lunes, 17 de julio de 2023

Negacionismos, poder y combate ideológico

Los negacionismos del cambio climático, de las causas estructurales de la desigualdad de género y del derecho de los pueblos políticos y culturales a su soberanía que abraza abiertamente la ultraderecha española, PP-Vox, tienen una conexión ideológica fuerte. El Partido Popular es garantía de retrocesos legislativos, no solo volver a leyes de interrupción del embarazo que tutelan e infantilizan a las mujeres, también liquidar las políticas de igualdad y contra la violencia de género o derogar la legislación que ha introducido fiscalidad o derechos laborales feministas y de los cuidados. Temeroso de perder voto femenino, Feijóo no asume abiertamente los postulados de Vox, pero justifica, atrapado en la amplificación mediática de los neofascistas, las posiciones negacionistas de sus aliados ideológicos. Igualmente, la ultraderecha forma un pack que une el desprecio por las causas ambientales con la negación del calentamiento global y sus efectos económicos y ecosistémicos devastadores. Feijóo promete frenar el avance de las renovables, ampliar la vida de las centrales nucleares, políticas de agua tan insostenibles como inútiles y liquidar toda legislación que ordene el territorio y la actividad productiva teniendo en cuenta los límites para la vida.

El negacionismo de las causas estructurales de la desigualdad y de los efectos reales del calentamiento global actúa culturalmente contra la conexión ideológica entre el ecologismo y el feminismo: Poner la vida en el centro. Poner la vida en el centro es, en este momento de crisis geopolítica derivada de la crisis de límites del productivismo, la premisa más revolucionaria para construir un proyecto de largo alcance para la izquierda. La virulencia de los ataques contra el feminismo, simbolizado a nivel mundial, español y europeo por Irene Montero, con la intención de desvirtuar sus logros políticos, tiene que ver con que el capitalismo es un devorador de tiempo. El tiempo de las mujeres, el tiempo acumulado en la naturaleza y el tiempo de la clase trabajadora. Quienes declinan actuar contra el cambio climático, tampoco quieren legislar contra la desigualdad de género, ni a favor de la reducción de la edad de jubilación, el tiempo de trabajo o la conciliación familiar.

Para mantener débiles las líneas de fuerza del proyecto emancipador ecofeminista de las izquierdas, es imprescindible limitar la democracia territorial, la capacidad de autogobierno de los pueblos. El denominador común entre la reforma del artículo 135 de la CE, la aplicación del 155 a Cataluña y la regla de gasto para controlar los presupuestos de las instituciones es la limitación de la soberanía territorial. Los grandes poderes económicos del estado dominados por capital exterior, multinacionales y fondos de inversión, ponen todo su esfuerzo en centralizar el poder. Así reducen la complejidad de actores con los que tratar, e imponen con más facilidad las políticas dedicadas a su voraz enriquecimiento.

La conexión ideológica del negacionismo antifemimista, antiecologista y de la plurinacionalidad de España de la ultraderecha española, PP-Vox, demuestra que son capataces bien pagados de un puñado de propietarios del mundo capaces de llevarnos a guerras (ignorada la de Ucrania en esta campaña electoral), destruir estados, ecosistemas y derechos de las mujeres sin ápice de remordimiento moral. El buenísimo frente a ellos es tan inocente como inútil. Quizá Zapatero se haya dado cuenta y ha decidido agitar una campaña electoral a la que el PSOE y Sumar salieron a la defensiva, bajo la premisa de no molestar con ruido, escondiendo el motor de empuje de la izquierda en un garaje subterráneo. Tenemos la esperanza que que aprovechen esta última semana de campaña para corregir las ausencias y aumentar la fuerza del combate ideológico.

Publicado en Diario Red

lunes, 10 de julio de 2023

Tigres en el jardín

En el jardín europeo de Josep Borrell hay tigres. Los tigres gobiernan Italia, Polonia y Hungría, participan en los gobiernos de Suecia, Finlandia y Países Bajos. Influyen o arrastran a todos los gobiernos de derechas hacia posiciones ultra. Están en la mayoría de los parlamentos y en el parlamento europeo. Han destruido la socialdemocracia europea, hace tiempo devenida socioliberal, incapaz de plantear un proyecto común de defensa de la Europa democrática, esto es, de defensa de los derechos humanos y de los derechos políticos, sociales, ambientales de las mayorías.

Todo es consecuencia del choque del capitalismo con los límites planetarios: escasez de recursos y alteración biofísica ambiental. Desde el último cuarto del siglo pasado las crisis de crecimiento se afrontan desconectando la economía financiera de la productiva. Primero fue la economía del crédito, de los futuros bursátiles, de la fábrica en China y del préstamo fácil para tapar la deflación de los salarios y el aumento de la desigualdad. Fue el “España va bien” del PP y la “Andalucía imparable” del PSOE. Cuando en el modelo que desahució el futuro de toda una generación chocó el debe con el haber, llegó la crisis de 2008.

Pero la crisis de crecimiento del capitalismo es implacable, se necesita cada vez más para cada vez menos. Los límites planetarios son un abismo. Con la fábrica en China, la clase trabajadora sufre las acometidas de los recortes en derechos para que los estados sigan inyectando capital en el mundo financiero. El BCE está al servicio indisimulado de la gran banca. El puñado de capitalistas de EE.UU vive del expolio gracias a la fábrica de dólares de la Reserva Federal y a la sexta flota. Latinoamérica, India, África, parte de Asia y Oriente Medio se defienden de su dependencia. La guerra es entre el si no me das te mato del imperio y el si me das te doy del peligro amarillo. Salvo en Latinoamérica, el capital no tiene izquierda que le haga frente, la France Insoumise y Podemos son dos anomalías europeas.

Para mantener la dinámica del crecimiento, los dueños del dinero saben que es preciso recluir a las mujeres en las tareas impagadas de cuidados y reproducción, que es preciso considerar todo, cultura y medio ambiente incluidos, como bienes de mercado dispuestos a la propiedad privada y el expolio, que es preciso tener en la inmigración mano de obra esclava sin derechos. Además, el choque del crecimiento contra los límites planetarios obliga al capital a extraer de las políticas de bienestar allá donde existen. Los sistemas sanitarios y educativos se privatizan, las prestaciones se recortan, los derechos sociales, de las familias, las mujeres y la infancia se anulan, los servicios públicos se externalizan con concesiones leoninas a grupos de inversión, las inversiones en infraestructuras se regalan bajo el camuflaje de la colaboración público-privada, que no es otra cosa que dinero público para beneficio privado.

Es en este contexto, con una Europa otanista metida en la guerra de Ucrania, donde crecen las posiciones ultra. El capital con los medios de comunicación en su poder fomenta el negacionismo del cambio climático, de los derechos de las mujeres, de los derechos humanos, tanto de los trabajadores con ciudadanía como, y sobre todo, de las personas inmigrantes. Para controlarlo todo atacan los derechos territoriales de los pueblos. No solo necesitan atontar y disciplinar a la población para que no perciba al auténtico enemigo, necesitan concentrar el poder para manejarlo a su antojo, por eso tratan de destruir la democracia territorial, la soberanía municipal, autonómica y nacional de los pueblos políticos y culturales con y sin estado.

Las tigres ya están en los jardines de municipios y comunidades autónomas de España. El Partido Popular de Ayuso, Feijóo y Moreno Bonilla los alimenta con carne cazada por Vox. Los tigres son la excusa para destruir la vida comunitaria. El jardín europeo era el jardín de la clase media: clase trabajadora, profesionales especializados y PYMES, amparada por el estado del bienestar, son los tigres de la ultraderecha los que lo destruyen. No vale enfrentarse a los tigres y quienes los alimentan inclinando la cerviz hacia el centro político. No hay causas en el centro. Tampoco es cuestión de simpatía, espíritu dialogante y fotos chuli. Se trata de determinación para que los tigres no devoren la democracia a las órdenes de un puñado de personajes capaces de pagar sumas millonarias a mercenarios de la comunicación en prime time.

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lunes, 3 de julio de 2023

Derogar el sanchismo

La consigna “derogar el sanchismo” proclamada por la ultraderecha de cara a las elecciones generales del 23 de julio es un acierto. Derogar el sanchismo tiene la potencia del símbolo, una vez enunciado no hay que explicar nada. El mensaje de futuro de “derogar el sanchismo” es liquidar el presente y volver al pasado. Sirve al tándem PP/Vox que se ha impuesto en las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Feijóo es un meritorio de la extrema derecha enraizada en la capital del reino. Valencia, Baleares, Extremadura, Murcia, demuestran que los votos del neofranquismo serán aceptados sin sonrojo alguno allá donde se necesiten.

