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| Obra de Antoni Tapiès |
Corren malos tiempos para la democracia, el último ataque frontal ha sido la reforma laboral unilateral del gobierno del PP, entregando prácticamente la totalidad del poder a los dueños del capital. Que no se confundan las pymes, no estoy hablando de ellas. Los dueños del capital son los que son. Ustedes los conocen, a unos más y a otros menos.
Esto ocurre cuando acabamos de contemplar hace unos meses una movilización emergente como la del 15M. Dicha movilización amplificó el análisis que en muchos lugares recónditos se estaba haciendo sobre los déficit democráticos de nuestra treintañera democracia. Las palabras clave que irrumpieron con fuerza fueron transparencia y horizontalidad, adobadas con el categórico todos los votos deben ser iguales.


























