violencia que atenta contra la democracia es el bloque reaccionario que subvierte los resultados electorales calificando a los gobiernos de Sánchez de ilegítimos o ilegales.

El bloque reaccionario está formado por monarquía, derecha ultra y ultraderecha, CGPJ y multitud de medios de comunicación entre los que los principales son Atresmedia y Mediaset, con la colaboración especial, según el momento, del grupo PRISA. Hasta el miércoles 24 de abril cuando Pedro Sánchez hace pública su inquietante carta de amor, el PSOE fue beneficiario de ese lawfare. Lo usó en asociación con SUMAR para intentar liquidar a Podemos. El ejemplo más paradigmático es la operación conjunta de acoso y veto a Irene Montero.

Viniendo de donde venimos, un lawfare implacable contra multitud de actores sociales, culturales y políticos entre los que destacan Podemos y los partidos independentistas catalanes, parece mentira que la movilización de UGT, CC.OO y el llamado mundo de la cultura, celebrada el domingo 28 de abril, para rogar a Pedro Sánchez que se quedase, se hiciese sin exigirle condición concreta alguna. Si el bloque reaccionario lo quiere todo todo el tiempo, habrían de pedirle al presidente del gobierno que concrete medidas urgentes para confrontar con la manifiesta intención de involución totalitaria.

Régimen de guerra y bloque reaccionario

El régimen de guerra, apropiándome de la descriptiva expresión de Raúl Sánchez Cedillo, supone la tercera fase del neoliberalismo, una fase en la que el capitalismo occidental busca el control total del planeta y sus recursos. Por eso la OTAN declaró a China desafío sistémico. Por eso el pressing sobre Rusia para que Ucrania formase parte de la OTAN tuvo como consecuencia la guerra en Ucrania. Por eso la ayuda directa a Israel para sostener su posición de gendarme nuclear en oriente medio. Por eso Ursula von der Layen mira a la ultraderecha para conformar el próximo Consejo Europeo tras las elecciones de junio.

El PSOE es en España el baluarte del régimen de guerra, como se encarga de hacernos ver la ministra de Defensa, Margarita Robles. Al tiempo que está atado al régimen de guerra pretende, de un lado, seguir negociando con el bloque de poder heredero del franquismo incrustado en la CE del 78 y, de otro, como descubre el ministro Óscar Puente en su tuit de apoyo al fondo buitre Blackrock, ser dócil con los representantes del capitalismo occidental que se están quedando con todo.

En la primera fase del neoliberalismo, con la llegada al poder en el mundo anglosajón de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, éste resuelve su crisis ecosistémica, encarecimiento de materias primas y petróleo, con una huida hacia la especulación financiera, desplazando la fábrica a países asiáticos e instalando la guerra Irán-Irak en Oriente Medio. Comienza en Europa la precarización intensiva del trabajo. El PCE y el PSOE firman en 1977 los pactos de la Moncloa con el bloque procedente del franquismo. Pocos años después Felipe González nos mete en la OTAN, comienza la liquidación de la industria, la especialización de la economía en la construcción y el turismo, y los procesos de liberalización de banca y empresas públicas.

Consecuencia de ese primer neoliberalismo es la crisis económica global de 2008. El valor acumulado en las bolsas se quedó con los pies colgando ante el valor real de los productos sobre los que se soportaba la ficción especulativa. El capital occidental jugó en el casino de las bolsas mientras la fábrica se desplazó a China. Los estados delegaron la innovación al emprendimiento, incapaz de competir con la primera división asiática. Se sientan las bases socioeconómicas para la aparición del trumpismo global del que Ayuso y Feijóo son sus representantes en España.

La crisis de 2008 se afronta en España con la reforma bipartidista del artículo 135 de la CE que garantiza el rescate a la banca. José Luís Rodríguez Zapatero, PSOE, era presidente del gobierno. Llegó una crisis social brutal. Triunfó la derecha comandada por Mariano Rajoy, se rescató la banca sin contrapartidas. Se instaló la ley mordaza para criminalizar la protesta. El nacionalismo catalán de CiU intentó escapar, acosado por su propia corrupción, por la vía del independentismo. Irrumpió con fuerza Podemos, abdicó Juan Carlos I, la banca montó Ciudadanos, el Podemos de derechas. 

Llegó Vox como fragmento neofascista del Partido Popular impulsado por el a por ellos de Felipe VI. Se aplicó el 155 a Cataluña con el apoyo de Pedro Sánchez. La “justicia” imputó por rebelión a los líderes del procés. Huyeron o fueron encarcelados. Comienza a lo bestia la violencia judicial, mediática y política contra los liderazgos de Podemos. El PSOE se mantiene como el actor fundamental del régimen para sostener la ficción de una democracia plena, y colabora de manera directa con el lawfare haciendo uso político y electoral contra Podemos y el independentismo.