La ultraderecha ha instalado en el electorado la pregunta Sanchismo sí o no. Entretanto PSOE y Sumar juegan al catenaccio defensivo. Antes respondieron a otra pregunta formulada por la misma extrema derecha, Podemos sí o no; no. Los hechos son los hechos. Lo dicen a las claras o entre líneas, Enric Juliana, Iván Redondo, José Luis Rodríguez Zapatero, El Gran Wyoming, y muchas y muchos más. Mal negocio dinamitar el pilar central de los logros progresistas del gobierno de coalición. No obstante, libertad de expresión aparte, nadie debería dejar de votar flanco izquierdo.

Frente a “derogar el sanchismo”, ¿qué hay al otro lado? Pedro Sánchez ratificando su sumisión al imperio, su falta de compromiso con la paz, estrenando la presidencia española de la UE con un viaje a Kiev, mientras hace tourné en campos enemigos donde conseguir votos es más difícil que transmutar el hierro en oro. El sustrato de guerra inyecta miedo e induce al electorado al mercado de certezas reaccionarias. Por su parte, Yolanda Díaz no encuentra la consigna que resuma su proyecto de estado. Al contrario que PP y Vox, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, tras las connivencias en el gobierno, se comportan como ciclistas que pedalean sin sentido. El primero pide el voto útil, la segunda no condensa en un mensaje ni la esperanza, ni su diferencia con el PSOE, ni su proyecto de estado. Hasta la editorial de este domingo de El País les pedía que espabilasen con el temor de que España caiga en las garras de una ultraderecha que alimenta el retroceso democrático de la UE.

En la caminata dominguera, antes de escribir estas líneas, uno escucha el programa de debate de Canal Red que dirige Laura Arroyo, Zona Comanche, y se alegra. En el último, Felipe VI: ¿El rey de la derecha?, uno encuentra frases lanzadas por Manu Levín como ésta: “La república es el proyecto democrático de los pueblos de España”. O el resumen de un proyecto republicano plurinacional que hace Rafa Mayoral en estos términos: “La derecha monárquica tiene una crisis institucional y una crisis en el proyecto económico y social que ha sostenido esa institucionalidad, por eso solo tiene un camino, el reaccionario. La reflexión que hay que hacer en la izquierda es cómo resolvemos la posibilidad de conformar una mayoría republicana, esa es la clave de bóveda, y en torno a qué: La cuestión de la plurinacionaliad, la garantía de los derechos civiles y políticos, la garantía de los derechos económicos y sociales, y en el siglo XXI, la garantía de los derechos feministas y de los derechos de la madre tierra, configurarían un proyecto para salir del neoliberalismo.”

Los programas se escriben negro sobre blanco y, en el bipartidismo de régimen, si te he visto no me acuerdo. Tuvo que llegar Podemos para que el PSOE cumpla a duras penas sus acuerdos con la izquierda. Lo ha expresado El Gran Wyoming en un corte de entrevista que podéis ver aquí. “Derogar el sanchismo” es liquidar el gobierno de coalición. Frente a eso cabe defender la coalición y trazar un horizonte democrático como el que describe Rafa Mayoral, con Andalucía como la que más, pues, sin el pueblo andaluz, el proyecto republicano será imposible. Andalucía, por tamaño, identidad e historia, tiene el potencial para inclinar la balanza a favor de un proyecto de profundización democrática para sí y por todos los pueblos de España.

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lunes, 26 de junio de 2023

Motor Ideológico

La ideología de ultraderecha es la herramienta política del capitalismo en una época en la que el planeta vive una crisis ecológica sin precedentes. El neoliberalismo supone la toma de los estados para centralizar el poder en pocas manos y legislar exclusivamente en favor de un puñado de ricos. Para la ideología neoliberal, los países de África y América Latina son minas de recursos naturales, Oriente Medio, Libia, Irak e Irán, pozos de petróleo y gas, China, los países sur asiáticos e India, las fábricas sin derechos del mundo y Europa el territorio donde sacrificar la democracia. En este contexto Rusia es una anomalía nuclear llena de agua, petróleo, gas y recursos mineros.

En la era de la escasez de recursos materiales para mantener viva la producción de capital, el crecimiento, la economía capitalista necesita de cuatro expolios permanentes, el expolio de recursos naturales con la consiguiente destrucción ambiental, el expolio de los derechos de las mujeres y su reclusión bajo el dominio del hombre, el expolio de los cuerpos de las personas inmigrantes, y la liquidación de los derechos laborales y de ciudadanía para financiar la deuda de los estados. Las guerras, la extorsión a los gobiernos de izquierdas electos con la participación de judicaturas y medios, los estados fallidos, la guerra de Ucrania, y el disciplinamiento de las poblaciones bajo el dominio de estados autócratas y centralistas, son las formas con las que opera el terror del capital.

En la batalla desatada del capitalismo contra la democracia, los partidos de ultraderecha son instrumentos a sus órdenes. Los objetivos políticos de los capitalistas son, resumidamente, cuatro. Uno, la concentración del poder en pocas manos para hacerlo manejable, están contra de la federación o confederación del poder político. Dos, el disciplinamiento de las mujeres para que se dediquen gratuitamente a las tareas de reproducción social, todas aquellas que no tienen precio pero sí valor para la vida, los cuidados. Tres, la anulación de cualquier protección ambiental para que la naturaleza entregue su tiempo de vida acumulado durante millones de años sin tasa de retorno; legado de deuda y muerte para las generaciones futuras. Y cuatro, el mantenimiento de una bolsa de inmigrantes que entreguen su tiempo y su cuerpo en forma de trabajo esclavo sin derechos.

Si se percibe cómo el capital afronta el objetivo de destruir la democracia, concentrando la distribución territorial del poder político, promoviendo el antifeminismo, aniquilando cualquier legislación de protección ambiental, cultural o patrimonial, matando personas inmigrantes en las fronteras, no es difícil comprobar que la ultraderecha europea, con la española, PP y Vox en papel destacado, es el brazo armado de un puñado de personas muy ricas dispuestas a todo. Si el capital agrede con su aparato ideológico, el pueblo no puede defenderse sin ideología. La ideología es la forma cultural de interpretar, concebir y dar respuesta al mundo. Si no insertamos en nuestras mentes ideología para la igualdad, la protección ambiental, los derechos humanos, de las generaciones futuras y de la vida no humana, el camino lo andará la barbarie.

La traducción en España de cualquier proyecto democrático en cualquier región, territorio o nación de las que forman el estado, pasa por defender sin fisuras el feminismo y sus símbolos, el ecologismo y sus causas, el republicanismo frente a la monarquía, el federalismo plurinacional como alternativa al centralismo radicado en Madrid, los derechos humanos de las personas inmigrantes y el antibelicismo. Ese es el motor ideológico de la izquierda, un motor que pasa por no ceder bajo ninguna acusación de ruido ni ninguna petición de sumisión o silencio.

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domingo, 25 de junio de 2023

Si eres buena persona, votar izquierda es imperativo categórico

 ¿Bien o mal? ¿Derecha o izquierda?

Sumar es ir a votar izquierda el próximo 23 de julio. Con más ganas si hay posibilidad de salida de alguna representación de Podemos. No solo para que no gobierne la extrema derecha, sobre todo para consolidar los avances en derechos y mantener viva una agenda democrática. Nos falta derogar la ley mordaza, renovar el CGPJ para sacarlo de las garras ultraderechistas, hacer que RTVE sea veraz sin que juegue a la farsa. Nos faltan políticas sociales, feministas y ecologistas. Nos falta educación y sanidad pública. Nos falta erradicar la cultura mediática, judicial e institucional de la corrupción. Nos falta internalizar la plurinacionalidad del estado.

El PSOE nunca quiso el gobierno de coalición. Tras el 15M de 2011 entregó al PP la reforma del artículo 135 de la CE por orden de Obama y Merkel. Así puso por delante el instinto depredador de la banca. La docilidad del PSOE con el FMI, el BCE y la CE, troika, preparó el triunfo del PP con más de once millones de votos. Llegaron tiempos de suicidios, paro y pobreza. En 2014, tras la irrupción de Podemos, con la maquinaria judicial de los desahucios a tope, el paro desatado y millones de familias cabalgando el hambre y la precariedad, la ley mordaza, la reforma laboral sanguinaria en pleno vigor y las pensiones miserables, el PSOE regaló por dos veces al partido de M. Rajoy en los papeles de Bárcenas el gobierno de España, en diciembre de 2015 y tras la repetición electoral de 2016, aunque podía gobernar con Podemos.

La sentencia condenatoria de la Gürtel hizo que Pedro Sánchez llegara al gobierno de España en junio de 2018 con una moción de censura en la que no creía. Pablo Iglesias le sumó los escaños de Unidas Podemos y los de los nacionalismos vasco y catalán. Hicieron falta dos elecciones más, abril de 2019, veto mediante a Pablo Iglesias alegando insomnio, y noviembre del mismo año, con la irrupción de Vox, para que Sánchez se viese obligado a gobernar con Unidas Podemos.

Esta ha sido una legislatura muy complicada, pandemia y guerra de Ucrania. Se han producido multitud de avances en derechos sociales, feministas, laborales y de los animales, a fuerza de Podemos y con la resistencia del PSOE. La presencia de Unidas Podemos en el gobierno ha obligado al PSOE a proteger a las mayorías sociales. Pero acaba la legislatura con un Pedro Sánchez otanista que entrega el discurso de la igualdad y el feminismo a la ultraderecha, que elude lucir la utilidad del gobierno de coalición, y que, tras dar cancha a Yolanda Díaz para que achique a Podemos, llama al voto útil para laminar el voto por su izquierda.

Termina la legislatura con Pedro Sánchez traicionando lo más ideológico del legado de su gobierno: igualdad y derechos sociales. Así alimenta a la ultraderecha que tapa con la bandera de España y el antifeminismo sus intenciones de regreso a un país sin libertades, un país donde la protección sea exclusiva para la economía rentista y el capitalismo financiero improductivo. Por eso, en este momento, votar izquierda, más si Podemos puede salir, aunque sea bajo el nombre de Sumar, es para las buenas personas un imperativo categórico.

 Publicado en La Voz del Sur

lunes, 19 de junio de 2023

Bienvenida la ansiada unidad

Por fin tenemos la ansiada unidad, ya podemos votar sin muchas dudas. El votante de izquierdas solo tendrá que elegir entre el PSOE y Sumar. La llamada izquierda a la izquierda del PSOE se presenta unida. Bueno, en Cataluña, Galicia y Euskadi, podrá elegir también a ERC, BNG o Bildu. Lo mismo que en 2019 pero con Podemos dentro de Sumar. En Andalucía, si estás en Cádiz, podrá elegir la opción soberanista Adelante Andalucía. Hasta aquí, el número de opciones electivas con capacidad de obtener representación son las mismas que en 2019, salvo en Cádiz que hay una más.

¿Dónde se ha reducido el arco elegible de la izquierda? En Madrid y Comunitat Valenciana, donde Podemos queda en posiciones subalternas de Más Madrid y Compromís. En el resto de territorios es el mismo arco de 2019 con Podemos subsumido en Cataluña bajo la antigua Iniciativa per Cataluña con la denominación actual de Los Comunes, y en el resto bajo el PCE con el nombre de Izquierda Unida. Las fuerzas Aragonesista, Cha, y de Illes Balears, Mes, no tenían capacidad de obtener representación. El proyecto canario Drago no existía en el 2019, estaba en Podemos, es imposible imaginar cuánto suma. Las demás siglas son, eran, electoralmente marginales. La cosa iba de partidos no de programa.

Visto lo cuantitativo, observemos las características cualitativas de la ansiada unidad. La primera, el programa que, aún desconocido, ha sido elaborado por equipos y personas de mucho prestigio, con amplia cualificación y mucho anclaje universitario. Es la escucha. La segunda, que el feminismo de clase, pese a los enormes avances, no lo simboliza Irene Montero. La tercera, que las relaciones con las fuerzas independentistas, que han apoyado las medidas progresistas y de izquierdas del gobierno de coalición, salvo ERC la reforma laboral, quedan diluidas. La entrega de de Barcelona al PSC con los votos de Comunes y PP, es una demostración práctica.

La cuarta, corolario de las anteriores, es que Podemos deja de ser relevante como fuerza de empuje, tanto en la definición táctica como en la estratégica. El “motor Podemos” acuñado por Iván Redondo, como quería la operación sumar, queda en el garaje. Ni más “ruido” ni más relaciones preferentes con Bildu o ERC. El horizonte estratégico de futuro habrá de definirlo la líder del espacio unificado, Yolanda Díaz, de acuerdo con las fuerzas políticas que han resultado de su agrado.

En Granada, podré votar como cabeza de lista a Martina Velarde, secretaria general de Podemos Andalucía, mujer de convicciones andalucistas, una de las personas que más ha trabajado en esta legislatura por la ampliación de derechos que han beneficiado especialmente a las y los andaluces. El 23J veremos la fuerza electoral de la unidad. Ojalá se reedite el gobierno de coalición, ojalá sea imposible un gobierno PP-Vox. Votemos con determinación, demos la bienvenida a la ansiada unidad.

Publicado en Diario Red

miércoles, 14 de junio de 2023

Vámonos que nos vamos

Está es la Calle del Aire. Aquí hablaré de ventolinas, vendavales, torbellinos o huracanes, meteorología en el clima de la época. También sobre las calmas chichas. Imagina esta calle en algún lugar de Andalucía. Discúlpa el bacile, Andalucía tiene costa este y costa oeste, linda con Latinoamérica, con África, con Europa y con el oriente hasta la China, la India y el Japón. Pueblo político, con el idioma de sus acentos, nuestra pureza es la impureza, cultura y sangre mestiza. ¡Ea!

Las batallas de época son las del ecologismo, el feminismo, la justicia social y la territorial. No se pueden dar sin gente, por eso un medio de comunicación veraz es imprescindible, por eso el nacimiento de Canal R(e)d es una epifanía. El gobierno de coalición avanza cercado por la mentira que busca confundir al ruido con las nueces. No se entiende a quienes piden que el motor de empuje, la vela mayor, el timón firme, desaparezca. Menos Podemos no es más.

Año 2023, electoral. Elecciones municipales, un buen puñado de autonómicas y al postre las generales. La izquierda parte de un buen balance, achicharrado por el vapor hiriente que emite la olla mediática madrileña. Incluida RTVE, vergüenza de ente público, entregado a las derechas por Pedro Sánchez a cambio de un pacto fallido de renovación del Consejo General de Poder Judicial.

Las cifras del paro mejoran, el empleo estable aumenta, el IMV progresa adecuadamente, las pensiones crecen sin miseria. El SMI desde 2018 sube casi el 50%. Se avanza fuerte en derechos feministas, ejemplo en el mundo, protección de las familias diversas y derechos de los animales. Se topa el gas para limitar el precio de la luz. Se protege a familias vulnerables de la inflación, potenciada por la guerra de Ucrania.

El presidente cada vez que ha ido a Nueva York se ha reunido con fondos buitre inmobiliarios. Por eso ha costado la primera ley vivienda de la democracia. Empujada con determinación por Podemos, Ione Belarra, y acordada con ERC y EH Bildu, como tantas cosas. Una alianza estratégica que consigue que el PSOE salga de su zona de confort con el gran capital y los fondos buitre.Pedro Sánchez ha trabajado para liquidar el consentimiento de la ley del solo sí es sí. Quiere romper la caja de cambios feminista para debilitar a Irene Montero. Es dura esa caja de cambios. Con la derogación de la ley mordaza arrió velas. Por cosas así, y por su posición proOTAN como sargento de los marines de los EE.UU, está interesado, como la derecha, en que la fuerza que transforma no tenga fuerza. Sumarse a esa línea estratégica es obstaculizar la profundización democrática.¡Ea! Vámonos que nos vamos.

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lunes, 12 de junio de 2023

Votar por Irene Montero

 

La pregunta que intento responder es cómo votar el legado de Irene Montero. La declaración de Ione Belarra, en el entorno de las dos de la tarde del 9 de junio, comunicando la decisión del Consejo de Coordinación de Podemos, avalada por el 93% de las cincuenta y dos mil personas que votaron en veinte horas, para entregar la confianza se decidiese lo que se decidiese, responde al óptimo posible en este momento. Si Podemos no aceptaba la unidad de la izquierda iba a ser despedazado en campo abierto, culpándole de todos los males pasados, presentes y futuros.

Es imposible que aceptar la unidad con Sumar en condiciones inaceptables, con vetos directos e indirectos a líderes tan relevantes como Irene Montero, Pablo Echenique o Rafa Mayoral, fuese una decisión sin la aprobación explícita de estas personas. Las honra profusamente. Los vetos, negados tres veces como San Pedro negó a Jesucristo, existieron. A la cabeza de los vetos estaba la presidenciable Yolanda Díaz, pagando así a quienes la llevaron a estar donde está.