El bloque reaccionario lo quiere todo todo el tiempo. Las consecuencias de lo narrado no han sido analizadas por quienes han formado o forman parte del conglomerado SUMAR, elemento central construido desde Moncloa con la batuta de Yolanda Díaz para reducir a cenizas a Podemos. Al igual que Pedro Sánchez y SUMAR ruegan al bloque reaccionario que los acepte democráticamente, CC.OO, UGT y el mundo de la cultura, rogaban el domingo 28 de abril a Pedro Sánchez que siguiese, sin exigirle contrapartida de acción alguna. Caben dos opciones, o no son conscientes que el neoliberalismo occidental ha iniciado la fase de destrucción de la democracia, lo quieren todo todo el tiempo, despreciando lo que queda de socialdemocracia liberal, o les puede el corto plazo viviendo en la ilusión óptica de que todo volverá a ser como antes.

La farsa del PSOE

Tras la primera fase de financiarización, privatizaciones y desindustrialización, la segunda de acumulación de poder en el gobierno central, concentración bancaria, precarización laboral, privatizaciones e irrupción de los fondos buitres apropiándose del mercado de la vivienda y los servicios públicos, estamos en la tercera. El sistema capitalista lo quiere todo todo el tiempo. El capitalismo occidental necesita apropiarse por completo del estado, de todo los social, porque ya no puede competir con China o los BRICS en el modelo que el mismo a propiciado.

Su manijero en España, el bloque reaccionario, ya no puede permitir que el PSOE ocupe el poder siquiera por tiempos cortos, pretenden expulsarlo del consenso de régimen, dejarlo al margen solo para que esté en la oposición de manera permanente. Ayuso es Miley, Feijóo su consorte. El PSOE es Sergio Massa, ni puedo ni quiero. La violencia política, toda vez que Podemos ha sido expulsado del gobierno queda dirigida contra Pedro Sánchez enviando la señal de que el PSOE puede ser oposición, pero nunca a partir de ahora ejercer el gobierno. Lo quieren todo todo el tiempo. El bloque reaccionario necesita el miedo para poder cumplir con la necesidad neoliberal de expropiar de derechos públicos a las clases medias y populares, también los del pequeño y mediano empresariado. Por eso ya no oculta su brutalidad contra todo, incluida la socialdemocracia liberal que ha actuado de máscara democrática.

Lo quieren todo todo el tiempo. El régimen de guerra, que alimenta el propio Pedro Sánchez con su posición otanista y sin atreverse a actuar contra el estado genocida de Israel, es el medio ambiente en el que el bloque reaccionario actúa contra la democracia. En esta tercera fase del neoliberalismo las socialdemocracias liberales son prescindibles, por eso Ursula von der Leyen echa el guiño a la ultraderecha en Europa, por eso Joe Biden ya no puede ni siquiera parecer progresista, por eso el PSOE está siendo expulsado del consenso de régimen del 78 aunque se resista a ser expulsado y siga pidiendo al PP pactos de estado.

Sorprende que los sindicatos CC.OO y UGT, SUMAR y lo que se ha dado en llamar mundo de la cultura, junto con la línea editorial de algunos medios de la progresía rogara a Pedro Sánchez que no se fuese sin pedirle nada a cambio. Añoran un pasado que no va a volver. Sostener la farsa de un presidente del Gobierno que, tras denunciar la existencia de la máquina del fango en la democracia española, vuelva para quedarse diciendo que quiere abrir un debate público para liderar un proceso de regeneración democrática, sin proponer una sola medida para hacerlo no puede durar mucho tiempo. El neoliberalismo, en España el bloque reaccionario, lo quiere todo todo el tiempo.

El bloque reaccionario, agente español de la tercera fase del capitalismo neoliberal, no va a parar. El PSOE no podrá sostener la farsa de su papel desde la transición. Para evitarlo no tiene más remedio que asumir su expulsión del consenso de régimen del 78 y actuar legislativamente con el bloque democrático, el de investidura. No quiere hacerlo. Hay una batería de medidas que el bloque de investidura, que es el que tiene el apoyo electoral, debe forzarlo a afrontar. La renovación urgente del cinco años caducado CGPJ sin la participación del Partido Popular, la derogación de la ley mordaza, una ley de medios que garantice el derecho constitucional a una información veraz, la persecución penal de las cloacas, la prevaricación judicial y el lawfare mediático, la reducción del tiempo de la ley de secretos oficiales, el acceso sin sesgo de clase a la carrera judicial, por ejemplo, además de afrontar de una vez por todas la garantía del derecho básico a una vivienda digna. Sí que se puede.

Publicado en La Voz del Sur 

jueves, 16 de mayo de 2024

A otra cosa mariposa

Un hombre tapado con la bandera independepentista de Cataluña en una concentración frente al Tribunal Supremo, donde se celebra el juicio del procés contra políticos independentistas catalanes.
12/02/2019, Independentismo, procés
Eduardo Parra / Europa Press
(Foto de ARCHIVO)
12/2/2019

El independentismo no es una ideología, es una opción legítima que puede devenir en creencia religiosa bajo la ilusión de alcanzar la tierra prometida. En el actual contexto global y europeo de régimen de guerra, con la ultraderecha creciendo, enfrentando a las poblaciones unas con otras y culpabilizando al diferente, al pobre, a la emigración o a las mujeres, y con la izquierda europea en situación de franca debilidad, parece que la estrategia adecuada pasa más por alimentar los perfiles de cooperación entre pueblos que los marcos independentistas. Bildu y BNG se comportan con demandas soberanistas sin agraviar a otros territorios del estado. Les va bien fomentando más el conflicto derecha-izquierda que la cuestión nacional.