Excluir a la mejor ministra feminista, progresista y de izquierdas de todos los tiempos, de un puesto relevante en la listas electorales, es una carga de plomo en la mochila de Yolanda Díaz. La soberbia de quienes han fraguado Sumar impedirá enmendar semejante infamia, denunciada hasta por la Fundación Internacional de Derechos Humanos. Ojalá se rectifique a la vista de cómo la carroña ultraderechista, que emite radiación atómica desde Madrid, se ha lanzado sobre el cuerpo de Irene. Lean a José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, a ver si son capaces de atravesar el campo de hienas hasta el final.

Desde que Pablo Iglesias dimitió YD, con su grupo de fieles procedentes del PCE y de la antigua ICV, se fue alejando del podemismo y retornando a los parámetros de una izquierda más parecida a la que vino a sustituir la fuerza quincemayesca. La caminata hacia atrás ha sido apoyada por medios desde la ultraderecha hasta la progresía y la izquierda, por el propio Pedro Sánchez, a la búsqueda de una izquierda que se constriña a los límites que el imperio y las fuerzas económicas neoliberales y liberales de la Unión Europea marcan como insuperables.

Las próximas elecciones generales pintan mal para Pedro Sánchez y la izquierda. Atacar y participar con silencios cómplices de los ataques a Podemos, no solo reduce el espacio electoral de la fuerza violentada, reduce el campo simbólico y cultural del progresismo. La consecuencia son los resultados de las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Pedro Sánchez, Yolanda Díaz, Joan Baldoví e Íñigo Errejón, al predicar la unidad, con Podemos en trastero, se han aliado con la España monárquica, que desde Madrid coloniza los cerebros del resto de territorios para extraer capital ambiental, capital humano y capital monetario de todos ellos.

La pregunta que debemos hacernos es cómo votar el 23J para votar el legado de Irene Montero. Si no se vota, su sacrificio y su trabajo habrán sido inútiles. El día después será, si cabe, más importante. Nunca cuanto peor mejor. Es preciso intentar salvar todo lo que se pueda de los avances conseguidos en esta legislatura gracias a Podemos y su alianza estratégica con Bildu y ERC. Seré explícito, quiero que salga Ione Belarra, quinta por Madrid, Lilith Verstrynge, cuarta por Barcelona, y todas las personas de Podemos que encabezan listas o tienen posibilidades en otras provincias.

PUBLICADO EN DIARIO RED

La decisión de Yolanda Díaz

 

Hasta el viernes nueve de junio Sumar y Podemos tienen margen para acordar una candidatura de unidad. Esperemos que quede inteligencia pragmática en Yolanda Díaz y su equipo. La pasada semana la llamada a conseguir la unidad de la izquierda señaló la puerta de salida a Irene Montero. Querer recluir a Podemos en la sentina de escombros es un error que puede estrellar su proyecto contra la espuma del desencanto. Ni las bases orgánicas de Podemos, ni las bases electorales del cambio, ni mucho menos el feminismo de clase, se verán concernidos por una suma con Podemos escondido en la bodega de carga.

Destacados analistas han puesto de relieve que el proceso errático de Sumar, con el inadecuado manejo de los tiempos, ha contribuido a desconcertar al electorado del cambio. El acto de Magariños alimentó el desasosiego. Pedir la unidad y avanzar sin Podemos genera desconcierto. Hablar de escucha, decir que esto no va de partidos, pero visibilizar guiños con partidos para ocupar puestos en las listas es incoherente. Los resultados electorales del pasado 28M son la consecuencia.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, a la vista de que el gran perjudicado en las elecciones municipales y autonómicas ha sido el PSOE, ha adelantado su objetivo de volver al bipartidismo monárquico con una izquierda subalterna del régimen del 78. Sánchez ha dado la orden de merendarse a Sumar en las elecciones del 23 de julio. Para ello podemiza su discurso adelantando a Yolanda Díaz por la izquierda. Es lo que hizo para ganar a Susana Díaz. Un indicador de que el potencial votante de Sumar sin el factor diferencial de Podemos puede preferir al PSOE como voto útil.

La unidad es un mito en el campo de la izquierda, un fin en sí mismo. Se impone la matemática de la ley D´Hont. El debate de la unidad hurta pensar la línea del horizonte estratégico. La derecha tiene trazadas con nitidez las líneas defensivas de la España monárquica. Son el estado centralista contra Cataluña y Euskadi y el estado machista contra el feminismo de clase. Del lado de esa derecha se ha situado siempre el PSOE cuando de debilitar la fuerza de transformación de Podemos en su alianza estratégica con ERC y Bildu se trataba.

Reformar con el PP en 2011 el artículo 135 de la CE, alinearse con Rajoy para la aplicación del 155 en Cataluña, o pactar la liquidación del consentimiento en la ley del solo sí, junto con la indolencia para renovar el CGPJ o derogar la ley mordaza, definen la función del partido que aglutina la mayor parte de voto progresista. Ignorar eso deja a Pedro Sánchez todo el campo de maniobra para pedir el voto útil. Tanto en solitario como dentro del bloque de Sumar, Podemos representa el empuje de transformación que ni el PSOE ni la derecha española desean. Yolanda Díaz debe decidir antes del nueve de junio si Sumar es un PSOE bis o un proyecto que aspire, no a suplantarlo, sino a sustituirlo.

PUBLICADO EN DIARIO RED

sábado, 10 de junio de 2023

Valentía, inteligencia, democracia y generosidad

Ione Belarra, secretaria general de Podemos, junto a Echenique.

Si hacemos memoria desde que en 2014 irrumpió Podemos en el escenario político, de lo difícil que ha sido llegar al gobierno, de las veces que miles de personas han votado internamente para tomar decisiones relevantes, de los montones de veces que sus líderes han salido a apoyar a campo abierto a aliadas y aliados de otros partidos,  o de otras corrientes internas, que estaban siendo vilipendiados y perseguidos, sin ser correspondidos a la inversa, si repasamos el catálogo de disidencias que podrían haber tenido la paciencia para gestionarlas internamente; si recordamos los momentos en que quienes hubiesen dejado pasar al PSOE con Ciudadanos, o quienes se negaban a entrar en un gobierno con el PSOE, han sido utilizados por enemigos políticos de gran tamaño, no podemos más que alegrarnos de lo logrado por Podemos.

Si tuviese que adjetivar las virtudes de Podemos, serían la valentía, la inteligencia, la democracia y la generosidad. Hace falta mucha valentía y mucha inteligencia para avanzar cercados por el odio, acosados por el poder judicial, tiroteados por mercenarios periodísticos, y con toda la estructura del poder heredero del franquismo en contra. Hace falta mucha convicción de democrática para llevar a consulta a las personas inscritas tanto para la elección de modelos y cargos como para  la definición de estratégicas o toma de decisiones relevantes, yo no la había visto nunca. Hace falta mucha generosidad para que quienes vencían en los procesos internos no liquidaran a los perdedores. Basta recordar la salida para Madrid que se le dio a Errejón o la capacidad de liderazgo que mantuvo en Andalucía Teresa Rodríguez, a pesar de estar en contra de entrar al gobierno. Nunca se les señaló la puerta de salida, se fueron.

Esas virtudes políticas dignifican a Podemos al acordar con Sumar un pacto electoral para el 23 de julio. Un pacto en el que no es posible olvidar el veto a Irene Montero, la desaparición de las listas de Rafa Mayoral y Pablo Echenique, el boicot planteado por Compromís en la Comunitat Valenciana, o la relegación a puestos de segunda en Madrid o Barcelona de mujeres tan relevantes como Ione Belarra o Lilith Vestringe.

Valentía, inteligencia, democracia y generosidad para intentar reeditar un nuevo gobierno de coalición que impida que la ultraderecha gobierne retrocediendo en todo lo conseguido. Para no lanzar las naves del partido, con las más de cincuenta mil personas que votaron apoyando la decisión que tomase el consejo de coordinación, contra los acantilados. Valentía, inteligencia, democracia y generosidad para poner por delante los intereses de las mayorías sociales a los intereses personales, para seguir pensando un proyecto republicano, plurinacional y feminista, agarrado a la territorialidad, no subalterno de los límites que el PSOE marca a los avances democráticos. Valentía, inteligencia, democracia y generosidad para limitar el daño contra el movimiento político de izquierdas más determinante que tiene España.

Lo dicho, más vale un mal acuerdo que una buena guerra.

 Publicado en La Voz del Sur

lunes, 29 de mayo de 2023

Lecciones de la democracia

 

La estrategia del PP ya es la estrategia de la derecha ultra cuya nación es Madrid. Para esa derecha, cuyo discurso está totalmente sustentado por los medios de comunicación que emiten radiación nuclear desde el centro de los poderes del estado, el asalto al gobierno de España está a la vuelta de la esquina. Las elecciones del 28 de mayo ha fortalecido indistintamente a Ayuso y a Feijóo, pero quien ha marcado la pauta del éxito es el estilo Ayuso.

El mapa de los resultados electorales dibuja una España con tres territorios independientes del ecosistema mediático madrileño, Cataluña, Euskadi y Galicia, y el resto de comunidades cuyo electorado se comporta como súbdito de Madrid. Es muy injusto, pero así ha sido. Es muy injusto porque no sé qué hubiera sido de inmensas capas de población de distintos niveles económicos si estos tres años y medio hubiesen estado dirigidos por un gobierno estilo Rajoy, o peor. Es muy injusto porque es raro encontrar a alguna persona que no se haya visto beneficiada de alguna medida gubernamental, desde la subida del SMI hasta la de las pensiones, desde las políticas de igualdad o familia hasta el tope del gas. Es muy injusto pero es lo que es.

Lo más decente que ha hecho Pedro Sánchez, después de la indecencia de participar e instigar durante toda la legislatura la línea derechista de criminalizar y achicar el espacio de Podemos, es convocar elecciones anticipadas. El pueblo siempre debe tener la palabra. En las elecciones del 23 de julio veremos si es la misma palabra que las de las municipales y autonómicas. La indecencia se ha demostrado durante toda la legislatura ralentizando el cumplimiento del acuerdo de gobierno firmado en enero de 2020 o, directamente, obstaculizando el cumplimiento de acuerdos esenciales como la derogación de la ley mordaza. Si la derecha gana en julio se encontrará su obra represiva impoluta con un CGPJ no renovado y una RTVE regalada.

La indecencia la demostró Sánchez con su pose otanista ante la guerra de Ucrania, la entrega del Sahara a Marruecos, la derogación del sonsentimiento de la ley del solo sí es sí, o el bloqueo a la ley de vivienda hasta que los datos sociométricos del CIS le indicaron que ahí había una vía de agua para su poder. Antes, la indecencia fue alimentar el viento de costado contra Unidas Podemos, alentando su transformación en Sumar. Sumar no sumó en Andalucía y no parece que una opción sin estructura propia pueda sumar en tan corto espacio de tiempo hasta las elecciones generales de julio de 2023. Nos queda Unidas Podemos.

La derecha ha definido antes y después de estas eleciones sus líneas de combate: el centralismo de estado con dirección cultural, medíatica, política y económica en Madrid, y la batalla contre el feminismo que es la gran batalla contra la igualdad en todos los ámbitos. La nave de Podemos ha quedado muy dañada. La idea de los “estrategas” del PSOE era llegar a las elecciones municipales y autonómicas con Podemos muy debilitado, y con una alternativa, Sumar, en la que estuviese subsumido, que no produjese chispas en el disco de freno de los avances democráticos. Lo ha conseguido, pero de paso ha infringido un daño enorme a sí mismo y a sus deseados colaboradores.

La derecha trumpista ha trazado con toda claridad las líneas de confrontación con la España progresista, la periférica, la nacionalista y la colonizada (pienso en Andalucía), estas son la defensa del centralismo madrileño y el antifeminismo. El ariete contra esas dos líneas defensivas del centralismo monárquico es un proyecto conjunto de la izquierda para ganar las estructuras del estado. La cercana batalla electoral hará muy difícil la reflexión sosegada sobre el mismo, seguirán siendo claves la batalla cultural y mediática, y la creación de estructuras políticas territoriales sólidas que se parezcan a la España que la derecha quiere anular.

El ciclo del 15M ha terminado. Podemos ha llegado al límite en la forma en que hoy está organizado. Proyecto, territorialización orgánica plurinacional y alianzas estratégicas fuertes en las que la generosidad tenga límites marcados por la prudencia, la lealtad y la honestidad, podrían ser las primeras tablas para tapar las botanas del barco.

PUBLICADO EN DIARIO RED

jueves, 25 de mayo de 2023

Qué es el voto útil en Andalucía

El voto útil en Andalucía.

Todo voto aspira a ser voto útil. La abstención es una moneda con dos caras, la de la ignorancia y la del desencanto. Entre el “todos van a lo suyo” y el “votar no sirve para nada”, hay un espacio neuronal ideológico, alimentado por los medios de comunicación, que busca que quien más necesita a la izquierda ni siquiera vote. Así se contiene el voto progresista en los barrios más desfavorecidos.

Cuando se decide votar se quiere que el voto sirva. El votante progresista andaluz tiene que hacer un poco de memoria para situar en una flecha histórica el grado de utilidad de sus opciones de voto. La estrategia discursiva de la derecha busca anular la memoria. El anticatalanismo, el uso fantasmal de ETA, o el señalamiento de falsos enemigos como la inmigración, la ocupación de viviendas o el señalamiento de las mujeres con el calificativo de feminazis, promocionan el alzhéimer político.

Para decidir la utilidad del voto en estas municipales es precisa la memoria reciente. Recordar lo conseguido en el primer Gobierno de coalición de la democracia. Desde la subida del SMI y las pensiones hasta los derechos feministas, desde la forma de afrontar la pandemia hasta la recuperación de derechos laborales, desde la ley contra los falsos autónomos hasta la de vivienda, desde el Ingreso Mínimo Vital hasta la ley de familias, desde la ley de eutanasia hasta la de los derechos de los animales, suma y sigue. Logros conseguidos con un esfuerzo político casi sobrehumano, forzando al PSOE para que avance y soportando la violencia política de la derecha feroz.

Un gobierno de España al que se llega manteniendo la determinación frente a opiniones de grupos aliados que quisieron en distintos momentos dejar pasar al PSOE con Ciudadanos o en solitario, y de otros grupos cercanos que defendieron que gobernar con el el PSOE era mancharse de sus traiciones y de sus connivencias con la derecha económica. Difícil comprender que en la izquierda no se tenga voluntad de poder, a la espera de un momento electoral insurgente que ni se intuye lejano. Es necesario que esa indolencia para querer poder real en los gobiernos, que en Andalucía luce intenso andalucismo ideológico, cuando hasta Bildu o ERC están participando de la dirección de estado cooperando con Podemos, recomponga su posición en un momento histórico mundial crítico.

Podemos, con sus aciertos y sus errores, algunos producto de la generosidad política desde la que nace, ha demostrado que entrar en los gobiernos es condición de posibilidad para que muchas cosas cambien. Es la razón por la que sigue siendo el principal enemigo de la derecha y el principal adversario político del PSOE. Querer convertir el espacio electoral progresista en un espacio que demande avances de profundización democrática, que sea intensamente feminista o que trabaje por un proyecto de estado plurinacional, es una ambición revolucionaria que la Andalucía considerada por la derecha y el PSOE territorio colonial debería usar como palanca para rompa la situación de desigualdad estructural en la que se encuentra.

 Publicado en La Voz del Sur


lunes, 22 de mayo de 2023

Votar como pez en el agua

 

Cuenta Nuncio Ordine en su best-seller La utilidad de la inútil, que dos peces jovencitos nadaban sumergidos en el mar cuando, en dirección contraria, un viejo pez, al cruzarse con ellos, les profesó un saludo del tipo: “buenos días, ¿qué tal está hoy el agua?” A lo que uno de los jóvenes preguntó: ¿el agua, qué es el agua?

El profesor Ordine de la universidad de Calabria, fundamenta la tesis de que hay cosas en el mundo que desconocemos o nos las pintan como inútiles que son las que nos hacen la vida, no solo digna y feliz, si no posible. ¿Qué sería de las ciencias sin las humanidades? Podría ser la pregunta que condujo a elaborar la tesis descrita. ¿Qué sería de la vida de los pececillos sin el agua que ignoraban? ¿Qué sería de la vida humana en un medio ambiente irrespirable, seco y climáticamente truculento?

¿Qué sería de la vida de las mujeres de derechas sin los avances logrados por el feminismo? ¿Qué sería de nuestras niñas y niños sin la educación pública? ¿Qué sería las personas mayores sin las pensiones? ¿Qué sería de nuestra salud sin un sistema sanitario público? El temor al futuro, la inseguridad. El miedo de verdad, no el que quieren que tengas para engordar sus bolsillos.

Toda campaña electoral de la derecha es una campaña de ocultación. La derecha oculta la utilidad de lo inútil haciéndonos creer que lo importante no es el agua, que te atiendan en tu centro de salud, que tu hija pueda ir a una escuela pública sin sesgo reaccionario, que tu madre cobre una pensión digna o que si tu padre está viejo y enfermo no le nieguen el derecho a la asistencia sanitaria, condenándolo a muerte, como hizo Isabel Díaz Ayuso con miles de personas mayores en las residencias de Madrid. Para la derecha lo útil es lo que no existe: ETA. Lo inútil el IMV, la subida del SMI y las pensiones, los ERTES que sostuvieron trabajo y empresas, los derechos de las mujeres y de las y los trabajadores.