El crecimiento del independentismo catalanista lo propulsó la fuga del pujolismo de las consecuencias socioeconómicas que la crisis manifestada en 2008 ponían al descubierto, al tiempo que se destapaba su propia corrupción interna en el marco del no nos representan del 15M de 2011. Al igual que en el resto de España, el movimiento de protesta que inició la repolitización de una sociedad adormecida por el soma del crédito, irrumpió también con fuerza en Barcelona.

El terreno para el destape del independentismo unilateral lo había abonado en 2010 un reaccionario Tribunal Constitucional que hizo trizas el estatuto catalán, aprobado en 2006, en contra de la posición del Partido Popular, siguiendo rigurosamente el procedimiento establecido en la CE. La vía de escape convergente, enunciada por Artur Mas, generó el marco de fortalecimiento electoral de ERC, único partido que siempre defendió la independencia republicana de Cataluña.

La vía unilateral fue la salida política de una Convergencia atrapada, como el bipartidismo de estado, por la protesta social dentro de la crisis metabólica del capitalismo global y la corrupción sistémica de un modelo que, como en toda España, había basado la economía en ladrillos, alquitrán y hormigón. El desplazamiento del debate territorial al conflicto independentista ha condicionado radicalmente la política española de los últimos dos lustros.

Las elecciones catalanas del pasado 23J han puesto fin a la vía unilateral. Cuando se dice que el procés ha terminado, lo que se está diciendo es que ha terminado la vía unilateral. Habría terminado mucho antes si la reacción de la monarquía, la judicatura y el resto del estado reaccionario profundo hubiese sido democrática y no represiva. El derecho a decidir tiene plena legitimidad democrática, como puede tenerla un acuerdo para su ejercicio. Aunque a muchos independentistas les pese esta afirmación, y aunque no lo reconozca el bipartidismo de régimen, el pueblo andaluz ha sido el único que lo ha ejercido, fue el 28 de febrero de 1980 cuando decidimos que éramos una nacionalidad histórica, una nación, como la que más según lo previsto en la CE.

La vía unilateral no tuvo nunca mayoría de votos, como han reflejado siempre las encuestas y las propios resultados electorales cuando las elecciones fueron planteadas por los independentismos catalanes como plebiscitarias. Fruto de la ley D´Hont y de la sobre representación de las provincias más soberanistas con poca población, los resultados arrojaban más escaños independentistas con menos votos que la suma de las opciones que no lo eran. Esto es un hecho matemático.

El procés ha terminado. Esto no quiere decir ni de lejos que haya terminado la cuestión territorial manifestada en todo el estado español de diferentes formas. El estado español tiene una clara y hermosa riqueza cultural y política que las izquierdas deben reconocer para la cooperación y el pacto entre pueblos, en lugar de para su enfrentamiento como hace, de una manera u otra el bipartidismo y las derechas catalana y vasca.

Tras las próximas elecciones europeas, las más importantes para la izquierda desde que España se incorporó a la UE, el debate territorial reaparecerá. Junts recuperará los asuntos de las balanzas fiscales, la ordinalidad y la soberanía fiscal. Son marcos de derechas porque buscan un pacto entre elites que mantenga la desigualdad inter e intra territorial. Si la izquierda plurinacional y las izquierdas soberanistas o independentistas los alimentan, están condenadas a retroceder en sus ámbitos prioritarios de acción.

Ni la izquierda de estado, ni las izquierdas soberanistas, ERC, Bildu o BNG, deberían caer en los debates del bipartidismo con PNV y Junts. Como decía Xavi Domenech en La Base del lunes 24 de julio bajo el epígrafe de “Cambio de ciclo en Cataluña”, la izquierda, al menos en mi opinión la que no está entregada al PSOE por la vía de Sumar, tiene que hacer una reflexión autocrítica de carácter estratégico, también la izquierda nacionalista catalana para que su barco nacionalista no lo dirija Junts.

Si se reconoce que el independentismo no es una ideología sino una opción, la alternativa por la izquierda es una opción federal/confederal que admita que, al igual que existe desigualdad de clase y de género, existen desigualdades territoriales inter e intra comunidades políticas. Las derechas nacionalistas que conniven con el bipartidismo de estado, PNV y más pronto que tarde, como afirma Pujol, la retornada convergencia en forma de Junts, querrán seguir sosteniendo su poder territorial engañando a sus pueblos, de los que también se aprovechan generando desigualdad interior, enfrentándolos con los del resto del estado, mientras pactan con PP y PSOE que nada cambie y que todo siga igual.

Publicado en Diario Red