Toda campaña electoral para el PSOE es una campaña de promesas, de jurar y perjurar que son de izquierdas. Es así como una y otra vez oculta su inútil utilidad. Luego, si gobierna, olvida sus promesas. Hasta su propia militancia lo sabe, recordemos aquel “con Rivera no” que coreaban a Sánchez.

Votar como el viejo pez que sabe lo que es el agua es la condición de posibilidad de una vida digna para la mayoría de la gente, trabajadora o empresaria, autónoma o jubilada, parada o estudiante. Nos conviene votar por aquellos y aquellas de los que tenemos la certeza de que si gobiernan cumplen y hacen cumplir lo que otras fuerzas de izquierdas, o que dicen ser de izquierdas, ponen blanco sobre negro. Conviene votar como pez en el agua.

PUBLICADO EN DIARIO RED

lunes, 15 de mayo de 2023

Querer o no querer la unidad

 

He visto la entrevista que Paula Chouza hace a Ione Belarra, la publicó incompleta El País el domingo. La podéis ver completa aquí. Una de las características más explícitas de los liderazgos de Podemos es la excesiva generosidad. No deja de sorprender que quienes han avanzado cercados por la persecución mediática, judicial y las estructuras antidemocráticas del estado -léase cloacas-, tengan una cabeza tan amuebladamente generosa respecto de sus adláteres en la izquierda. Las entrevistas a la gente de Podemos buscan generar marcos de culpabilidad. Ruido, presión, exigencia, ataque, deslealtad con el socio de gobierno, soberbia, incapacidad, ignorancia, infantilismo, inexperiencia, son campos semánticos que el periodismo del régimen impone, para impregnar relatos y titulares sobre Podemos.

En la entrevista ocupa tiempo el asunto de la unidad entre Sumar y Podemos. Se busca el tomate para acusar a Podemos de no querer la unidad. Los medios de la progresía y la izquierda llevan mucho tiempo mitificando la unidad.

Se puso una barrera a la izquierda para limitar la consecución de escaños en provincias de tendencia conservadora con poco electorado. a acción de gobierno de Unidas Podemos tenía consolidado el espacio unitario del podemismo, la unidad existía cuando Pablo Iglesias abandonó la primera linea política. Se trataba de mantenerla, ampliarla ocupando mayores espacios ideológicos en el feminismo, el ecologismo y la justicia social, y trabarlos con un proyecto republicano de graduación territorial confederal. Se trataba de trazar líneas que contribuyesen al acercamiento de Más Madrid y Compromís, únicos partidos con suficiente relevancia electoral en sus territorios de implantación. Su estos quisiesen, claro, porque lo demostrado es que no quieren la unidad con Podemos ni de lejos.

Es Yolanda Díaz la que debe decidir si quiere la unidad o no. De momento ha corregido su posición de no querer hacer campaña en autonómicas y municipales por las candidaturas de Unidas Podemos, contra lo que había manifestado antes de que las encuestas revelasen que Podemos no solo no se debilita, sino que se consolida territorialmente con sus alianzas y se muestra imprescindible para conformar gobiernos de progreso frente a la derecha reaccionaria española.

No se trata de tener una mirada exclusiva electoral, ni de intentar gripar, con la colaboración activa del PSOE, el motor de empuje de Podemos. Los programas podrán ser muy parecidos, hasta con el PSOE pueden ser en muchos puntos iguales, el papel lo aguanta todo. Lo que diferencia a una izquierda transformadora de una izquierda dócil o, peor, farsante, es la valentía de sus liderazgos para defender y cumplir en los gobiernos las posiciones que blanco sobre negro dicen defender.

PUBLICADO EN DIARIO RED

martes, 9 de mayo de 2023

Podemos, RTVE y el tonto de la vereda

 Ione Belarra e Irene Montero, de Podemos, se abrazan, solas, tras la reforma de la Ley del solo sí es sí.

La radio televisión pública española se comporta como el tonto del refrán de la vereda, se acaba la vereda y sigue el tonto.

Pedro Sánchez entregó RTVE a la derecha por dos motivos. El primero, el compromiso incumplido del PP de que a cambio del control de la línea editorial, se llegaría un acuerdo para la renovación del ultracaducado Consejo General del Poder Judicial. El segundo, reducir el campo mediático de la izquierda a la zona domesticada. Así, los logros gubernamentales del podemismo quedarían invisibilizados. Si se alientan los marcos progresistas el espacio para maniobras de izquierda falsaria se reduce.

La operación matar a Podemos es una operación de régimen. Desde 2014 es una operación burda, pero van con ello. El triángulo cloacas del estado, grandes grupos mediáticos y judicatura ultraderechista ha funcionado con tesón implacable. Ese triángulo no ha sido criticado por el PSOE y, lo que es más dolorosos, ha tenido la cooperación fáctica de traiciones y deslealtades nacidas o reverdecidas en el espacio del podemismo. Todo el mundo sabe a lo que me refiero.

Que la derecha quiera matar un partido capaz de recoger la repolitización progresista que supuso el “no nos representan” y el “no somos mercancía en manos de banqueros”, naturalizar el feminismo como primer frente de acción contra la desigualdad material y reconocer la plurinacionalidad del estado como clave para avanzar en un proyecto de profundización democrática, para llevar todo ello al gobierno de España, es normal, le va en ello el estado centralista monárquico. Que el PSOE quiera reducirlo cenizas porque forma parte del reparto del 78 también.

No es normal que operadores que han crecido gracias al empuje estratégico de la frescura y determinación de Podemos, piensen que podrán sostenerse en el tiempo si trabajan un proyecto de suplantación del PSOE en lugar de un proyecto estratégico de sustitución. Si Podemos desapareciese, cobraría fuerza en la izquierda la opción de integrarse en el PSOE en virtud de la advertencia de ¡qué viene la ultraderecha!

Lo que dicen las encuestas, aunque estén hechas para que digan lo contrario, es que sin Podemos el PSOE no gobierna y que Sumar sin Podemos no suma. La reciente operación matar a Podemos se trabajó alimentado la ilusión óptica de Sumar y situando todas las cañoneras contra Ione belarra e Irene Montero. No solo no ha conseguido debilitarlo, si no que ha cohesionado el espacio.

Se ha revelado, como vienen advirtiendo desde posiciones democráticas analistas como Enric Juliana e Iván redondo en La Vanguardia, y desde posiciones muy de derechas analistas como José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, que no se puede matar a Podemos. Esos mismos análisis indican que sacar a Podemos del espacio de unidad de la izquierda implica la no reedición del gobierno de coalición.

En ese vivo sin vivir en mí, depreciar a Podemos o tolerarlo, están el PSOE y Sumar. Los indicios apuntan a que ya están corrigiendo sus posiciones maximalistas. Buscaran la llamada unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE intentando reducir el espació de representación de la estrategia podemita. Tratarán de que el feminismo de clase, la determinación “ruidosa” en pro de la justicia social y la cooperación en la dirección de estado con Bildu y ERC, queden reducidas a lo testimonial.

El podemismo ha de ser cauto, como se ha comprobado desde 2014 la generosidad ha manifestado sus límites en la traición y la deslealtad. Convendría que se saliera de la edad de la inocencia. No se ha llegado hasta aquí para entregar la cabeza de la izquierda transformadora plurinacional a un nuevo bipartidismo imperfecto.

Mientras Pedro Sánchez y Yolanda Díaz recitan a Santa Teresa de Jesús, RTVE sigue como el tonto de la vereda, se acabó la verdeda para matar a Podemos pero el tonto sigue.

 Publicado en La Voz del Sur

lunes, 8 de mayo de 2023

Elecciones municipales y Vega de Granada

 Elecciones municipales y Vega de Granada.

Desde el punto de vista de la química atmosférica y el microclima, el papel de la vega de Granada como espacio que contribuye a la mejora de la calidad del aire y el confort higrotérmico de las poblaciones del entorno es una realidad científica. Su contribución a la humidificación ambiental por la evapotranspiración vegetal, a la ventilación por convección natural del aire contaminado, y a la disminución de las máximas de temperatura veraniegas son factores reducen las necesidades de refrigeración artificial. Esto es ahora determinante si añadimos a las causas del aumento de la demanda energética -invernal y veraniega- unos diseños constructivos en las edificaciones y un urbanismo especulativo, que no han tenido en cuenta criterios bioclimáticos modernos ni de arquitectura vernácula.

La conservación de la Vega de Granada como espacio agrario es fundamental para frenar la factura energética, limpiar la atmósfera, y limitar las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Si añadimos a esto los efectos que el cambio de modelo agrario hacia la agricultura ecológica tendría sobre la disminución de las necesidades de insumos energéticos, la reducción de las necesidades de transporte, y el aumento del efecto de sumidero de CO2, la vega de Granada con sus más de 15.000 hectáreas se convertiría en el principal contribuyente de la economía agraria en la provincia de Granada.

Necesitamos proteger la vega y activarla económicamente. Territorio, ayudas para la reconversión ecológica, industria agroalimentaria artesanal, marca de calidad, fiscalidad ecológica y pago a los agricultores por los servicios ambientales, reconocimiento y activación de su patrimonio cultural, ordenación de los recursos turísticos, gestión integral del agua y los residuos, movilidad sostenible, organismo gerencial integrado, son objetivos que marcarían el inicio de una nueva etapa.

Estamos cansados de oír voces que dicen querer proteger la vega, pero cuando gobiernan no toman las decisiones oportunas para ello. Quienes han gobernado o cogobernado los pueblos metropolitanos de Granada y la diputación nunca se han tomado en serio la protección y dinamización de la vega más allá del discurso, el titular y las cuatro palabritas finas.

El pasado sábado se presentaron en Albolote 23 candidaturas municipales de Podemos Andalucía - Alianza Verde en la provincia de Granada. Las gentes de Granada capital y de casi toda el área metropolitana tiene la oportunidad de optar por propuestas políticas que quieren gobernar y que cuando gobierna cumplen y exigen el cumplimento de lo que pactan. Para esas candidaturas podemitas la vega de Granada es una prioridad. En tiempos en los que vivimos gravemente los efectos del cambio climático sobre la vida y la economía, la sequía y las altas temperaturas deberíamos tenerlo en cuenta seriamente.

 Publicado en La Voz del Sur


viernes, 28 de abril de 2023

¡Ojú, Juanma, qué caló!

 Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, en una imagen reciente.

Si en el norte hace calor, imaginaos en el sur. Abril aguas mil ya es una quimera. No vivimos un episodio anormal, una ola de calor, vivimos la normalidad del calentamiento global. El clima ha cambiado. Venid al sur, sentaos en una de esas llanuras de granito bajo las cuales hay un aparcamiento subterráneo. Luego levantaos con la cabeza y el culo achicharao, a ver si sois capaces de decir que el cambio climático es una invención de los ecologistas para joder la vida  de la gente.

No es tiempo para la precaución ni para la prevención, solo nos queda curar el clima y aplicar paliativos a la naturaleza, el campo y las ciudades. La precaución es la acción que evita un mal aunque no se tiene certeza de que vaya a ocurrir. La prevención impide un mal del que se tiene certeza que vendrá. Los cuidados y la cura son para cuando la enfermedad presenta síntomas y efectos manifiestos, ahí estamos

El clima ha cambiado, lo que vivimos no es un fenómeno meteorológico, es un nuevo estado de naturaleza. Resulta imprescindible la acción institucional, ley y norma. No basta la educación ambiental ni la voluntad individual para paliar los males de la principal enfermedad provocada por un modelo económico antropocéntrico. La enfermedad climática induce enfermedades antihumanitarias, no es ni será menor el incremento de los flujos migratorios huyendo del hambre.

La ecología política no se ha cansado, con escaso éxito en el sur de Europa y con éxito degenerativo en el norte (memoria de verdes alemanes), de decir que es más caro afrontar los efectos del calentamiento global, que intervenir para limitar las emisiones de CO2. Las advertencias de la ciencia chocan con el interés del capital y la ignorancia que promueve a través de los grandes medios de comunicación. El muro de contención de la verdad científica se desmorona estos días a fuerza de calor y sed. ¡Ojú, Juanma, qué caló!

Andalucía se abrasa con Moreno Bonilla encastillado en los frutos rojos regados con el agua ilegal de Doñana. El Partido Popular acusa al ministerio para la Transición Ecológica de mentiroso y a la Unión Europea de partidista, mientras el presidente andaluz envuelve su maletín de comercial de la engañifa en la bandera de Andalucía. En política es importante elegir los tiempos, hasta en eso son brutos estos señores de la derecha andaluza.

La inercia del gobierno andaluz, cuyo modelo colonial hereda del PSOE, insiste en el turismo, la minería, la agricultura intensiva, la construcción y la externalización de todo servicio público, para poner Andalucía al servicio extractivo de capital foráneo. Moreno Bonilla desprotege la condición de posibilidad de la vida en Andalucía, que es la condición de posibilidad de una economía sana. Peor que la ignorancia es el interés de unos pocos capaces de acabar con lo común.

Con temperaturas en abril catorce grados superiores a la media histórica, sin lluvias, la agricultura tiene sed de ayudas, los sistemas de salud se resienten con el incremento de las patologías respiratorias y cardiovasculares, las aulas son hornos, el trabajo en la calle, mortal. Cuidar y curar ya es prevenir.

El campo necesita a la agroecología, la industria el cierre de ciclos y la desmaterialización, las edificaciones y las ciudades el bioclimatismo, la movilidad la descarbonización. El modelo energético las renovables, con empresas públicas, sin concentración y antioligopolios. El calor nos mata, no cabe mirar para otro lado, urge invertir en vida antes de que nos abrasen el interés y la ignorancia. La naturaleza no tiene fronteras, tiene límites para la vida y la economía. Los vemos. ¿Los ves Juanma? ¡Ojú, la caló!

 Publicado en La Voz del Sur

lunes, 24 de abril de 2023

Contra las peonadas para acceder al subsidio agrario

 Jornalero descansando sobre una caja llena de boniatos tras una peonada, probablemente para acceder al subsidio agrario..

La vida en los pueblos andaluces hace muchos años que salió de la miseria y el dominio franquista de señoritos en Land Rover. Andalucía no debe olvidar su sangre jornalera. Olvidar es morir. Al albor de la democracia, en la década de los 70 del siglo pasado, Andalucía tenía una emigración en los focos industriales españoles y europeos, de más de dos millones y medio de personas. Sangre derramada por territorios ajenos a la cultura andaluza, sangre del campo andaluz.

En los años ochenta y noventa del siglo pasado, la población andaluza se apegó al territorio gracias a tres políticas públicas que afrontaron las principales carencias del mundo rural. La implantación de la educación pública, la presencia de centros de salud en la mayoría de los núcleos urbanos por pequeños que fuesen, y los sistemas de protección de la clase jornalera mediante el subsidio agrario y el PER (Plan de Empleo Rural). No fueron regalos del cielo, fueron fruto de luchas organizadas por el sindicalismo agrario andaluz, primero el SOC (Sindicato de Obreros del Campo) y luego el SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores).

La hermosura de los pueblos andaluces se debe a políticas que fijan población al territorio. Se podía haber hecho más, sí, se podía haber limitado el daño ambiental, sí, se puede hacer bastante más, sí. Esta semana el Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos presenta en el Congreso una proposición de ley de mejora de las condiciones de trabajo y protección social de las personas trabajadoras agrarias por cuenta ajena y de los eventuales agrarios de Andalucía y Extremadura.

Sin gente el campo se abandona, crecen el escombro, la basura y los incendios. Sin gente no hay posibilidad de proteger la naturaleza o luchar contra los efectos del cambio climático. Sin vida en el campo las ciudades están en riesgo. La proposición de ley busca tres efectos. El primero, liquidar la intermediación en el mercado laboral agrario de las empresas de trabajo temporal. Estas empresas extraen plusvalías de jornales muy bajos. La segunda, incrementar la actividad inspectora para que no haya peonadas en condiciones de explotación y sin contrato.

Y la tercera, acabar con que el derecho al subsidio agrario dependa de la voluntad del empresario. Para ello, en las condiciones establecidas por la ley, tres años de residencia en un municipio y demostración legal de que se ha trabajado un mínimo de treinta jornales al menos un año antes del momento en que se está en desempleo, se elimina el tener diez peonadas cotizadas para acceder al subsidio agrario.

El subsidio agrario sin acreditar jornales supone, con esta propuesta, una renta del 50% del SMI. La propuesta de ley incrementa la cuantía del subsidio hasta el 75% del SMI si se acreditan tramos trabajados de diez en diez de jornales, lo que desincentiva el rechazo al trabajo. Además para trabajadores mayores de 52 años permite la compatibilidad con trabajo agrario remunerado. La norma permite computar como jornales las bajas laborales por enfermedad o por maternidad, embarazo o tiempo de lactancia. Busca la igualdad entre hombres y mujeres jornaleras.

Setecientas cincuenta mil personas jornaleras en Andalucía y Extremadura se beneficiarían de esta ley, una vieja reivindicación del sindicalismo agrario. El subsidio agrario actual supone menos del 4% del gasto nacional en desempleo, nada. De aprobarse el nuevo modelo, el incremento de las cotizaciones sufragaría, al disminuir el fraude empresarial, el coste añadido. Es una deuda social con el campo andaluz y extremeño, que ha sufrido y sufre extracción de capital humano, ambiental y monetario desde el centralismo político y los centros de poder económico radicados fuera de esas comunidades autónomas.

Es hora de que las y los jornaleros andaluces y extremeños, cualquiera que haya sido su lugar de nacimiento en el mundo, se liberen de quienes compran su dignidad a cambio de la firma de una peonada.

Publicado en La Voz del Sur

lunes, 10 de abril de 2023

Sumar, sueño o espejismo

Yolanda Díaz, en un acto de Sumar.

Si Yolanda Díaz buscase la unidad estratégica de la izquierda, hubiese trabajado desde el minuto cero por mantener unido lo preexistente, Unidas Podemos, y ampliarlo intensificando la acogida de espacios de representación ideológica, como el federalismo, el socialismo, el feminismo y la ecología política, y entablando conversaciones amistosas con partidos de implantación territorial autonómica.

Me pregunto, como Enric Juliana en Televisión Española en prime time, “¿cuál es el genio, el sagaz estratega que ha diseñado todo esto?” ¿Qué inteligencia está detrás de los planes de Sumar? ¿Quién calcula los tiempos y las fotos? ¿Cómo es posible que los partidos no importen pero se hable con 15 partidos menos con Podemos? ¿Qué induce a la vicepresidenta sergunda a decir Sumar sin Podemos no sería un fracaso? ¿Quién cree que debilitar a Podemos es útil para mantener el Gobierno de coalición en la próxima legislatura? ¿Quién ha decidido que postularse como candidata a la presidencia del Gobierno antes de las elecciones municipales y autonómicas era el momento en que empieza todo, cuando ni Más Madrid ni Compromís han facilitado pacto alguno?

Sumar sin Podemos no es nada. Hasta un demócrata que defiende los intereses de la burguesía catalana, y que por eso no está interesado en un Gobierno del PP con Vox, como Enric Juliana, lo sabe. La vieja esencia de la izquierda española es capaz de elegir ser nada antes que admitir que necesita a Podemos. Quienes batallan por reducir el espacio electoral de Podemos tiran piedras sobre su propio tejado. Acometer contra Podemos conduce a perder poder político tras las elecciones municipales y autonómicas del próximo 28 de mayo. Los socios de Sumar pueden perder las alcaldías de Barcelona y Valencia. Los auténticos debilitados serían los Comunes y Compromís. Por su parte el PSOE, que instiga la maniobra contra Podemos, podría perder cuatro de las seis diputaciones andaluzas que gobierna.

Sin embargo Podemos no tiene por qué salir debilitado. En la mayor parte de los territorios se presentan en alianza con IU, con un flotador para cambiar de barco, siendo Podemos la fuerza hegemónica, y allí donde se presenta con otras alianzas también es la fuerza hegemónica. Además, al contrario que Juliana, creo que el Gobierno del Botánic en la Comunitat Valenciana puede mantenerse, porque Podem, con Héctor Illueca al frente, compensaría la bajada de Compromís con Joan Baldoví. Lo más parecido a la frescura y potencia política de Mónica Oltra, víctima de lawfare, está en Podem. Además, en la comunidad de Madrid, si no hay vuelco, todo seguirá tal cual y si lo hay habrá Gobierno de coalición con Podemos dentro.

Visto así, es inexplicable que Yolanda Díaz desprecie a Podemos. Tal vez la inteligencia artificial nos lo explique, porque parece inexplicable. No es lo mismo perseguir un sueño que caminar hacia un espejismo. El sueño, con voluntad, puede hacerse realidad, el espejismo no existe, es una ilusión óptica provocada por la necesidad y las condiciones ambientales. Cuanto antes nos demos cuenta mejor.

Publicado en La Voz del Sur


sábado, 1 de abril de 2023

Sumar o jugar con fuego


La izquierda no independentista lleva dos años esperando a Yolanda. Ha llegado el momento del sí quiero, será el 2 de abril. Pero en el matrimonio polígamo, el novio principal no irá a la boda sin un acuerdo de mínimos, que incluya el compromiso de primarias abiertas a la ciudadanía. Habrá, mientras dure el Gobierno de coalición, pareja de hecho con más desgana que pasión. Se nos rompió el amor, de tanto usarlo. La unidad es un valor pero no es una obligación, no es un fin en sí mismo. Conviene saber para qué. No es lo mismo continuidad que cambio, retorno a la subalterinidad del PSOE o fuerza de profundización democrática.

Sumar está capitalizado por IU/PCE, partido que entró por supervivencia en la alianza con Podemos con poca o ninguna confianza en la estrategia de voluntad de poder frente al PSOE. El sumando Más Madrid, un tiempo inmiscible con IU, es la escisión de Podemos que quiso dejar pasar al PSOE al gobierno aunque se apoyase en Ciudadanos; el daño electoral para la izquierda en la comunidad de Madrid es conocido.

El sumando Bloc Nacionalista Valencia de Compromís, liderado por Joan Baldoví, cobró la relevancia que tiene en el País Valencia gracias al potente liderazgo popular de Mónica Oltra. Mónica, víctima del lawfare, y olvidada por el imperativo de Sumar, no está en el algoritmo. En Comun Podem, con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, al acercarse a Madrid se aleja de Cataluña; Si quitas a Podem y dejas en solitario a la vieja ICV (Iniciativa per Cataluña Vers para no iniciados en este juego de siglas), pierdes frescura y fuerza de transformación, entregas espacio a ERC por el lado nacionalista y al PSC por el lado socialista.

Tan solo con esta descripción gruesa de la realidad, sin necesidad de señalar las posiciones perfiladas, poco incisivas o sencillamente subalternas, ante las intenciones y actos del PSOE en materia de política internacional, social, feminista o política de derechos democráticos, se observa que el asunto de la unidad de la izquierda no es una cuestión de querer o no querer, de buenos y malos, como dibuja todo el arco mediático, desde la zona ultra hasta el flanco izquierdo, en una simplificación burda. 

Sobra decirlo, desde 2014 el agente que ha revolucionado la izquierda española ha sido Podemos. Podemos ha llevado a la izquierda a donde ha llegado, como escribiera Miguel Hernández, cercado por las balas, ansiado por el plomo. Sobra decirlo en esa victoria estratégica han participado, y se han beneficiado, todas las demás izquierdas, gracias a la generosidad inclusiva de Podemos. Sobra decirlo, hay una retahíla de logros que el electorado de izquierdas, socialista, feminista , ecologista y animalista jamás hubiese soñado extraer al PSOE. Sobra decirlo, en el barco del Gobierno de España, Podemos ha sido la vela progresista, el PSOE el viento de costado, y los ministerios de IU y Los Comunes, han habitado los camarotes cuando el oleaje hacía zozobrar el barco. Sobra decirlo, ha sido Podemos la fuerza política que ha mantenido sólida la mayoría de investidura, gracias a la estrategia de dirección de estado que daba prioridad a los acuerdos con ERC y Bildu.

Así que esto de la unidad y la suma no es una cuestión de estar más o menos a la izquierda del PSOE, no es una cuestión de partidos sí o no o a medias. Es una cuestión de carácter más estratégico que programático, ideológico. En un programa electoral no es difícil parecerse o coincidir, ocurre hasta con los programas del PSOE. Si fuese por eso, quienes piden la unidad bien podrían pedirla con el PSOE. Claro que eso rompería el juego de parecer de izquierdas,  para ocupar el espacio que interpela al PSOE desde la zona progresista y luego, tras las elecciones, dejarlo hacer a su aire.

Es preciso un proyecto estratégico de estado federal/confederal, con una fuerte profundización democrática que arrincone, no a Podemos, ni a ERC ni a Bildu, sino al estado profundo franquista que aún habita cómodamente en el ejercito, la judicatura, el alto funcionariado ministerial o los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. El laborismo está muy bien, pero en España solo con eso, acabas entregando el electorado al bipartidismo y relegando la fuerza de transformación al desencanto. Ya pasó, y la gente de izquierdas no debería jugar con fuego para que vuelva a pasar. 

A partir de ahora se atacará a Podemos acusándolo de romper la unidad, pero la unidad estaba en torno a un proyecto exitoso, solo había que ampliarla sin dividirla. No, no ha sido Podemos quién la ha roto. Reflexionemos porque nada termina hoy ni empieza mañana, la flecha del tiempo continúa.

Publicado en La Voz del Sur